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01 julio 2015

¿Burguesía emergente?



Desde hace cierto tiempo ha aparecido una teoría según la cual existe en El Salvador una burguesía emergente, nueva, que ha comenzado a disputarle a la oligarquía su dominación. Se afirma que esta nueva burguesía está asociada de alguna manera al partido FMLN y al ejecutivo actual, algunos señalan como centro de este surgimiento la sociedad mixta Alba-Petróleos. No obstante hasta ahora no he tenido oportunidad de leer un análisis concreto que presente cifras y demuestre con ellas la realidad de esta nueva burguesía. Lo poco que se sabe de la apropiación de capitales o el uso personal de los capitales de Alba-Petróleos es un reportaje publicado ya hace más de dos años  en el semanal El Faro. En él se señalaba créditos consentidos a familiares y allegados a J. L. Merino, dirigente del FMLN y administrador de Alba-Petróleos.

La opacidad actual de la vida económica, en la que escasea la información impide realmente llevar adelante un minucioso análisis de la situación real de la economía, aunque se puede encontrar algunos libros de economistas salvadoreños que han recaudado mucha información. Huelga decir que la información accesible concierne apenas los parámetros macroeconómicos y los detalles incluso de estos hay que buscarlos.

Lo que deseo plantear es lo siguiente, ¿en qué medida se justifica esta visión de una burguesía emergente y en qué medida es palmaria su capacidad de competir con la oligarquía y a término desplazarla?

La dificultad de responder reside en que los que pretenden su existencia no dan datos, sino que apenas sugieren hechos no confirmados o meramente hipotéticos de carácter político más que económico. Se dice que esta nueva burguesía está aliada al FMLN y por consiguiente al gobierno, el que por supuesto la beneficia. Pero como esto se afirma sin mayor detalle, es imposible refutarlo, pues hace falta que los analistas que afirman esto, nos indiquen cuáles son las medidas gubernamentales que favorecen a la burguesía emergente y perjudique a la oligarquía. Es posible que cierto amiguismo en el reparto de algunos contratos exista, pero como la ley impone que a partir de cierto monto es imperioso proceder a licitaciones, difícilmente se pueda establecer un prodigioso enriquecimiento que venga a introducir en el reducido círculo de oligarcas a un neo-capitalista salvadoreño.

El surgimiento de una empresa, en cualquier rama de la economía, entra a competir con el resto de capitales. Esta competencia se da en permanencia, en grandes proporciones entre los capitales monopolistas internacionales, que se absorben, atacándose en permanencia hasta producir quiebras y cesación de actividades. Esta lucha tiene como fuente un principio mismo del funcionamiento del capitalismo, la reproducción del capital y su extensión. El que no logra aumentar su capital tiende a desaparecer en esta despiadada lucha inter-capitalista. Esto sucede también en El Salvador. Esta competencia no impide que la clase burguesa no tenga consciencia de su posición dentro de la sociedad y actúa dentro ella cohesionada como clase dominante.

 Dentro de la estructura social salvadoreña la oligarquía ocupa un lugar predominante y ejerce un poder que supedita a sus intereses al resto de su propia clase y al Estado mismo en su globalidad, lo oligarquía domina a toda la sociedad. Es esto lo que no debemos perder de vista.

Algunos pensaron durante mucho tiempo que la oligarquía estaba constituida por catorce familias, en estos días algunos afirman que esta oligarquía se ha reducido a cinco familias. Los datos que acaba de publicar una agencia internacional (Oxfam) afirman que 160 personas en El Salvador acumulan 21 mil millones de dólares, lo que representa 87% del producto interno bruto. No hay indicación cómo dentro de este grupo se reparte la riqueza, pero en todo caso su limitado número nos mueve a pensar que el menos rico es multimillonario.

Tengo para mí que los amigos ricos del FMLN, que algunos identifican como la nueva burguesía emergente, no tienen capacidad para entrar a competir realmente con la dominación oligárquica. Esto debe de cambiar la apreciación que muchos se hacen de la política del FMLN y de sus repercusiones sociales.

