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18 junio 2012

Darle sentido a la política de hoy


¿Qué tiene mayor sentido comentar hoy? ¿El recurso internacional hecho por la Asamblea Nacional sobre un fallo de la única instancia competente y habilitada a pronunciarse sobre la constitucionalidad de las leyes y decretos o la inminente promulgación de Salvador Sánchez Cerén como candidato a la presidencia por el FMLN? El primer punto es una cortina de humo para ocultar aspectos de la coyuntura hartamente más importantes, como es la declaración de Funes  de su necesidad de apoyarse más en los partidos de derecha para poder gobernar estos dos años restantes de su presidencia. La candidatura de Sánchez Cerén por último es un asunto interno de un partido que mantiene su importancia política por la inercia misma de las instituciones.

Respecto a este punto de la candidatura han aparecido numerosos consejeros que promueven candidaturas alternativas, presumiendo que los destinos nacionales dependen exclusivamente de la personalidad del candidato. Lo curioso es que los que ahora proponen al alcalde de Santa Tecla, Oscar Ortiz, han criticado seriamente al presidente actual como alguien que ha defraudado las esperanzas populares. Muchos de ellos han criticado acerbamente al FMLN por haberse dejado llevar por el oportunismo y haber llevado a la presidencia a Mauricio Funes. Su ídolo tecleño al contrario aboga por defender los “cambios” realizados por el gobierno del presidente y llama a sostenerlo y aprovechar su popularidad para tener chances de triunfo en el 2014.

Funes por su lado ya ha entrado a aplicar sus nuevas políticas y  a buscar ya los apoyos que necesita para llevarlas adelante. Se trata de las políticas liberales que le exigen los amos del Norte y los técnicos neoliberales del FMI. El capital nacional como el transnacional buscan de manera desesperada realzar el nivel de las tasas de ganancia y obtener nuevas transferencias de dinero público hacia sus bolsillos. Para ello se avecina la aplicación del Asocio firmado con los Estados Unidos y para cuya preparación se instituyó un consejo compuesto por “expertos” y miembros de la oligarquía o de una fracción de la oligarquía. Este último punto, si es solo una fracción es hasta secundario, pues el principio que lo rige es el que realmente cuenta. Es esto que está en juego con el plan de creación de empresas mixtas. El capital público sirviendo para garantizar las posibles deudas que tengan que contraerse y a su vez para responder por las pérdidas en el caso de algún fracaso.

Es posible que algunos sectores de la salud estén en la mirilla del gobierno, por eso es necesario seguir con atención las maniobras de división sindical que se propicia en el ISSS. ¿Qué significa esto? Pues que bajo la cubertura de empresa mixta se van a introducir en los servicios los criterios leoninos de la mayor ganancia. Por el momento los servicios públicos de la salud han sido dejados a la buena de Dios, con falta de inversiones, con un alarmante desabastecimiento de medicinas, falta de camas y pobreza en los equipos, muchos sin renovarse desde hace ya años. Esto es propicio para crear en la gente una expectativa favorable a la privatización, en la introducción de capitales privados. En esto sería necesario estar vigilantes en el futuro uso de los fondos propios del ISSS.

Los diputados del FMLN han preferido ponerse a pelear con la Sala de lo Constitucional y han dejado sin respuesta la amenaza de Funes de no recurrir a sus votos para llevar adelante su política prevista para estos dos últimos años. Francamente no veo que esto sea sin importancia. Funes hasta ahora ha cumplido con la burguesía y la herencia de la dolarización y el Tratado de Libre Comercio que prometió no tocar. Vuelve hoy a prometerles una política en su beneficio, no creo que los decepcione.

Ante los trabajadores se avecinan tormentas cuyos estragos no sabemos aún de qué magnitudes serán. En todo caso esas medidas son del mismo corte liberal que la dolarización, la privatización y el TLC. ¿Quién va a organizar la resistencia a estas medidas? ¿Quién va a llamar a oponerse a ellas? La derecha, ARENA y GANA ya dijeron que estaban dispuestos a acompañar a Funes en su política. Además ¿cuándo hemos visto a la derecha salir a defender los intereses populares? El FMLN está ocupado en su circo de berrinches contra la Sala de lo Constitucional y en la imposición a sus bases de Salvador Sánchez Cerén. Por otro lado, el FMLN no tiene la más mínima intención de enfrentarse a Funes. Por lo menos aún no saben cómo evaluar su posición de estar en el limbo, no son gobierno, ni tampoco oposición.

En todo caso, la posición que adopten no será respecto a los intereses de los trabajadores, sino que en relación a los intereses partidarios. Si llegan a la conclusión que les conviene seguir apoyando a Funes, pues ya encontrarán las necesarias justificaciones, si por el contrario calculan que lo mejor para ellos es desligarse, pues también encontrarán los motivos suficientes. Las declaraciones de unos y de otros apuntan a esta alternativa.

Si vuelvo a la pregunta inicial “¿Qué tiene mayor sentido comentar hoy?”, nos enfrentamos con un dilema atroz. Pues en el campo político nacional nos encontramos con un vacío abismal. No existe una fuerza organizada para defender los intereses populares. Claro, existen algunos sindicatos que pueden en algunas luchas concretas dar la cara por otros, promover la solidaridad. Pero en lo político nos encontramos en un terreno árido, en el que ya no se llevan luchas, en el que se discute exclusivamente de personas y en donde desde hace ya algunas décadas ha desaparecido el pensamiento. En vez de pensamiento político tenemos calculillos electoreros, combinaciones, astucias, argucias, alianzas y desalianzas. En suma en el proceso de acomodamiento del FMLN al espacio de la lucha legal y abierta, se tomaron en cuenta exclusivamente las artimañas y el palabrerío electorero.

