El golpe de estado “preventivo”
Trotti ostenta una filosofía de mercadito ambulante, la verdad es inaccesible, existen solo opiniones subjetivas. O si prefieren, cada cual tiene su propia verdad y la defiende como puede, así que podemos concluir con aquello de cada loco con su tema. Para que vean que mis decires no son relativas verdades les cito el introito filosófico del Director de la Libertad de Prensa de la SIP:
“Cada quien se cree dueño de la verdad de acuerdo con sus prejuicios y experiencias, por lo que la certeza para unos es falsedad para otros. Todos leen, escuchan y observan desde su óptica. La autenticidad de los hechos termina siendo una cuestión de interpretación, de ahí que Santo Tomás sostenía que “la verdad es la adecuación entre la mente y la cosa”.
El Doctor de la Iglesia, Santo Tomás de Aquino es reducido a un vulgar filósofo de pacotilla. Pues lo obligan a decir, en ese contexto, lo contrario de su postulado, pues Santo Tomás habla de “adecuación” y no de múltiples verdades u opiniones, sino de la adecuación, de la correspondencia entre el concepto y la cosa, por consiguiente contrario al agnosticismo rastrero de nuestro periodista.
Podemos admitir que frente a un hecho todos debemos gozar del pleno derecho a opinar libremente. Pero no podemos de ninguna manera admitir que es imposible establecer que en Honduras ha habido un golpe de estado. O que la luz de la luna es el reflejo de la luz solar. Veamos como nuestro periodista subjetivo nos pinta la situación en Honduras:
“El conflicto hondureño es confuso porque sostiene dos verdades diametralmente opuestas: golpe de Estado y sucesión constitucional. Gran parte de la comunidad internacional anota que la destitución y expulsión de Mel Zelaya no tiene otra lectura que un golpe de Estado. En cambio, para una mayoría de hondureños, incluyendo a la Justicia y al Congreso, su verdad es que se trató de una transición democrática, obligada por los atropellos de un presidente que se había elevado por arriba de la Constitución y la justicia”.
Trotti no es filósofo, pero tampoco un gran retórico, tal vez podamos otorgarle el título de pésimo sofista. Veamos, un sofista consecuente nos hubiera puesto ambas opiniones con sus respectivos argumentos o argucias, nuestro mentiroso Trotti prefiere resumir hasta el máximo la posición de la “gran parte de la comunidad internacional” y califica de “lectura” su posición frente a la destitución y expulsión de José Manuel Zelaya. He mentado a Trotti de mentiroso, pues en esto creo que si tiene una gama bastante amplia. Primero insinúa que no se trata de toda la comunidad internacional, sin nombrar, pues no lo puede hacer, un solo país que apruebe y reconozca a los golpistas. Pues decir la totalidad de la comunidad internacional le resta valor al resto de su fantasioso relato. Pero a esta mentira por insinuación, por omisión y por sustitución del todo por una parte, se agrega otra muy descarada: según Trotti es “una mayoría de hondureños” que admite como “verdad” que se trata de “una transición democrática, obligada por los atropellos de un presidente que se había elevado por arriba de la Constitución y la justicia”.
Los únicos atropellos que hemos visto son los cometidos después del golpe y el golpe mismo. Trotti no ha visto las manifestaciones multitudinarias que han tenido lugar en Tegucigalpa, en San Pedro Sula y en otras ciudades hondureñas. Estas manifestaciones se han realizado desafiando el estado de sitio, la abolición de las libertades constitucionales decretada por los golpistas. ¿Cómo ha hecho sus cuentas este periodista? Pero ¿para qué va verificar los hechos, si la verdad no existe, solo prejuicios y opiniones?
Ricardo Trotti defiende pues la Liberdad de Prensa o la libertad de cierta prensa de manchar el papel con ocurrencias que se repiten a saciedad con la esperanza de volverla la única verdad admitida. Esta verdad es machacada por la prensa de derecha: Zelaya deseaba perpetuarse en el poder. La repiten porque con esa mentira pueden con mayor facilidad ligar a Zelaya con el presidente venezolano Hugo Chávez. La prensa de derecha da por establecido que Chávez reformó la Constitución de su país con el único propósito de mantenerse en el poder. Lo dan por establecido, aunque por el momento no aportan prueba alguna de que Chávez se va a perpetuar autoritariamente. Hasta hoy los venezolanos han tenido la oportunidad de ejercer su derecho al sufragio en múltiples oportunidades, nadie ha podido aportar pruebas de fraude o de algún otro chanchullo. Chávez perdió el Referendo. La prensa de derecha había pronosticado un baño de sangre si Chavez perdía. No ocurrió, al contrario aceptó de inmediato su derrota y sacó las concluciones que se imponían. Chávez ha sido demonizado por la prensa de derecha y Trotti no se priva de traer todos los estereotipos difundidos por sus colegas y por él mismo.
Pero volvamos a los deseos de perpetuarse de José Manuel Zelaya. La Constitución actual de Honduras no admite la reelección de presidentes, por lo tanto Zelaya no era candidato para las próximas elecciones, la elección a una Asamblea Constituyente, que era el tema de su consulta (ésta no suponía ninguna obligación) hubiera tenido lugar cuando Zelaya ya no iba a ser ni presidente, ni candidato. Tampoco nadie puede predecir el día de hoy cuál sería la composición de la Asamblea Constituyente, ni tampoco qué cambios le aportaría a la actual Constitución.
No obstante todo esto, Ricardo Trotti insiste —en su afán de justificar el golpe de estado en Honduras— en mezclar su aversión hacia el régimen venezolano y los sucesos hondureños:
“La forma en que las nuevas autoridades hondureñas procedieron está en entredicho, pero muchos comprenden su verdad de fondo. Trataron de prevenir el modelo “chavista” que Zelaya estaba adoptando para perpetuarse en el poder, y evitar las consecuencias antidemocráticas que experimenta Venezuela, donde todo está sometido a la voluntad única del líder”.
Pero hay algo más en este párrafo, el periodista subjetivo, que niega la existencia de la verdad, trata de inculcarnos la suya con insidiosas afirmaciones. ¿Cómo les llama a los golpistas que han usurpado el poder en Honduras? Las nombra nuevas autoridades. Apenas es la forma de lo que han cometido lo que pone en entredicho y que Trotti, por supuesto, está muy lejos de condenar por lo que son, actos antidemocráticos. Pero los golpitas tienen su verdad y muchos comprenden el fondo de esta verdad. ¿Quiénes son estos muchos? Por el momento son algunos partidos de derecha derrocados en pasadas elecciones y los periodistas que les sirven de devotos e incondicionales voceros. La verdad de los golpistas es “prevenir el modelo “chavista” que Zelaya estaba adoptando para perpetuarse en el poder...”. Trotti se ha inventado el golpe de estado preventivo.
Ricardo Trotti es libre de escribir y publicar sus “verdades” en los diarios que quieran acogerlo, no obstante que no nos tome el pelo afirmando que defiende la libertad de la prensa.






