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05 marzo 2015

Contradicciones IX



Voy a citar directamente un largo párrafo de Mao que viene al inicio de “Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo”:

“En nuestro país, la contradicción entre la clase obrera y la burguesía nacional hace parte de las contradicciones en el seno del pueblo. La lucha de clases entre la clase obrera y la burguesía nacional es, en general, una lucha de clases en las filas del pueblo, porque la burguesía nacional de China tiene doble carácter. En el período de la revolución democrático-burguesa, ella tenía en su carácter tanto un lado revolucionario como otro conciliador. En el período de la revolución socialista, al tiempo que explota a la clase obrera obteniendo ganancias, apoya la Constitución y se muestra dispuesta a aceptar la transformación socialista. La burguesía nacional difiere del imperialismo, la clase terrateniente y la burguesía burocrática. La contradicción entre la clase obrera y la burguesía nacional, que es una contradicción entre explotados y explotadores, es de suyo antagónica. Sin embargo, en las condiciones concretas de China, esta contradicción antagónica entre las dos clases, si la tratamos apropiadamente, puede transformarse en no antagónica y ser resuelta por medios pacíficos. Pero la contradicción entre la clase obrera y la burguesía nacional se convertirá en una contradicción entre nosotros y el enemigo si no la tratamos como es debido, es decir, si no aplicamos la política de unidad, crítica y educación respecto a la burguesía nacional, o si ella no acepta esta política nuestra”.

La ausencia total de rigor teórico salta a la vista en este párrafo. La determinación antagónica de la contradicción entre las clases de la sociedad capitalista es tratada como una variable circunstancial y no como esencial de la contradicción misma. Incluso que en el párrafo mismo, Mao Tse-tung nos dice que “La contradicción entre la clase obrera y la burguesía nacional, que es una contradicción entre explotados y explotadores, es de suyo antagónica”. Empero este “de suyo” no es esencial para Mao, pues depende de algo externo, de “las condiciones concretas de China”. O sea que lo que sirve de fundamento para caracterizar esta contradicción, es decir, la explotación que la clase burguesa ejerce sobre los asalariados, puede desaparecer por un simple tratamiento apropiado. Mao confunde la política en una circunstancia dada y las posibles soluciones a la contradicción y la esencia misma de la contradicción. Esto significa que el antagonismo no reside en sí en la contradicción, sino que es una variable del tratamiento que podamos darle, correcto o incorrecto.

Esto no deja de provocar estupefacción, pues uno no llega a saber exactamente a qué se refiere Mao cuando habla de antagonismo y de no-antagonismo. De un lado se nos dice que el antagonismo o el no-antagonismo son caracteres esenciales de la contradicción, pero del otro lado el antagonismo sería apenas “una forma de la lucha de contrarios”. Por un lado el antagonismo o el no-antagonismo son esencialmente inherentes a la contradicción mientras no haya “cambiado totalmente su calidad”, pero el antagonismo es sólo un momento “no universal”, aunque siempre posible en el desarrollo de cualquier contradicción. Un ejemplo que nos da Mao es la lucha en el interior del partido entre fracciones opuestas que si la tratamos convenientemente es una contradicción no-antagónica, pero si no aplicamos la buena política se puede convertir en antagónica.

Esta manera de entender el antagonismo no tiene nada que ver  con la de Marx y Lenin para quienes el antagonismo es un rasgo de esencia de la contradicción, que puede existir perfectamente en un estado latente y que se distingue fundamentalmente de las formas de la lucha de contrarios en un estadio dado de su desarrollo. Esto no tiene nada que ver con el tratamiento que se le pueda dar, pues entonces se confunde la esencia con la forma que puede tomar el antagonismo en el desarrollo de la contradicción. La transformación del antagonismo en no-antagonismo y viceversa se vuelve pues en una noción confusa que nos remite una vez a un cambio real de esencia de la contradicción y otras veces a una simple modificación de sus formas.

Aquí podemos medir los estragos que puede causar la falta de rigor de la dialéctica en Mao, no encontramos allí la búsqueda exigente de las determinaciones lógicas que hacen de las indicaciones de Marx y de Lenin —a pesar del carácter incompleto y como dijimos un tanto enigmático— verdaderos aportes filosóficos. En Mao no hay una investigación rigurosa de las determinaciones lógicas, sino que una serie de ilustraciones empíricas, ejemplos muy heterogéneos. Es lo que sucede a todo lo largo de su folleto “De la contradicción”, no hay análisis conceptuales, sino ejemplos que a veces son posiciones políticas, actitudes puntuales que tomó el partido chino durante diferentes momentos de su lucha contra el imperialismo japonés o estadunidense y el tratamiento que le dio a las alianzas posibles contra el enemigo común con la burguesía china.

