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18 agosto 2014

Reuniones con la derecha y los problemas reales

La violenta reacción de toda la derecha en contra de las tímidas medidas fiscales del gobierno de Sánchez Cerén muestran con claridad meridiana qué intereses defiende y sobre todo su determinación ante lo que pueda atentar aun de lejos contra ellos. En toda esta actitud no hay nada que pueda sorprender. El coro mediático les  sirve de fondo a los tenores de todos los partidos. No entraron en esas leyes otras proposiciones anunciadas por el ministro de Hacienda, Carlos Cáceres y que probablemente se vea obligado a presentarlas de nuevo en la Asamblea. La hostilidad será mayor, sobre todo que las elecciones se acercan y como de costumbre la campaña extraoficial se adelanta.

Viendo estas reacciones y la desazón que se nota en la clase oligárquica uno se puede preguntar —sin dar muestra de excesiva lucidez— ¿Qué espera el presidente Sánchez Cerén de las reuniones con la derecha? El famoso y cacareado “plan de nación” es una ilusión enfermiza que padecen los que no quieren darse cuenta que no es por ignorancia de la situación nacional o por la ausencia de bondad, que durante décadas de desgobierno de las derechas, nunca dieron un paso hacia la solución de los problemas estructurales de la sociedad salvadoreña. Al contrario, todo se ha venido agravando: el bajo nivel de inversiones en el país y la alta tasa de elusión fiscal y de evasión de capitales son fenómenos permanentes. La situación de baja inversión no se debe a que es la “izquierda” la que está en el poder, todos sabemos que por muchos brincos y rabiatas que diera Funes, su gobierno defendió celosamente los intereses de los pudientes. El desamor de la derecha y de la oligarquía no influyó en la lealtad de Funes a sus amos del Norte y en el respeto de los fundamentos de la sociedad capitalista salvadoreña.

Sánchez Cerén va por el mismo camino. La carpeta del socialismo ya dejó de servirles de cojín nalguero, la han engavetado y le han echado aldaba. La palabra suena de vez en cuando, ya sea como una utopía, un sueño de ilusos o aún más claramente como una total y demente ilusión. Todavía andan por allí algunos descarriados borregos que dan balidos ¡socialismo!, pero es por mero reflejo condicionado. El resto junto a los dirigentes nos explican que las condiciones no están dadas, que la correlación de fuerzas es desfavorable. De esto no me cabe personalmente ninguna duda. Tal es así que los que de una o de otra manera siguen proponiendo otro tipo de sociedad para el país son extremadamente minoritarios y marginales.

¿La salida para nuestra sociedad se encuentra en una alianza FMLN/ARENA? Los dirigentes areneros han acudido a la reunión con el presidente con la clara intención de no dejarle la iniciativa en la búsqueda de la “concordia nacional”. Un rechazo en estos momentos le causaría desventajas electorales. Este circo de cálculos de poco monto y de poca gracia va a durar cierto tiempo, hasta que una de las partes suponga que ha llegado la hora de acusar al rival del fracaso de esas reuniones.

Mientras tanto se inventan temas con mucha astucia para entretener a la galería. Uno de ellos es lo del “Estado fallido”. Cualquiera que sea el aspecto de la realidad salvadoreña que se entrevea, se hallan ruinas. Ya sea la seguridad, la economía, los servicios para el público, etc. se encuentran los resultados acumulados de todas las gestiones desde el inicio del capitalismo en el país hasta hoy. La delincuencia creciente, las maras, la incapacidad policial, el descalabrado sistema carcelario, los tribunales atascados no han caído del cielo, ni han brotado de repente, son el producto de la sociedad. Por supuesto que la derecha dejó que el fenómeno pandilleril echara profundas raíces, se dedicó a atizar el fuego. El gobierno de Funes no quiso realmente enfrentar el problema, demasiado complicado para poner los parches gubernamentales. Trataron el remiendo de la tregua, pero sin hacerse cargo. Este es uno de los problemas que entran en la agenda de las reuniones presidenciales con la derecha.


La violencia se perfila como uno de los temas centrales de la próxima campaña electoral, entonces ninguna de las partes en contienda querrá hacerse cargo de la solución o de las tentativas de solución. Este tema puede ser por donde se rompan los lazos amistosos de las reuniones. Mientras tanto pondrán un parche súper-duro.   

13 agosto 2014

La emergencia de la conciencia

La principal dificultad que enfrentan los investigadores, biólogos, antropólogos, filósofos, etc. para determinar si la conciencia es exclusivamente humana o si la compartimos con algunos mamíferos o más generalmente con otros animales, consiste en que al observar a los animales e interpretar sus conductas muy fácilmente podemos caer en el antropomorfismo. Esta preocupación recorre todo el libro de Derek Denton, “L’émergence de la conscience” (The Pinnacle of Life. Consciousness and Self-Awareness in Humans and Animals). El traductor al francés ha tomado en cuenta las intenciones anunciadas por el autor en su introducción, se trata de ver como aparece (emerge) la conciencia como una ventaja espectacular de sobrevivencia y anuncia que su modo de abordar el problema es darwinista, para Derek Denton la conciencia se ha venido afilando en el yunque de la selección natural. Insiste en que no ha habido ninguna intervención exterior, ni influencia sobrenatural.

En el libro abundan ejemplos sobre indicios de la existencia de lo que se podría llamar pre-conciencia en los animales, por ejemplo las diferentes estrategias de los predadores, las reacciones de algunos animales domésticos. Se habla de la capacidad de algunos simios de reconocerse en los espejos, como indicio de una conciencia de sí mismos. Pero al mismo tiempo, D. Denton señala con énfasis el abismo que separa a los animales de los hombres a este respecto, sobre todo por la existencia del lenguaje entre los humanos. Esta diferencia entre los animales y los humanos D. Denton la correlaciona con el volumen creciente del cerebro y la aparición de nuevas áreas totalmente ausentes en los mamíferos superiores. Estas áreas están todas relacionadas al uso del lenguaje. En su obra D. Denton no logra salir de una concepción muy limitada de la conciencia en la que su principal característica es tener conciencia de su propia existencia. Al mencionar el lenguaje uno podría suponer que va a tomar en cuenta todo lo que el lenguaje permite a los hombres y sobre todo el pensamiento abstracto.

D. Denton da algunos ejemplos de chimpancés que usan algunos signos del lenguaje de mudos o sordomudos o de palancas que tienen inscripciones de letras o palabras. Con estos ejemplos trata de mostrar una cierta capacidad de los simios al uso del lenguaje. Por supuesto que D. Denton nos indica que este uso es limitado, que lo usan solamente para dar órdenes utilitarias, solicitar ayuda, alimentos, etc. Nunca usan esa capacidad para formular preguntas. Estos experimentos son siempre ejecutados con chimpancés en cautividad, lo que es normal. Sin embargo esta limitación de los experimentos debería alertar a los científicos a no apresurarse en sus conclusiones generales. ¿Se trata realmente de un aprendizaje? Pues en todos los experimentos la actuación de los experimentadores es primordial, son ellos los que toman la iniciativa, son ellos los que cambian las condiciones del experimento, son ellos los que recompensan a los animales por sus aciertos y los que en definitiva saben si los simios han usado correctamente o no los signos. En realidad se trata de un amaestramiento muy sofisticado. Hay un elemento que se agrega en estos experimentos se trata que a veces algunos simios aprenden únicamente al “observar” la actuación de sus congéneres. Pero en todos los casos no se ha podido ver a ninguno de ellos en la tarea de trasmitir a sus descendientes el uso de esos signos, ni a otros congéneres adultos. La pregunta es ¿se trata realmente de un aprendizaje? La pregunta puede formularse de otro modo ¿se trata realmente del uso de signos por parte de los simios? ¿O simplemente de una proeza humana en el adiestramiento de estos animales?

La construcción del nido

Todo el mundo ha podido observar en los parques de las ciudades que hay pájaros que se alimentan de lo que los humanos dejan caer y a veces están al acecho de esas migajas. Hay palomas que al ver llegar personas con bolsas y alimentos se acercan. Incluso parece que reconocen a personas que vienen a alimentarlas en los parques. ¿Esta conducta es inteligente o simple adaptación al ambiente urbano? Hay gorriones que vienen a “robar” en los platos de algunas terrazas de restaurantes, como lo hacen con otros animales.


