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26 agosto 2015

Volvamos racional nuestra reflexión



Lo irracional nos ha ganado. La sentencia de la Sala de lo Constitucional viene acorde con el empeoramiento del sentimiento de inseguridad, viene acorde y complace a todos los que de una o de otra forma han estado exigiendo el exterminio de las maras. Exterminio entendido como lo practicaron los nazis. Todo el discurso que se maneja en el país es la total negación de la humanidad de los miembros de las maras. Incluso el trato verbal los expulsa llanamente del seno de la nación, todo puede ser emprendido en contra de ellos. No obstante el fallo de la Sala de lo Constitucional alegra a muchos por declarar terroristas a las pandillas, simplemente por un juego semántico, “sus acciones causan terror en la población”. Toda muerte puede causar terror. Pero el centro de todo esto es que muchos han concluido con jubilosa irracionalidad que desde ahora en adelante se tienen todos los medios legales para exterminar a las maras y obtener la paz.

No obstante seguimos como antes, pues nunca les ha faltado a los gobiernos el apoyo de la población a sus políticas y leyes represivas, hablo incluso de aquellas que fueron declaradas inconstitucionales por esta misma Sala. La exasperación de la población, totalmente comprensible, se transformó poco a poco en el sustento de la ideología del exterminio. Este problema tiene su historia ya. Muchos han escrito sobre él, desde su origen, sobre las condiciones socio-económicas y educacionales que lo propiciaron. Se ha hablado hasta el acabose de la negligencia de los gobiernos de ARENA, de su política más de propaganda que efectiva. Algunos han señalado el uso político real que se les dio a las maras, convirtiéndolas en la única preocupación mayor de la población y apartando de las mentes el resto del panorama socio-económico. Este papel lo sigue jugando hasta hoy. Pero ha adquirido otro que resulta del que menciono, la violencia de las maras se ha vuelto el terreno de la lucha política, el partido que logre echarle el petate con el muerto en el patio del otro partido se asegura del mayor apoyo de la población. Es esto lo que se está jugando con todo el discurso de un supuesto “golpe suave” y los intentos de ARENA de destabilizar al gobierno con el accionar de las maras desde el Estado Mayor arenero. No pasa un día sin nuevas y graves acusaciones.

El fallo es aplaudido por la población y los partidos políticos aún no se han determinado, pues es un cuchillo de doble filo: el gobierno tiene ahora el instrumento legal que necesitaba para emprender su “guerra de exterminio”. Ya no tiene pretexto, ya no puede seguir culpando a otros, la pelota está en su campo. Pero la extensión de la aplicación del fallo de la Sala puede abarcar hasta los dirigentes de cualquier partido político y en especial del principal opositor, que son acusados por ministros y el propio presidente de la República de estar involucrados en el accionar de las pandillas. Los magistrados se salieron del Consejo Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana, lo que pasó casi desapercibido, y ahora le entregan tanto al Consejo, como al gobierno una herramienta emponzoñada.

Los magistrados de la Sala han legislado (asumieron como en otras ocasiones el papel de diputados) y una ley contra el terrorismo la han convertido en otra ley represiva contra las maras, protagonizando el mismo papel que jugaron gobiernos y diputados: decretar otra ley represiva y con ello de nuevo reducir todo el problema social de las maras a una simple calificación penal. Esto no va a resolver nada. Pues el problema no reside en su calificación penal, sino que en asumir que se trata de un problema societual, cuyos orígenes se enraízan profundamente en las estructuras socio-económicas y educacionales del país. Algunos analistas han dejado ver que la criminalidad y los homicidios siempre han alcanzado niveles muy altos, casi iguales a los que se han dado en la posguerra. El permanente paralelismo de la miseria y de los altos niveles de violencia que siempre se han alcanzado en el país no es una simple casualidad. Se repite siempre que “las mismas causas producen los mismos efectos”.