Muy hábilmente el gobierno y ANEP se han puesto a pelear por la publicación de una lista de deudores del fisco. Hubo en todo esto, todos lo sabemos, incluso la mentira presidencial de que la Sala de lo Constitucional había prohibido esta publicación y esto vino a desatar toda una campaña indigna contra la institución judicial. Esta campaña ha hecho mella, muchas personas sensatas, inteligentes piensan que tanto ruido es porque el río arrastra piedras. Incluso un partido —que se pone como posible alternativa— introduce a la Sala de lo Constitucional como un componente del bloque de la derecha y aliada a los intereses de ANEP, dejando entender que le sirve a la oligarquía. El problema mayor en estas afirmaciones es que como en lo anterior no hay nada concreto que venga a confirmar lo dicho. ¿De qué manera los fallos interfieren en el mundo económico? ¿Cuáles son los fallos que en concreto benefician al bloque de derecha y sobre todo cómo?


Es cierto que algunos pueden juzgar que las medidas cautelares sobre los bonos del fisco para reunir los 900 millones por el Ejecutivo, lo pone en dificultad y se podría pensar que esto beneficia a la derecha para que muestre la ineficacia gubernamental. El problema en esto es que dentro de la actividad económica, esos 900 millones —cualquiera que sea su reparto en rubros— en última instancia van a ir a parar en las cuentas de los principales capitalistas nacionales e internacionales. En particular buena parte de esos millones es para pagar los intereses de la deuda. Los intereses de clase que representa ARENA y también el FMLN se verían perjudicados si estas medidas cautelares vinieran a confirmarse con un fallo de inconstitucionalidad emitido por la Sala.

La demagogia de acusar a la Sala de ser responsable del recrudecimiento de la criminalidad actual salta a la vista. Sin embargo la mentira es tal que algunos se la tragan aunque tengan que abrir la boca de manera exagerada por lo grande que es. Me refiero a la mentira.

Hechos concretos demuestran que el FMLN defiende fielmente los intereses de la oligarquía y que le disputa a ARENA activamente el congraciarse con esos 160 multimillonarios, los recursos fiscales del presupuesto nacional se reparten de esta manera: el 65% de los ingresos tributarios del gobierno proviene de impuestos indirectos y el 35% de impuestos directos, Algunos empresarios evaden el 35% de los impuestos, y también se benefician de 26 leyes que les permiten no pagar impuestos. Se calcula que en El Salvador se pierden anualmente 1,200 millones de dólares al año vía elusión fiscal. Como esta situación es actual y fue heredada por el FMLN de los gobiernos de ARENA, el pretendido antagonismo de estos partidos es de fachada, nada ha cambiado en la política procapitalista de los dos últimos gobiernos, ni Funes tuvo barruntos de cambio, ni Sánchez Cerén se apresta a volverse, en sus viejos años, revolucionario. Tuvo siempre la mira de llegar al poder y ejercerlo, no de cambiarlo. El socialismo que nos propone es ponerle forros a los libros que reparten, agregarle azúcar al vaso de leche, dar también los calcetines con los zapatos y tal vez durante las campañas repartir más tamales en proporción igual a las promesas enunciadas.

24 junio 2015

Dos temas de la coyuntura: social-capitalismo y campaña sucia contra la Sala



No hace mucho el secretario general del FMLN lanzó o relanzó el tema del socialismo en El Salvador, varios dignatarios efemelenistas dieron su versión más o menos convergente con lo que ya había expuesto Medardo González: para edificar el socialismo no es necesario cambiar de Constitución, ni tampoco superar la propiedad privada sobre los medios de producción y de cambio y otras cosas por el estilo que se resumían a dejar en pie al capitalismo y tratar de introducir aspectos de mejor reparto social de las riquezas. Se mencionaron algunos países europeos dominados por las gestiones social-demócratas. Este tema se reintrodujo al anunciar que el FMLN iba a tener su primer Congreso. Las formas autocráticas que se anunciaron para preparar y concluir el mismo Congreso no eran muy alentadoras para asistir a un debate serio sobre el tema al interior del partido en el gobierno.  

