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20 septiembre 2008

Democracia en directo

El jueves 18 de septiembre de 2008, el Diario de Hoy publicó declaraciones diversas sobre la democracia representativa y la democracia directa o participativa. No me voy a referir una vez más al desfase que hay entre el título que da el diario y el real contenido de la noticia. Hay en esos constantes desfases tan poca inteligencia, como tanta mala intención, que lo mejor a veces es guardar silencio. No creo que se les pueda exigir un mínimo de honestidad intelectual: los olmos no dan peras.

Gloria de la Paz Lizama, es abogada y miembro de la Federación de Abogados de El Salvador. El diario cita una declaración suya. No creo que se haya pronunciado en nombre de todos los abogados asociados en Fedaes. Por el título uno podría suponerlo, pero hay razones para pensar que la alusión del redactor del Diario de Hoy es mentira.

Me voy a detener en la declaración de esta abogada. No voy a ocultar mi sorpresa, mi estupefacción. La voy a copiar en entero. Por lo menos lo que publicó el diario : Gloria de la Paz Lizama «consideró que un sistema de democracia participativa tiene desventajas respecto del sistema de representatividad».
«La ventaja que tenemos es que hay libre expresión: podemos hacer valoraciones independientes, no estamos inmersos dentro de un sistema que se nos imponga. En la democracia directa sí se impone, dijo la abogada”. Esto es todo.

Tal vez el periodista la tomó de improviso, pero queda claro que no sabe en absoluto de lo que se ha puesto a hablar. En el sistema de delegación, de representatividad hay un momento de libre expresión, muy limitado por cierto, es el de la emisión del voto. Limitado este momento de libertad pues no opinamos realmente, nos conformamos con lo que los candidatos prometen y por programas elaborados por otros y nuestra acción se limita a introducir un boletín en una urna. Es cierto que durante la campaña hemos podido hacernos una idea, estudiar los programas, oir los debates, confrontar nuestras opiniones con las de los candidatos y a partir de ahí expresar nuestras preferencias. Pero estas preferecencias se limitan al número de opciones presentadas. Y luego pues ya no se interviene, el ciudadano tiene que esperar a que haya de nuevo elecciones y de nuevo a tener confianza. Si los elegidos lo defraudan, pues puede elegir a otros que a su vez pueden defraudarlo. Es esto lo que sucede con frecuencia. Se trata de un sistema que se nos ha impuesto, que hemos venido heredando desde hace ya cerca de dos siglos. Este sistema reposa en la delegación del poder, los ciudadanos mandan tanto a la Asamblea, como a las municipalidades y a la presidencia a personas para que ejerzan las funciones de deliberación y de mando. Tal cual ha funcionado este sistema hasta el día de hoy, ha dado como resultado una confiscación permanente del poder. En casi todos los países han surgido grupos que se han constituido en casta, que algunos llaman “la clase política”. Esta “clase política” no se considera como la sirviente del pueblo, como la empleada, si no que como la propietaria del poder. Ella es la que decide por los otros, la que impone los temas a tratar, las prioridades.

El pueblo, el famoso “demos” de la democracia, es totalmente derresponzabilizado, por no decir infantilizado. Son muchas las ocasiones en que los hombres políticos, cuando la gente harta de tanto engaño, de la mala administración de los asuntos públicos, se pone a protestar, a manifestar su descontento, que alegan que la gente no ha entendido, que el descontento procede de una mala explicación, por errores en la comunicación. La receta es pues explicar mejor sus decisiones, ya ni siquiera justificarlas. En todo esto hay pues poco espacio para que la gente opine, para que delibere y decida por sí misma lo que más conviene.

Es este sistema el que ha entrado en crisis, es este sistema que ha producido el desinterés por la cosa pública de millones de hombres en todo el planeta. El creciente abstencionismo en la mayoría de países es la manifestación, la consecuencia de la crisis de los régimenes de democracia representativa.

Algo me intrigó totalmente en lo que declaró la abogada, Gloria de la Paz Lizama. Realmente ignoro cómo funciona la Fedaes. Si de vez en cuando tienen asambleas generales o reuniones de miembros. Tal vez exista una directiva electa ad vitam aeternam. No sé. Generalmente en las asociaciones existe ese momento de una asamblea general en la que todos los miembros pueden expresarse, externar sus opiniones y sus sentimientos. Se le pide a la asamblea que se determine sobre la gestión precedente y que formule sus deseos para la gestión futura, etc. Cada miembro puede hacerlo sin ninguna traba, sin que nadie “se le imponga”. Ese tipo de asambleas generales es una variante de la democracia directa. Es en este tipo de sistema que es más fácil “hacer valoraciones independientes”, hacer sus propias proposiciones, etc.

Iba a decir “todos sabemos”... pero no, no todos sabemos que en la polis de la Grecia antigua los ciudadanos se reunían libremente a deliberar y a decidir sobre los asuntos públicos. Algunos toman como modelo el funcionamiento de la democracia de la polis griega. No obstante se sabe que en esas asambleas que se reunían en las ágoras no tenían cabida todos los habitantes de la ciudad. Me refiero a que no tenían derecho y eran la mayoría, sólo podían asistir y opinar los dueños de esclavos. Pero la técnica, si me permiten llamarle así a este modo de funcionar, tiene sus conveniencias, sus ventajas. Las decisiones que se tomaban era generalmente consensuadas, todas las opiniones eran ampliamente escuchadas; únicamete luego de las deliberaciones, se tomaban las decisiones. El inconveniente mayor que tiene este sistema es que es viable en situaciones en las que las personas concernidas no son numerosas. Otro gran inconveniente es que en estas deliberaciones hay que saber analizar los argumentos y proposiciones, saber evaluar y prever las consencuencias, etc. También se corre el riesgo de caer en las trampas de las argucias y sofismas de los oradores. Pero esto último nos suele ocurrir durante las campañas electorales de la democracia representativa. La diferencia es que el público, los ciudadanos sólo tienen derecho a escuchar, a lo sumo aportar insumos de reflexión al grupo de expertos del candidato.

Esto es todo por el momento. Pronto seguiré con este tema. Seguiré comentando la “noticia” que publicó el Diario de Hoy y que trae otro tipo de declaraciones sorprendentes.

2 comentarios:

  1. Anónimo9:30 p. m.

    Una explicación muy esclarecedora don Carlos, muchas gracias por ella.
    Aparentemente las declaraciones de la sra. abogada son de carácter personal,pero el diario las presenta como la voz de un gremio profesional, he aquí el claro ejemplo de la democracia representativa. En nuestro medio, El Salvador, los representantes del pueblo, que son los diputados, no los escoje el pueblo, sino que el partido y ellos son quienes supuestamente tienen la voz del pueblo, ellos deciden por nosotros, ellos saben lo que nos conviene, pero ya han demostrado hasta la saciedad, que los intereses del pueblo es lo que menos les preocupa, ya que siempre anteponen los intereses del partido y los intereses personales. Y, sobre todo, estos representanttes del pueblo, dada la naturaleza de su selección para ocupar el cargo, no tienen que dar cuenta de sus actos mas que al partido al que se deben, nunca al pueblo al que supuestamente representan. Un rediseño del sistema se vuelve imperativo.
    Atentamente,
    Quijo-t

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  2. Quij-t:

    Es cierto, muy cierto, lo que vos has agregado. A veces los intereses del partido es considerado superior a cualquier otro asunto, incluso el interés general de país. Lo peor es justamente cuando se piensa que el interés general y el interés del partido o de la clase, coinciden, que son una y sola cosa.

    Gracias a vos por tu intervención.

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