Una vez me ocurrió algo insólito, me había sentado a leer en uno de los bancos de un parque, cerca de la alcaldía del XV barrio de París. De repente, en una de las pausas de mi lectura, vi a una paloma que pulsaba con el pico pedazos de ramas. Vi que desechaba algunos y los abandonaba. Me di cuenta que prefería de cierto tamaño. Tomé algunos pedazos de rama del suelo y los corté al gusto de la paloma. Y cuando la vi aparecer de nuevo a proximidad, le arrojé uno de los palitos que había preparado. Lo tomó con su pico, lo pulsó y tomó vuelo para seguir construyendo su nido. Al corto lapso, volvió y se vino a parar enfrente de mí, como lo hacen con las personas que vienen a darles de comer. Le arrojé otro y sucedió luego lo mismo. ¿Qué se puede concluir de este suceso? No creo que la paloma adquirió el concepto de colaboración o algo por el estilo. En todo caso vio una ventaja en acercarse para que le tirara las ramitas a la medida que necesitaba. Pero cuando retomé mi lectura y dejé de tirarle las ramas siguió tranquilamente, sin enojo conmigo, su tarea de pulsar los palitos. No he tenido la oportunidad de repetir mi “experimento”.

Es totalmente evidente que esta paloma optó por una solución menos laboriosa a su tarea de construcción del nido, que en su cerebro hubo un proceso químico-físico que la guió para pararse en mi cercanía para esperar que le lanzara otro palito. Es de suponer que el resto de palomas hubieran hecho lo mismo, por lo menos las palomas urbanas, las del campo no se acercan a los humanos. ¿Se puede pensar que esa conducta denota un embrión de inteligencia? Mi respuesta es negativa, pienso simplemente que la paloma se adaptó a mi presencia y a mi conducta.

Ahora bien al aludir a los procesos químicos-físicos en el cerebro de la paloma me estoy refiriendo al soporte material de su conducta, procesos similares acaecen en los cerebros de los simios que “aprenden” a servirse de los signos del lenguaje de los sordo-mudos para obtener golosinas. También han de suceder procesos similares en los cerebros de otros mamíferos que optan por alguna estrategia de caza. Lo menciono tomando en cuenta lo que D. Denton ha sugerido que la conciencia es el producto de la evolución natural, que también en esto ha habido diversas etapas de pre-conciencia, un desarrollo gradual. El asunto es que ni la paleontología, ni la arqueología nos pueden llevar al “momento preciso” en que se produjo el salto hacia el lenguaje, que es la base de la conciencia. D. Denton insiste que se trata de un proceso de millones de años, esta insistencia no es vana, al contrario es de suma importancia. Porque esto nos saca de las impresiones corrientes de que de repente apareció el hombre, como si hubiera un “fiat homo” repentino. Este modo de ver se ha incrustado en nuestras mentes por la herencia bíblica o por el lado “materialista” del famoso “salto cualitativo” a la manera estaliniana de concebirlo, como algo repentino y brusco.

No descendemos del mono

Desde hace cierto tiempo, algunas décadas, se sabe que no pertenecemos a la rama de los simios actuales, que tal vez los chimpancés sean los más cercanos a nosotros, pero se trata de ramas paralelas. Pero la creencia o la casi certitud que ha existido en el parentesco entre los monos y nuestros ancestros, toda la terminología conserva hasta ahora el estigma de este presupuesto. Por el momento los paleontólogos han preferido conservar los términos que proceder a una revolución taxonómica. Lo importante de la historia que nos entregan los fósiles (aunque casi todos incompletos) de los que podríamos llamar “antropoideos” que vivieron en la era terciaria, es que se trata de seres que “caminan erectos, tienen brazos normales, tallan útiles uniformizados por algunos golpes con el extremo de una piedra (laja). Su alimentación es parcialmente carnívora. Esta imagen, banalmente humana, no tiene ninguna relación con la de ningún simio, pero se aplica tanto al Pitecántropo como al hombre de Neanderthal. La única diferencia importante es de grado y no de naturaleza, es el tamaño del cerebro, increíblemente pequeño en los Australopitecos: pequeño hasta el punto de suscitar cierto enfado en los anatomistas” (André Leroi-Gourhan, “Le geste et la parole”, Albin Michel, Paris1964, pp. 94-95).

Si es cierto que “la diferencia de grado” ahora ha desaparecido o ha disminuido (individualmente es mínima) entre los humanos y que la “naturaleza” consiste en una nueva organización cualitativamente distinta de la del resto de cerebros anteriores en el mundo animal. Pero la reorganización cerebral no es la única que se ha producido en los antropoideos, pues el mismo cambio de la cavidad del cráneo acompaña el crecimiento cerebral y los cambios faciales. Pero el mismo tiempo la postura erecta lleva a reestructurar casi todo el esqueleto y los músculos.

Todos esos cambios de forma producen o se correlacionan con cambios de contenido en las actitudes, en las actividades de esos nuevos animales humanos: la creación del instrumento más sencillo implica un raciocinio que busca resolver un problema para alcanzar un fin. Este proceso transforma absolutamente las relaciones de los humanos con el medioambiente, pues no sólo se trata de una cuestión temporal, la elaboración del instrumento implica postergar la satisfacción de una necesidad, sino que supone la previsión de lo que va a acontecer y la forma en que va a acontecer. Pero lo más importante es que los hombres en su actividad van a interponer algo entre ellos y la naturaleza. Es decir esa mediatización material va a incorporar, va a cristalizar lo que ha ocurrido en el cerebro. Lo ocurrido en el cerebro también es nuevo, no ha existido antes en otros animales, se trata de la conciencia.

Cambios substanciales en cascada

Llegamos aquí a un punto extremadamente crucial en todo este problema, pues el surgimiento, la emergencia de la consciencia presupone una relación determinada entre la gradualidad cuantitativa y la alteridad cualitativa. Es en esta correlación que toma sentido el abismo que separa a los hombres del resto de los animales, del que nos habla Derek Denton. Estamos hablando de todos los cambios morfológicos que se fueron acumulando en los antropoides, cambios que no se produjeron de un solo golpe, sino que acontecieron en millones de años. Se me ocurre que las palomas seguirán hasta su extinción pulsando ramitos hasta encontrar en la naturaleza los que se adapten a la construcción del nido, pero ese pulsar repetitivo al infinito es probable que se produjera en otros animales que buscaron durante millones de años las piedras más adecuadas para la construcción de sus útiles. Esta actividad se diferencia en algo substancial en la actividad muy parecida de las palomas, estas últimas usan los palitos que encuentra en la naturaleza, mientras que los antropoides buscaban piedras para transformarlas, para volverlas otra cosa. Por muy similares que parezcan las actividades, a ambas podemos presuponerles fines, pero incluso esto es solo una apariencia, la actividad del antropoide tiene un fin proyectado afuera de un ciclo vital animal y su actividad no es inmediata, sino al contrario se trata de una creación, a partir de lo existente en la naturaleza se va a crear algo que no ha existido hasta entonces. El uso del instrumento, ya sea para crear otro instrumento, otro tipo de piedra con otra forma, es una actividad mediatizada y cualitativamente distinta, es la aparición del trabajo.

El trabajo además de contener acciones diestras para adaptar un material al objetivo buscado, va al mismo tiempo mejorando el instrumento corporal, la mano. Otra circunstancia que es menester señalar es que como sabemos los antropoides vivían en grupos y sus actividades eran llevadas colectivamente. El trabajo, la creación de instrumentos que por el momento son extremadamente primitivos, es también una actividad compartida, todos los miembros del grupo saben hacerlo, hay pues intercambio de experiencias, asimilación de la técnica, en una palabra aprendizaje propiamente dicho. Todo esto nos obliga a presuponer la existencia de un medio de comunicación que va mucho más allá de las simples señales de alerta o de alegría, se trata del lenguaje articulado. Es inútil tratar de buscar su estructura inicial, su sonoridad, lo único que podemos producir en este campo son elucubraciones trasnochadas. Todo esto indica cooperación, actividad común, reparto, lenguaje: esto también es otro cambio substancial, los que vivían en grupos gregarios pasan a vivir en sociedades humanas. Esto trae aparejado otro aspecto particular de la sociedad y del género, más allá de la variabilidad genética, existe otra que es la variabilidad social: este se da en el aprendizaje tanto del lenguaje, como de la elaboración de los mazos de piedra, unos son más hábiles que otros en tal o tal actividad. Esto también va a producir algo hasta entonces inexistente en la naturaleza, se trata de una individuación en el comportamiento: en otras palabras aparecen los individuos.

