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08 abril 2010

La crisis y el FMLN

El último cuestionamiento en mi anterior artículo, ¿cuál puede ser el papel del partido político en la búsqueda de “nuevos modos” de hacer política?, merece una concienzuda reflexión. Pero este tipo de cuestionamientos no surgen en abstracto, son integralmente dictados por la realidad. En nuestro caso salvadoreño, aparece porque desde que las elecciones han sido más o menos respetadas, en las que no ha habido fraudes masivos y de alguna manera ha desaparecido el partido oficial único, como lo fueron el PRUD y el PCN, que copaban casi a cien por cien todo el aparato del Estado, desde entonces los sucesivos gobiernos le dieron la espalda al interés general. Desde que se firmaron los Acuerdos de Chapultepec y el FMLN pudo inscribirse como partido político, nos han repetido hasta la saciedad que en nuestro país se vive en democracia y que lo que nos toca ahora es afianzarla.


Los gobiernos de ARENA sumieron al país en estos últimos veinte años en una profunda crisis económica y social. La violencia, la inseguridad, la alta criminalidad, tanto de las bandas juveniles, como las agrupaciones mafiosas que trafican con la droga y las armas, el fraude fiscal, las evasiones y fugas de capitales se volvieron durante esos veinte años consubstanciales a nuestra sociedad. El recrudecimiento actual de la violencia es una resultante de ese estado.


Los gobiernos de ARENA sumieron al país en un crisis económica profunda. Cuando se decidieron a aplicar el credo neo-liberal a nuestra economía, privatizando, vendiendo nuestra soberanía, abandonando la agricultura para suplantarla por la importación de cereales, le vedaron por completo al país la posibilidad de un desarrollo económico armonioso. Toda la gestión del Estado se volcó a propiciar los intereses de un grupo oligárquico y a sus aliados las compañías transnacionales. Los gobiernos de ARENA endeudaron al país sin escrúpulos. Esta política sangró al país, provocando una emigración masiva, hasta tal punto que actualmente la tercera parte de nuestra población se encuentra en el extranjero, principalmente en los Estados Unidos. El cinismo de los políticos de derecha llegó hasta considerar a esta población como una ventaja para el país por el monto de las remesas enviadas. Hubo incluso “técnicos” de las instituciones financieras internacionales, que propusieron como solución a nuestros problemas una mejor “preparación técnica” de la mano de obra exportable. De esta manera los países receptores de mano de obra no impondrían límites a la inmigración salvadoreña y que nuestros compatriotas negociarían mejores condiciones de trabajo y mayor remuneración.


La población salvadoreña dentro de esta situación creyó mayoritariamente en la posibilidad de un cambio de orientación en la gestión gubernamental, en la posibilidad de llevar al poder político a un presidente y a un partido político que propiciaran una política económica radicalmete diferente a la que practicaba el partido ARENA. El voto en las elecciones pasadas manifestó principalmente dos cosas, un rechazo profundo a la política del partido en el poder y la aspiración, la confianza en el candidato Mauricio Funes y en el FMLN en su capacidad de cambiar el rumbo en la gestión gubernamental.


El continuismo


La situación actual no manifiesta realmente un cambio profundo de dirección. El gobierno no ha emprendido ninguna reforma que pueda indicar el deseo de transformar la gestión económica en beneficio del gran capital por una gestión en beneficio de las clases trabajadoras. El reparto de títulos de propiedad, el aumento de las ayudas sociales existentes ya durante las gestiones anteriores, el reparto de uniformes y útiles gratuitos, no constituyen realmente una clara política económica.


El país ha seguido endeudándose, nuestro gobierno sigue plegándose a los mandatos de los grandes usureros internacionales. Los acreedores financieros son presentados como nuestros salvadores, cuando en realidad nos imponen una eterna hipoteca, que tendrán que pagar las generaciones futuras, sin que la estructura profunda de la sociedad haya tenido un cambio substancial.


