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06 agosto 2007

El signo lingüístico y sus formas

Por Carlos Abrego
He encontrado con relativa frecuencia la palabra ‘dialéctica’ en los escritos de grandes lingüistas, cuando abordan los puntos nodales de las enseñanzas saussurianas. No obstante es raro encontrar una explicitación del término: la palabra dialéctica aparece como evidente, como de suyo, como algo que cae por su propio peso frente a fenómenos que para otros se trata de simples paradojas.
Que la lengua —fenómeno social por excelencia— sea regida por las leyes de la dialéctica es una constatación que no puede ser extraña para quienes comparten el análisis de los hechos sociales que resulta del materialismo dialéctico. Pero la lengua es un hecho social aparte. Constituye además un objeto de estudio de disciplinas muy diferentes y separadas. Hecho social aparte, porque no podríamos incluirla dentro de los hechos de la base material, ni dentro de la superestructura.
La lengua no es el único objeto científico compartido por varias ciencias. Pero es la lingüística la que la aborda desde un punto de vista que le permite destacar lo que le es propio. Este punto de vista no es el de considerarla como una estructura, sino el de tratar de explicar, a partir del hecho de que la lengua es el medio de comunicación primario de la humanidad, a través de qué mecanismos la comunicación lingüística es posible. Le toca a la lingüística describir el funcionamiento de la lengua y mostrar a través de qué reglas, de qué leyes este funcionamiento se lleva acabo, se cumple.
La constatación del carácter dialéctico de la lengua es de alguna manera superficial y no nos aporta mucho. Pero los lingüistas no se conforman con la simple constatación, nos indican en donde ellos ven la dialecticidad de la cosa. No obstante dos grandes lingüistas, Tullio de Mauro y Emile Benveniste, por no citar a otros, se oponen precisamente, no en en el juicio de la dialecticidad de la cosa, sino que en la interpretación del hecho considerado como dialéctico. Y este hecho no es de los menores, se trata del signo lingüístico y de su carácter arbitrario. Para los lingüistas que se pliegan a las tesis fundamentales de Saussure, el arbitrario del signo reside en la unión entre el significante y el significado, para Benveniste esta unión es necesaria.
Voy a citar largos pasajes de ambos estudiosos. En la nota 65 de su edición crítica del “Curso”, Tullio de Mauro nos dice: “La distinción entre lengua y habla tiene un carácter evidentemente dialéctico: la lengua es el sistema de límites (naturalmente arbitrarios y, por ello mismo, de origen social e histórico: C.L.G. p. 99 y siguientes y p. 194 y siguientes) en el que se encuentran, se identifican funcionalmente las “significaciones” y las realizaciones fónicas del hablar, es decir las significaciones y las fonías de los actos del habla particulares; tal sistema gobierna al habla, existe por encima de ella; y es en ello que reside su única razón de ser (sus límites, es decir la distinción entre un significado y otro, entre una entidad significante y otra, no depende de una causa determinante inherente a la naturaleza del mundo y del espíritu, ni la de los sonidos); tan es así que se puede decir que la lengua no vive sino que para gobernar al habla”.
Un poco más lejos en la misma nota Tullio de Mauro agrega: “Los valores de las fonías son los significantes de una lengua, los valores de las significaciones son los significados. Tales valores, al no ser determinados por las fonías o por las significaciones, son arbitrarios desde el punto de vista fónico-acústico como desde el punto de vista lógico-psicológico. Ellos se delimitan recíprocamente, es decir que constituyen un sistema. Este sistema de valores es una cosa diferente (dialécticamente y trascendentalmente) de las realizaciones fónicas y significativas de los actos del habla particulares”.
Emile Benveniste nos dice: “El significante y el significado, la representación mental y la imagen acústica, son (...) en realidad las dos faces de la misma noción y se componen juntas como el incorporante y el incorporado. El significante es la traducción fónica de un concepto; el significado es la contrapartida mental del significante. Esta consubstancialidad del significante y del significado aseguran la unidad estructural del signo lingüístico.” Añade en el mismo artículo Emile Benveniste: “... si se considera el signo en sí mismo y en tanto que portador de un valor, lo arbitrario se encuentra necesariamente eliminado. Puesto que (...) si es muy cierto que los valores siguen siendo totalmente “relativos”, pero de lo que se trata es de saber cómo y respecto a qué. Establezcamos de inmediato lo siguiente: el valor es un elemento del signo; si el signo tomado en sí no es arbitrario, (...) se sigue que el carácter “relativo” del valor no puede depender de la naturaleza “arbitraria” del signo. Puesto que hay que hacer abstracción de la conveniencia del signo con la realidad, con mayor razón se debe considerar el valor únicamente como un atributo de la forma y no de la substancia. A partir de ahí decir que los valores son “relativos” significa que son relativos unos respecto a los otros. ¿Acaso no se encuentra aquí la prueba de su necesidad?”. Más adelante Benveniste agrega: “Aparece entonces que la parte de contingencia inherente a la lengua afecta la denominación en tanto que símbolo fónico de la realidad y en su relación con ella. Pero el signo (...) encierra un significante y un significado cuya nexo debe ser reconocido como necesario (...). El carácter absoluto del signo lingüístico entendido de esta manera ordena a su vez la necesidad dialéctica de los valores en constante oposición y forma el principio estructural de la lengua”.
Es evidente que esta oposición entre estos estudiosos no es una simple paradoja, toca el fondo de la dialéctica como el de la lingüística.
La continuación vendrá luego.