Pero este rechazo de pensar el problema de las maras como un problema de nuestra sociedad ha sido permanente, me refiero a que es nuestra sociedad la que lo produce. Es por eso que el discurso los vuelve un ente patógeno, como si nuestro cuerpo social las considerara exteriores, como lo es un virus o un microbio, que los organismos expulsan y se protegen. No se desea asumir que este mal le pertenece a la sociedad salvadoreña y se produce por razones sociales propias a nuestra sociedad. Lo que significa que el trato no puede ser únicamente represivo, sino que eminentemente social y educacional. Social en el sentido que amplias capas de la sociedad vive en la miseria y en la total negación de su dignidad humana. Los miles y miles de familias sumidas en condiciones de pauperismo crónico, calificados hoy con el término de “extrema pobreza”. Se trata de familias que sobreviven desde ya varias generaciones en estas condiciones. Aquí no cabe el argumento trillado de que no todos los pobres son ladrones, ni criminales. Esta es una verdad de Perogrullo que no explica nada, al contrario es la negación de que la pobreza expulsa de la sociedad y de sus valores.

Tomar medidas contra la delincuencia de las maras implica en primer lugar aceptar y asumir que es urgente disminuir los niveles de pobreza en que viven millones de salvadoreños. Aquí no valen tutías. Digamos las cosas sin ambages, cuando se dice que el alto nivel de delincuencia que sufre el país proviene de la estructura socio-económica nacional, se está diciendo que hay un puñado de familias que viven en la opulencia y millones que viven en la miseria. Y es esta estructura que urgimos combatir. Pues no sólo es el origen de este mal salvadoreño, sino de todos nuestros males. La existencia de la oligarquía es un freno brutal a nuestro desarrollo en todos los sentidos. Todos conocemos el carácter parasitario de esa casta, su ideología retrógrada, es la que aún ahora pretende, con la ayuda del gobierno actual, presentarse como el principal motor de nuestra sociedad. Pero su parasitismo es el que no ha permitido el desarrollo nacional en ningún campo, ni económico, ni científico, ni cultural. Pues la oligarquía acumula más del 80% de nuestro patrimonio y mucho de ese patrimonio nacional ha ido a parar al extranjero.

El nivel de nuestras universidades es bajo, la Universidad Nacional no es un verdadero centro de investigación y de enseñanza de alto nivel. ¿Existen acaso laboratorios de física o química que se dediquen a la investigación fundamental? En ciencias sociales que son las que mayores diplomados entregan al país, no producen tampoco investigaciones de valor sobre nuestra misma realidad. ¿Por qué? No es porque falten talentos, sino por falta de medios, de los instrumentos necesarios para producir esas investigaciones. Los presupuestos siempre fueron bajísimos, por mucha reforma que se haga o se hayan hecho, sin presupuestos consecuentes no se puede avanzar. Lo mismo se puede decir de las escuelas e institutos de enseñanza primaria y secundaria. Existen escuelas sin electricidad y sin agua potable, algunas sin pupitres. Todo eso no se puede remediar si no se pone coto a la ultrajante dominación de la oligarquía.

O sea que emplear términos bélicos respecto a las maras y tratar con plumitas a la oligarquía es estar zurrando fuera de la bacinica. Se habla de guerra entre las maras y el Estado y de guerra entre las maras. El término ha perdido su valor conceptual. Algunos que acostumbran a usar malabarismos verbales, llegan a afirmar que “si la guerra es la continuación de la política por otros medios, la política es la continuación de la guerra”. Esto lo dicen para demostrar que aún no hemos salido de la guerra, que la posguerra no lo es. En realidad hablar de guerra respecto al conflicto social en que vivimos, es apartarse de la solución. La guerra implica muchas cosas, entre ellas la principal, la existencia de beligerantes con ese estatuto reconocido por ellos mismos y por instancias internacionales. La guerra implica organizaciones militares que se enfrentan. El hecho de que en los últimos meses haya crecido el número de policías muertos y que se hable de “enfrentamientos” entre policías y criminales esto no le confiere al problema social que enfrentamos un aspecto militar. En esencia, en propiedad, estamos enfrentados a un fenómeno criminal al que hay que aplicarle las leyes ya existentes en los Códigos penales y civiles. Sabemos que esto no basta, pues las instituciones encargadas para ejecutar la justicia fallan cotidianamente. También en esto hacen falta medios e instrumentos adecuados. Y no basta tampoco porque la justicia actúa siempre post-facto, la justicia siempre llega una vez el crimen o el delito ya cometido.