La violencia creada por los gobiernos anteriores sigue agravándose, la reforma fiscal resultó una broma de mal gusto, la corrupción de cuello blanco se ha convertido en un delito perdonable. El hiato entre el presidente y el FMLN es en realidad más un hecho comentado que una realidad política, pues la dirección del partido político niega su existencia. La dirección exige apenas mejor comunicación entre el presidente y la dirección partidaria y los diputados. El FMLN no manifiesta ninguna impaciencia. El ritmo presidencial es su ritmo, la política nacional, como internacional son aceptadas sin protestar. El patronato es asociado a las decisiones ejecutivas, se consulta permanentemente a la organización patronal FUSADES, su opinión es preferida a la de los sindicatos de los trabajadores y del resto de organismos representativos de la sociedad. El partido no protesta por los esfuerzos presidenciales de hacer aceptar por la comunidad internacional el gobierno hondureño salido del golpe de Estado y que sigue reprimiendo criminalmente al movimiento popular. Nuestro país forma parte de una alianza sin nombre con Colombia, México, Perú y Chile que se han vuelto los más obedientes servidores en nuestro continente de la contra-ofensiva imperialista.


Lo que esperaba la gente que votó por Funes era un aumento substancial de los salarios, la drástica disminución del desempleo, un control del precio de la canasta básica, la creación de oportunidades laborales para nuestros jóvenes, la disminución palpable de la criminalidad. Los que votaron por Funes esperaron que el país iniciara por primera vez una política internacional independiente y progresista. Como hemos visto la realidad es otra.


Lo expuesto escuetamente aquí nos muestra que la crisis política se ha profundizado. La confianza en el voto, en los hombres y partidos políticos se sigue resquebrajando. Esto lo sienten muchos comentaristas, lo expresan en sus comentarios, se manifiesta en los llamados al presidente de volver a sus promesas, de respetar su programa, los llamados que lanzan algunos a la dirección del FMLN para que asuma su responsabilidad en esta difícil coyuntura también muestran una preocupación por esta agravación política.


¿Qué papel para el FMLN?


El cuestionamiento sobre el papel del FMLN en esta situación no puede concebirse como un problema exclusivamente teórico. Se trata de algo práctico. No obstante esto no significa que el FMLN debe lanzarse a un activismo irreflexivo, tampoco puede perderse en largas e interminables reflexiones. Hay urgencia. Si en realidad se desea un cambio social, no se puede dejar a los electores que lo llevaron al poder sin explicaciones, sin proponerles soluciones ideológicas consistentes. Hasta hoy la dirección ha sido incapaz de explicar su política, la política del gobierno de Funes. Los electores son ahora espectadores de un melodrama entre aliados, el presidente y el FMLN. ¿Qué propone ahora la dirección del FMLN? Mejor, ¿qué puede proponer la dirección a los militantes, a los electores, al pueblo en general?


El problema es de capacidad política, aunque también de voluntad. El FMLN desde hace algunos años viene abandonando terreno en la batalla de ideas. Su participación en la vida institucional no se distingue realmente de la que llevan los otros partidos políticos. Por lo menos la mayoría de los salvadoreños no los considera como hombres políticos aparte. Como diputados y alcaldes enteramente entregados a la defensa de los intereses de las mayorías.


Sin embargo el FMLN conserva aún intacto el prestigio que adquirió como fuerza revolucionaria durante el periodo de la guerra civil. Este patrimonio es el que se está ahora dilapidando. Es mucho lo que se ha puesto en juego. No se trata de un juego politiquero en el que se pueda apostar al que reirá por último, reirá mejor. No se trata de mostrarse más astutos en el juego de alianzas y sorpresas, con trucos y candidatos sacados de la manga en último momento. Lo que está en juego es el destino del país.


Ante nosotros se ha abierto una ventana histórica, a través de la cual podemos vislumbrar un horizonte distinto al que nos ofrece el continuismo optado por Mauricio Funes. Pero para que esta ventana siga abierta es necesario desde ahora mostrar todas las cartas honestamente a los ciudadanos. Es urgente iniciar la organización de la población para que pueda expresarse libremente y autónomamente. Los ciudadanos deben organizarse en todas partes, en el trabajo y en los barrios. Es necesario que de nuevo muestre su creatividad, que haga el inventario de sus demandas, de lo más urgente, de lo que se tiene que resolver ahora, inmediatamente. El partido político puede cumplir un papel en este movimiento para unificar y darle coherencia al movimiento. ¿El FMLN tiene esta capacidad? ¿Tiene la voluntad de hacerlo?


No tengo ningún interés en oponer la dirección a las bases. No obstante la dirección parece como paralizada, sin poder enfrentar la realidad política, como si estuviera ante un cataclismo imprevisto. Es cierto que el viraje brusco, repentino de Mauricio Funes hacia la derecha no era previsible. Pero es ahora un hecho. Por el momento el jefe del Ejecutivo mantiene en sus puestos a los ministros del FMLN, pero su revocación es una de las posibilidades planteadas.


