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07 julio 2014

Asuntos de sobrevivencia

El texto que sigue es un comentario que he publicado en un foro de salvadoreños sobre un texto de Leonardo Boff. Como suele suceder en este tipo de foros, la discusión se queda renca porque no se discute el texto en su totalidad, sino que una frase que a veces ni siquiera se ha entendido.  Este fue el caso, espero que mi comentario les dé una visión general del asunto: se trata de los criterios diferentes entre el “vivir mejor” y el “buen vivir”:  

Hay algo muy paradójico en el tratamiento de este tema, pues se habla de algo sumamente subjetivo, individual y se le da características de alcance social. Es posible que los cubanos que quieren irse a los Estados Unidos no compartan con Leonardo Boff la misma apreciación sobre el buen vivir, sino que desean consumir y consumir, de seguro se figuran que todos los estadounidenses viven en el lujo, que todos viven en mansiones y que como en las películas de Hollywood nunca tienen preocupaciones materiales. Tampoco creo que los salvadoreños piensen que van a ir a trabajar en los oficios que los gringos no aceptan, que ya no hacen porque los encuentran denigrantes para ellos. Tampoco creo que en lo primero que piensen es en que la visión dominante hacia ellos, hacia los "hispanos", como los gringos han impuesto llamarlos, sea sobre todo despectiva, despreciativa.

La humanidad necesita no sólo para cada individuo, sino para la humanidad tomada en su conjunto, nuevos criterios de vida. Los que prevalecen ahora del consumismo, que deja a la mayoría en total frustración, pues son pocos los que tienen para consumir hasta el hartazgo e incluso hay quienes han acumulado tantas riquezas que no les alcanza el tiempo de vida para gozar de su fortuna. Los otros consumen productos que no realizan la felicidad que les ofrece la publicidad, que no tienen ese embrujo con que los pintan en los spots de la tv. Algunos tienen un lapso de vida corto, mucho más corto de lo imaginado. En el país, nuestro país, que es tan pobre, que produce menos de lo que necesita y que este hecho se presenta como si consumiera en demasía. Entonces algunos concluyen que el consumismo es la principal enfermedad social de la que sufrimos, cuando en realidad se trata de otra cosa. Es la pobreza, la falta de desarrollo para producir lo que necesitamos en vistas de reproducir nuestro cuerpo social e individual.

La mayoría de veces, por no decir todas, cuando me hablan del consumismo salvadoreño y pido que me lo describan, me hablan de los celulares de todo tipo. ¡Res ridicula!  La mayoría no utiliza eso, ese consumo se da a partir de un nivel de recursos que no tienen todos, sobre todo los campesinos. Pero los que denuncian ese consumismo de celulares, ellos mismos piensan que el que ellos o los que ellos tienen, son lo más natural para sus propias personas.

No se enteran que el consumismo es el que puede tener realmente una persona con recursos suficientes y que en su sociedad se le ofrezca las posibilidades reales de gozar por lo menos de una buena cantidad de esas mercancías.

Ahora bien, cambiar criterios de vida en sociedad se vuelve urgente, pues los criterios dominantes nos imponen conductas que contradicen nuestra propia sobrevivencia como especie. Eso en el estricto sentido natural, pues algunos productos que se nos ofrece ahora para alimentarnos no sabemos si son o no dañinos para nuestra salud. Esta duda vital es decretada desdeñable por los monopolios que los producen. El criterio de precaución que es el que debería predominar, se le desprestigia considerándolo como simple “proteccionismo”. Esto lo repiten a diario los editorialistas al servicio de los monopolios y es aceptado por los políticos sobornados con las prebendas estatales. En estos días el Fomilenio ha obligado a aceptar al gobierno salvadoreño del “buen vivir” y del “súper cambio” la apertura a los granos importados y subvencionados de los Estados Unidos, incluyendo organismos genéticamente modificados (OGN).  Esto va a tener consecuencias importantes para nuestra independencia alimentaria y para nuestra agricultura en tanto que ramo de la economía.

Sabemos que la naturaleza es destruida en muchos lugares, bosques que se destruyen, especies animales que desaparecen, etc. Pero al mismo tiempo, nuestras capacidades individuales y colectivas de superación no son puestas en valor. El capitalismo (los capitalistas) no ven en las personas sino que fuerza de trabajo (la formación es considerada solamente en ese sentido) y luego como compradores.


O sea que lo que Boff presenta no es el modo de vida global de los cubanos, sino que algunos criterios que por el momento se realizan mejor en Cuba que en otros lugares. Pero estos criterios no bastan, pues faltan otras cosas en Cuba que también son parte de la vida social y que se han vuelto precarios o permanecen precarios. No voy a discutir los orígenes de esta precariedad, pues es un tema extenso, con causas internas y externas.


Creo que no se trata de oponer la producción de riquezas (de productos de todo tipo) y aspectos importantes de nuestra existencia, como la salud, educación, igualdad social, cuidado de la naturaleza, equidad de género y otros. Lo que sí se puede oponer son los criterios mercantilistas con los que ahora se produce y los criterios de beneficio social que hay que imponerle a la producción. Me parece que rechazar de plano la materialización de la investigación científica en productos de uso diario es adoptar posiciones retrógradas. Considero que lo que tiene que imponerse son nuevos criterios en la selección de muchos productos, tanto para las tareas domésticas, como para la aplicación en hospitales, escuelas, recreaciones diversas. Creo al mismo tiempo que la investigación científica fundamental tiene que recobrar total libertad y no estar dirigida en la búsqueda de aplicaciones de rentabilidad inmediata y capitalista.

Me parece que el principal obstáculo a la realización de nuevos modos de vida que mejor realicen nuestras capacidades humanas es el criterio del máximo beneficio en la rentabilidad del capital, pues es en aras de este beneficio que se pone en peligro la sobrevivencia de la humanidad.   


  

23 junio 2014

Esto nos concierne a todos

Sondeos de opinión, declaraciones de políticos, sociólogos, periodistas, comentaristas nos remachacan con martillada insistencia que la primera preocupación de los salvadoreños es la violencia criminal de las maras o de los traficantes. No lo pongo en duda, no obstante me sorprende que la entrevista del ministro de Seguridad, Benito Lara no haya tenido mayor eco entre comentaristas, sociólogos, políticos, etc. El ministro hace un planteamiento distinto al que se ha venido barajeando, maneja de otra manera las estadísticas y señala hechos importantes en los que se necesita poner atención.

El ministro no se ha ido por la fácil vereda de dar una lista de medidas que va a tomar o proyectos de leyes que presentará en la Asamblea. En realidad hace una constatación bastante grave: no existe un diagnóstico real sobre este fenómeno. Y propone hacerlo afuera de las cifras contradictorias que han ofrecido las fuentes acostumbradas, los ministerios, la fiscalía o la policía. El problema no puede ser solamente socio-económico, no niega la importancia, incluso lo señala como una de las causas, pero afirma que ese es un lugar común, que decirlo no nos ofrece la clave para comprender lo que pasa.

En un pasaje clave de la entrevista Benito Lara dice algo que es necesario un estudio detenido y que el sagaz entrevistador no supo aprovechar para que el ministro profundizara:

En este país tenemos entre 85 y 90 municipios –no tengo la cifra exacta a la mano- en los que del 1 de enero al 31 de mayo de este año no hubo ni un solo homicidio. Estamos hablando de casi un tercio del país y tenemos cerca de 40 municipios en que hay entre uno y tres homicidios. Más o menos el 80 % de homicidios está bien focalizadito… El punto tiene que ver con que el gran esfuerzo que debemos hacer es una visión de planificación estratégica”.

Esto que ha señalado el ministro no es baladí, pues con ello está señalando algo que nos invita a formularnos cuestiones importantes, ¿cuáles son las similitudes entre esos pueblos o ciudades en las que no ha habido crímenes? ¿Cuáles son las diferencias entre esas ciudades y las ciudades en las que se concentra la criminalidad? ¿Se trata de problemas económicos? ¿De posibilidades de empleo o de desempleo? ¿Esa diferencia tiene que ver con políticas preventivas concretas? ¿Se trata de un fenómeno temporal o es permanente? Las preguntas pueden multiplicarse, pero todas son dignas de estudio y que nos pueden dar la clave para ir extirpando el flagelo. Tal vez las preguntas a plantearse sean otras, los especialistas tendrán su propia opinión.