Es aquí donde llego a lo que sustentaba la política del PCS durante los años sesenta y setenta, en los que la contradicción fundamental entre la burguesía y los trabajadores era disfrazada en posibles alianzas para llegar al poder. Los comunistas salvadoreños se aliaban a una fracción de la burguesía declarando como único enemigo a la oligarquía. Pero de lo que se trataba era de poner a los trabajadores al servicio de una fracción burguesa para conquistar el poder político en su beneficio. En la actualidad, el FMLN en el poder, ya no alude ni a la dialéctica de Mao, ni mucho menos a la de Lenin, pero sí se ha puesto al servicio de la oligarquía y a veces trata de aliarse con sectores burgueses que intentan competir con los grandes burgueses. Los dirigentes del FMLN fingen no darse cuenta que esas luchas intestinas interburguesas son permanentes, que los capitales siempre están en competición, en rivalidad. Esta competición se da incluso a nivel internacional, lo que no impide estrecha alianza entre ellos para enfrentar a su enemigo esencial, a los trabajadores.

En el párrafo de Mao que cito arriba, en su primera frase nos damos cuenta que su falta de rigor identifica la noción de pueblo y de nación. Pues en esos momentos era la nación china, el pueblo y la burguesía la que enfrentaba al imperialismo que intervenía en el territorio nacional chino. Pero para trasladar a la burguesía “nacional” o “nacionalista” al seno del pueblo se necesita una flexibilidad conceptual muy elástica. En el caso de Mao, en la lucha contra el imperialismo invasor, se puede entender que busque alianzas con la burguesía, que de todos modos sabía que iban a ser de corto plazo, hasta que se expulsara al enemigo común fuera del territorio nacional. Pero de allí a decretar inconsecuentemente que la contradicción antagónica deja de serlo, hay un paso que no se puede dar si uno quiere pensar con rigor.  








6 comentarios:

  1. Anónimo5:39 p. m.

    En este paisito ha habido siempre confusión. Yo entendía que gue marcial precisamente que se inspiraba en el maoismo y el ERP

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  2. Salvador Cayetano Carpio (Marcial) se pensó siempre leninista, marxista-leninista y cuando hubo el conflicto entre la URSS y China Popular pues tomó partido por los soviéticos. Sus inspiradores asiáticos fueron los vietnamitas.

    Los del ERP muchos venían de la Democracia Cristiana, algunos dicen que se inspiraban de Trotsky (no puedo afirmalo con seguridad) y es posible que algunos hayan mencionado a Mao. El PCS no fue realmente maoista, sino que su justificación de las alianzas tomaron de prestado este modo de interpretar la dialéctica. Lo que les permitía justificar "científicamente" oportunismo.

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  3. Anónimo3:59 p. m.

    No me queda claro, porque en este país es inevitable que sectores sociales hagan alianzas políticas, Aquí no hay clase obrera desarrollada, y en los 1960 mucho menos. Tengo entendido que las alianzas politicas del PCS eran con las capas medias agrupadas en el antiguo PDC no la burguesia nacional,principalmente con la UNO , que por cierto muchos reconocen que jugó un relevante papel en la toma de conciencia de mplios sectores, principalmente campesinos y clase media urbana.

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  4. No entiendo lo que decís, nadie ha hablado que sea inevitables las alianzas políticas. Sobre la cuestión de la clase obrera desarrollada o no desarrollada tenemos que aclarar bien las cosas. La mayor producción del país fue durante años agrícola, pero no por ello los asalariados dejaban de ser obreros agrícolas. Que eran superexplotados, que apenas trabajaban en los momentos de las cosechas, pero su situacion ante el capital, ante los patrones eran simple fuerza de trabajo. No eran campesinos propietarios, sino gente sin tierra, sin propiedades. Lo único que tenían eran sus manos y su habilidad. Es eso lo que vendían.

    En el interior mismo de Union nacional opositara había ya alianzas políticas entre partidos, a esta unión a veces se agregó con reticencias la Democracia Cristiana. Pero eso es a nivel de partidos. Lo que en esto vale la pena analizar es qué intereses realmente se defendían.