Hemos visto que se han dado procesos correlativos, todos los cambios biológicos, las nuevas estructuras y organizaciones corporales, internas y externas. Muchos definen al “hombre” describiendo estas características, postura erecta, verticalidad, cráneo voluminoso y cerebro más grande y pesado, mano con un pulgar opuesto al resto de los dedos, etc. Muchos agregan a estas características el lenguaje. ¿Por qué solamente el lenguaje? La definición del “hombre” de esta manera, que no toma en cuenta todas las transformaciones que se dieron en el origen y que se fueron profundizando con el correr de los siglos, en el que la acumulación de experiencias y de instrumentos va cambiando la sociedad y a los individuos. Porque este correr de los siglos y todos esos cambios vuelve a los hombres seres con una historia particular, que ha dejado de ser una historia natural, animal, para constituirse en una historia social, humana, que produce individuos a partir de estas relaciones que se instauran en la sociedad.    






12 agosto 2014

Turismo solidario...

Sigfrido Reyes se fue solito, por antojo, por decisión personal. No viaja mandatado por el pleno o parte del pleno de la Asamblea. A pesar de que ncluyendo diputados de su grupo se expresaron poniendo en duda la utilidad del viaje y otros diputados de otros grupos, decide de todas maneras viajar. Dice que va a viajar para manifestar su solidaridad con la lucha del pueblo palestino de Gaza. Pero esta manifestación la pudo hacer con un comunicado, acompañando mítines que se hicieron en San Salvador. Creo que los palestinos se enterarían de eso, pudo manifestar su solidaridad pidiendo, intercediendo ante el Ejecutivo para que se abra una delegación salvadoreña en Palestina. Todo eso lo puso hacer desde país, su presencia en Palestina no agrega nada.

Bueno, sí, agrega gastos, los de los pasajes, hoteles, coches, etc. y los viáticos.

Pero este viaje nos muestra también otra cosa del régimen efemelenista, lo poco que les importa la opinión que pueda suscitar sus acciones en la población, pues no fueron sólo diputados y comentaristas los que lo criticaron. Ya sabemos todos los gastos suntuarios a los que no podemos acostumbrarnos, recordemos la vajilla de plata, recordemos los regalitos, los aumentos de representación, etc.

La negativa de transparencia en los gastos de la Asamblea, el autoritarismo con los empleados y sus representantes, todo esto son características de gobiernos autocráticos, de gobiernos de derecha, en esto hay simple continuidad entre el modo de gobernar de ARENA y del FMLN. Sí, por aquí, en París anduvo Saca con un séquito de amigotes y amigotas, cerca de cuarenta personas. Y todo eso ofrecido con el pisto de los impuestos. Ese viaje fue el último escándalo de la era arenera. Ese viaje fue criticado severamente por los dirigentes del FMLN y nos dejaban pensar que su gestión en ese sentido iba a ser diferente.

Pero el mutismo que ha impuesto Funes sobre sus propios viajes, la testarudez del chato Reyes y su arrogancia ilimitada, pues este hombre se mostró ofendido porque se le criticó los gastos de la vajilla de plata y los suculentos platos con finas viandas y vinos que ofrece a sus invitados.


No creo que Reyes vaya a dar cuenta de nada a nadie. Algunas personas lo invitan a que vaya a "La Campanera" para solidarizarse con los habitantes que sufren la constante agresión de los delincuentes, pues eso también sería otro gasto inútil, pues para su seguridad se movilizaría a toda una compañía de la policía y del ejército. Tal vez también a una señorita para que con una sombrilla lo proteja de los inclementes rayos del sol salvadoreño. 

08 agosto 2014

¿Estado fallido?

Creo que el concepto de "Estado fallido" usado aquí, en el país, forma parte de una lucha ideológica clara contra el gobierno del FMLN. Se usó también contra los gobiernos areneros, pero los media no le dieron la resonancia que le dan ahora. Ese término realmente no corresponde a ninguna realidad, a no ser como en el caso de países en guerra, tales como Iraq (dejado así por la intervención imperialista) y Libia por las mismas razones. En el país existe un estado clasista que cumple su función de garante de los intereses de la clase dominante. 

El concepto restrictivo de Weber de ser monopolio de la violencia funciona perfectamente en el país. No se trata de toda la violencia, sino de la violencia que protege el ejercicio de la propiedad privada para una clase, la clase burguesa. La ideología le promete a las clases dominadas el goce de la misma paz civil que gozan las clases dominantes. Esto se realiza en grandes grados en los países desarrollados, pero aún en esos países existe un recrudecimiento de la violencia delincuencial. La violencia extrema que existe en nuestro país no pone en juego, ni en riesgo, hasta ahora los principios que defiende el Estado clasista, oligárquico. 

O sea que no hay un Estado fallido en el país, pero los diferentes gobiernos en vez de tomar medidas para limitar la delincuencia, tomaron medidas represivas que en definitiva acrecentaron la violencia delincuencial en El Salvador. La violencia delincuencial es un problema social, un problema de la sociedad salvadoreña, es ella la que engendra la violencia. Pero esta violencia que ahora nos golpea a todos, por los atracos, las extorsiones, las violaciones y los asesinatos es una sola cara (visible y patente) de toda la violencia existente en el país. ¿Acaso no es violencia tener que vivir con un salario de 240 dólares? ¿Se han olvidado de la violencia institucional de la que hablaba Monseñor Romero? Esa violencia que deja muchas madres solitarias con sus hijos, teniendo que ganarse la vida vendiéndola por un puñado de dólares diario y con eso tiene que mantener a la familia, dar de comer, vestir, calzar, etc. a sus hijos. Es aquí donde surge la demagogia parchista del gobierno de Funes con sus uniformes y zapatos para los escolares. Pero se trata simplemente de una válvula de escape social muy limitada, pues la miseria sigue subiendo, sigue agobiando, sigue desesperando. 

Al lado de todo esto tenemos una clase que vive en la opulencia, escondida, protegida que puede consumir todo lo que se le dé la gana. Y en las vitrinas hay productos que se ofrecen a la venta y no se pueden adquirir tan fácilmente por todas las familias, tan fácilmente como lo presenta la publicidad. La miseria real está junto a la opulencia, las mercancías están allí para los que puedan cambiarlas por la mercancía universal que es el dinero. El que no tiene dinero y ha perdido los valores morales o no los ha adquirido, al ver que el trabajo no da para vivir, llega a la delincuencia con una facilidad terrorífica que nos tiene a todos espantados, aterrorizados. 

¿Hay solución a estos problemas? Sí, pero para ello hay que salir de los parches, hay que salir a la vana invocación religiosa. Se trata de poner en marcha reformas sociales y societales que limiten o echen por el suelo la dominación de una pequeña casta, la oligarquía. Es esto lo que está en juego en nuestra sociedad desde hace ya un siglo. Es lo que estaba en juego cuando se inició la guerra y sigue estándolo hoy.

31 julio 2014

El derecho a matar

Me indignaba en tiempos “areneros”, cuando la jefatura de la PNC solía presentar a la prensa a los capturados, con esposas puestas y los periodistas los fotografiaban y publicaban esas fotos. Se les trataba como fieras de caza, se les daba ya como delincuentes sin que hubiesen pasado ante algún juez y fuesen escuchados. No les había aún probado nada, ni mucho menos no se les había condenado. Cierto, los diarios dicen siempre como una especie de ritual "supuesto" tal o tal cosa, pero la presentación general los daba ya como criminales y sus derechos a la dignidad estaban siendo violados en ese circo policial y periodístico.

Al llegar Funes al poder y con el nombramiento de los nuevos jefes de la PNC esa práctica ha desaparecido. Pero ha aparecido otra, los periodistas como que acompañan a algunos grupos policiales en sus capturas y todos hemos visto a ciudadanos tirados por el suelo, esposados y guardados por policías con armas pesadas apuntándolos.

Tuve entonces esperanzas de que la policía iba poco a poco a ser desmilitarizada y que su adjetivo "civil" volvería a tener un sentido. Pensé que la policía dejaría su actitud hostil ante la población, que se le acercaría como un ente verdaderamente a su servicio y no como una entidad sobre todo dispuesta a reprimirla. La ciudadanía no tiene confianza en la policía. Lo peor fue cuando Funes en vez de aumentar el número de los policías, darles los medios para le investigación, en vez de instruirlos en la prevención y disuasión del crimen, sacó a la calle a soldados cuya misión no es la de servir de policía, sin ninguna experiencia en el oficio y sobre todo dándole prerrogativas que los Acuerdos de Chapultepec le habían quitado.