No obstante lo que me sorprende es el silencio que ha seguido a esta entrevista, ningún sociólogo, ningún antropólogo, ninguno de nuestros intelectuales de renombre se ha atrevido a tomar la palabra para profundizar o rebatir las reflexiones del ministro. Ustedes, lectores de este blog, saben de mi constante oposición a la política que lleva adelante el FMLN. Considero que cuando se presenta la posibilidad de aportar positivamente una respuesta a un problema tan crucial, no se puede adoptar una posición escéptica o indiferente. Uno no puede callarse ahora, esperar su fracaso y luego volver a cargar de críticas al ministro.

Es cierto que ha habido estudios sobre este fenómeno, ha habido especialistas de orígenes diversos que se han dedicado el tema, hay publicaciones. El ministro mismo lo afirma en la entrevista, pero parece que no son suficientes y no le sirven para formular un diagnóstico concluyente para buscar las medidas necesarias.

Es un fenómeno que concierne a todo el mundo, en el que tiene que intervenir toda la sociedad. Se trata de formar animadores de barrio, de construir centros de diversión y esparcimiento atractivos con animadores, examinar con detenimiento el papel que deben de jugar en esto las escuelas y los cambios necesarios de programas, de métodos didácticos, pedagógicos, etc. Se debe de aportar ayuda a las tantas madres jóvenes que se quedan solas con sus hijos. Es problema puede que esté o no ligado a la criminalidad, pero la fragilidad de las relaciones familiares no deja de ser un terreno fértil de todo tipo de problemas sociales. La familia en nuestra sociedad, de manera general, no es una institución estructurante de la personalidad de nuestros jóvenes. Son demasiados los hombres que consideran que su única obligación es engendrar a sus compañeras, abandonándolas luego a la buena de Dios. Es necesario que este fenómeno —que no es exclusivo de nuestra cultura— sea estudiado, contextualizado, historiado.

Esta listita que enumero requiere gastos, presupuesto. Y aquí entramos a la política general, ¿qué parte le toca a pagar a la oligarquía? Se les va a seguir dando toda la amplitud que ya tienen para eludir impuestos, para seguir súper-explotando a todos los asalariados y mantener las condiciones de trabajo en tan lamentable estado. Porque si es necesario un esfuerzo colectivo no se puede dejar aparte a los principales responsables de nuestra miseria social, los oligarcas. Pero sobre esto último las declaraciones presidenciales no me hacen perder mi escepticismo.


17 junio 2014

Reflexión y no "medidas-reflejo"

El gran problema con este tipo de entrevistas de El Faro consiste en que el entrevistador no va en busca de información para los lectores, sino con el ambicionado propósito de meter en contradicción al entrevistado o ponerlo en malas posturas con su partido, sus colegas, etc. En este caso es lo que se pasó haciendo el periodista con el ministro de Seguridad Benito Lara. Con el agravante de tomar al lector por tontico y explicarnos en el preámbulo cómo debemos entender lo que dice el ministro.

Según el ministro Benito Lara la cosa es sencilla, no se puede hablar de tregua porque no hay beligerantes, por eso el concepto no es adecuado. El ministro señala la necesidad de profundizar y diversificar los estudios sociológicos y antropológicos para poder hacer un mejor diagnóstico y ver entonces los remedios que dar. Claro aquí el lenguaje figurado nos puede engañar pues no se trata de una enfermedad, sino que de un problema social profundo y grave. No me parece desatinado por ello mismo considerar como conveniente agregar el aspecto histórico del problema como lo sugiere el ministro.

Sabemos que los pandilleros son salvadoreños, que en gran mayoría han nacido en el país, ya no podemos simplemente referirnos al “fenómeno” como algo que se importó de los Estados Unidos, en todo caso decir eso sería no querer enfocar el problema ni como propio, ni como un problema de nuestra sociedad. Aquí he cambiado el término, no he dicho un problema social, le he querido sacar el aspecto abstracto del adjetivo e irme a lo concreto que entrega el sustantivo. Las maras no nos caen del cielo como una maldición, no son brotes de alguna contaminación exógena, tampoco son marcianos. Son cipotes nuestros. Son productos de nuestra sociedad, del modo de funcionar de nuestra sociedad. En esto entran muchos aspectos que no se pueden reducir al económico, aunque sea siempre fundamental. Pero lo social incluye modos de vida, dentro y fuera del núcleo familiar, modo de conductas en las escuelas, el efecto de la publicidad, los modelos sociales de conductas y ambiciones sociales. En todo caso, estamos ante un problema que no se puede simplemente estigmatizar, de un problema que por repugnante que nos resulte, lo queramos extirpar con la misma violencia que lo hizo nacer. Porque no podemos negar que la violencia desde décadas ha sido una forma de “solución” de nuestros problemas. Nuestra historia está llena de violencia.

Pero esta vez la violencia ha llegado a límites materiales inauditos, pues los valores morales de colocar sobre todas las cosas la vida misma han sido destruidos entre esos jóvenes. Aquello de la ranchera mexicana de que “la vida no vale nada” ha cobrado en nuestra sociedad, entre esos muchachos, un valor de dignidad e identidad. ¿Cómo se llegó a eso en nuestra sociedad?

Los estudios que propone el ministro Lara tal vez busquen responder a esta pregunta, porque una vez que hayamos comprendido cabalmente ese trágico cómo podremos desmontar el proceso, podremos tal vez desacelerarlo.

La violencia que habita nuestra sociedad es inmensa, de manera espontánea la mayoría de salvadoreños reclaman la pena de muerte, algunos hablan abiertamente de exterminio, palabra tan connotada durante la Segunda Guerra Mundial. Se sospecha, algunos no lo dudan, de que existen justamente en el país grupos de exterminio que se conducen con el mismo principio de “la vida no vale nada”.

Todo esto, la violencia extrema de las maras, como la que se propone contra ellas, tienen como fondo la total negación de los valores humanos, la negación de la calidad humana del otro. Ambas actitudes tienen el mismo origen: nuestra sociedad.

Lo que el ministro de Seguridad dijo sobre la preocupación del día a día de los ministros anteriores tiene que ver con la necesidad política (demagógica) de darle una respuesta rápida, la que sea, al clamor popular contra la violencia criminal de las maras. En otras ocasiones  aquí mismo he hablado de lo pernicioso que resulta querer complacer a la “opinión pública” aportándole falsas soluciones y promoviendo leyes que se quedan en el papel. Los gobiernos de ARENA hicieron mucha alharaca con sus leyes “duras y súper-duras”,  Funes con su ley “anti-maras” quiso mostrarle a la gente que no se iba a quedar con las manos cruzadas ante el crimen del bus incendiado y los 17 muertos calcinados en el bus, en Mejicanos. La ley y el ejército en la calle fue una "decisión reflejo", una medida para sacarse de encima las críticas y para que la gente sepa que “no me va a temblar la mano”. Pero el asunto no es aquí de tembladeras de mano, sino de un problema que exige paciencia, que prohíbe precipitaciones. Era necesario ya entonces hablarle claramente a la gente: estamos ante un problema de sociedad que no se puede arreglar aumentando la panoplia legal, todos los gobiernos aumentaron las penas hasta llegar al extremo que de facto se convertían en condenas perpetuas, prohibidas por la Constitución y que los diputados se vieron conminados por la Sala de lo Constitucional a reducirlas.

Se requiere coraje político y honradez para decirle a la población, no vamos a terminar con la delincuencia en unos meses, eso es imposible, el fenómeno es complejo, grave sí, pero no se resuelve con promesas inútiles. Es un problema global y necesita de soluciones globales en las que toda la sociedad y todas las instancias del Estado a las que les concierne el problema tienen que actuar y coordinar las acciones. Sinceramente es esto lo que he entendido en las palabras del ministro de Seguridad Benito Lara.



10 junio 2014

Conversación con un amigo

El texto que sigue forma parte de una conversación epistolar con un amigo:


Entonces no se trata de un “pacto de nación”, ni de un “contrato social”, uno cuando quiere avanzar una idea de lucha no puede darle los mismos nombres que ya usa la burguesía para sus planes.

Yo no sería tan tajante en condenar para siempre la violencia. Decir que la violencia ha demostrado su inutilidad y por ello abandonarla no tiene sentido lógico, pues tampoco la lucha "pacífica" ha dado resultados, sobre todo en nuestro país. Se debe de juzgar la situación concreta. En estos momentos sería no sólo errado pretender que se impone la lucha política violenta, sería demencial y criminal. Al ver la situación desastrosa en la que se encuentra la clase trabajadora salvadoreña desde el punto de vista ideológico es urgente iniciar tareas de organización política y sindical autónomas, tanto de la clase burguesa, como de los partidos políticos existentes.