O sea el dilema es ¿tiene o no algún interés seguir denunciando la actitud efemelenista? Sí, de alguna manera tiene cierto interés seguir denunciando. Pero esto ya no puede ser suficiente. Pues esta denuncia no puede tener como objetivo lograr algún cambio en la actitud oportunista del FMLN. La denuncia cabe solamente como una manera de aprender de la realidad, como un señalamiento de lo que hoy ya no funciona y para alertar a la población de los peligros que se avecinan. No obstante todos sabemos que esto tampoco basta. Lo que se necesita es crear algo nuevo, un organismo nuevo que responda a las necesidades actuales. Estamos pues ante un vacío que nos exige que reflexionemos, que despleguemos pensamiento político para encontrar los caminos de la acción.

Ante este vacío político y sobre todo la urgencia y gravedad de la situación de la gente, el arduo y fastidioso esfuerzo de pensar y producir pensamiento político nuevo para esta nueva situación se enfrenta con el desprestigio mantenido y cultivado contra la teoría. La teoría se presenta como superflua, como algo ocioso y sobre todo inútil. Se reclama la acción inmediata. No obstante la acción eficaz, la acción que pretenda obtener resultados no es un fruto que nace espontaneo y que cae por sí mismo. Tenemos que darnos cuenta que nos encontramos en una situación muy difícil, que de nuevo tenemos que empezar por sembrar la semilla y que el terreno, ya lo he dicho, es árido. Es cierto que la necesidad de crear algo nuevo se ha ido difundiendo, ha ido ganando terreno, cada vez más aparecen voces que lo claman y lo repiten.

¿Qué formas y qué contenidos tiene que tener ese algo nuevo? Las respuestas a esta doble interrogante no pueden ser de ninguna manera definitivas y ni totalmente acabadas. No obstante me parece que es necesario escarmentar. El escarmiento aquí significa saber que no podemos realmente construir algo nuevo conservando las viejas prácticas que nos han llevado a este actual callejón sin salida.

Una verdad que me parece imponerse es que el verticalismo en el que los que están arriba piensan, dirigen y acallan al resto tiene que abolirse definitivamente. Esto significa que la igualdad se impone o debe imponerse en la práctica. Esto también se ha ido convirtiendo en exigencia, en una apremiante necesidad, en una reivindicación de participación. No es pues ajeno a esto que el tema de la democracia participativa surja cada vez con mayor fuerza. Pero la democracia participativa no es exclusivamente hacia afuera de la organización política, en las instituciones exteriores, sino que debe de empezar desde el interior de la organización en la elaboración de su propia política.

Participar no es tampoco algo que surge de manera espontánea, se trata de hacer un esfuerzo, de un aprendizaje. Es por eso que es urgente crear instancias de participación y de deliberación. Aprender a cuestionar, a entender y criticar la respuesta son tareas iniciales para la acción. Cuando digo criticar no estoy diciendo vilipendiar, sino que analizar, sopesar los pros y los contras. Construir una auténtica democracia participativa requiere de mucho trabajo y de mucha paciencia de cada uno de nosotros. Pues cada uno debe aprender que sin abandonar o ignorar mi propia voluntad, es necesario reconocer que existe asimismo la voluntad ajena. Se debe aprender a mesurar los intereses propios y colectivos; a considerar las prioridades.

Con estas escuetas reflexiones deseo señalar que el inmediatismo y la precipitación pueden resultar siendo nuestros mayores enemigos. 

2 comentarios:

  1. Anónimo9:58 p. m.

    Interesante analisis, que no pasa de ser eso, un analisis, y sobre todo me llama la atencion su mencion de un movimiento de democracia participativa...esta usted hablando del mdp de dago por casualidad? Disculpe senor abrego pero si esa es su gran pensada, no salimos de nada, ya nadie cree en pajaritos prenados ni en la tr ni en la mdp ni en dago...lastima que solo para ese angulo apunten sus analisis...

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    1. Estimado anónimo: ¿Dónde has visto que me refiera a un Movimiento por la Democracia Participativa? Veo que tu tirria con el MDP que lo has vuelto el dueño de una aspiración que va más allá de ese movimiento. Te has precipitado y como siempre eso conduce al error. Si volvieras a leer, descubrirías que he escrito que "el tema de la democracia participativa surja cada vez con mayor fuerza. Pero la democracia participativa no es exclusivamente hacia afuera de la organización política, en las instituciones exteriores, sino que debe de empezar desde el interior de la organización en la elaboración de su propia política".

      Pero hay algo que me llama aún más grandemente la atención, es tu falta de argumentos, su ausencia en lo que escribís. Vos me descalificás o limitás mi proposición que va más allá de Dagoberto Gutiérres, de la Tendencia Revolucionaria y del MDP, porque has sospechado que soy su partidario. No lo soy. Pero si estás convencido de que lo soy, te hubieras tomado el tiempo de argumentar en qué reside tu oposición hacia él y los movimientos que dirige.

      El dogmatismo conduce justamente a la ceguera política. Ante un adversario, un interlocutor si uno desea convencerlo de su error, se recurre a argumentos y no a descalificaciones. Falta pues algo sumamente importante en tu comentario descalificador, aunque hayas querido mitigar este aspecto calificándolo de "interesante".

      Sinceramente espero argumentos, espero participación inteligente en esta discusión, pues este tema, el tema general que he abordado, exige esfuerzos para crear un nuevo pensamiento político en el país.

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