Algunos se entretienen emitiendo falsos enunciados “filosóficos”. Lo que necesitamos es volver racional nuestra reflexión, que usemos los conceptos y las categorías con propiedad. Las maras son grupos de delincuentes que se están convirtiendo o ya se convirtieron en mafias con influencias en las instituciones estatales. Que su origen sea la pobreza social es una cosa, muy otro es su actividad delictiva. Su actividad delictiva tiene su terreno de acción principalmente, por no decir exclusivamente, entre la gente que vive también en la pobreza.

Los voceros del gobierno, empezando por el mismo presidente, nos quieren hacer creer que sus acciones son efectivas, que incluso el accionar de las maras es marginal. Un ministro afirma por un lado que hay una destabilización provocada por la derecha y luego asegura que el país no está en crisis, ni hay caos. Cuando Sánchez Cerén afirma que el 80% de los municipios no sufre de las maras, reduce el problema a la marginalidad. Se olvida agregar que actúan donde la concentración de la población es mayor. El país está en permanente crisis estructural, las maras son una manifestación de esa crisis, pero la mayor manifestación es la incapacidad que tenemos, en tanto que nación, de resolver nuestros problemas nacionales. No hablo de la derecha partidaria, ni de los organismos patronales, su discurso está sobre todo destinado a justificar la realidad y de echarles la culpa de la situación a sus adversarios políticos. Estos han hecho todo lo que está en sus manos para volverse ante la oligarquía gente aceptable, un partido inocuo, inofensivo. En realidad es lo que ahora son. Pero la oligarquía no perdona, la oligarquía salvadoreña es tal vez la más retrograda del mundo. Y ve comunismo incluso en las capas rojas de los toreros, en los calcetines rojos de Nayib y hasta en la camisa blanca del presidente. Ellos financiaron y crearon su propio partido, no necesitan de otros ciervos, ya tienen a los suyos. Es el pueblo el que se ha quedado sin su propio partido.

No se sientan ofendidos aquellos que han iniciado la tarea de crear un partido popular y revolucionario. Por el momento aún no tienen la fuerza de intervención y de incidencia en la vida pública nacional. Es demasiada la gente que ignora de su existencia. Tienen que armarse de paciencia, pues darse a conocer requiere romper el bloqueo mediático y dotarse de sus propios medios de divulgación y de reflexión.

  



01 julio 2015

¿Burguesía emergente?



Desde hace cierto tiempo ha aparecido una teoría según la cual existe en El Salvador una burguesía emergente, nueva, que ha comenzado a disputarle a la oligarquía su dominación. Se afirma que esta nueva burguesía está asociada de alguna manera al partido FMLN y al ejecutivo actual, algunos señalan como centro de este surgimiento la sociedad mixta Alba-Petróleos. No obstante hasta ahora no he tenido oportunidad de leer un análisis concreto que presente cifras y demuestre con ellas la realidad de esta nueva burguesía. Lo poco que se sabe de la apropiación de capitales o el uso personal de los capitales de Alba-Petróleos es un reportaje publicado ya hace más de dos años  en el semanal El Faro. En él se señalaba créditos consentidos a familiares y allegados a J. L. Merino, dirigente del FMLN y administrador de Alba-Petróleos.

La opacidad actual de la vida económica, en la que escasea la información impide realmente llevar adelante un minucioso análisis de la situación real de la economía, aunque se puede encontrar algunos libros de economistas salvadoreños que han recaudado mucha información. Huelga decir que la información accesible concierne apenas los parámetros macroeconómicos y los detalles incluso de estos hay que buscarlos.

Lo que deseo plantear es lo siguiente, ¿en qué medida se justifica esta visión de una burguesía emergente y en qué medida es palmaria su capacidad de competir con la oligarquía y a término desplazarla?