En realidad, se nos ha pintado desde ya demasiado tiempo como una tarea imposible plantear desde ahora mismo la transformación comunista de la sociedad salvadoreña. Esto lo repite Altamirano de El Diario de Hoy, como solemnemente lo decretó Mauricio Funes diciendo que si le preguntáramos al pueblo salvadoreño que si quiere el socialismo, diría que no. Este raciocinio es una simple idiotez o un sofisma. Primero la transformación de la sociedad no se va a ser a golpe de sondeos de opinión. Esto entra en la fatuidad de Funes que piensa que si le dan la nota 7 y pico esto significa que ha sido buen presidente. Pero Saca anduvo por esa nota y hasta Flores tuvo más o menos la misma aceptación. Sabemos que desde años la lucha ideológica en el seno de la sociedad salvadoreña se ha abandonado y los únicos que se hacen escuchar son los que pretenden que todo cambio radical en el país es una ilusión, una utopía. El FMLN en su forma partido y desde su forma revisada en 1983-84 dejó claramente de lado toda aspiración revolucionaria. Desde entonces se ha ido amoldando a la sociedad burguesa y ha pasado a defender los intereses de los capitalistas. Sánchez Cerén en un discurso ante empresarios les dijo que ellos eran el motor, el corazón mismo de la economía salvadoreña. El FMLN acepta como un pilar fundador de nuestra sociedad la propiedad privada de los medios de producción que ya no tiende a combatir.

Hoy se piensa que la lucha contra el capital se tiene que llevar a golpes de paliativos, de parches "sociales", la lucha por otra sociedad más avanzada, que suprima el principal freno para su desarrollo que constituye el peso en la economía de un puñado de millonarios (la oligarquía). Digo "suprima", pero no me estoy refiriendo físicamente, sino desde el punto de vista social, dentro del funcionamiento social.

Ya tenemos más de un siglo que la oligarquía produjo cambios profundos en la sociedad que le entregaron la hegemonía y poder sobre el conjunto de la sociedad. Desde la independencia buscaron apoderarse del Estado, las guerras centroamericanas y las peleas de clanes intercapitalistas no permitieron que esos cambios intervinieran antes de los años ochenta del siglo XIX. Fue entonces que uno de los clanes logró apoderarse del poder y pasar al robo de las tierras ejidales. Fue en ese momento que la propiedad privada de la tierra les entregó además el poder político (estatal e ideológico). Esto como se sabe fue a través de la violencia, las comunidades indígenas fueron expulsadas de sus tierras y dispersadas en todo el país. Esto le restó mucha vitalidad al carácter indígena de nuestra sociedad. Pero esto no fue aceptado entonces, ni después. Sabemos que a pesar de todas las dificultades, de la represión, de asesinatos, de masacres nuestro pueblo siempre se ha mostrado rebelde.

¿Qué pasa ahora? Sin un partido político que cohesione sus luchas, que le dé realmente un carácter de clase, en defensa de sus intereses en tanto que tal, los asalariados están a la merced de la ideología burguesa y de la ideología reformista social-demócrata. Política e ideológicamente no existe en el país una fuerza que presente una real alternativa a la sociedad capitalista. Es la estructura misma de la sociedad salvadoreña que produce nuestro atraso.

Entonces si queremos sacar una lección del pasado y del presente, mucho más importante que rechazar toda violencia como inútil, lo que se nos impone es refundar en el país un movimiento revolucionario. Pero este movimiento tiene que tomar en cuenta la correlación de fuerzas actual, tiene que analizar cómo es que se produjo aquí en El Salvador el derrumbe de las ideas revolucionarias. Tenemos que analizar como una pequeña camarilla de oportunistas pudo hegemonizar la dirección del FMLN.

Creo que ya hay gente que ha iniciado la tarea analítica, que ya no se parte de cero, que sabemos que el verticalismo exacerbado de las organizaciones "revolucionarias" los priva a los militantes de su función pensante colectiva,  Esto debe sugerirnos la necesidad de reflexionar en una nueva forma de organización acorde con los avances y las aspiraciones crecientes de los pueblos de participar directamente en la determinación de sus destinos. Es urgente romper con los modos de funcionar verticalistas, paternalistas e infantilizantes que han existido hasta ahora. El secretismo, vicio de la compartimentismo ("esto no se le puede decir a la base, no va a entender, hay cosas que deben de quedar ocultas"). Este pensamiento es el que ha dominado hasta hoy en el país, incluso lo han erigido en método ante la sociedad. Es el partido que desde arriba, desde el poder construirá la felicidad de la gente, pero no se le puede decir todo, ni cómo.

Un nuevo partido revolucionario tiene que romper definitivamente con esa ideología y desde el principio tiene que optar por la participación amplia y consciente de sus propios militantes en el funcionamiento mismo del partido y de sus políticas. Para ello es necesario que el militante posea toda la información y se le dé las posibilidades concretas de poder usar la información, construyendo instancias internas de deliberación en las que se confronten opiniones libremente, sin tener la mordaza de la "línea" elaborada en las instancias dirigentes.

¿Cuánto tiempo puede durar esto? Los que se oponen a los cambios estructurales ironizan y piensan que un embrión no puede cambiar nada. Exacto, no podemos pedirle a algo que comienza que nos dé ya los resultados futuros de sus acciones. Piensan que el árbol frondoso que es hoy el FMLN no se puede abandonar, pero es que no se dan cuenta que bajo su sombra no se pretende llevar a la sociedad a su total liberación, que la acción del FMLN no lleva para nada a la "liberación nacional" como lo indica su propio nombre. Sabemos del entreguismo hacia el imperialismo de la dirección bajo varios pretextos, el principal son los emigrados y como siempre el poderío del imperialismo. Esta claudicación ha sido permanente dentro de la izquierda salvadoreña ya existía en los años cincuenta, siempre se enfrentó contra los que proponían la lucha. No obstante la línea claudicante paradójicamente ha salido vencedora.
 

Sin embargo no se puede prejuzgar cuál va a ser el desarrollo del accionar del nuevo movimiento, nadie puede predecir los efectos. Lo que sabemos es que la situación social, política, económica y cultural de las mayorías salvadoreñas son insoportables, sabemos que el estado actual de las cosas es el resultado de la dominación oligárquica. Sabemos que sólo una política nacional independiente nos puede dar los instrumentos para nuestro desarrollo. 

01 abril 2014

El FMLN ganó las elecciones y perdió los colores

No he estado esperando que finalicen “todos los procesos”, como un Kerry o una señora Aponte, para producir un comentario sobre el resultado de las elecciones presidenciales pasadas. Por mucho que sorprendiera la remontada arenera y agrego que también formo parte de los sorprendidos, tampoco he pensado que la distancia entre los dos candidatos en lid en la segunda vuelta iba a conservar la misma distancia de la primera vuelta. La gran incógnita era hacia qué lado se iban a ir los electores de los otros tres candidatos y en especial los electores que votaron por Saca. Ha quedado claro que la gran mayoría optó por Quijano. Lo que significa que las veladas consignas de voto de los líderes de Unidad no fueron escuchadas. Lo que no deja de llamar la atención, y pienso que esto ha tenido que ver mucho con la coyuntura, es el notable aumento de votantes de la segunda vuelta.

Es muy tonto afirmar que este resultado apretado se deba a la profunda sabiduría del electorado. Esto se lo dejo a los filósofos de pacotilla, pues ya pasó el tiempo para usar este tipo de hipóstasis. La población sigue acudiendo de manera mayoritaria a una de las dos viñetas históricas y la presencia de Saca en la primera vuelta de alguna manera por una hábil campaña obligó a muchos comentaristas a suponer que en el país estaba surgiendo realmente una tercera fuerza, una fuerza de centro. Algunos dijeron prudentes de “derecha moderada”. El resultado final muestra que los polos opuestos siguen atrayendo mayoritariamente y que las identidades partidarias son profundas. No puedo ponerme a predecir nada sobre el futuro electoral de GANA y su enraizamiento en el panorama político nacional. Pronto vienen las elecciones legislativas y locales que serán un buen test para saber qué papel va a jugar GANA.

