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10 diciembre 2008

El cinismo de Koushner

El diario francés de derecha, Le Figaro, comenta hoy en su sitio internet las declaraciones del inventor del « derecho a la ingerencia », Bernard Koushner : « En el momento del decimosexto aniversario de la declaración universal de los derechos del Hombre, las declaraciones de Bernard Koushner en el Parisien del miércoles son por lo menos inesperadas. El ministro de Asuntos Extranjeros estima que su idea de crear un Secretariado de Estado para los derechos humanos fue un « error ». El explica así : « hay contradicción permanente entre los derechos del hombre y la política del estado, incluso Francia ».

« Esta contradicción puede ser fecunda, no obstante ¿era necesario darle un carácter gubernamental creando este secretariado de Estado? Ya no lo creo más y fue un error de mi parte de haberlo propuesto” a Nicolás Sarkozy, prosiguió. “No se puede dirigir la política exterior de un país únicamente en función de los derechos del Hombre. Dirigir un país aleja evidentemente de cierto angelismo”, agregó.

Espero que los presurosos no vean en esto la persistente herencia del otro Nicolás, el pensador italiano y creador de El Príncipe. Maquiavelo no se merece eso, reducirlo al cinismo. En el caso de Koushner se trata de eso. Desde sus iniciales intrigas juveniles, sus saltos de rana de posición en posición hasta caer justo en la que en ese momento le convenga.

Muchos fingirán sorpresa, pero en toda su carrera política, incluyo en esto la utilización de los temas humanitarios, Koushner se preocupó muy poco de los derechos humanos, los instrumentalizó, fueron su trampolín. Pues es simplemente un etnocentrista con muchos tintes racistas, para él el primer artículo de la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano reza así: “Todos los hombres son iguales, pero hay hombres más iguales que otros”. Estos últimos pueden dictarle a los otros la conducta a seguir, condenarlos por el irrespeto de los derechos humanos, incluso pueden intervenir en los asuntos internos de otros países, hacer la guerra, matar y por qué no, torturar si son más fuertes que otros. De esto se trata cuando esgrime el “derecho a la ingerencia”.

Pero este cinismo es muy corriente, esta actitud es ampliamente compartida, incluso en nuestros lares. La frase de Koushner sobre el angelismo, es la que sirve para ir abandonando los principios, pues tener principios es bueno cuando uno está en la oposición, pero ahora que somos gobierno hemos descubierto que la cosa no es tan sencilla. Y luego se hace la misma política que antes se criticaba. Espero que no nos pase eso. ¿Nos estará ya pasando? El antídoto contra el angelismo es el "realismo".

2 comentarios:

  1. Anónimo5:38 p. m.

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  2. Anónimo5:38 p. m.

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