La derecha replicó con lo de siempre azuzando con el trapo rojo del peligro comunista y la entrega del país a la peor dictadura, los acentos de la guerra fría que nunca han desaparecido en el vocabulario y en el tono de la derecha arenera, volvieron a florecer. Los medios reprodujeron estas declaraciones y ello bastó para que Medardo González tirara la toalla y se diera por vencido. Y decidió que ya no se iba a discutir el tema en público hasta el Congreso, pues la derecha nos quiere acorralar en un falso debate. Pero algunos miembros del partido y otros expertos han seguido haciendo declaraciones que no aclaran mucho el tema: pues el postulado inicial sigue en pie, “no se necesita superar el capitalismo para construir el socialismo”.

El FMLN había abandonado el tema declarándolo inactual, hablando de sueños de iluminados, de viejos sueños de utopistas y desubicados, afirmando que a corto plazo, ni a mediano plazo eso era imposible planteárselo. El socialismo era para después, un después remoto y que no aparecía aún en el horizonte histórico de nuestro país. Muchos fueron los argumentos, algunos ya esgrimidos en los años cincuenta, sesenta y setenta por el PCS y otros nuevos que se ajustaban a las nuevas condiciones del mundo tras el derrumbe del “campo socialista en Europa”.  En un artículo anterior me planteaba sobre las razones que movieron a la dirección del FMLN a retomar el tema del socialismo. Emití la hipótesis de que era una manera de congraciarse con los militantes que no aceptaban la derechización constante del partido oficial. Las derrotas electorales legislativa y municipal tal vez fueron el aguijón. Eran esas las suposiciones que expuse. No obstante me parece que existe otro motivo que se agrega a los mencionados: se trata de obligar a aceptar a todos que el partido de antes ha desaparecido totalmente, que las antiguas metas realmente son sueños utópicos y que el único socialismo al que se puede pretender es un sustituto: el socialismo social-demócrata.

Con esto realmente no cambia substancialmente nada, sus acomodos con el sistema ya no es necesario demostrarlo, su pérdida subversiva ha sido total. Porque no hay que tomar por subversivo el ataque frontal contra los magistrados de la Sala de lo Constitucional. Esto es simplemente una manera de tapar un nuevo fracaso, producto de su derrota en las legislativas: la hermana de Salgado no quiso dar el voto para el préstamo de 900 millones de dólares. Todo el cacareo y tartamudeo presidencial, ministerial y “diputero” es para ocultar esa nueva derrota en el seno de sus alianzas con la derecha. Pero esta cortina de humo ha cobrado proporciones muy inquietantes: pues los ataques a los magistrados son violentos y totalitarios. El presidente miente en toda la línea. La Sala no ha prohibido publicar la lista de los deudores del fisco, tampoco ha prohibido el préstamo, ni la emisión de bonos. La Sala ha emitido una medida cautelar sobre la emisión de los bonos, pues han admitido una demanda de un ciudadano sobre la inconstitucionalidad del voto del decreto. Claramente así lo han explicado los magistrados y es lo que resulta de la admisión de la demanda. Incluso no existe todavía ninguna resolución. Y este es el meollo del asunto. Toda esta campaña casi terrorista del partido oficial contra la Sala es para condicionar el fallo definitivo, que desean que sea contrario al demandante.

Pero esta campaña violenta e infame tiene aspectos muy peligrosos: lo ha dicho Sidney Blanco existe semejanzas entre esta campaña y la que se desató contra los jesuitas durante la guerra. El presidente, ministros, diputados y dirigentes del partido oficial han multiplicado las acusaciones contra los magistrados. De manera absurda y mentirosa el presidente hace responsables a los magistrados del incremento de la violencia en el país, pues parte del préstamo se iba a destinar a la lucha contra la criminalidad (se iban a comprar con ello chalecos para-balas, armas, etc.). ¿Son estas compras las que van a parar o menguar la criminalidad en el país? ¿El presidente acaso no nos está tomando el pelo? Pero hay algo peor, pues su falta de mayoría en la Asamblea, la verdadera causa de sus dificultades, no es mencionada, pero sí se responsabiliza a los magistrados de las posibles muertes de policías.