No me parece conveniente regatearle a Sánchez Cerén su victoria. Es la victoria de su partido, que se ha vuelto realmente en una maquinaria electoral muy eficaz. La oscuridad, la falta de carisma, la poca capacidad expresiva y deficiente oratoria del candidato efemelenista no constituyeron realmente obstáculos para el gane. El peso atractivo de la viñeta se ha revelado determinante. Mauricio Funes anduvo pavoneándose de que su gran carisma le dio la victoria al FMLN, pero la realidad es que sin el FMLN, sólo, o con sus “amigos” hubiera hecho un papelón. Algunos piensan que las intervenciones radiales de Funes fueron determinantes, aunque también se ha dicho que para la segunda vuelta su papel de animador radial desfavoreció a Sánchez Cerén. Pienso que en esto debemos ser muy prudentes.

Una vez dicho esto, me parece que también hay que mostrar la misma prudencia respecto a ARENA. Me refiero que algunos apostaban a la próxima desbandada de ARENA, a su paulatina desaparición. La presencia de UNIDAD pudo propiciar esta apreciación y la distancia en votos entre el FMLN y ARENA en la primera vuelta dejó entrever una estrepitosa derrota arenera. Pues fue en esto que no caí en el error, pues de la misma manera que el FMLN sigue siendo un “atractor” en el sistema político nacional, ARENA sigue siendo fuerza atractiva. Se quiera o no las determinaciones fundamentales las hemos heredado de la guerra y estas siguen funcionando hasta ahora. La gran diferencia es que en el terreno (dominio) del FMLN no ha surgido ninguna fuerza que le venga a disputar electores, como es el caso con UNIDAD en el ámbito de ARENA.

No obstante es necesario asimismo afirmar que dentro de la batalla ideológica ARENA le jugó al mantenimiento de su propia imagen, no azucaró sus posiciones, sigue siendo el mismo partido de derecha, con sus posiciones extremistas, con sus referencias de la “guerra fría”, infundiéndole a la población los mismos temores del comunismo “come niños”, “violador de mujeres”, “destructor de las familias”, “apropiador de los recursos”, “negador de la libertad de emprender”.

La campaña de destabilización de la derecha venezolana contra el gobierno de Maduro le cayó como anillo al dedo, en esto las mentiras y exageraciones de los media tuvo su irremplazable papel. ARENA no ha palidecido, una vez más ha mostrado su visión cavernícola de la sociedad, su rancia ideología, su no escondidos deseos de dictadura, su afán de militarizar de nuevo la sociedad, de buscar a los problemas sociales soluciones de brutalidad. ARENA sigue siendo ARENA. Es con esta imagen que este partido ha conquistado casi el 50% de los electores, esto es una gran verdad de nuestra sociedad, las ideas más retrogradas siguen atrayendo a buena parte de nuestros compatriotas.

El FMLN sí que ha palidecido. No se trata solamente de que sus dirigentes colgaran sus chalecos rojos, esos mismos que en muchos municipios obligan a ponerse a los empleados públicos. Ahora visten blancas guayaberas. No, me refiero a los elogios a los patrones, “motores de la economía”, etc. Los insistentes llamados a colaborar, los esfuerzos por convencer a los dirigentes de la ANEP que el FMLN no constituye más ninguna amenaza para el patronato y su vehemencia de respetar toda la Constitución llevaba como coda “respetaremos la propiedad privada”. Las referencias al socialismo son raras y las pocas es para relegarlo al estante de las utopías y meterlo en las más inexpugnables gavetas. Sus propuestas electorales eran tan convencionales, tan descoloridas que Sánchez Cerén llegó a quejarse de que Quijano le estaba robando su programa.

Las elecciones las ganó el FMLN, pero la guerra ideológica la está ganando la oligarquía, todo lo que se pueda hacer o dejar de hacer en el país tiene que tener su aval, su necesaria aprobación. En los mismos momentos de la campaña electoral cuando el patronato oligárquico estaba entregado a ayudar a su partido, al que contribuyó a crear y a crecer para que con fuego y crimen defendiera sus intereses, el FMLN insistía en sus intentos de conquistar su confianza. Pero no sólo eso, en el famoso encuentro con los cafetaleros habían invitado a ARENA y después de dos semanas infernales de ARENA, en la que sacó a la calle a las empilchadas damas de la “alta sociedad” con sus hijas e hijos y alguna que otra sirvienta para protestar contra el “fraude” y para exigir el conteo voto por voto, cuando Quijano se llenaba las mejillas de lágrimas enfurecidas e invocaba a las Fuerzas Armadas, los dirigentes del FMLN proclamaban sus buenas intenciones de colaborar con ARENA para elaborar “un plan de país”.

Este es el panorama actual, la derecha ha perdido otra vez las elecciones, pero la izquierda ha perdido sus colores. La situación sigue igual, el “río de dolor que va en camisa” desborda las fronteras y se va para el Norte, los salarios son los mismos, los que no alcanzan para vestir a toda la familia, los que no bastan para poder poner algunos centavitos de lado, para algún mañana peor. Ese mañana incierto posiblemente aumente el desempleo. El partido de la “liberación nacional” invita a los capitales extranjeros a venir a explotar nuestra mano de obra barata, prometiendo de ribete incentivos fiscales, que nos dejará sin recursos; el país seguirá endeudado, no hay coraje para enfrentar a los acreedores que con el pago de los intereses ya recibieron con creces el monto de la deuda. Nuestros pusilánimes dirigentes no van ni siquiera a negociar las condiciones de pago de la deuda, no van a exigir una pausa. Saben perfectamente que hemos llegado al tope e ilusos sueñan que por milagro de lotería van a poder percibir más impuestos y con ellos continuar con los remiendos de fachada.

No hay salida por esos caminos de reforma, el sistema oligárquico está caduco, nunca pudo llevar adelante al país, ya tiene más de un siglo de dominación, ¿por qué pues obstinarse en mantenerlo intacto, por qué renunciar a derribarlo y en su lugar erigir otro que pueda poner nuevas bases y nuevas paredes?


10 marzo 2014

Volvamos a la realidad

La gran taleguiada que los efemelenistas les prometían a los areneros no tuvo lugar. Por ahora solo podemos hacer conjeturas sobre los factores que hicieron que ARENA recobrara los votos e igualara al FMLN. Se alude mucho a la situación en Venezuela y al trato que le dieron los media en el país. Esta "explicación" fue evocada desde ayer, otros han hablado de la fuerte campaña de terror que arreció ARENA en los últimos días. No hay tampoco que olvidar que muchos medios le dan mayor visibilidad a las declaraciones de la derecha.

No se puede tampoco asegurar que el FMLN no supo movilizar entre los abstencionista pues tuvo también crecimiento en votos, mucho menos que ARENA, pero este partido tuvo además de manera indudable las preferencias de los votantes de UNIDAD, en su gran mayoría. Estos resultados nos hablan más de la polarización electoral que se desarrolló durante toda la campaña.

La divisa de profundizar los cambios no tuvo el efecto esperado, tal vez porque en el fondo la gente no siente tan profundamente esos cambios, aunque este fue uno de los temas principales de la campaña y el de "ARENA nunca más", todo esto como se ve tiene un contenido ideológico muy pobre, mientras que al contrario las promesas de alianza con Saca e incluso de "pactos de país" incluyendo a ARENA y al patronato si tiene un contenido pro-capitalista, con el remachado "no vamos a cambiar las reglas del juego". Lo que le ponía un límite a esa "profundización" de los cambios.

El punto central de "sepultar" definitivamente a ARENA no funcionó. Creo que los dirigentes del FMLN en vez de recapacitar su entreguismo al patronato, persisten y ahora se anuncia ya compromisos con la derecha y el patronato. La presión de los comentaristas de derecha y socialdemócratas por promover "un plan de nación" es fuerte. ¿Qué significa este tipo de planes? Pues simplemente buscar "soluciones" dentro del cuadro del actual sistema neoliberal, buscar entendimientos con el patronato, desdeñando la necesidad de promover luchas populares para profundizar realmente los cambios antioligárquicos que urge el país.

La experiencia real de estas últimas décadas nos habla que los grandes problemas nacionales no encuentran solución dentro del marco de dominación de la oligarquía, que en vez de progresar el país se hunde bajo el peso de la deuda que sigue agravándose; el mantenimiento del dólar también tiene su peso en el estancamiento nacional.

Tenemos pues que darle nueva dinámica a nuestras protestas, es necesario organizarse en un organismo que se plantee claramente la salida del sistema, que demuestre también la caducidad de la sociedad tal cual funciona hoy en día. Todos los problemas sociales tienen su origen en la vida precaria de millares y millares de salvadoreños, ante los que la huida del país se presenta como única solución a sus problemas personales y familiares. Los bajos salarios, las condiciones de trabajo embrutecedoras, el ambiente totalitario y despótico que hacen reinar en los talleres los patrones es totalmente insoportable sobre todo cuando no existen sindicatos combativos, ni un Código de Trabajo que garantice derechos y preste amparo a los trabajadores.