La dificultad de responder reside en que los que pretenden su existencia no dan datos, sino que apenas sugieren hechos no confirmados o meramente hipotéticos de carácter político más que económico. Se dice que esta nueva burguesía está aliada al FMLN y por consiguiente al gobierno, el que por supuesto la beneficia. Pero como esto se afirma sin mayor detalle, es imposible refutarlo, pues hace falta que los analistas que afirman esto, nos indiquen cuáles son las medidas gubernamentales que favorecen a la burguesía emergente y perjudique a la oligarquía. Es posible que cierto amiguismo en el reparto de algunos contratos exista, pero como la ley impone que a partir de cierto monto es imperioso proceder a licitaciones, difícilmente se pueda establecer un prodigioso enriquecimiento que venga a introducir en el reducido círculo de oligarcas a un neo-capitalista salvadoreño.

El surgimiento de una empresa, en cualquier rama de la economía, entra a competir con el resto de capitales. Esta competencia se da en permanencia, en grandes proporciones entre los capitales monopolistas internacionales, que se absorben, atacándose en permanencia hasta producir quiebras y cesación de actividades. Esta lucha tiene como fuente un principio mismo del funcionamiento del capitalismo, la reproducción del capital y su extensión. El que no logra aumentar su capital tiende a desaparecer en esta despiadada lucha inter-capitalista. Esto sucede también en El Salvador. Esta competencia no impide que la clase burguesa no tenga consciencia de su posición dentro de la sociedad y actúa dentro ella cohesionada como clase dominante.

 Dentro de la estructura social salvadoreña la oligarquía ocupa un lugar predominante y ejerce un poder que supedita a sus intereses al resto de su propia clase y al Estado mismo en su globalidad, lo oligarquía domina a toda la sociedad. Es esto lo que no debemos perder de vista.

Algunos pensaron durante mucho tiempo que la oligarquía estaba constituida por catorce familias, en estos días algunos afirman que esta oligarquía se ha reducido a cinco familias. Los datos que acaba de publicar una agencia internacional (Oxfam) afirman que 160 personas en El Salvador acumulan 21 mil millones de dólares, lo que representa 87% del producto interno bruto. No hay indicación cómo dentro de este grupo se reparte la riqueza, pero en todo caso su limitado número nos mueve a pensar que el menos rico es multimillonario.

Tengo para mí que los amigos ricos del FMLN, que algunos identifican como la nueva burguesía emergente, no tienen capacidad para entrar a competir realmente con la dominación oligárquica. Esto debe de cambiar la apreciación que muchos se hacen de la política del FMLN y de sus repercusiones sociales.

Muy hábilmente el gobierno y ANEP se han puesto a pelear por la publicación de una lista de deudores del fisco. Hubo en todo esto, todos lo sabemos, incluso la mentira presidencial de que la Sala de lo Constitucional había prohibido esta publicación y esto vino a desatar toda una campaña indigna contra la institución judicial. Esta campaña ha hecho mella, muchas personas sensatas, inteligentes piensan que tanto ruido es porque el río arrastra piedras. Incluso un partido —que se pone como posible alternativa— introduce a la Sala de lo Constitucional como un componente del bloque de la derecha y aliada a los intereses de ANEP, dejando entender que le sirve a la oligarquía. El problema mayor en estas afirmaciones es que como en lo anterior no hay nada concreto que venga a confirmar lo dicho. ¿De qué manera los fallos interfieren en el mundo económico? ¿Cuáles son los fallos que en concreto benefician al bloque de derecha y sobre todo cómo?


Es cierto que algunos pueden juzgar que las medidas cautelares sobre los bonos del fisco para reunir los 900 millones por el Ejecutivo, lo pone en dificultad y se podría pensar que esto beneficia a la derecha para que muestre la ineficacia gubernamental. El problema en esto es que dentro de la actividad económica, esos 900 millones —cualquiera que sea su reparto en rubros— en última instancia van a ir a parar en las cuentas de los principales capitalistas nacionales e internacionales. En particular buena parte de esos millones es para pagar los intereses de la deuda. Los intereses de clase que representa ARENA y también el FMLN se verían perjudicados si estas medidas cautelares vinieran a confirmarse con un fallo de inconstitucionalidad emitido por la Sala.

La demagogia de acusar a la Sala de ser responsable del recrudecimiento de la criminalidad actual salta a la vista. Sin embargo la mentira es tal que algunos se la tragan aunque tengan que abrir la boca de manera exagerada por lo grande que es. Me refiero a la mentira.