10 comentarios:

  1. Luego del primer párrafo me dije "aquí viene un artículazo de Carlos: pongamos atención..."

    Al cabo del tercer párrafo me dije: "debo leer más sobre lingüística, así podré conversar mejor con Carlos..."

    Al terminar de leer el sexto, reflexioné mejor: "...es inútil, o estoy leyendo a un especialista o a un apasionado amante de la lingüística, mejor trataré de entender, lo leeré dos o tres veces, y me pondré en disposición de aprender algo"

    Y -contra todo pronóstico- después de leerlo tres veces, me atrevo a comentar lo siguiente:

    1. El argumento: "...decir que los valores son “relativos” significa que son relativos unos respecto a los otros. ¿Acaso no se encuentra aquí la prueba de su necesidad?..." es un mutis rotundo para muchos otros tipos de relativismo (pasando a otros órdenes más allá de la lingüística)

    2. La dialéctica, (siendo un término polisémico) es tratado por usted con la delicadeza y obviedad de un experto: no queda dudas de a qué se está refiriendo (perdón, pero me fijé en qué términos trató la palabra y me llamó la atención)

    3. A pesar de no declararse continuación de su artículo anterior me fue difícil disgregarlos (talvez sólo por el contenido lingüístico). Siento, en ambos, indicios de cómo Berkeley andaba "volando" y de cómo la realidad es un dato independiente (aunque estrechamente relacionado) con los conceptos mentales.

    4. Este artículo, y muchísimos suyos, son el mentís más rotundo a los ligeros y generalizadores dichos del fulano aquél que decía que bloguear y pensar son incompatibles.

    Espero con impaciencia la continuación de este artículo y la de sus aventura moscovitas.

    Saludos

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  2. Estimado JC :

    No soy un especialista, tampoco aficionado. Resulta que fui estudiante y doctorante de lingüística, en Moscú, Jerusalén y París. En esos años de estudio me apasionaron los problemas teóricos de la lingüística general. El texto que he reproducido aquí, forma parte de lo poco que pude rescatar de un naufragio... Cosas que le pasan a un indocumentado salvadoreño, ropas dejadas por aquí, papeles dispersos en casas y lugares dispares, sueldos esporádicos, empleos con nombres innombrables y la guerra en tu país... Uno deja toda inquietud y se trata de ayudar, entonces se pierde ropa, trabajo y muchos papeles. Los proyectos se van al agua...

    Este escrito lo he traducido del francés. Forma parte de un proyecto mayor que nunca vio la luz. Seguiré traduciendo mi apuntes, que por casualidad se salvaron. Iré actualizando algunas cosas, a mi modo de ver actual, pero de manera general voy a reproducir mi pensamiento de los años setenta, de finales de los años setenta.

    Claro que hay algunos términos que son indicios de la dialéctica a la que me refiero personalmente y que es muy distinta de la que presuponen los textos que he citado, aunque tengan puntos de contacto.

    Relativo y necesario son conceptos ambos relativos. Esto pareciera una tautología. Pero cada uno toma su contenido propio respecto a lo que afirma el contenido del otro. Pero esta relación tomada así en abstracto no manifiesta en su totalidad su carácter dialéctico. La dialéctica funciona concretamente. Abstracto y concreto son también términos relativos.

    Es por eso que la pareja de términos “relativo” y “necesario” hay que entenderla únicamente en la concreción del caso que es abordado, pues relativo es usado por Emile Benveniste, como parcialmente sinónimo (en ese texto) de contingente y al mismo tiempo como antónimo de necesario. Es decir que no se puede tomar el “mutis” como una regla de razonar y extrapolarla a cualquier campo.

    Cronológicamente el primer texto es la continuación de este, aunque ambos estén ligados por la misma concepción de la dialéctica. Tal vez esta concepción quede clara cuando termine de exponer mi teoría de la forma y materialidad del signo.

    Aprovecho me respuesta a tu comentario para reparar un olvido. El texto de Emile Benveniste es “Nature du signe linguistique” (Naturaleza del signo lingüístico), publicado en el primer tomo de “Problèmes de linguistique générale”, Gallimard, Paris 1966, pág. 49. El artículo fue publicado por primera vez en 1939, in Acta Linguistica, Copenhague.

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  3. ¡Vaya! y que podría opinar yo de linguistica!

    Carlos, he leído los dos artículos y sin duda ellos han insertado otra curiosidad en mí, a diferencia de JC no me atrevería a opinar,

    estaré esperando el próximo.