Pero la nube de humo es espesa, ahora se trata de responsabilizar a los magistrados de la ausencia de medicinas en los hospitales, pues parte del dinero iba para ese rubro. La ministra por poco viene de luto ante los micrófonos. Pero la compra de medicamentos en las sumas anunciadas tienen que hacerse respetando las obligaciones de promover licitaciones. Esas son las leyes. Pero como la campaña es totalitaria y va encaminada a un enemigo que han declarado como tal,  la Sala de lo Constitucional, insinúan con descaro que las muertes por falta de medicamentos es también su culpa.

¿Si la diputada Salgado hubiera votado el decreto legislativo estaríamos en estos líos? Por supuesto que no. Entonces el problema es de un presidente que no pudo con su política real incitar al electorado a darle una mayoría en la Asamblea. Es esto lo que oculta esta abominable campaña contra los magistrados. Para bien o para mal este episodio nos muestra hasta qué bajeza pueden llegar los actuales gobernantes, hasta qué peligro a la integridad física de los magistrados están dispuestos a someterlos. ¿Sánchez Cerén estará añorando los viejos tiempos en que Mayo Sibrián encarnaba el papel de juez y verdugo de sus compañeros? Si menciono esto es por el bajo nivel intelectual e ideológico de muchos militantes del FMLN: que sometidos a esta presión de la cúpula con esta campaña de odio, pues realmente más de uno puede anidar sentimientos de venganza.


08 junio 2015

Con ese programa no asustan al tunco



Poco duró la expectativa, no hubo suspense. Los dirigentes del FMLN convocaron por primera vez a un congreso y a pesar de que con la misma convocación aparecieron todas las limitaciones que iban a tener los militantes para poder determinar por sí mismos el tenor del congreso, la cúpula efemelenista, sin demasiada presión de la derecha, ni del patronato, salió a la palestra para capar cualquier esperanza que pudieron haber creado con tanta audacia al proponer como tema de su congreso “el socialismo para nuestro país”. Todos los tenores salieron a desafinar su cantaleta, la primera estrofa enumeró todos los socialismos que no deseaban, sobre todo ese que pudiera aparentar alguna radicalidad. La segunda fue para decirnos que para transformar la sociedad capitalista no es necesario cambiarle nada, todo debe seguir igual, para cambiarlo todo, no hay que cambiar nada. Sigamos con la misma Constitución, con la misma oligarquía sin quitarle un gramo a su dominación, con el mismo Estado y sobre todo, sometidos a los mandatos del imperialismo y de sus agencias financieras, en suma es lo que repiten los dirigentes efemelenistas.

La derecha jubilosa proclama su triunfo, dirigentes de ARENA, comentaristas y expertos de Fusades, miembros del patronato, incluso una diputada de segunda plana, no ocultan su sonrisa para de nuevo enterrar y darlo definitivamente por muerto al socialismo y para acrecentar su júbilo a veces lo designan con el nombre más temido, comunismo. Entierran al socialismo del siglo XX y el del siglo XXI, los entierran acompañados por los efemelenistas que han reconocido no desear ni uno, ni el otro como impropios para nuestro país y para nuestra sociedad. La cúpula efemelenista no da muestra de gran imaginación, prometen que su socialismo va a combatir la pobreza, que va a repartir más equitativamente las riquezas, que el Estado debe cumplir su misión emprendedora. A este despliegue de indigencia imaginativa le han llamado “socialismo tropical”. Lo único cierto es que en el trópico lo blando se derrite y es lo que está pasando con todos los abandonados principios que ya no asumen.