Hechos concretos demuestran que el FMLN defiende fielmente los intereses de la oligarquía y que le disputa a ARENA activamente el congraciarse con esos 160 multimillonarios, los recursos fiscales del presupuesto nacional se reparten de esta manera: el 65% de los ingresos tributarios del gobierno proviene de impuestos indirectos y el 35% de impuestos directos, Algunos empresarios evaden el 35% de los impuestos, y también se benefician de 26 leyes que les permiten no pagar impuestos. Se calcula que en El Salvador se pierden anualmente 1,200 millones de dólares al año vía elusión fiscal. Como esta situación es actual y fue heredada por el FMLN de los gobiernos de ARENA, el pretendido antagonismo de estos partidos es de fachada, nada ha cambiado en la política procapitalista de los dos últimos gobiernos, ni Funes tuvo barruntos de cambio, ni Sánchez Cerén se apresta a volverse, en sus viejos años, revolucionario. Tuvo siempre la mira de llegar al poder y ejercerlo, no de cambiarlo. El socialismo que nos propone es ponerle forros a los libros que reparten, agregarle azúcar al vaso de leche, dar también los calcetines con los zapatos y tal vez durante las campañas repartir más tamales en proporción igual a las promesas enunciadas.

24 junio 2015

Dos temas de la coyuntura: social-capitalismo y campaña sucia contra la Sala



No hace mucho el secretario general del FMLN lanzó o relanzó el tema del socialismo en El Salvador, varios dignatarios efemelenistas dieron su versión más o menos convergente con lo que ya había expuesto Medardo González: para edificar el socialismo no es necesario cambiar de Constitución, ni tampoco superar la propiedad privada sobre los medios de producción y de cambio y otras cosas por el estilo que se resumían a dejar en pie al capitalismo y tratar de introducir aspectos de mejor reparto social de las riquezas. Se mencionaron algunos países europeos dominados por las gestiones social-demócratas. Este tema se reintrodujo al anunciar que el FMLN iba a tener su primer Congreso. Las formas autocráticas que se anunciaron para preparar y concluir el mismo Congreso no eran muy alentadoras para asistir a un debate serio sobre el tema al interior del partido en el gobierno.  

La derecha replicó con lo de siempre azuzando con el trapo rojo del peligro comunista y la entrega del país a la peor dictadura, los acentos de la guerra fría que nunca han desaparecido en el vocabulario y en el tono de la derecha arenera, volvieron a florecer. Los medios reprodujeron estas declaraciones y ello bastó para que Medardo González tirara la toalla y se diera por vencido. Y decidió que ya no se iba a discutir el tema en público hasta el Congreso, pues la derecha nos quiere acorralar en un falso debate. Pero algunos miembros del partido y otros expertos han seguido haciendo declaraciones que no aclaran mucho el tema: pues el postulado inicial sigue en pie, “no se necesita superar el capitalismo para construir el socialismo”.

El FMLN había abandonado el tema declarándolo inactual, hablando de sueños de iluminados, de viejos sueños de utopistas y desubicados, afirmando que a corto plazo, ni a mediano plazo eso era imposible planteárselo. El socialismo era para después, un después remoto y que no aparecía aún en el horizonte histórico de nuestro país. Muchos fueron los argumentos, algunos ya esgrimidos en los años cincuenta, sesenta y setenta por el PCS y otros nuevos que se ajustaban a las nuevas condiciones del mundo tras el derrumbe del “campo socialista en Europa”.  En un artículo anterior me planteaba sobre las razones que movieron a la dirección del FMLN a retomar el tema del socialismo. Emití la hipótesis de que era una manera de congraciarse con los militantes que no aceptaban la derechización constante del partido oficial. Las derrotas electorales legislativa y municipal tal vez fueron el aguijón. Eran esas las suposiciones que expuse. No obstante me parece que existe otro motivo que se agrega a los mencionados: se trata de obligar a aceptar a todos que el partido de antes ha desaparecido totalmente, que las antiguas metas realmente son sueños utópicos y que el único socialismo al que se puede pretender es un sustituto: el socialismo social-demócrata.