Los resultados electorales reflejan la falta de esperanza entre los trabajadores. El FMLN no pudo, no puede llevar a cabo una campaña entusiasmante, pues le falta el motor de la lucha cotidiana por mejores condiciones de vida y de trabajo.

28 febrero 2014

Contenidos y formas de los futuros combates

Justamente porque los argumentos que desarrolla Julia Evelyn Martínez son de peso y muy bien razonados que deben de ser discutidos con altura, es decir que esto impone argumentos también de peso que lleven ya sea a profundizarlos o a rechazarlos. No ha sido el caso de Ribera, pero tampoco el de Álvaro Rivera Larios. La recomendación de santa tolerancia es buena respecto a aquellos que siempre están dispuestos a las purgas, al denigramiento, a la proscripción, al ostracismo como respuesta al que no está de acuerdo con la “línea”. Antes, en un “antes” aún no muy lejano, al desviante simplemente se le tachaba de “elemento antipartido” y la discusión se cerraba. La discusión abierta y argumentada aún no existe en el país, en los que se dicen de izquierda.

Muchos han querido minimizar la importancia del “voto nulo” por el simple hecho de que no es computado oficialmente, que la ley no lo toma en cuenta. No obstante este defecto es de la ley y no de la voluntad del elector que desea anular su voto. Siempre ha habido personas que han anulado sus votos, pero es sólo ahora que se habla de él. ¿Por qué? Pues es la primera vez que esta actitud ha tomado la palabra contraponiéndose a la ley que la ha acallado. Se trata de la primera vez que el “voto nulo” es razonado con argumentos de peso. Digo de peso porque a pesar de que los que han practicado el voto nulo son minoría, sus argumentos han tenido que ser discutidos, han sido tomados en cuenta aun sea para denigrarlo.

Álvaro Rivera Larios vota y llama a votar por el FMLN, pero no tanto como un voto con contenido positivo, sino que negativo, para provocar la derrota de ARENA. Lamentablemente no argumenta más, no explicita las razones positivas por las que su entusiasmo no le permite declarar que su voto por el FMLN es justificado. Su voto antiarena es menos razonado que el “voto nulo” —que también es un voto contra ARENA— pues lo que denuncia es que en la política real del FMLN uno se encuentra con la misma ideología liberal o neoliberal que la de sus adversarios electorales.

Este punto es el eje de toda la argumentación de los que anulan el voto. Pues la política que se propone llevar adelante el Frente no difiere en mucho de la que promete ARENA. Salvador Sánchez Cerén ha insistido, ha repetido que se ponen al servicio de los empresarios, que son ellos el motor de la economía, el corazón mismo. Lo ha dicho que defenderán la empresa privada, que los patronos no tienen nada que temer de ellos, que los “sueños” de otra sociedad los han aplazado. En una palabra han abrazado la defensa misma de los fundamentos de la sociedad capitalista.

Esto es lo inaceptable, es que si queremos dejar en pie nuestras convicciones de que otra sociedad también tiene sus fundamentos reales, no podemos admitir que la historia se cierra con el capitalismo. El capitalismo salvadoreño lo vivimos a diario, es el que le permite a un millonario destripar un carro de 218 000 dólares, que representa lo que devenga en 72 años un asalariado con su salario mínimo. Es este el principio que se defiende al justificar la explotación capitalista como fundamento de la sociedad.

Además de haber despertado una discusión en su torno y sobre la necesidad de razonar el voto que se emite, los que se proponen anular el voto, por lo menos algunos de ellos, cuentan proseguir su lucha. Ellos no han esperado que los vengan a presionar. Pues muchos de los que critican el voto nulo, reclaman un después, cuestionan sobre qué va a pasar después de las elecciones, casi como un reclamo de continuidad de su civismo. Es muy sorprendente que una socióloga afirmara que el voto nulo se manifiesta cada tres y cinco años, como si los otros votos fueran cotidianos. El voto nulo como los “efectivos” tiene la misma periodicidad. Los que reclaman a los anuladores cuál va a ser su “después”, saben que ellos mismos están convocados en las próximas elecciones de nuevo a repetir lo mismo, votar por el menor mal. Entretiempo el sistema los obliga a guardar silencio. Los que anulan el voto denuncian justamente esta consecuencia del sistema político actual. También en esto el voto nulo muestra su utilidad cívica.

Es evidente que en los próximos meses el “movimiento” del voto nulo debe dejar de ser una actitud personal, como una actitud ética, de poner en acuerdo sus convicciones con la emisión del voto. Aquí se abre un campo entero de reflexiones a llevar a cabo: sobre los contenidos y formas de los futuros combates. Estas reflexiones tienen que ser plurales, a múltiples voces, pues si algo que se tiene claro dentro de una buena parte de los que anulan el voto es que el verticalismo impone una sola voz y un solo pensamiento, lo que significa que es urgente buscar las formas de asociarse horizontalmente, no sólo en la estricta forma de organizarse, sino que también en la manera de nutrir las reflexiones que abarquen todo el extendido social y político del país.


Nadie está en el derecho de exigir los frutos a la semilla, lo que sorprende es que los impacientes son los que se conforman con ir a votar por el menos malo. En estos días apenas se ha lanzado al aire semillas de reflexión, hay que esperar que algunas encuentren terreno fértil. Pero sobre todo llenarnos de paciencia, pues la impaciencia, como dice Hegel, pretende llegar al fin sin dotarse de los medios. Crear nuevos medios de lucha en la situación actual de adormecimiento de la conciencia de clase en el país va a ser harto difícil. La primera constatación que se nos impone es que en mucho estamos obligados a empezar simplemente por los principios. 

18 febrero 2014

Votar nulo encierra apenas una esperanza

Después de acumular tanto insulto, en su artículo en El Faro, de pintarnos como desposeídos de toda inteligencia, de invalidar sin más los argumentos, Ricardo Ribera se esfuerza por parecerse a los que llamamos al voto nulo. Digo esto en el sentido siguiente: pues si fuese tan inteligente, tan astuto, tan maravillosamente un hombre revolucionario, que aplica a la letra y en el espíritu el "marxismo-leninismo", entonces en ese caso nos hubiese dado un solo argumento que nos obligara necesariamente a cambiar de postura. No vi ese argumento por ninguna parte.

El mal menor queda igual, su "izquierda" necesita a la derecha y a los patrones para ganar las elecciones. Pero ¿para qué quieren ganar las elecciones? El gran estratega del compromiso que es Ricardo Ribera no nos da como muestra ni un capullo, una sola medida que vaya en favor de los trabajadores y en detrimento de los explotadores. No creo que pueda encontrar un solo ejemplo  en que el autor de “El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo” haya entrado en compromiso con el enemigo de clase.

Nosotros estamos ahora ante un situación grave, muy grave, estamos entrando en una nueva etapa de nuestra historia, el partido que ha representado hasta ahora la defensa de los intereses de los trabajadores, asume abiertamente su papel de conciliador entre las clases, su papel social-demócrata. Y al entrar a este nuevo período podemos simplemente caer en un sistema de alternancias en que los votantes conformarán mayorías en favor del que en ese año se les presente como el mal menor. Luego se darán cuenta que tal vez se equivocaron y decidirán sancionar a ese partido y optarán esta vez por el otro. Y la próxima vez votarán al revés. Y ese túnel puede ser largo, sin que aparezcan ventanas por donde vislumbrar algún horizonte.

Este sistema no es una ficción, es lo que pasa en muchos países desarrollados y menos desarrollados. Es lo que pasa en Francia, en España, en Portugal, en Grecia, en Alemania (con un pacto ahora entre todos los partidos, pues ya no se encuentran diferencias entre ellos), etc. Esto llega a una estabilización de votos "tradicionales" para cada partido (nuestros "votos duros") y el paulatino, permanente crecimiento de la abstención. En esta situación los que al fin y al cabo tienen la opción de decidir es una pequeña franja de la población, la menos estable políticamente, la menos principista, la que se deja convencer por el desgaste que le produce en sus mentes el miedo.