    En estos momentos, la realmente no hay alianzas formalizadas entre los partidos, pero para nadie es secreto que el gobierno mantiene contactos constantes y permanentes con dirigentes de ARENA en las varias comisiones que se han formado. Pero lo más importante es que desde esas comisiones lo que se oye, pero no sólo eso, sino a quien se escucha es a la cúpula patronal reunida en la ANEP.

    Los principales miembros de la comisión para aplicar el Asocio publico/privado son eminentes oligarcas. Aquí pues la vos de la oligarquía suena y resuena.

    Creo que la historia seria destaca en la toma de consciencia de las clases populares durante los años setenta mucho más y con justicia a las organizaciones que contituyeron los frentes de masa tanto cercanas a las FPL y al ERP.

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  5. Anónimo3:53 p. m.

    Se trata de la definición marxista de clase obrera industrial que el mismo Lenin catalogaba como única clase "verdaderamente revolucionaria"por su concentración en los centros industriales. Ahora bien, durante fines de los 60 por el modelo de sustitución de importaciones creció un poco el sindicalismo en los centros laborables de las multinacionales, que luego hizo crisis con la guerra con Honduras por el desplome del mercado común centroamericano.

    Esto es debatible: "Creo que la historia seria destaca en la toma de consciencia de las clases populares durante los años setenta mucho más y con justicia a las organizaciones que contituyeron los frentes de masa tanto cercanas a las FPL y al ERP. " . Estas organizaciones eran militaristas por antonomasia, era anatema para ellas la "lucha política", decían que era "burgues" y que el "poder proletario" emana de la punta de un fusil, al estilo de lo que decía Mao, por ello creo que había una mescolanza ideológica en estas organizaciones. Luego modificaron su linea: La principal organización de masas en el campo fue por el quiebre del poder ideológico de la iglesia católica con la organización de las comunidades en el campo por los catequistas y curas progresistas. Por eso la oligarquía no les perdonó a los sacerdotes eso y asesinó a varios de ellos, incluyendo a Oscar Romero. El régimen no se los perdonó, por haberse atrevido a desafiarlo. Hace falta interpretar la historia sobre el periodo. sin sectarismos.Parece que estamos hablando de periodos diferentes.

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  6. Me he referido a Marx y a la contradicción entre el capital y el trabajo, entre los capitalistas y los asalariados. Y el presenta en el Libro III de El Capital dos clases que se enfrentan, los propietarios de los medios de producción y los que tienen sólo la fuerza de trabajo, los asalariados. No es por su concentración que la clase obrera es verdaderamente revolucionaria, sino porque es la que representa los intereses de toda la sociedad y que al derrotar al capital va a crear una sociedad sin clases, en la que cada uno podrá desarrollar su personalidad.

    Creo que tu apreciación tanto del BPR y de la FAPU son erradas, sabemos que ambos reagrupamientos de organizaciones eran compuestas por sindicatos, organizaciones de vecinos y su lucha reivindicativa no tenía nada que ver con el "militarismo". La lucha política no se reduce a la participación en las elecciones, como lo han venido pregonando los miembros o exmiembros del PCS. Fueron ellos los que se negaban a llevar el combate en las calles para exigir mejores condiciones de vida, de trabajo. Son ellos que rechazaban las luchas de los sindicatos y confundían a la gente, pues el PCS llegó a participar en los años 70 en la campaña de descrédito que llevaba la dictadura contra los que ya habían iniciado la lucha armada. Ellos asumieron denominarlos “terroristas”, “criminales”, etc. Esto es parte de la nuestra historia y no se puede ocultar, no se debe ocultar. El PCS se incorporó a la lucha armada cuando vio que el tren lo estaba dejando en el andén.

    Creo que la historia del país merece salirse del dogmatismo y anatemas. La historia está allí, se puede estudiar, se puede discutir sobre la interpretación, pero afirmar que esas agrupaciones eran militaristas es una mentira. Entre las FPL y el ERP (que eran partidos con fuerzas guerrilleras) hubo divergencias de estrategia militar y estas siguieron aun cuando se habían reunificado en el FMLN.

    La represión en el campo no fue exclusivamente contra los sacerdotes y contra el arzobispo Romero. La gran mayoría de los 75 000 mil muertos que la Comisión de los Derechos Humanos de la OEA ha contado son campesinos, en masacres y asesinatos selectivos. Muchos pertenecían a las organizaciones del BPR y FAPU.

    Esto que te estoy señalando es parte de la historia real del país. Y si es cierto que el compromiso por el pueblo de curas y del arzobispo Romero y que la reacción nacional no admitió y asesino y persiguió. Pero entre los curas había algunos afiliados a las FPL.

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