Con esto realmente no cambia substancialmente nada, sus acomodos con el sistema ya no es necesario demostrarlo, su pérdida subversiva ha sido total. Porque no hay que tomar por subversivo el ataque frontal contra los magistrados de la Sala de lo Constitucional. Esto es simplemente una manera de tapar un nuevo fracaso, producto de su derrota en las legislativas: la hermana de Salgado no quiso dar el voto para el préstamo de 900 millones de dólares. Todo el cacareo y tartamudeo presidencial, ministerial y “diputero” es para ocultar esa nueva derrota en el seno de sus alianzas con la derecha. Pero esta cortina de humo ha cobrado proporciones muy inquietantes: pues los ataques a los magistrados son violentos y totalitarios. El presidente miente en toda la línea. La Sala no ha prohibido publicar la lista de los deudores del fisco, tampoco ha prohibido el préstamo, ni la emisión de bonos. La Sala ha emitido una medida cautelar sobre la emisión de los bonos, pues han admitido una demanda de un ciudadano sobre la inconstitucionalidad del voto del decreto. Claramente así lo han explicado los magistrados y es lo que resulta de la admisión de la demanda. Incluso no existe todavía ninguna resolución. Y este es el meollo del asunto. Toda esta campaña casi terrorista del partido oficial contra la Sala es para condicionar el fallo definitivo, que desean que sea contrario al demandante.

Pero esta campaña violenta e infame tiene aspectos muy peligrosos: lo ha dicho Sidney Blanco existe semejanzas entre esta campaña y la que se desató contra los jesuitas durante la guerra. El presidente, ministros, diputados y dirigentes del partido oficial han multiplicado las acusaciones contra los magistrados. De manera absurda y mentirosa el presidente hace responsables a los magistrados del incremento de la violencia en el país, pues parte del préstamo se iba a destinar a la lucha contra la criminalidad (se iban a comprar con ello chalecos para-balas, armas, etc.). ¿Son estas compras las que van a parar o menguar la criminalidad en el país? ¿El presidente acaso no nos está tomando el pelo? Pero hay algo peor, pues su falta de mayoría en la Asamblea, la verdadera causa de sus dificultades, no es mencionada, pero sí se responsabiliza a los magistrados de las posibles muertes de policías.

Pero la nube de humo es espesa, ahora se trata de responsabilizar a los magistrados de la ausencia de medicinas en los hospitales, pues parte del dinero iba para ese rubro. La ministra por poco viene de luto ante los micrófonos. Pero la compra de medicamentos en las sumas anunciadas tienen que hacerse respetando las obligaciones de promover licitaciones. Esas son las leyes. Pero como la campaña es totalitaria y va encaminada a un enemigo que han declarado como tal,  la Sala de lo Constitucional, insinúan con descaro que las muertes por falta de medicamentos es también su culpa.

¿Si la diputada Salgado hubiera votado el decreto legislativo estaríamos en estos líos? Por supuesto que no. Entonces el problema es de un presidente que no pudo con su política real incitar al electorado a darle una mayoría en la Asamblea. Es esto lo que oculta esta abominable campaña contra los magistrados. Para bien o para mal este episodio nos muestra hasta qué bajeza pueden llegar los actuales gobernantes, hasta qué peligro a la integridad física de los magistrados están dispuestos a someterlos. ¿Sánchez Cerén estará añorando los viejos tiempos en que Mayo Sibrián encarnaba el papel de juez y verdugo de sus compañeros? Si menciono esto es por el bajo nivel intelectual e ideológico de muchos militantes del FMLN: que sometidos a esta presión de la cúpula con esta campaña de odio, pues realmente más de uno puede anidar sentimientos de venganza.


08 junio 2015

Con ese programa no asustan al tunco



Poco duró la expectativa, no hubo suspense. Los dirigentes del FMLN convocaron por primera vez a un congreso y a pesar de que con la misma convocación aparecieron todas las limitaciones que iban a tener los militantes para poder determinar por sí mismos el tenor del congreso, la cúpula efemelenista, sin demasiada presión de la derecha, ni del patronato, salió a la palestra para capar cualquier esperanza que pudieron haber creado con tanta audacia al proponer como tema de su congreso “el socialismo para nuestro país”. Todos los tenores salieron a desafinar su cantaleta, la primera estrofa enumeró todos los socialismos que no deseaban, sobre todo ese que pudiera aparentar alguna radicalidad. La segunda fue para decirnos que para transformar la sociedad capitalista no es necesario cambiarle nada, todo debe seguir igual, para cambiarlo todo, no hay que cambiar nada. Sigamos con la misma Constitución, con la misma oligarquía sin quitarle un gramo a su dominación, con el mismo Estado y sobre todo, sometidos a los mandatos del imperialismo y de sus agencias financieras, en suma es lo que repiten los dirigentes efemelenistas.