Ricardo Ribera no ha tenido la suficiente inteligencia para rebatir los argumentos, apenas tuvo un tantico de ingenio, para acumular los substantivos que se inician en "in". Pero no nos dice nada que tenga valor de argumento. ¿Qué obligación tengo de optar por un candidato que no me convence? ¿Qué obligación tengo de votar por un candidato que juzgo traidor a los intereses de la clase trabajadora? Porque en definitiva, para mí, un partido que desde el primer año de su gestión nos repite las mismas medidas sociales como los grandes logros del quinquenio, no puede pretender a cambiar la vida. Y asumen el Asocio público-privado como si también eso fuera una medida que incluyera su programa inicial. Se olvidan que es una imposición estadounidense, que es una condición para ofrecernos la “limosna” milenaria. Sin decirnos que ese Asocio viene a prolongar y profundizar la política arenera de las privatizaciones. Ricardo Ribera calla sobre todas las denegaciones  de la simbólica promesa de devolverle al país su soberanía monetaria.  En su alegato se olvida que votar por un candidato requiere un convencimiento, presupone comunidad de principios, de objetivos, de aspiraciones.

Lo sorprendente es que Ricardo Ribera no cuestiona a los partidos en lid electorera por su "in-capacidad" de movilizar al electorado, pues la abstención alcanza a más de dos millones de electores, entre los cuales hay más de los que le faltaron a su partido para ganar desde la primera vuelta o de perder…

Nada nos dice de la afanosa insistencia de Sánchez Cerén y con él de todos los miembros de la cúpula partidaria, de respetar la Constitución. Cuando Schafik Handal tomó su bastón de peregrino electoral iba repitiendo “respetaremos la Constitución, toda la Constitución”, el mensaje era más o menos este: “no vamos a comportarnos como revoltosos, no nos tengan miedo”. Ahora el mensaje es totalmente otro, “tienen que darse cuenta, señores patrones de la ANEP que hemos abrazado su ideología, vean, todo lo hemos abandonado, que lo que nos queda de izquierda es apenas una capita para que los electores no se nos vayan”. Y si aun así no les entienden, declaran que no van a reformar nada, sobre todo los artículos pétreos, concepto este totalmente antidemocrático, refiriéndose a uno solo: el que garantiza la propiedad privada.

Pero esta promesa echa al tarro todas las convicciones y cierra para siempre cualquier posibilidad de  que nuestra sociedad se libere de la monstruosa tutela y dominación oligárquicas. Pues nadie puede negar que la vida que sufrimos viene justamente de esa dominación, viene también de la dominación extranjera. Es decir la clase trabajadora no puede dejar de tener como objetivo liberarse de la opresión social de la que es víctima en la sociedad capitalista. No es esta perspectiva la que le ofrece el FMLN a los trabajadores.  Es por eso que el voto nulo tiene un significado de esperanza, pues es una señal fuerte de que debemos buscar una salida, que no podemos, no debemos conformarnos con que el destino de nuestro país se reduzca a elegir a cada tanto el mal menor.


El voto nulo encierra esto, aunque sea apenas de manera embrionaria y no se nos venga a exigir que les mostremos los frutos, pues esto apenas se está sembrando, aún no tiene raíces. Por el momento es apenas una esperanza. 

17 enero 2014

Construir una alternativa

Los únicos que manifestaron su contento con el “debate” del domingo pasado entre los candidatos a la presidencia de El Salvador, son aquellos que esperaban impacientes ver la prestación de su corifeo. El resto se quedó perplejo, pues ese tan anunciado debate no tuvo lugar. No obstante no fue totalmente inútil. No tanto por el contenido, sino por las carencias. No me voy a referir a las escabrosas propuestas de algunos candidatos para vencer la delincuencia, ni voy a insistir sobre la ausencia de cifras que respaldaran el aluvión de promesas. De todo eso ya se habló suficientemente casi de inmediato, al final del “foro electoral”.

Deseo abordar la falta de perspectivas que se manifestó durante esas dos horas y pico de palabrerío, nada que pudiera realmente levantar los ánimos, que pudiese mover al entusiasmo, que enardeciese. Realmente, por mi parte, no esperaba de ningún candidato de derecha que viniera a avivar las esperanzas en un futuro mejor, son gente del pasado y se han pasado todo el tiempo mirando hacia atrás, están enfangados en sus gobiernos precedentes, en sus prácticas autoritarias, en el despotismo de casta y en ese oscurantismo medieval en el que persisten en mantenernos. De esa gente no esperaba nada.

Tampoco podía esperar mayor cosa del candidato del FMLN. Sin embargo visto que se trata del partido que aún conserva la simpatía de la clase trabajadora de izquierda, en el que perdura la confianza de que pueda emprender políticas de transformación social y ver a su candidato no solo tartamudear literalmente, sino que en el sentido figurado de no poder sacar su carreta del bache social-demócrata en el que están varados. Esto tiene en cierto sentido algo de positivo. Pues ahora ya no esconden su verdadera ideología tras la terminología revolucionaria del siglo XX, ni  tras del maquillaje pintarrajeado del socialismo del siglo XXI. Sólo la obscenidad ideológica y macabra perversidad de un Quijano —que pretende todavía asustar a la gente con ese cuco— que hipócritamente finge creer y amenazar que el FMLN quiere implantar en el país el “Socialismo del XXI”.

Los miembros del FMLN insisten que las condiciones para transformar al país no existen, que la correlación de fuerzas es desfavorable a las ideas revolucionarias, sostienen al igual del editorialista Altamirano que el pueblo salvadoreño es eminentemente anticomunista y que nadie en el país desea hoy por hoy ese tipo de transformaciones. Y todo aquel que pueda exigirles algo que apunte hacia un cambio radical en el país, es un iluso, un dogmático, alguien que no toma en cuenta la realidad y que vive soñando con sueños del pasado.

Nadie niega el panorama descrito, ni puede cerrar los ojos ante tal desastre ideológico. Pero tampoco se les puede insinuar a los efemelenistas que el papel de un partido revolucionario es justamente hacer todo porque las ideas de transformación de la sociedad germinen en el pueblo. Se enojan, se quejan que uno es demasiado exigente, que las condiciones no están dadas para ese tipo de combates.

Existen grupos heterogéneos, en estos momentos atunelados, que desean manifestar su descontento emitiendo un voto nulo. Su capacidad de influencia en la sociedad es menor quizás que el de los dos candidatos fantasmas, aparecidos el domingo durante el debate. La idea de no votar por ningún candidato porque ninguno representa los intereses del pueblo, que todos ellos se han manifestado por un status quo social, por mantener el Estado oligárquico sin trastornarlo en lo más mínimo, deja viva de alguna manera la esperanza. En ellos no ha calado la divisa del menos peor. Estos grupos sin coordinación, con iniciativas limitadas, a veces personales afirman que no hay opciones de futuro. Entonces al llamar al voto nulo dejan intacta la esperanza de poder construir alguna vez la alternativa.

El gran problema es este: el “alguna vez”. Pues en ese sentido estos grupos que proponen el “voto nulo” se asemejan a los efemelenistas, en que ambos aguardan que el pueblo “alguna vez” salga de su letargo. Pero en la historia esos “de repente” de los cuentos de hadas no existen. Si a veces hay fenómenos sociales que surgen de forma abrupta, como si “de repente” la historia removiera lo que ha tenido escondido en sus entrañas, es porque asimismo ha habido hombres que se han tomado la pena de iniciar procesos sociales que han tardado en germinar, que su trabajo de topo ha surgido a la superficie social como una erupción volcánica. La historia no se hace sin nosotros. Si la dominación de la burguesía se mantiene intacta, es porque hay un trabajo permanente de los Altamirano y los Dutriz, de los expertos de Fusades y otros organismos secuaces de la oligarquía. Esta gente con todos sus medios actúan permanentemente para influenciar y determinar el pensamiento de los salvadoreños.

Para que el voto nulo cobre sentido es necesario que no sea sólo la expresión de una protesta, sino que encierre la voluntad de abrir una ventana histórica y comenzar a darle forma a un movimiento social que renueve con las luchas.




29 diciembre 2013

El discurso y la realidad

Este año he tenido un poco abandonado este blog. He sido muy parco. Hay razones para esto, no todas personales. No me voy a referir a ellas. Las otras son mucho más importantes, pues en realidad las declaraciones, los sucesos cotidianos en El Salvador han sido tantos como en otros años. Al mismo tiempo me ha parecido inútil o superfluo reaccionar a cada declaración o a las principales declaraciones proferidas por los hombres públicos salvadoreños. Por lo general, las declaraciones no se refieren a la realidad concreta, sino que son réplicas a otras declaraciones. Muchas de estas mismas declaraciones son provocadas por entrevistas organizadas de antemano o suscitadas en corredores u otros lugares donde se encuentra el hombre político.