¿La dirección del FMLN va a aguardar hasta ese momento para reaccionar? La dirección tiene que reunir a sus bases, consultarlas, escucharlas, pulsar el estado de ánimo de sus militantes. Es necesario que los militantes puedan opinar sin temores, abiertamente. Si esta ventana se cierra definitivamente, habrá que esperar de nuevo muchos años para que vuelva a surgir una situación propicia al movimiento popular. Si la derecha vuelve, su revancha será nefasta para los trabajadores.

4 comentarios:

  1. Capacidad o voluntad? todavia se ve borroso el panorama. Pero sin duda tendran que definirse pronto, pues el tren de la historia no anda esperando a nadie.
    Buen analisis Carlitos.

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  2. Anónimo7:51 p. m.

    FMLN se retracta de exigir abolición de la Ley de amnistía.

    Al principio era exigencia. Luego petición. Ahora, ya en el gobierno, la posición del FMLN sobre la posibilidad de derogar la Ley de Amnistía es que no hay que eliminarla solo por eliminarla.

    El coordinador general del partido le agrega una matizante invitación a "reflexionarlo". Lo que antes le parecía una cortina de impunidad, ahora es algo que puede convenir al país.

    Sergio Arauz
    Publicado el 26 de Marzo de 2010

    "¡Es necesario derogar esa ley que mantiene oculta la verdad, que no deja destapar a los asesinos de san Romero!” El hombre grita esto a escasos metros de distancia del coordinador general del FMLN, Medardo González, quien ha llegado a enflorar. Es el 24 de marzo de 2010, cuando se cumplen 30 años del asesinato del arzobispo de San Salvador. El discurso del hombre está muy a tono con la posición oficial del FMLN cinco años atrás, cuando a propósito de la Ley de amnistía, el partido de izquierdas reiteró su exigencia de derogarla. "En nombre de la libertad se ha mantenido un estado de impunidad que reproduce la violencia... ya el Comité de los Derechos Humanos de la ONU señaló que se violentaba el derecho a la verdad y pidió, al igual que otros sectores lo hemos hecho, derogar esa Ley de amnistía", señalaba la proclama efemelenista con motivo de los 25 años del homicidio de Romero. Este 24 de marzo, sin embargo, Medardo González dará vuelta al discurso histórico de su partido y, por primera vez públicamente, dirá que se opone a eliminar la ley como si fuera cualquier cosa.

    Leer más en El Faro

    http://www.elfaro.net/es/201004/noticias/1422/

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  3. Anónimo9:55 p. m.

    EL continuismo que menciona don Carlos no es mas que una extension de la cultura que se ha arraigado a todo nivel. La "cherada", el "compadrazgo", la "amistad" que se da a nivel de todas las instituciones de gobierno sin excepcion es un mal endemico que permite este continuismo, no se puede tocar a alguien porque es amigo de fulanito que esta en tal dependencia; no se puede tocar a sutano porque su tio es diputado; no se puede hacer una ley porque afecta a don mengano y tiene conectes en la asamblea.


    Hasta cuando vamos a entender que si todos queremos que se aplique justicia, nosotros mismos tenemos que hacer que se aplique?? Cuando vamos a entender que si un empleado de el estado se lucra o no hace su funcion con tal de lucrarse hay que denunciarlo??? o hasta cuando se va a quitar esa forma de pensar tan inepta de que el ministro o jefe que llega a una dependencia su idea es lucrarse de los bienes de el estado??

    Pero como dijo el hijo de el hombre: "Si vas a sacar la pelusa de el ojo de tu hermano, antes sacate la viga que hay en el tuyo" Nosotros mismos el pueblo tenemos la culpa que estas cosas sucedan, queremos justicia pero no somos justos, queremos igualdad pero somos egoistas; un pueblo asi no le queda mas camino como que el que hizo Moises cuando vago 40 años en el desierto: Esperar que toda una generacion rebelde desaparezca, y la nueva con el conocimiento de la ley, esperar que sea mejor que la anterior.

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  4. Carlos, lo que ocurre es que la derecha no volverá, la derecha está gobernando desde el Ejecutivo. Se trata de la "nueva oligarquìa de izquierda", como la nombró el ex-embajador W.Walker; por lo tanto, lo que el FMLN tiene que hacer es decir si respalda esa gestión neoliberal o no, y el mismo movimiento popular, en diálogo con el gobierno, también tiene que hacer esta definición.

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