Uno puede simplemente preguntarse ¿cuál es el objetivo perseguido con todo este circo? Pues la pronta reculada no les va a servir para recuperar los votos perdidos, sino que al contrario han expuesto ante todo el país su falta de principios socialistas, antes podían mostrarse como soñadores que postergaban sine die la realización de sus utopías. El socialismo era entonces un lejano horizonte, pero horizonte al fin. Ahora lo que nos ofrecen como futuro es la sociedad capitalista existente, con la propiedad privada de los medios de producción, con la oligarquía gobernando la economía del país, nos propone un país entregado a la codicia imperialista, la Constitución arenera y escrita durante la dictadura como ley que funde nuestra vida civil y estatal. De una u otra forma los efemelenistas nos declaran con Francis Fukuyama que la historia ha terminado.

Mijaíl Gorbachov decretó que Moscú ya no era el centro del movimiento comunista e invitó a los dirigentes de todos los partidos a pensar por sus propias cabezas. Era esto lo que exigían algunos partidos y dirigentes, otros se sintieron totalmente huérfanos. Fue el caso de los comunistas salvadoreños. Muchos le tomaron tirria a Gorbachov y lo declararon traidor y el sepulturero del socialismo. Lo cierto es que al llegar este hombre al poder en la URSS ya nada se podía reformar, todo el edificio social estaba en descomposición, la economía se destartalaba, la corrupción, la hipocresía, la ausencia de ética corroían la sociedad. El ideal socialista había desaparecido y los modelos sociales venían de afuera, los ídolos de la juventud eran las estrellas de Occidente, el modo de vida consumista su anhelo. Las razones de todo esto son complejas y poco a poco se han ido analizando, aunque todavía no haya un total acuerdo sobre este tema. Sin embargo no se puede adjudicarle a Gorbachov la derrota, pues sus esfuerzos reformistas ya eran demasiado tardíos y cualquier intento de evitar la hecatombe iba a resultar inadecuado.  

Muchos se indignaron cuando en los años setenta Enrico Berlinguer declaró que “la fuerza de propulsión de la Revolución de Octubre de 1917 se había agotado”, la mayoría de dirigentes comunistas de los países alineados a Moscú se limitaron a decretar que el dirigente italiano era un revisionista de derecha. Desde entonces, al principio a tientas, con minúsculos adelantos, con hartas dudas y muchos cuestionamientos se inició una reflexión sobre la posibilidad de edificar otro socialismo, pero esa reflexión se redujo a pocos pensadores europeos, en el resto del mundo, hay que dejarlo claro, se seguía considerando que Moscú era el centro mundial del movimiento comunista. Esto los confortaba en su pereza mental, les dejaban a los soviéticos la tarea de pensar por todos. Pocos fueron los que afuera de algunos marxistas europeos se propusieron dejar de lado el catecismo estaliniano y volver a las fuentes originarias de los textos de Marx, Engels y Lenin. Fue entonces que se redescubrieron los escritos de Gramsci y de muchos otros. Uno de esos pocos que cuestionaron las ideas trilladas del dia-mat fue el revolucionario argentino-cubano Ernesto Guevara. (Dia-mat son las siglas rusas de la materia que se estudiaba en las escuelas del PCUS, materialismo dialéctico). Desgraciadamente muchos aún no se alejan de esa doctrina petrificada y la siguen considerando como un método-llave-maestra que abre todas las puertas y aprieta todas las tuercas flojas del revisionismo.

 Para entender la precariedad de pensamiento innovador en el FMLN es necesario tener en cuenta que nunca salieron del esquemático modo de pensar que aprendieron en el “dia-mat” soviético, pero lo que es peor es la base de toda su política: una visión oportunista que los empuja a acomodarse al sistema y sobre todo a sacar todo el provecho personal que les permita el haber llegado al poder.