Son estas declaraciones las que conforman la actualidad política que nos presenta la prensa que leo en internet. Nada o demasiado poco es lo que esta misma prensa nos habla de la realidad concreta. No hay reportajes sobre la dificultad que tienen las familias de juntar cabo con cabo todas las semanas, la angustia que puede sentir un padre que apenas gana el salario mínimo y que para eso tiene que viajar una hora y media a una fábrica en la que se ocupa en repetir a diario los mismos gestos. Luego vuelve agotado a su casa, ya tarde, casi sin apetito, pero sabe que tiene que comer para reponer sus fuerzas para el día siguiente. Sabe este hombre o esta mujer que sus hijos después de la escuela se han quedado solos, tal vez en la calle, corriendo los peligros que ahora existen en las calles de nuestro país. No saben si sus hijos han podido o no hacer sus deberes, no tienen fuerzas para ayudarles, para interesarse en las ocupaciones diarias de sus crianzas. Este esquema general que he descrito tiene realizaciones múltiples y variadas en la realidad. Es esta vida de preocupaciones de cómo se va a resolver el problema del remedio demasiado caro, de la imposibilidad de ausentarse del trabajo para ir con el hijo enfermo o la hija enferma al doctor o al hospital, es esta vida la que hay que remediar, la que hay que extirpar.

Por supuesto que esto que estoy esbozando es del conocimiento de todos, incluso de los que se encuentran alejados de ese mundo de ansiedades y desasosiegos. Estas madres (a veces, demasiado frecuentes esas veces, no tienen ayuda) y padres que lo único que desean es calma, silencio, poder entregarse a alguna diversión, por mínima que esta sea. Es en este agotamiento que estas personas encienden la televisión en la que ven películas sobre un mundo de maravillas, con casas espaciosas, inmensos salones, automóviles de lujo, decorados interiores sorprendentes, un mundo en el que no existen las mismas preocupaciones, en las que no se sabe cómo es que llega el dinero, que ni siquiera se ve trabajar a esos personajes desgarrados por pasiones tan fútiles como una mirada de sospecha. Estas películas o seriales son interrumpidas por publicidades que presentan objetos cuya compra es presentada como imprescindible, casi obligatoria si uno quiere realizarse en esta vida.

Me he referido a los que tienen trabajo, pero a esos hombres, muchachos y muchachas que salen de sus casas con la esperanza vana de encontrar trabajo, con la esperanza loca de encontrar a alguien que pueda prestarles algún dinero para poder alimentarse, los que salen con sus pocas mercancías a rematarlas. Estos durante todo el santo día se exponen a la agresión de las maras y de la policía. Y su situación económica es peor, pues viven de lo que va entrando cada día y sin poder contar con certeza con nada, todo es aleatorio. Esta gente también vive en este mundo de mercancías exhibidas en los carteles, por los anuncios radiales, en las televisiones y los mismos productos vistos, deseados, soñados en las vitrinas. El abatimiento en estas familias es peor. ¿Nos habla de ellas la prensa? Sí, a veces, como estorbo del tránsito, como ruin espectáculo de nuestras calles.

Es esta vida la que hay que cambiar, es a esta gente la que hay que organizar para que luche por sus intereses, es decir por una vida diferente, en la que el tiempo les pertenezca, en la que puedan decidir por sus actos. ¿Es posible? Sí, es posible, pero para ello es necesario que una organización política tome en sus manos organizar a los trabajadores. En estos días un consorcio internacional dueño de  hoteles se dedica a reprimir a sus empleados y les prohíbe arbitrariamente, despóticamente organizarse en sindicato, me estoy refiriendo al Hotel Royal Decamerón Salinitas. El trato que les dan, los salarios que se aplican en el sector, la carga de trabajo, etc. todo eso es consentido por el Ministerio del Trabajo, por las diferentes procuradurías, por el Ministerio de Turismo. La mayoría de contratos son temporalmente limitados, precarios. Un grupo de empleados tomó coraje y se organizó en sindicato, pero los fundadores del sindicato en su casi totalidad han sido despedidos. ¿Qué partido político actualmente tiene vocación para defender a estos trabajadores? Ninguno. ¿Qué diputados pueden interpelar a las autoridades para que intervengan en favor de los trabajadores? Ninguno. Y es lo que sucede en la práctica. Y lo vuelvo a repetir, no hay hoy por hoy ninguna organización capaz de llevar adelante y organizar la lucha de los trabajadores.


Es por ello que ocuparme de lo que dijo tal o cual fulanito en la campaña electoral, lo que dijo o no dijo “elquemandosoyó”, no tiene sentido, algunos se habrán dado cuenta que me repito y me repito, es necesario que surja una organización revolucionaria, pero revolucionaria no porque se proclame así, sino que lo sea por su actividad política hacia la gente y en su modo de funcionar. Una organización que sea capaz de llevar adelante el apremiante combate ideológico contra la dominación burguesa. El ejemplo del sindicato hotelero muestra claramente que es el patronato el que está representado en el Estado, es a su servicio que las instituciones funcionan. Y es esto lo que demuestra que la lucha de clases no es un invento, sino que una realidad permanente. El patronato no deja de atacar, lo hace de manera permanente.  Feliz año nuevo, entonces.

P. S.: He decidido agregar una vídeo que ha publicado el semanal El Faro. Lo ha realizado la periodista Marcela Zamora. Se trata de testimonios de mujeres que han trabajado en el servicio doméstico. Es este tipo de reportajes que necesitamos, que son los que nos hacen reflexionar sobre nuestra realidad social. En los pedazos de vida que nos cuentan estas paisanas vemos todo el peso del despotismo patronal, de la violencia social que se ejerce sobre los pobres. Veanlo en entero, dura un poco más de una media hora. Pero vale la pena, es un reportaje de gran calidad. Hagan clic aquí: "Las muchachas". 

17 diciembre 2013

ARENA versus ALBA-Petróleos

Por lo que se puede ver en el vídeo publicado por el diario La Página (haga clic aquí), el autoritarismo de Lorena Peña es el que menos me agrada. Pues cuando un diputado o diputada, en una comisión no puede exponer tranquilamente, sin interrupción los considerandos, motivos y presupuestos de su proposición de ley y se le exige que simplemente entregue la ley, se le priva al diputado o diputada de su derecho deliberativo.

Sobre el fondo, ALBA-Petróleos no es la única empresa mixta que existe en el país y aunque Ana Vilma de Escobar niegue que no se trata de una proposición especial contra ALBA-Petróleos, la insistencia en nombrarla, la insistencia suya como la de su partido y la del patronato, nos permite suponer que esos ataques no van dirigidos hacia la obtención de una mayor transparencia, sino que tratan de desprestigiar la gestión de esa compañía. Los objetivos de la empresa están claramente expuestos en sus estatutos, ALBA-Petróleos ha sido controlada casi permanentemente por la Corte de Cuentas. La diputada propone ahora que los controles de todas las empresas mixtas sean con mayor detalle.

Bien. En principio, uno puede discutir eso, no obstante la evasión fiscal, las exoneraciones fiscales no ocurren en las sociedades mixtas. La transparencia está por completo ausente de la gestión de todas las empresas. La empresa capitalista es el reino del más grande absolutismo, el patrón no da cuenta a nadie de sus decisiones, ni está obligado a justificarlas. Sus decisiones incumben a muchas familias, las familias de los empleados y de las familias que trabajan en las empresas con las que está vinculada, incumben también a la economía nacional en general. El absolutismo también se da en la ausencia total de la toma en cuenta de la opinión de los asalariados, ni en la organización de la producción, ni mucho menos en los objetivos de la empresa. Y por mucho que Sánchez Cerén considere que los patronos son “el corazón y motor de la economía”, son los asalariados el principal elemento productivo, son ellos los que transforman la materia prima para convertirla en productos, en mercancías. La fuerza de trabajo es la única fuente de beneficios.

Ana Vilma de Escobar acusa sin mayores detalles al FMLN y afirma “sabemos que [ALBA-Petróleos] está sirviendo para financiar al FMLN, sabemos que está sirviendo para corromper la campaña política, sabemos que está sirviendo para comprar la voluntad de los salvadoreños que quieren que voten por ellos”. En realidad ese “sabemos” no deja de ser más retórico que otra cosa. Pues si existiese ese conocimiento, no sería en la Comisión de Finanzas que oiríamos a la diputada arenera, sino en una solemne conferencia de prensa a la que invitarían incluso a los corresponsales de la prensa internacional.