Ahora la derecha reaccionaria nacional, es su más típico sentido fascista, han votado una ley que reintroduce de hecho la pena de muerte, pero agravando la cosa, pues esta se puede ejecutar de forma sumaria, basta que un policía diga que se sintió amenazado en su vida, para que su asesinato se vuelva legal porque fue "en defensa propia". Pero esto se generaliza a todos, cada uno puede hacer lo mismo. Esto en vez de disminuir la delincuencia va a aumentarla. Esta medida es totalmente nefasta, va en la misma línea de esas medidas que tomó ARENA en el poder y que dieron como resultado la agravación de la delincuencia.

Se trata de una medida demagógica, es parte de la campaña electoral. El recrudecimiento de la violencia, la expulsión de familias de sus hogares por parte de las maras (u otros criminales) ha indignado legítimamente a la población. La población tiene el sentimiento de estar abandonada, de que el Estado es incapaz de defenderla. Este sentimiento es cultivado por la prensa amarillista salvadoreña que se complace en publicar a diario los pormenores de los crímenes cometidos en el país.

Esta ley que se ha votado en la Asamblea no ayuda en nada a una reflexión para atacar de lleno a esta plaga delincuencial. Al contrario, con apariencias de radicalidad en la lucha, la está propiciando. Desde siempre me he preguntado por qué los diputados no revisan la ley de importación de armas de fuego, de la venta y de los permisos de portación. ¿Qué intereses protegen al no tomar una medida que prohíba el uso de armas de fuego? ¿Por qué no se decreta una confiscación general de las armas en circulación? En estos días la fiscalía ha intervenido en cuarteles y ha acusado a altas autoridades militares de estar mezcladas en asuntos de venta y tráfico de armas. Esto no da tranquilidad a la población. La nueva ley tal vez responda a la vana esperanza que tienen algunos de poder defenderse y poder usar sus armas. Se sabe que en el enfrentamiento de criminales y sus víctimas,  los que salen muertos o heridos no son en su gran mayoría los delincuentes, que manejan mejor las armas y tiene mayor determinación.


Espero que el presidente de la República no sancione esta ley y le dé su veto, que la declare contraria a la Constitución misma.

07 julio 2014

Asuntos de sobrevivencia

El texto que sigue es un comentario que he publicado en un foro de salvadoreños sobre un texto de Leonardo Boff. Como suele suceder en este tipo de foros, la discusión se queda renca porque no se discute el texto en su totalidad, sino que una frase que a veces ni siquiera se ha entendido.  Este fue el caso, espero que mi comentario les dé una visión general del asunto: se trata de los criterios diferentes entre el “vivir mejor” y el “buen vivir”:  

Hay algo muy paradójico en el tratamiento de este tema, pues se habla de algo sumamente subjetivo, individual y se le da características de alcance social. Es posible que los cubanos que quieren irse a los Estados Unidos no compartan con Leonardo Boff la misma apreciación sobre el buen vivir, sino que desean consumir y consumir, de seguro se figuran que todos los estadounidenses viven en el lujo, que todos viven en mansiones y que como en las películas de Hollywood nunca tienen preocupaciones materiales. Tampoco creo que los salvadoreños piensen que van a ir a trabajar en los oficios que los gringos no aceptan, que ya no hacen porque los encuentran denigrantes para ellos. Tampoco creo que en lo primero que piensen es en que la visión dominante hacia ellos, hacia los "hispanos", como los gringos han impuesto llamarlos, sea sobre todo despectiva, despreciativa.

La humanidad necesita no sólo para cada individuo, sino para la humanidad tomada en su conjunto, nuevos criterios de vida. Los que prevalecen ahora del consumismo, que deja a la mayoría en total frustración, pues son pocos los que tienen para consumir hasta el hartazgo e incluso hay quienes han acumulado tantas riquezas que no les alcanza el tiempo de vida para gozar de su fortuna. Los otros consumen productos que no realizan la felicidad que les ofrece la publicidad, que no tienen ese embrujo con que los pintan en los spots de la tv. Algunos tienen un lapso de vida corto, mucho más corto de lo imaginado. En el país, nuestro país, que es tan pobre, que produce menos de lo que necesita y que este hecho se presenta como si consumiera en demasía. Entonces algunos concluyen que el consumismo es la principal enfermedad social de la que sufrimos, cuando en realidad se trata de otra cosa. Es la pobreza, la falta de desarrollo para producir lo que necesitamos en vistas de reproducir nuestro cuerpo social e individual.

La mayoría de veces, por no decir todas, cuando me hablan del consumismo salvadoreño y pido que me lo describan, me hablan de los celulares de todo tipo. ¡Res ridicula!  La mayoría no utiliza eso, ese consumo se da a partir de un nivel de recursos que no tienen todos, sobre todo los campesinos. Pero los que denuncian ese consumismo de celulares, ellos mismos piensan que el que ellos o los que ellos tienen, son lo más natural para sus propias personas.

No se enteran que el consumismo es el que puede tener realmente una persona con recursos suficientes y que en su sociedad se le ofrezca las posibilidades reales de gozar por lo menos de una buena cantidad de esas mercancías.

Ahora bien, cambiar criterios de vida en sociedad se vuelve urgente, pues los criterios dominantes nos imponen conductas que contradicen nuestra propia sobrevivencia como especie. Eso en el estricto sentido natural, pues algunos productos que se nos ofrece ahora para alimentarnos no sabemos si son o no dañinos para nuestra salud. Esta duda vital es decretada desdeñable por los monopolios que los producen. El criterio de precaución que es el que debería predominar, se le desprestigia considerándolo como simple “proteccionismo”. Esto lo repiten a diario los editorialistas al servicio de los monopolios y es aceptado por los políticos sobornados con las prebendas estatales. En estos días el Fomilenio ha obligado a aceptar al gobierno salvadoreño del “buen vivir” y del “súper cambio” la apertura a los granos importados y subvencionados de los Estados Unidos, incluyendo organismos genéticamente modificados (OGN).  Esto va a tener consecuencias importantes para nuestra independencia alimentaria y para nuestra agricultura en tanto que ramo de la economía.

Sabemos que la naturaleza es destruida en muchos lugares, bosques que se destruyen, especies animales que desaparecen, etc. Pero al mismo tiempo, nuestras capacidades individuales y colectivas de superación no son puestas en valor. El capitalismo (los capitalistas) no ven en las personas sino que fuerza de trabajo (la formación es considerada solamente en ese sentido) y luego como compradores.


O sea que lo que Boff presenta no es el modo de vida global de los cubanos, sino que algunos criterios que por el momento se realizan mejor en Cuba que en otros lugares. Pero estos criterios no bastan, pues faltan otras cosas en Cuba que también son parte de la vida social y que se han vuelto precarios o permanecen precarios. No voy a discutir los orígenes de esta precariedad, pues es un tema extenso, con causas internas y externas.


Creo que no se trata de oponer la producción de riquezas (de productos de todo tipo) y aspectos importantes de nuestra existencia, como la salud, educación, igualdad social, cuidado de la naturaleza, equidad de género y otros. Lo que sí se puede oponer son los criterios mercantilistas con los que ahora se produce y los criterios de beneficio social que hay que imponerle a la producción. Me parece que rechazar de plano la materialización de la investigación científica en productos de uso diario es adoptar posiciones retrógradas. Considero que lo que tiene que imponerse son nuevos criterios en la selección de muchos productos, tanto para las tareas domésticas, como para la aplicación en hospitales, escuelas, recreaciones diversas. Creo al mismo tiempo que la investigación científica fundamental tiene que recobrar total libertad y no estar dirigida en la búsqueda de aplicaciones de rentabilidad inmediata y capitalista.

Me parece que el principal obstáculo a la realización de nuevos modos de vida que mejor realicen nuestras capacidades humanas es el criterio del máximo beneficio en la rentabilidad del capital, pues es en aras de este beneficio que se pone en peligro la sobrevivencia de la humanidad.   


  

23 junio 2014

Esto nos concierne a todos

Sondeos de opinión, declaraciones de políticos, sociólogos, periodistas, comentaristas nos remachacan con martillada insistencia que la primera preocupación de los salvadoreños es la violencia criminal de las maras o de los traficantes. No lo pongo en duda, no obstante me sorprende que la entrevista del ministro de Seguridad, Benito Lara no haya tenido mayor eco entre comentaristas, sociólogos, políticos, etc. El ministro hace un planteamiento distinto al que se ha venido barajeando, maneja de otra manera las estadísticas y señala hechos importantes en los que se necesita poner atención.