La derecha jubilosa proclama su triunfo, dirigentes de ARENA, comentaristas y expertos de Fusades, miembros del patronato, incluso una diputada de segunda plana, no ocultan su sonrisa para de nuevo enterrar y darlo definitivamente por muerto al socialismo y para acrecentar su júbilo a veces lo designan con el nombre más temido, comunismo. Entierran al socialismo del siglo XX y el del siglo XXI, los entierran acompañados por los efemelenistas que han reconocido no desear ni uno, ni el otro como impropios para nuestro país y para nuestra sociedad. La cúpula efemelenista no da muestra de gran imaginación, prometen que su socialismo va a combatir la pobreza, que va a repartir más equitativamente las riquezas, que el Estado debe cumplir su misión emprendedora. A este despliegue de indigencia imaginativa le han llamado “socialismo tropical”. Lo único cierto es que en el trópico lo blando se derrite y es lo que está pasando con todos los abandonados principios que ya no asumen.

Uno puede simplemente preguntarse ¿cuál es el objetivo perseguido con todo este circo? Pues la pronta reculada no les va a servir para recuperar los votos perdidos, sino que al contrario han expuesto ante todo el país su falta de principios socialistas, antes podían mostrarse como soñadores que postergaban sine die la realización de sus utopías. El socialismo era entonces un lejano horizonte, pero horizonte al fin. Ahora lo que nos ofrecen como futuro es la sociedad capitalista existente, con la propiedad privada de los medios de producción, con la oligarquía gobernando la economía del país, nos propone un país entregado a la codicia imperialista, la Constitución arenera y escrita durante la dictadura como ley que funde nuestra vida civil y estatal. De una u otra forma los efemelenistas nos declaran con Francis Fukuyama que la historia ha terminado.

Mijaíl Gorbachov decretó que Moscú ya no era el centro del movimiento comunista e invitó a los dirigentes de todos los partidos a pensar por sus propias cabezas. Era esto lo que exigían algunos partidos y dirigentes, otros se sintieron totalmente huérfanos. Fue el caso de los comunistas salvadoreños. Muchos le tomaron tirria a Gorbachov y lo declararon traidor y el sepulturero del socialismo. Lo cierto es que al llegar este hombre al poder en la URSS ya nada se podía reformar, todo el edificio social estaba en descomposición, la economía se destartalaba, la corrupción, la hipocresía, la ausencia de ética corroían la sociedad. El ideal socialista había desaparecido y los modelos sociales venían de afuera, los ídolos de la juventud eran las estrellas de Occidente, el modo de vida consumista su anhelo. Las razones de todo esto son complejas y poco a poco se han ido analizando, aunque todavía no haya un total acuerdo sobre este tema. Sin embargo no se puede adjudicarle a Gorbachov la derrota, pues sus esfuerzos reformistas ya eran demasiado tardíos y cualquier intento de evitar la hecatombe iba a resultar inadecuado.  

Muchos se indignaron cuando en los años setenta Enrico Berlinguer declaró que “la fuerza de propulsión de la Revolución de Octubre de 1917 se había agotado”, la mayoría de dirigentes comunistas de los países alineados a Moscú se limitaron a decretar que el dirigente italiano era un revisionista de derecha. Desde entonces, al principio a tientas, con minúsculos adelantos, con hartas dudas y muchos cuestionamientos se inició una reflexión sobre la posibilidad de edificar otro socialismo, pero esa reflexión se redujo a pocos pensadores europeos, en el resto del mundo, hay que dejarlo claro, se seguía considerando que Moscú era el centro mundial del movimiento comunista. Esto los confortaba en su pereza mental, les dejaban a los soviéticos la tarea de pensar por todos. Pocos fueron los que afuera de algunos marxistas europeos se propusieron dejar de lado el catecismo estaliniano y volver a las fuentes originarias de los textos de Marx, Engels y Lenin. Fue entonces que se redescubrieron los escritos de Gramsci y de muchos otros. Uno de esos pocos que cuestionaron las ideas trilladas del dia-mat fue el revolucionario argentino-cubano Ernesto Guevara. (Dia-mat son las siglas rusas de la materia que se estudiaba en las escuelas del PCUS, materialismo dialéctico). Desgraciadamente muchos aún no se alejan de esa doctrina petrificada y la siguen considerando como un método-llave-maestra que abre todas las puertas y aprieta todas las tuercas flojas del revisionismo.