La insistencia tenaz, casi estoica de ARENA y de los dirigentes de la ANEP en denigrar a ALBA-Petróleos no es tan sólo una manera de dañar al FMLN, esto se ve claramente, no obstante existe otra motivación. El éxito de la empresa pone en evidencia que la obstinada negativa de Antonio Saca (presidente arenero) de aceptar la proposición del presidente Chávez de crear una sociedad estatal para importar el petróleo venezolano en condiciones de precio favorables, no se justificaba y que las razones evocadas entonces eran estrictamente ideológicas. No se vio el interés del país, el interés nacional. Al partido ARENA y al presidente Saca no les interesaba en nada introducir en el país el veneno de una sociedad nacional de importación de petróleo. Eso contradice el credo liberal, contradice toda la política de privatizaciones que llevaron a cabo durante la gestión arenera de la cosa pública.

Esto me parece importante destacarlo, este aspecto de la cuestión no es abordado por los dirigentes del FMLN, por razones también ideológicas, pues ahora la cúpula efemelenista se ha plegado a las exigencias de la gestión capitalista de la sociedad. Incluso  José Luis Merino, miembro de la dirección del FMLN y de ALBA-Petróleos, llega incluso a afirmar que la empresa que dirige es una empresa privada, olvidando por completo que se trata de una sociedad mixta, con la participación de aportes municipales salvadoreños y de aportes de una sociedad del Estado venezolano.

Es decir que esta empresa es la muestra patente de que no es necesaria la existencia de un propietario privado para tener una expansión rápida y de cierta eficacia. Es cierto también que esta expansión se debe en gran parte a los precios que practica Venezuela en el cuadro de su cooperación internacional y su política de ayuda a otros países de la región. Se trata de un tipo de cooperación internacional que ARENA con su presidente Antonio Saca no podía aceptar de ninguna manera, pues entonces eran uno de los eslabones y relevos de la política estadounidense contra Venezuela chavista. Tampoco podían aceptarla por las razones de carácter liberal que anoté arriba.

Este tipo eficaz de cooperación internacional muestra que no era necesario tampoco votar una Ley de Asocio que entrega instalaciones y explotaciones ya existentes a capitales extranjeros. Y lo que es peor entrega a la explotación extranjera y privada los recursos naturales del país, es decir al capital de los monopolios internacionales, que no van a sentirse obligados a plegarse a los criterios de una gestión en beneficio de la nación, sino que van a obedecer a los criterios del máximo beneficio privado. Es por ello que aunque Funes ponga carita de cipote regañado, se trata de privatizaciones.

Se corre el peligro de la privatización de los recursos acuíferos nacionales y de nuevo veremos el alza de las tarifas, con el agravante que esto entra en un plan de largo plazo del imperialismo yankee de apoderarse de los recursos acuíferos mundiales. Esto no es un asunto que haya que desatender, va de nuestra soberanía y también del dominio propio de nuestro destino.

No se crea tampoco que estoy haciendo la apología de la gestión actual de ALBA-Petróleos. Señalo apenas los beneficios de una empresa mixta de cooperación internacional. Pero las exigencias de transparencia existen respecto a ALBA-Petróleos, pues la identificación que se hace de esta empresa con el partido FMLN no es lícita, pues las alcaldías en tanto que instituciones del Estado no le pertenecen al partido. Esta identificación es utilizada por la dirección del FMLN para su propaganda electoral, como si fuera la gestión partidaria la que ha permitido el uso social de los beneficios. Esta confusión entre partido y empresa es abusiva, pues los beneficios de los usuarios, de los clientes, de los proveedores nacionales, etc. son asimilados como “favores” que le hace al público el partido.

Hay algo más, la dirección de ALBA-Petróleos se comporta con el mismo absolutismo que practican los patrones en sus empresas. Los asalariados no toman parte en las decisiones, ni en la determinación de los objetivos. La administración también es verticalista. Por supuesto que no se le puede pedir peras al olmo, como no se le puede pedir a los administradores efemelenistas de ALBA-Petróleos que practiquen la cogestión con sus asalariados, que introduzcan la participación de los asalariados en todos los momentos de decisión administrativos y económicos de la empresa. Esto supone tener una concepción democrática radical del funcionamiento de la sociedad, no existe en el FMLN nadie que se plantee este tipo de problemas, ni de manera teórica, ni mucho menos práctica. El exacerbado centralismo en el partido se ve como el único posible, incluso como el más revolucionario.





13 diciembre 2013

El río está revuelto

La contienda electoral se ha venido realizando con sus altos y sus bajos, sus altos no tienen nada que ver con la calidad del debate político. Los bajos han sido sobre todo los trapos sucios que se han sacado a orear dejando en el ambiente el nauseabundo olor de la trampa, del robo, de la corrupción. Las acusaciones han llovido y no todas han sido calumnias, aunque los involucrados vociferen que no hay nada cierto en lo que se anda diciendo.

No creo que esta situación haya sorprendido a los salvadoreños, tal vez esto los aleje más del terreno político: un expresidente que iba a asesorar al candidato de su partido, ha tenido que desaparecer y sus correligionarios no tienen muchas ganas de defenderlo, los que lo hacen todavía prefieren irse por la tangente y hablar de otras temas: los diez millones de dólares no aparecieron en ninguna parte, han circulado de cuenta en cuenta, pero no fueron a parar a sus destinatarios presumidos, los damnificados de los terremotos. El presidente Funes no acaba de explicarse claramente del “préstamo-dádiva” que recibió de Salume, en todo caso también ese dinero oscurece el panorama. El episodio del bono navideño para los diputados ha mostrado una vez más el alejamiento de la realidad social y económica de los salvadoreños en el que se encuentran los que en principio los representan en la Asamblea. El presidente que hizo alardes de absoluta transparencia declara que sus gastos publicitarios son secreto de Estado y como esta cuerda era demasiado gruesa terminó diciendo que era por respeto a la libre concurrencia. En todo caso ha dejado muchos detalles de su gestión empañados por el vaho de sus opacas tergiversaciones. Los diputados no quieren pagar una multa por falta a la misma Ley de transparencia, ellos alegan que pagar la multa atenta a su patrimonio.  

La descalificación del otro, las insinuaciones han tomado el lugar del argumento, de la propuesta. El partido en el gobierno busca y encuentra aliados incluso en las filas de su principal adversario, por lo menos connotados areneros han declarado sus simpatías por el candidato del FMLN. El presidente Funes, que pasó de candidato del FMLN a aliado-presidente hace ahora campaña velada o casi abierta por un expresidente de ARENA, Elías Saca. El río está revuelto, pero no se sabe a qué pescador va a darle ganancias. Tan revuelto anda el río que un puñado de exefemelenistas han venido manifestando por separado sus viejas y sinceras simpatías por Elías Saca.

Al margen de todo este bochinche hay un ínfimo grupo de ciudadanos que prefiere no votar o anular el voto. Las motivaciones y las convicciones de esta franja reducida de ciudadanos tal vez no sean las mismas en cada persona. Se trata de un rechazo decidido a la práctica politiquera. Todos aspiran a darle un fuerte viraje al modo de hacer política en el país. La principal debilidad de este movimiento por la abstención o la anulación del voto es su desorganización, el carácter espontáneo del movimiento. Muchos de los que van a votar lo hacen resignados, otros, tal vez, la mayoría por simple inercia. Los núcleos “duros” de los partidos en contienda ya no son mayoritarios. Es decir que la aspiración a nuevas prácticas políticas no es tan marginal como ahora se presenta en esa franja a la que me he referido.

La mugre que flota en el ambiente político no es un simple síntoma, es la política misma vista y pensada, asumida y practicada por los hombres políticos, que aceptan administrar la cosa pública al servicio de la oligarquía. Incluso podemos decir que les despreocupa que la gente vaya o no a votar, mientras los abstencionistas sigan dispersos no constituyen una fuerza capaz de ponerlos en peligro.

O sea mientras los partidarios de un cambio radical en el modo de pensar la cosa pública sean incapaces de reunirse, de elaborar un pensamiento que sustente las nuevas prácticas, los politiqueros, los partidos políticos de hoy seguirán ordeñando al pueblo, viviendo a sus anchas con el erario nacional. El objetivo de todos los partidos es llegar al gobierno y desde allí dedicarse a la repartija entre ellos y sus allegados.