El ministro no se ha ido por la fácil vereda de dar una lista de medidas que va a tomar o proyectos de leyes que presentará en la Asamblea. En realidad hace una constatación bastante grave: no existe un diagnóstico real sobre este fenómeno. Y propone hacerlo afuera de las cifras contradictorias que han ofrecido las fuentes acostumbradas, los ministerios, la fiscalía o la policía. El problema no puede ser solamente socio-económico, no niega la importancia, incluso lo señala como una de las causas, pero afirma que ese es un lugar común, que decirlo no nos ofrece la clave para comprender lo que pasa.

En un pasaje clave de la entrevista Benito Lara dice algo que es necesario un estudio detenido y que el sagaz entrevistador no supo aprovechar para que el ministro profundizara:

En este país tenemos entre 85 y 90 municipios –no tengo la cifra exacta a la mano- en los que del 1 de enero al 31 de mayo de este año no hubo ni un solo homicidio. Estamos hablando de casi un tercio del país y tenemos cerca de 40 municipios en que hay entre uno y tres homicidios. Más o menos el 80 % de homicidios está bien focalizadito… El punto tiene que ver con que el gran esfuerzo que debemos hacer es una visión de planificación estratégica”.

Esto que ha señalado el ministro no es baladí, pues con ello está señalando algo que nos invita a formularnos cuestiones importantes, ¿cuáles son las similitudes entre esos pueblos o ciudades en las que no ha habido crímenes? ¿Cuáles son las diferencias entre esas ciudades y las ciudades en las que se concentra la criminalidad? ¿Se trata de problemas económicos? ¿De posibilidades de empleo o de desempleo? ¿Esa diferencia tiene que ver con políticas preventivas concretas? ¿Se trata de un fenómeno temporal o es permanente? Las preguntas pueden multiplicarse, pero todas son dignas de estudio y que nos pueden dar la clave para ir extirpando el flagelo. Tal vez las preguntas a plantearse sean otras, los especialistas tendrán su propia opinión.

No obstante lo que me sorprende es el silencio que ha seguido a esta entrevista, ningún sociólogo, ningún antropólogo, ninguno de nuestros intelectuales de renombre se ha atrevido a tomar la palabra para profundizar o rebatir las reflexiones del ministro. Ustedes, lectores de este blog, saben de mi constante oposición a la política que lleva adelante el FMLN. Considero que cuando se presenta la posibilidad de aportar positivamente una respuesta a un problema tan crucial, no se puede adoptar una posición escéptica o indiferente. Uno no puede callarse ahora, esperar su fracaso y luego volver a cargar de críticas al ministro.

Es cierto que ha habido estudios sobre este fenómeno, ha habido especialistas de orígenes diversos que se han dedicado el tema, hay publicaciones. El ministro mismo lo afirma en la entrevista, pero parece que no son suficientes y no le sirven para formular un diagnóstico concluyente para buscar las medidas necesarias.

Es un fenómeno que concierne a todo el mundo, en el que tiene que intervenir toda la sociedad. Se trata de formar animadores de barrio, de construir centros de diversión y esparcimiento atractivos con animadores, examinar con detenimiento el papel que deben de jugar en esto las escuelas y los cambios necesarios de programas, de métodos didácticos, pedagógicos, etc. Se debe de aportar ayuda a las tantas madres jóvenes que se quedan solas con sus hijos. Es problema puede que esté o no ligado a la criminalidad, pero la fragilidad de las relaciones familiares no deja de ser un terreno fértil de todo tipo de problemas sociales. La familia en nuestra sociedad, de manera general, no es una institución estructurante de la personalidad de nuestros jóvenes. Son demasiados los hombres que consideran que su única obligación es engendrar a sus compañeras, abandonándolas luego a la buena de Dios. Es necesario que este fenómeno —que no es exclusivo de nuestra cultura— sea estudiado, contextualizado, historiado.

Esta listita que enumero requiere gastos, presupuesto. Y aquí entramos a la política general, ¿qué parte le toca a pagar a la oligarquía? Se les va a seguir dando toda la amplitud que ya tienen para eludir impuestos, para seguir súper-explotando a todos los asalariados y mantener las condiciones de trabajo en tan lamentable estado. Porque si es necesario un esfuerzo colectivo no se puede dejar aparte a los principales responsables de nuestra miseria social, los oligarcas. Pero sobre esto último las declaraciones presidenciales no me hacen perder mi escepticismo.


17 junio 2014

Reflexión y no "medidas-reflejo"

El gran problema con este tipo de entrevistas de El Faro consiste en que el entrevistador no va en busca de información para los lectores, sino con el ambicionado propósito de meter en contradicción al entrevistado o ponerlo en malas posturas con su partido, sus colegas, etc. En este caso es lo que se pasó haciendo el periodista con el ministro de Seguridad Benito Lara. Con el agravante de tomar al lector por tontico y explicarnos en el preámbulo cómo debemos entender lo que dice el ministro.

Según el ministro Benito Lara la cosa es sencilla, no se puede hablar de tregua porque no hay beligerantes, por eso el concepto no es adecuado. El ministro señala la necesidad de profundizar y diversificar los estudios sociológicos y antropológicos para poder hacer un mejor diagnóstico y ver entonces los remedios que dar. Claro aquí el lenguaje figurado nos puede engañar pues no se trata de una enfermedad, sino que de un problema social profundo y grave. No me parece desatinado por ello mismo considerar como conveniente agregar el aspecto histórico del problema como lo sugiere el ministro.

Sabemos que los pandilleros son salvadoreños, que en gran mayoría han nacido en el país, ya no podemos simplemente referirnos al “fenómeno” como algo que se importó de los Estados Unidos, en todo caso decir eso sería no querer enfocar el problema ni como propio, ni como un problema de nuestra sociedad. Aquí he cambiado el término, no he dicho un problema social, le he querido sacar el aspecto abstracto del adjetivo e irme a lo concreto que entrega el sustantivo. Las maras no nos caen del cielo como una maldición, no son brotes de alguna contaminación exógena, tampoco son marcianos. Son cipotes nuestros. Son productos de nuestra sociedad, del modo de funcionar de nuestra sociedad. En esto entran muchos aspectos que no se pueden reducir al económico, aunque sea siempre fundamental. Pero lo social incluye modos de vida, dentro y fuera del núcleo familiar, modo de conductas en las escuelas, el efecto de la publicidad, los modelos sociales de conductas y ambiciones sociales. En todo caso, estamos ante un problema que no se puede simplemente estigmatizar, de un problema que por repugnante que nos resulte, lo queramos extirpar con la misma violencia que lo hizo nacer. Porque no podemos negar que la violencia desde décadas ha sido una forma de “solución” de nuestros problemas. Nuestra historia está llena de violencia.

Pero esta vez la violencia ha llegado a límites materiales inauditos, pues los valores morales de colocar sobre todas las cosas la vida misma han sido destruidos entre esos jóvenes. Aquello de la ranchera mexicana de que “la vida no vale nada” ha cobrado en nuestra sociedad, entre esos muchachos, un valor de dignidad e identidad. ¿Cómo se llegó a eso en nuestra sociedad?

Los estudios que propone el ministro Lara tal vez busquen responder a esta pregunta, porque una vez que hayamos comprendido cabalmente ese trágico cómo podremos desmontar el proceso, podremos tal vez desacelerarlo.

La violencia que habita nuestra sociedad es inmensa, de manera espontánea la mayoría de salvadoreños reclaman la pena de muerte, algunos hablan abiertamente de exterminio, palabra tan connotada durante la Segunda Guerra Mundial. Se sospecha, algunos no lo dudan, de que existen justamente en el país grupos de exterminio que se conducen con el mismo principio de “la vida no vale nada”.

Todo esto, la violencia extrema de las maras, como la que se propone contra ellas, tienen como fondo la total negación de los valores humanos, la negación de la calidad humana del otro. Ambas actitudes tienen el mismo origen: nuestra sociedad.