Uno de los argumentos que esgrimen tanto los ideólogos de derecha, como los efemelenistas es que en Cuba han abierto la posibilidad de empresas privadas y el acercamiento diplomático con los Estados Unidos, la situación cada vez más mercantil de la economía china, el primer caso es muy limitado como para considerarlo un intento de volver al capitalismo y el segundo sí se trata de eso, de un retorno paulatino a la economía de mercado con todos los vicios de la sociedad capitalista. Hay en China algunas regiones que parecen ahora prosperar, no obstante hay otras (la mayoría) que se hunde en mayor atraso social, en las que el hambre y la miseria son la realidad de millones de chinos. Se da el caso en China de miles y miles de familias que han perdido sus habitaciones y la de millonarios que viven en palacios disfrutando de todos los adelantos que les permite la ciencia y las fortunas acumuladas en poco tiempo. Uno de ellos se hizo construir una réplica de un palacio francés. Ufano este millonario, le agradece al Partido Comunista de haberle permitido mostrar toda su iniciativa y poder explotar a sus compatriotas. Por supuesto se presenta como lo hacen todos los capitalistas, como un dador de trabajo. En realidad se olvidan que sin el trabajo humano su capital no fructificaría, que es el trabajo el que produce la riqueza.

Las reformas en Venezuela en beneficio de la población son totalmente ignoradas, el acceso a la asistencia médica para los pobres y para todos, el acceso a la formación y educación para miles y miles de venezolanos que antes no podían soñar en ello. Cuando la derecha salvadoreña habla de Venezuela los acentos de la guerra fría reaparecen con tanto vigor que uno piensa que los han estado alimentando con mucha ternura. Pareciera que pronto nuestra situación económica va a darles envidia a los venezolanos. Se habla menos de Bolivia y de Ecuador, porque el imperialismo estadounidense ha hecho de Venezuela su principal blanco en la región. La derecha no innova nada tampoco en esto, sólo que ahora consideran que su exorcismo en el cuerpo exangüe de El Salvador ha dado resultados y el socialismo ya no existe ni en los sueños de los efemelenistas. Vean lo que responde la diputada arenera Margarita Escobar a esta pregunta: ¿La flexibilización del socialismo para El Salvador podría ser una alternativa de gobierno?  “Dicen que el modelo del socialismo que se plantea el FMLN va a respetar la propiedad privada grande, mediana o pequeña; en el tema de impuestos, dicen que el partido respetará las diferentes empresas, pero creen que los empresarios deben pagar sus tributos. Dicen que van a reducir la pobreza, van a poner en el centro a la persona y que van a respetar la Constitución de la República. Todo esto suena bien”.

¿Y cómo no le va a sonar bien, si en definitiva, con ese programa no asustan al tunco? Pienso que podemos sacarle provecho a esta situación de coyuntura imprevista. El tema del socialismo como sociedad posible en el país se ha vuelto a plantear, no importa que sea de la manera en que lo hace el FMLN, pero esto nos permite que partidos políticos de izquierda, organizaciones diversas, sindicatos, personas puedan reflexionar las estrategias que conduzcan a los salvadoreños a plantearse la verdadera transformación de la sociedad.

29 mayo 2015

¿Para qué fingir haber leído a Marx?



Hace unos cinco años, guardé un artículo de Federico Hernández Aguilar, con intenciones de comentarlo posteriormente, pero pasó el tiempo y no encontré la oportunidad de hacerlo. Ese artículo me pareció el ejemplo ideal para mostrar el bajo nivel intelectual de algún posible debate académico en el país. Aunque en realidad este compatriota no escribe en la prensa en tanto que académico, sino que como un ideólogo de la derecha, como un pensador de su clase social. Si me apresto ahora a comentar este antiguo artículo es porque el expresidente de Concultura se ha vuelto a ilustrar con una “carta abierta” a Monseñor Romero y trajo de nuevo a mi  memoria lo que había dejado pendiente.

Los ignorantes necesitan apantallar para dar la apariencia de sabedores, es lo que ejecuta muy tristemente este jefe de la Cámara de Comercio de El Salvador, afirma en ese artículo que en la obra cumbre de Karl Marx, El Capital, abunda la palabra “aparece”, lo voy a citar para que vean a que me refiero: “Si leemos con detenimiento el libro cumbre de Carlos Marx, "El Capital", hallaremos repetida muchas veces la palabra "aparece" (erscheint, en alemán)”. Nos quiere insinuar que él lo ha hecho, leer El Capital “con detenimiento” y sobre todo que lo ha hecho en alemán, ni más, ni menos. No obstante con harta vertiginosidad nos demostrará que de El Capital apenas ha visto la tapa. Pero voy a ir por partes, veamos primero que nos quiere demostrar con la supuesta abundancia de la palabra “aparece”.