 Para entender la precariedad de pensamiento innovador en el FMLN es necesario tener en cuenta que nunca salieron del esquemático modo de pensar que aprendieron en el “dia-mat” soviético, pero lo que es peor es la base de toda su política: una visión oportunista que los empuja a acomodarse al sistema y sobre todo a sacar todo el provecho personal que les permita el haber llegado al poder.

Uno de los argumentos que esgrimen tanto los ideólogos de derecha, como los efemelenistas es que en Cuba han abierto la posibilidad de empresas privadas y el acercamiento diplomático con los Estados Unidos, la situación cada vez más mercantil de la economía china, el primer caso es muy limitado como para considerarlo un intento de volver al capitalismo y el segundo sí se trata de eso, de un retorno paulatino a la economía de mercado con todos los vicios de la sociedad capitalista. Hay en China algunas regiones que parecen ahora prosperar, no obstante hay otras (la mayoría) que se hunde en mayor atraso social, en las que el hambre y la miseria son la realidad de millones de chinos. Se da el caso en China de miles y miles de familias que han perdido sus habitaciones y la de millonarios que viven en palacios disfrutando de todos los adelantos que les permite la ciencia y las fortunas acumuladas en poco tiempo. Uno de ellos se hizo construir una réplica de un palacio francés. Ufano este millonario, le agradece al Partido Comunista de haberle permitido mostrar toda su iniciativa y poder explotar a sus compatriotas. Por supuesto se presenta como lo hacen todos los capitalistas, como un dador de trabajo. En realidad se olvidan que sin el trabajo humano su capital no fructificaría, que es el trabajo el que produce la riqueza.

Las reformas en Venezuela en beneficio de la población son totalmente ignoradas, el acceso a la asistencia médica para los pobres y para todos, el acceso a la formación y educación para miles y miles de venezolanos que antes no podían soñar en ello. Cuando la derecha salvadoreña habla de Venezuela los acentos de la guerra fría reaparecen con tanto vigor que uno piensa que los han estado alimentando con mucha ternura. Pareciera que pronto nuestra situación económica va a darles envidia a los venezolanos. Se habla menos de Bolivia y de Ecuador, porque el imperialismo estadounidense ha hecho de Venezuela su principal blanco en la región. La derecha no innova nada tampoco en esto, sólo que ahora consideran que su exorcismo en el cuerpo exangüe de El Salvador ha dado resultados y el socialismo ya no existe ni en los sueños de los efemelenistas. Vean lo que responde la diputada arenera Margarita Escobar a esta pregunta: ¿La flexibilización del socialismo para El Salvador podría ser una alternativa de gobierno?  “Dicen que el modelo del socialismo que se plantea el FMLN va a respetar la propiedad privada grande, mediana o pequeña; en el tema de impuestos, dicen que el partido respetará las diferentes empresas, pero creen que los empresarios deben pagar sus tributos. Dicen que van a reducir la pobreza, van a poner en el centro a la persona y que van a respetar la Constitución de la República. Todo esto suena bien”.

¿Y cómo no le va a sonar bien, si en definitiva, con ese programa no asustan al tunco? Pienso que podemos sacarle provecho a esta situación de coyuntura imprevista. El tema del socialismo como sociedad posible en el país se ha vuelto a plantear, no importa que sea de la manera en que lo hace el FMLN, pero esto nos permite que partidos políticos de izquierda, organizaciones diversas, sindicatos, personas puedan reflexionar las estrategias que conduzcan a los salvadoreños a plantearse la verdadera transformación de la sociedad.