Lo que el ministro de Seguridad dijo sobre la preocupación del día a día de los ministros anteriores tiene que ver con la necesidad política (demagógica) de darle una respuesta rápida, la que sea, al clamor popular contra la violencia criminal de las maras. En otras ocasiones  aquí mismo he hablado de lo pernicioso que resulta querer complacer a la “opinión pública” aportándole falsas soluciones y promoviendo leyes que se quedan en el papel. Los gobiernos de ARENA hicieron mucha alharaca con sus leyes “duras y súper-duras”,  Funes con su ley “anti-maras” quiso mostrarle a la gente que no se iba a quedar con las manos cruzadas ante el crimen del bus incendiado y los 17 muertos calcinados en el bus, en Mejicanos. La ley y el ejército en la calle fue una "decisión reflejo", una medida para sacarse de encima las críticas y para que la gente sepa que “no me va a temblar la mano”. Pero el asunto no es aquí de tembladeras de mano, sino de un problema que exige paciencia, que prohíbe precipitaciones. Era necesario ya entonces hablarle claramente a la gente: estamos ante un problema de sociedad que no se puede arreglar aumentando la panoplia legal, todos los gobiernos aumentaron las penas hasta llegar al extremo que de facto se convertían en condenas perpetuas, prohibidas por la Constitución y que los diputados se vieron conminados por la Sala de lo Constitucional a reducirlas.

Se requiere coraje político y honradez para decirle a la población, no vamos a terminar con la delincuencia en unos meses, eso es imposible, el fenómeno es complejo, grave sí, pero no se resuelve con promesas inútiles. Es un problema global y necesita de soluciones globales en las que toda la sociedad y todas las instancias del Estado a las que les concierne el problema tienen que actuar y coordinar las acciones. Sinceramente es esto lo que he entendido en las palabras del ministro de Seguridad Benito Lara.



10 junio 2014

Conversación con un amigo

El texto que sigue forma parte de una conversación epistolar con un amigo:


Entonces no se trata de un “pacto de nación”, ni de un “contrato social”, uno cuando quiere avanzar una idea de lucha no puede darle los mismos nombres que ya usa la burguesía para sus planes.

Yo no sería tan tajante en condenar para siempre la violencia. Decir que la violencia ha demostrado su inutilidad y por ello abandonarla no tiene sentido lógico, pues tampoco la lucha "pacífica" ha dado resultados, sobre todo en nuestro país. Se debe de juzgar la situación concreta. En estos momentos sería no sólo errado pretender que se impone la lucha política violenta, sería demencial y criminal. Al ver la situación desastrosa en la que se encuentra la clase trabajadora salvadoreña desde el punto de vista ideológico es urgente iniciar tareas de organización política y sindical autónomas, tanto de la clase burguesa, como de los partidos políticos existentes.

En realidad, se nos ha pintado desde ya demasiado tiempo como una tarea imposible plantear desde ahora mismo la transformación comunista de la sociedad salvadoreña. Esto lo repite Altamirano de El Diario de Hoy, como solemnemente lo decretó Mauricio Funes diciendo que si le preguntáramos al pueblo salvadoreño que si quiere el socialismo, diría que no. Este raciocinio es una simple idiotez o un sofisma. Primero la transformación de la sociedad no se va a ser a golpe de sondeos de opinión. Esto entra en la fatuidad de Funes que piensa que si le dan la nota 7 y pico esto significa que ha sido buen presidente. Pero Saca anduvo por esa nota y hasta Flores tuvo más o menos la misma aceptación. Sabemos que desde años la lucha ideológica en el seno de la sociedad salvadoreña se ha abandonado y los únicos que se hacen escuchar son los que pretenden que todo cambio radical en el país es una ilusión, una utopía. El FMLN en su forma partido y desde su forma revisada en 1983-84 dejó claramente de lado toda aspiración revolucionaria. Desde entonces se ha ido amoldando a la sociedad burguesa y ha pasado a defender los intereses de los capitalistas. Sánchez Cerén en un discurso ante empresarios les dijo que ellos eran el motor, el corazón mismo de la economía salvadoreña. El FMLN acepta como un pilar fundador de nuestra sociedad la propiedad privada de los medios de producción que ya no tiende a combatir.

Hoy se piensa que la lucha contra el capital se tiene que llevar a golpes de paliativos, de parches "sociales", la lucha por otra sociedad más avanzada, que suprima el principal freno para su desarrollo que constituye el peso en la economía de un puñado de millonarios (la oligarquía). Digo "suprima", pero no me estoy refiriendo físicamente, sino desde el punto de vista social, dentro del funcionamiento social.

Ya tenemos más de un siglo que la oligarquía produjo cambios profundos en la sociedad que le entregaron la hegemonía y poder sobre el conjunto de la sociedad. Desde la independencia buscaron apoderarse del Estado, las guerras centroamericanas y las peleas de clanes intercapitalistas no permitieron que esos cambios intervinieran antes de los años ochenta del siglo XIX. Fue entonces que uno de los clanes logró apoderarse del poder y pasar al robo de las tierras ejidales. Fue en ese momento que la propiedad privada de la tierra les entregó además el poder político (estatal e ideológico). Esto como se sabe fue a través de la violencia, las comunidades indígenas fueron expulsadas de sus tierras y dispersadas en todo el país. Esto le restó mucha vitalidad al carácter indígena de nuestra sociedad. Pero esto no fue aceptado entonces, ni después. Sabemos que a pesar de todas las dificultades, de la represión, de asesinatos, de masacres nuestro pueblo siempre se ha mostrado rebelde.

¿Qué pasa ahora? Sin un partido político que cohesione sus luchas, que le dé realmente un carácter de clase, en defensa de sus intereses en tanto que tal, los asalariados están a la merced de la ideología burguesa y de la ideología reformista social-demócrata. Política e ideológicamente no existe en el país una fuerza que presente una real alternativa a la sociedad capitalista. Es la estructura misma de la sociedad salvadoreña que produce nuestro atraso.

Entonces si queremos sacar una lección del pasado y del presente, mucho más importante que rechazar toda violencia como inútil, lo que se nos impone es refundar en el país un movimiento revolucionario. Pero este movimiento tiene que tomar en cuenta la correlación de fuerzas actual, tiene que analizar cómo es que se produjo aquí en El Salvador el derrumbe de las ideas revolucionarias. Tenemos que analizar como una pequeña camarilla de oportunistas pudo hegemonizar la dirección del FMLN.

Creo que ya hay gente que ha iniciado la tarea analítica, que ya no se parte de cero, que sabemos que el verticalismo exacerbado de las organizaciones "revolucionarias" los priva a los militantes de su función pensante colectiva,  Esto debe sugerirnos la necesidad de reflexionar en una nueva forma de organización acorde con los avances y las aspiraciones crecientes de los pueblos de participar directamente en la determinación de sus destinos. Es urgente romper con los modos de funcionar verticalistas, paternalistas e infantilizantes que han existido hasta ahora. El secretismo, vicio de la compartimentismo ("esto no se le puede decir a la base, no va a entender, hay cosas que deben de quedar ocultas"). Este pensamiento es el que ha dominado hasta hoy en el país, incluso lo han erigido en método ante la sociedad. Es el partido que desde arriba, desde el poder construirá la felicidad de la gente, pero no se le puede decir todo, ni cómo.

Un nuevo partido revolucionario tiene que romper definitivamente con esa ideología y desde el principio tiene que optar por la participación amplia y consciente de sus propios militantes en el funcionamiento mismo del partido y de sus políticas. Para ello es necesario que el militante posea toda la información y se le dé las posibilidades concretas de poder usar la información, construyendo instancias internas de deliberación en las que se confronten opiniones libremente, sin tener la mordaza de la "línea" elaborada en las instancias dirigentes.

¿Cuánto tiempo puede durar esto? Los que se oponen a los cambios estructurales ironizan y piensan que un embrión no puede cambiar nada. Exacto, no podemos pedirle a algo que comienza que nos dé ya los resultados futuros de sus acciones. Piensan que el árbol frondoso que es hoy el FMLN no se puede abandonar, pero es que no se dan cuenta que bajo su sombra no se pretende llevar a la sociedad a su total liberación, que la acción del FMLN no lleva para nada a la "liberación nacional" como lo indica su propio nombre. Sabemos del entreguismo hacia el imperialismo de la dirección bajo varios pretextos, el principal son los emigrados y como siempre el poderío del imperialismo. Esta claudicación ha sido permanente dentro de la izquierda salvadoreña ya existía en los años cincuenta, siempre se enfrentó contra los que proponían la lucha. No obstante la línea claudicante paradójicamente ha salido vencedora.
 