Sigue Hernández Aguilar de esta manera: “El marxismo supone que la economía capitalista se mueve siempre en un universo de apariencias, de engaños, de falsedades, en el que nada es lo que aparenta ser. Por lo tanto, dado que ninguna noción de desarrollo anterior a él es científica, Marx apoltrona sus teorías sobre un cómodo colchón intelectual: una nueva y radical interpretación de la experiencia histórica concebida en su cabeza”. Para los que han leído realmente a Marx salta a la vista la mentira de nuestro poeta: no tiene la más mínima idea de lo que está hablando. Para los marxistas la economía capitalista no es una apariencia, ni puede serlo, sino que es una realidad, la más ineludible realidad de nuestro mundo. Marx lo repite desde “La Ideología Alemana” que hasta entonces los historiadores han hecho caso omiso de las condiciones reales de existencia, pero Engels y Marx nos afirman que “Las premisas de que partimos no tienen nada arbitrario, no son ninguna clase de dogmas, sino premisas reales, de las que sólo puede abstraerse en imaginación. Son los individuos reales, su acción y sus condiciones materiales de vida, tanto aquellas con que se han encontrado como las engendradas por su propia acción. Estas premisas pueden comprobarse, consiguientemente,  por vía puramente empírica” (La Ideología Alemana, coedición Ediciones Pueblos Unidos, Montevideo y Ediciones Grijalbo S. A. Barcelona, 1974, pág. 19).

Esta premisa es la que funda la posición materialista del pensamiento de Marx. Nuestro intelectual que se atreve comentar algo que nunca leyó, que tal vez ni tuvo nunca en sus manos, afirma que para Marx “ninguna noción de desarrollo anterior a él es científica”, esto es llanamente falso. Marx reconoce en permanencia todos los alcances anteriores de la Economía Política y les reconoce a sus predecesores todos sus aportes, claro que esto no impide que haya recurrido a la crítica y que en algunos aspectos corrigió y sobre todo desarrolló la ciencia económica. Hernández Aguilar llega a la osadía de afirmar que el pensador alemán “apoltrona sus teorías sobre un cómodo colchón intelectual: una nueva y radical interpretación de la experiencia histórica concebida en su cabeza”. Todos sus trabajos sobre economía traen abundantes ilustraciones de la vida real, de la situación económica de la época, abundan las citas de anuarios informativos, estadísticas, ejemplos, demostraciones constatables.

La indigencia intelectual que Hernández Aguilar luce en ese párrafo inicial de su artículo va aparejada con una cierta insolencia, pues se trata de una tomadura de pelo. Además de sugerir que su propia lectura de El Capital de Marx fue “con detenimiento” y que lo hizo en el original, pretende deducir por la supuesta abundancia de una palabra la posición filosófica del autor. Pero nuestro poeta no se da cuenta que en alemán esa palabra tiene otras significaciones, cercanas, casi sinónimas, pero distintas: la palabra alemana, es cierto, significa “parecer”, pero es también ‘aparecer’, ‘aparecerse’, ‘figurar’, ‘comparecer’, ‘surgir’. Esta polisemia de la palabra alemana no sólo le resta validez a la precipitada conclusión del expresidente de Concultura, sino que muestra holgadamente su incapacidad analítica. Para ser tan tajante urge un mínimo de seriedad, de aplicación, de conocimiento. Vaya, un análisis del significado de una inmensa obra sin ser capaz de realizar un simple examen del contenido semántico de una palabra no es otra cosa que desfachatez o insolencia, como lo he dicho arriba. A nadie se le ocurre discutir de la calidad de una mercancía con un estafador, lo que hay que hacer es denunciarlo.