    Slds,

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  4. "...la pareja de términos “relativo” y “necesario” hay que entenderla únicamente en la concreción del caso que es abordado..."

    Ah bueno. Sin embargo sigo sospechando, que -por analogía, no de modo propio- puede servir para abordar otros campos (no todos por supuesto).

    Siempre he intuído que la lingúistica es tan apasionante como lo sugiere usted. Es una pena que no me haya atrevido a leer cosas relevantes al respecto.

    ¡Pero bueno! para eso tengo su blog, para aprender aunque sea un poquito

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  5. Después de leer con detenimiento y de aceptar mi ignorancia con alegría, confieso que dicha alegría proviene de la fabulosa noticia de la existencia de personas como don Carlos, que nos llevan de la mano en el camino del aprendizaje (aunque a algunos nos cueste, por la falta de neuronas, claro está)

    Gracias don Carlos

    Alberto Enrique Chávez Guatemala

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  6. Yo soy aficionado a la linguista, y por lecturas sueltas me he informado que en el debate de la linguistica, y su origen, chomsky precisamente entró en debate con el estructuralismo y erosionó las teorías de sausurre. Algunos acusan a Chomsky de "esencialista" o "innatista" por sostener que existe una"Gamática Universal"en los seres humanos. El hecho de que hablemos chino, español o Inglés es por el contexto de la cultura en que nacemos, pero venimos dotados biológicamente, salvo en casos de anormalidades,para hablar, como ha sido el caso de que se ha descubierto un gen en una familia que no distingue si no me equivoco los sustantivos.

    Interesante tema .

    http://es.wikipedia.org/wiki/Noam_Chomsky

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  7. Chepe, no sé si esta respuesta te va a satisfacer. Pero te voy a pedir que esperés un poco, en otra ocasión voy a abordar el tema de las posiciones lingüísticas de Chomsky. Te adelanto que no comparto muchas de sus posiciones filosóficas respecto al lenguaje. Pero los detalles vendrán después.


    Te puedo decir que las posiciones fundamentales de Ferdinand de Saussure siguen de pie y constituyen el fundamento de la lingüística moderna. Conceptos como “lengua” y “habla”, “significante” y “significado”, “sincronía” y “diacronía”, “paradigma” y “sintagma”, etc. tienen toda su vigencia actualmente.

    Pero sobre todo te ruego que tengás un poco de paciencia. Ya podremos discutir sobre las posiciones de Chomsky. Pero por el momento prefiero exponer mis puntos de vista de manera llana.

    Te adelanto que las posiciones políticas y sociales de Chomsky siempre me han convencido y sus argumentaciones siempre han encontrado eco en mi consciencia, desde aquel libro que tanto influyó en el mundo intelectual latinoamericano: “La responsabilidad de los intelectuales” de 1969.

    Ixquic, pues me gustaría mucho poder ser el catalizador de tu interés por la lingüística.

    JC: Lo que pasa es que siempre me he inclinado hacia “el análisis concreto de una situación concreta”. Es evidente que siempre se puede aplicar una norma en otros campos, pero con los cuidados necesarios, con las imprescindibles adaptaciones. El uso metafórico a veces puede ser muy sugestivo, pero lo que ocurre casi siempre es que luego uno se olvida que tal uso era metafórico y se concluye con bastante ligereza como si se estuviera hablando en sentido propio. Era sobre este aspecto que te prevenía.

    Por otro lado, les recomiendo un libro que me parece excelente de Georges Mounin “Claves para la lingüística”, en Anagrama, colección argumentos.

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  8. Ya sospechaba tu posición respecto a las posiciones de Chomsky en el terreno de la linguistica, sospecho que es por la formación en la escuela francesa. Lo de las leyes de la dialéctica es otro "rollo", sobretodo porque lo de las "leyes" de la dialéctica viene del período de Stalin y me parece que explicar todo el mundo, material, espiritual etc en 4 leyes(¿O tres?)contribuyó al adocenamiento filosófico en el llamado "socialismo real". Veremos que nos dices.

    Una introducción popular a las posiciones de Chomsky, aunque chomsky mismo polemiza con el autor es el libro :
    El Instinto del lenguaje de Steven Pinker, No sé si lo conoces. Publicado en español por Alianza editorial.

    http://www.casadellibro.com/fichas/fichaautores/0,,PINKER32STEVEN,00.html?autor=PINKER32STEVEN

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  9. muy buen blog. Yo estudio inglés, pero tengo un ramo de lingüística. A veces es bueno aprender cosas nuevas. Se agradece.
    Saludos desde Chile

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  10. Hola:

    Me llamo angie. Soy estudiante de Inglés y una de mis pasiones es la lingüística. La verdad es que encontre muy interesante su blog. Ojalá pudiera también visitar el mio y orientarme en cuanto a las bibliografías. Lo agradecería.-

    http://linguisticas.blogspot.com

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