Sin embargo no se puede prejuzgar cuál va a ser el desarrollo del accionar del nuevo movimiento, nadie puede predecir los efectos. Lo que sabemos es que la situación social, política, económica y cultural de las mayorías salvadoreñas son insoportables, sabemos que el estado actual de las cosas es el resultado de la dominación oligárquica. Sabemos que sólo una política nacional independiente nos puede dar los instrumentos para nuestro desarrollo. 

01 abril 2014

El FMLN ganó las elecciones y perdió los colores

No he estado esperando que finalicen “todos los procesos”, como un Kerry o una señora Aponte, para producir un comentario sobre el resultado de las elecciones presidenciales pasadas. Por mucho que sorprendiera la remontada arenera y agrego que también formo parte de los sorprendidos, tampoco he pensado que la distancia entre los dos candidatos en lid en la segunda vuelta iba a conservar la misma distancia de la primera vuelta. La gran incógnita era hacia qué lado se iban a ir los electores de los otros tres candidatos y en especial los electores que votaron por Saca. Ha quedado claro que la gran mayoría optó por Quijano. Lo que significa que las veladas consignas de voto de los líderes de Unidad no fueron escuchadas. Lo que no deja de llamar la atención, y pienso que esto ha tenido que ver mucho con la coyuntura, es el notable aumento de votantes de la segunda vuelta.

Es muy tonto afirmar que este resultado apretado se deba a la profunda sabiduría del electorado. Esto se lo dejo a los filósofos de pacotilla, pues ya pasó el tiempo para usar este tipo de hipóstasis. La población sigue acudiendo de manera mayoritaria a una de las dos viñetas históricas y la presencia de Saca en la primera vuelta de alguna manera por una hábil campaña obligó a muchos comentaristas a suponer que en el país estaba surgiendo realmente una tercera fuerza, una fuerza de centro. Algunos dijeron prudentes de “derecha moderada”. El resultado final muestra que los polos opuestos siguen atrayendo mayoritariamente y que las identidades partidarias son profundas. No puedo ponerme a predecir nada sobre el futuro electoral de GANA y su enraizamiento en el panorama político nacional. Pronto vienen las elecciones legislativas y locales que serán un buen test para saber qué papel va a jugar GANA.

No me parece conveniente regatearle a Sánchez Cerén su victoria. Es la victoria de su partido, que se ha vuelto realmente en una maquinaria electoral muy eficaz. La oscuridad, la falta de carisma, la poca capacidad expresiva y deficiente oratoria del candidato efemelenista no constituyeron realmente obstáculos para el gane. El peso atractivo de la viñeta se ha revelado determinante. Mauricio Funes anduvo pavoneándose de que su gran carisma le dio la victoria al FMLN, pero la realidad es que sin el FMLN, sólo, o con sus “amigos” hubiera hecho un papelón. Algunos piensan que las intervenciones radiales de Funes fueron determinantes, aunque también se ha dicho que para la segunda vuelta su papel de animador radial desfavoreció a Sánchez Cerén. Pienso que en esto debemos ser muy prudentes.

Una vez dicho esto, me parece que también hay que mostrar la misma prudencia respecto a ARENA. Me refiero que algunos apostaban a la próxima desbandada de ARENA, a su paulatina desaparición. La presencia de UNIDAD pudo propiciar esta apreciación y la distancia en votos entre el FMLN y ARENA en la primera vuelta dejó entrever una estrepitosa derrota arenera. Pues fue en esto que no caí en el error, pues de la misma manera que el FMLN sigue siendo un “atractor” en el sistema político nacional, ARENA sigue siendo fuerza atractiva. Se quiera o no las determinaciones fundamentales las hemos heredado de la guerra y estas siguen funcionando hasta ahora. La gran diferencia es que en el terreno (dominio) del FMLN no ha surgido ninguna fuerza que le venga a disputar electores, como es el caso con UNIDAD en el ámbito de ARENA.

No obstante es necesario asimismo afirmar que dentro de la batalla ideológica ARENA le jugó al mantenimiento de su propia imagen, no azucaró sus posiciones, sigue siendo el mismo partido de derecha, con sus posiciones extremistas, con sus referencias de la “guerra fría”, infundiéndole a la población los mismos temores del comunismo “come niños”, “violador de mujeres”, “destructor de las familias”, “apropiador de los recursos”, “negador de la libertad de emprender”.

La campaña de destabilización de la derecha venezolana contra el gobierno de Maduro le cayó como anillo al dedo, en esto las mentiras y exageraciones de los media tuvo su irremplazable papel. ARENA no ha palidecido, una vez más ha mostrado su visión cavernícola de la sociedad, su rancia ideología, su no escondidos deseos de dictadura, su afán de militarizar de nuevo la sociedad, de buscar a los problemas sociales soluciones de brutalidad. ARENA sigue siendo ARENA. Es con esta imagen que este partido ha conquistado casi el 50% de los electores, esto es una gran verdad de nuestra sociedad, las ideas más retrogradas siguen atrayendo a buena parte de nuestros compatriotas.

El FMLN sí que ha palidecido. No se trata solamente de que sus dirigentes colgaran sus chalecos rojos, esos mismos que en muchos municipios obligan a ponerse a los empleados públicos. Ahora visten blancas guayaberas. No, me refiero a los elogios a los patrones, “motores de la economía”, etc. Los insistentes llamados a colaborar, los esfuerzos por convencer a los dirigentes de la ANEP que el FMLN no constituye más ninguna amenaza para el patronato y su vehemencia de respetar toda la Constitución llevaba como coda “respetaremos la propiedad privada”. Las referencias al socialismo son raras y las pocas es para relegarlo al estante de las utopías y meterlo en las más inexpugnables gavetas. Sus propuestas electorales eran tan convencionales, tan descoloridas que Sánchez Cerén llegó a quejarse de que Quijano le estaba robando su programa.

Las elecciones las ganó el FMLN, pero la guerra ideológica la está ganando la oligarquía, todo lo que se pueda hacer o dejar de hacer en el país tiene que tener su aval, su necesaria aprobación. En los mismos momentos de la campaña electoral cuando el patronato oligárquico estaba entregado a ayudar a su partido, al que contribuyó a crear y a crecer para que con fuego y crimen defendiera sus intereses, el FMLN insistía en sus intentos de conquistar su confianza. Pero no sólo eso, en el famoso encuentro con los cafetaleros habían invitado a ARENA y después de dos semanas infernales de ARENA, en la que sacó a la calle a las empilchadas damas de la “alta sociedad” con sus hijas e hijos y alguna que otra sirvienta para protestar contra el “fraude” y para exigir el conteo voto por voto, cuando Quijano se llenaba las mejillas de lágrimas enfurecidas e invocaba a las Fuerzas Armadas, los dirigentes del FMLN proclamaban sus buenas intenciones de colaborar con ARENA para elaborar “un plan de país”.

Este es el panorama actual, la derecha ha perdido otra vez las elecciones, pero la izquierda ha perdido sus colores. La situación sigue igual, el “río de dolor que va en camisa” desborda las fronteras y se va para el Norte, los salarios son los mismos, los que no alcanzan para vestir a toda la familia, los que no bastan para poder poner algunos centavitos de lado, para algún mañana peor. Ese mañana incierto posiblemente aumente el desempleo. El partido de la “liberación nacional” invita a los capitales extranjeros a venir a explotar nuestra mano de obra barata, prometiendo de ribete incentivos fiscales, que nos dejará sin recursos; el país seguirá endeudado, no hay coraje para enfrentar a los acreedores que con el pago de los intereses ya recibieron con creces el monto de la deuda. Nuestros pusilánimes dirigentes no van ni siquiera a negociar las condiciones de pago de la deuda, no van a exigir una pausa. Saben perfectamente que hemos llegado al tope e ilusos sueñan que por milagro de lotería van a poder percibir más impuestos y con ellos continuar con los remiendos de fachada.

No hay salida por esos caminos de reforma, el sistema oligárquico está caduco, nunca pudo llevar adelante al país, ya tiene más de un siglo de dominación, ¿por qué pues obstinarse en mantenerlo intacto, por qué renunciar a derribarlo y en su lugar erigir otro que pueda poner nuevas bases y nuevas paredes?