La imposible discusión salta ya a la vista, pero Hernández Aguilar no se para allí en sus presunciones y jactancias, en el segundo párrafo pretende dar un tiro de gracia a todos los marxistas, basando sus veredicto en las burradas del primero: “Admitir como válida semejante arbitrariedad es apenas uno de los métodos con que los marxistas ortodoxos, al menos en el debate académico, quieren hoy relativizar el fracaso trágico de los grandes postulados económicos de Marx. A veces (y a regañadientes) aceptan que ciertas aplicaciones han fallado, pero jamás admiten que ello se deba al inmenso error de origen que tuvieron: el ego dogmático de su venerado postulador”.  Aquí lo tienen entero ese segundo parágrafo.

Otra vez nos demuestra que nunca tuvo en sus manos la obra de Marx, no leyó ni la presentación, nada. Como buen anti-comunista se contenta con desparramar sobre el papel los tópicos más usados. Los editorialistas, algunos economistas burgueses, que se encuentran en las mismas condiciones que nuestro poeta, piensan y lo escriben, que el socialismo es la aplicación de El Capital. No hay nada allí que hable del socialismo, se trata de un estudio exhaustivo del funcionamiento del modo de producción capitalista.

Esta menesterosidad intelectual es totalmente despampanante: nos habla de “debate académico” y su escrito tiene el nivel de una mala copia de un deber de bachillerato. Pero el asunto es que Hernández Aguilar discute con sus propios fantasmas. Pues en la academia salvadoreña no existe nadie que defienda el descalabro de las sociedades del Este europeo, ni que lo haga diciendo que se trata de una mala o fracasada aplicación. En realidad se trata de un monólogo, pues hasta ahora nadie de los pretendidos “académicos” se ha tomado el trabajo de rebatir o de comentar su artículo, tal vez a sabiendas que una respuesta no va a tener cabida en el diario que lo publica. Otro tópico es el uso del adjetivo “ortodoxo”. A los burgueses les gusta asustar a sus huestes con esa palabrita. No sé si pueda distinguir qué en el marxismo pueda ser ortodoxo o heterodoxo. Porque ellos (los editorialistas de El Diario de Hoy) siguen calificando de esa manera a los dirigentes del FMLN.

El resto del artículo sigue por el mismo camino, en el mismo nivel. Para saber si Pinochet fue o no tirano, no necesito del marxismo, Hernández Aguilar duda que lo sea o tal vez lo niega. Esto no me interesa. Que algunos apoyen a los Castro y su modo de gobernar nada tiene que ver tampoco con el marxismo, los logros de la revolución cubana son innegables y reconocidos internacionalmente, pero ellos no justifican las conocidas arbitrariedades que se comenten ahora en Cuba, ni las anteriores. Nadie justifica las “escaramuzas guerreristas” de Chávez, pues lo que se condena es la permanente amenaza estadounidense a la soberanía de Venezuela.

La manera de intervenir en la conversación entre Dagoberto Gutiérrez y Marvin Galeas sigue también por los mismos rieles. No logra entender lo que afirma el dirigente de la Tendencia Revolucionaria, no lo puede entender, porque su propio dogmatismo no se lo permite. Serían necesarias muchas y largas horas de amigables y pacientes pláticas para que entendiera que quiso decir Gutiérrez con eso de “"…uno no mira con los ojos sino con el cerebro y la realidad no tiene con uno una relación directa sino indirecta, mediada por la ideología".

No vale la pena alargar más, con lo dicho basta para demostrar la imposibilidad de un debate de ideas con la intelectualidad de derecha. Ellos se han educado en el miedo de perderlo todo, de perder sus privilegios, se han aislado, han buscado con mucho ahínco justificar su dominación. No obstante Federico Hernández Aguilar cumple su función de ideólogo, con ese artículo, con toda seguridad, satisfizo y reconfortó a sus pares y para el vulgo disertó con pleno conocimiento. Lo que ignora es que el vulgo no lo lee, no lo necesita.  Hay curas, pastores y maestros que les inculcan lo mismo sin necesidad de fingir haber leído a Karl Marx.