10 marzo 2014

Volvamos a la realidad

La gran taleguiada que los efemelenistas les prometían a los areneros no tuvo lugar. Por ahora solo podemos hacer conjeturas sobre los factores que hicieron que ARENA recobrara los votos e igualara al FMLN. Se alude mucho a la situación en Venezuela y al trato que le dieron los media en el país. Esta "explicación" fue evocada desde ayer, otros han hablado de la fuerte campaña de terror que arreció ARENA en los últimos días. No hay tampoco que olvidar que muchos medios le dan mayor visibilidad a las declaraciones de la derecha.

No se puede tampoco asegurar que el FMLN no supo movilizar entre los abstencionista pues tuvo también crecimiento en votos, mucho menos que ARENA, pero este partido tuvo además de manera indudable las preferencias de los votantes de UNIDAD, en su gran mayoría. Estos resultados nos hablan más de la polarización electoral que se desarrolló durante toda la campaña.

La divisa de profundizar los cambios no tuvo el efecto esperado, tal vez porque en el fondo la gente no siente tan profundamente esos cambios, aunque este fue uno de los temas principales de la campaña y el de "ARENA nunca más", todo esto como se ve tiene un contenido ideológico muy pobre, mientras que al contrario las promesas de alianza con Saca e incluso de "pactos de país" incluyendo a ARENA y al patronato si tiene un contenido pro-capitalista, con el remachado "no vamos a cambiar las reglas del juego". Lo que le ponía un límite a esa "profundización" de los cambios.

El punto central de "sepultar" definitivamente a ARENA no funcionó. Creo que los dirigentes del FMLN en vez de recapacitar su entreguismo al patronato, persisten y ahora se anuncia ya compromisos con la derecha y el patronato. La presión de los comentaristas de derecha y socialdemócratas por promover "un plan de nación" es fuerte. ¿Qué significa este tipo de planes? Pues simplemente buscar "soluciones" dentro del cuadro del actual sistema neoliberal, buscar entendimientos con el patronato, desdeñando la necesidad de promover luchas populares para profundizar realmente los cambios antioligárquicos que urge el país.

La experiencia real de estas últimas décadas nos habla que los grandes problemas nacionales no encuentran solución dentro del marco de dominación de la oligarquía, que en vez de progresar el país se hunde bajo el peso de la deuda que sigue agravándose; el mantenimiento del dólar también tiene su peso en el estancamiento nacional.

Tenemos pues que darle nueva dinámica a nuestras protestas, es necesario organizarse en un organismo que se plantee claramente la salida del sistema, que demuestre también la caducidad de la sociedad tal cual funciona hoy en día. Todos los problemas sociales tienen su origen en la vida precaria de millares y millares de salvadoreños, ante los que la huida del país se presenta como única solución a sus problemas personales y familiares. Los bajos salarios, las condiciones de trabajo embrutecedoras, el ambiente totalitario y despótico que hacen reinar en los talleres los patrones es totalmente insoportable sobre todo cuando no existen sindicatos combativos, ni un Código de Trabajo que garantice derechos y preste amparo a los trabajadores.


Los resultados electorales reflejan la falta de esperanza entre los trabajadores. El FMLN no pudo, no puede llevar a cabo una campaña entusiasmante, pues le falta el motor de la lucha cotidiana por mejores condiciones de vida y de trabajo.

28 febrero 2014

Contenidos y formas de los futuros combates

Justamente porque los argumentos que desarrolla Julia Evelyn Martínez son de peso y muy bien razonados que deben de ser discutidos con altura, es decir que esto impone argumentos también de peso que lleven ya sea a profundizarlos o a rechazarlos. No ha sido el caso de Ribera, pero tampoco el de Álvaro Rivera Larios. La recomendación de santa tolerancia es buena respecto a aquellos que siempre están dispuestos a las purgas, al denigramiento, a la proscripción, al ostracismo como respuesta al que no está de acuerdo con la “línea”. Antes, en un “antes” aún no muy lejano, al desviante simplemente se le tachaba de “elemento antipartido” y la discusión se cerraba. La discusión abierta y argumentada aún no existe en el país, en los que se dicen de izquierda.

Muchos han querido minimizar la importancia del “voto nulo” por el simple hecho de que no es computado oficialmente, que la ley no lo toma en cuenta. No obstante este defecto es de la ley y no de la voluntad del elector que desea anular su voto. Siempre ha habido personas que han anulado sus votos, pero es sólo ahora que se habla de él. ¿Por qué? Pues es la primera vez que esta actitud ha tomado la palabra contraponiéndose a la ley que la ha acallado. Se trata de la primera vez que el “voto nulo” es razonado con argumentos de peso. Digo de peso porque a pesar de que los que han practicado el voto nulo son minoría, sus argumentos han tenido que ser discutidos, han sido tomados en cuenta aun sea para denigrarlo.

Álvaro Rivera Larios vota y llama a votar por el FMLN, pero no tanto como un voto con contenido positivo, sino que negativo, para provocar la derrota de ARENA. Lamentablemente no argumenta más, no explicita las razones positivas por las que su entusiasmo no le permite declarar que su voto por el FMLN es justificado. Su voto antiarena es menos razonado que el “voto nulo” —que también es un voto contra ARENA— pues lo que denuncia es que en la política real del FMLN uno se encuentra con la misma ideología liberal o neoliberal que la de sus adversarios electorales.

Este punto es el eje de toda la argumentación de los que anulan el voto. Pues la política que se propone llevar adelante el Frente no difiere en mucho de la que promete ARENA. Salvador Sánchez Cerén ha insistido, ha repetido que se ponen al servicio de los empresarios, que son ellos el motor de la economía, el corazón mismo. Lo ha dicho que defenderán la empresa privada, que los patronos no tienen nada que temer de ellos, que los “sueños” de otra sociedad los han aplazado. En una palabra han abrazado la defensa misma de los fundamentos de la sociedad capitalista.

Esto es lo inaceptable, es que si queremos dejar en pie nuestras convicciones de que otra sociedad también tiene sus fundamentos reales, no podemos admitir que la historia se cierra con el capitalismo. El capitalismo salvadoreño lo vivimos a diario, es el que le permite a un millonario destripar un carro de 218 000 dólares, que representa lo que devenga en 72 años un asalariado con su salario mínimo. Es este el principio que se defiende al justificar la explotación capitalista como fundamento de la sociedad.

Además de haber despertado una discusión en su torno y sobre la necesidad de razonar el voto que se emite, los que se proponen anular el voto, por lo menos algunos de ellos, cuentan proseguir su lucha. Ellos no han esperado que los vengan a presionar. Pues muchos de los que critican el voto nulo, reclaman un después, cuestionan sobre qué va a pasar después de las elecciones, casi como un reclamo de continuidad de su civismo. Es muy sorprendente que una socióloga afirmara que el voto nulo se manifiesta cada tres y cinco años, como si los otros votos fueran cotidianos. El voto nulo como los “efectivos” tiene la misma periodicidad. Los que reclaman a los anuladores cuál va a ser su “después”, saben que ellos mismos están convocados en las próximas elecciones de nuevo a repetir lo mismo, votar por el menor mal. Entretiempo el sistema los obliga a guardar silencio. Los que anulan el voto denuncian justamente esta consecuencia del sistema político actual. También en esto el voto nulo muestra su utilidad cívica.

Es evidente que en los próximos meses el “movimiento” del voto nulo debe dejar de ser una actitud personal, como una actitud ética, de poner en acuerdo sus convicciones con la emisión del voto. Aquí se abre un campo entero de reflexiones a llevar a cabo: sobre los contenidos y formas de los futuros combates. Estas reflexiones tienen que ser plurales, a múltiples voces, pues si algo que se tiene claro dentro de una buena parte de los que anulan el voto es que el verticalismo impone una sola voz y un solo pensamiento, lo que significa que es urgente buscar las formas de asociarse horizontalmente, no sólo en la estricta forma de organizarse, sino que también en la manera de nutrir las reflexiones que abarquen todo el extendido social y político del país.


Nadie está en el derecho de exigir los frutos a la semilla, lo que sorprende es que los impacientes son los que se conforman con ir a votar por el menos malo. En estos días apenas se ha lanzado al aire semillas de reflexión, hay que esperar que algunas encuentren terreno fértil. Pero sobre todo llenarnos de paciencia, pues la impaciencia, como dice Hegel, pretende llegar al fin sin dotarse de los medios. Crear nuevos medios de lucha en la situación actual de adormecimiento de la conciencia de clase en el país va a ser harto difícil. La primera constatación que se nos impone es que en mucho estamos obligados a empezar simplemente por los principios.