¿Qué puede significar ahora, en El Salvador, crear un nuevo Estado? Es a lo
que llama desde hace algún tiempo Dagoberto Gutiérrez. Por el momento aún no
queda claro en qué reside la novedad del Estado que nos propone. Es cierto que
cuando caracteriza al Estado actual revela con palabras bastantes justas su
carácter clasista al servicio de la oligarquía. Esto nos induce a pensar que el
nuevo Estado que nos propone debe superar al Estado oligárquico, no obstante
surge aquí la cuestión inmediata ¿en qué consiste la superación de un Estado de
dominación clasista?
Durante todo el siglo veinte, en la reflexión sobre el nuevo Estado, se
manejó el concepto de “dictadura del proletariado”, en torno suyo se fueron
definiendo ortodoxias y reformismos. Poco a poco este tipo de dicotomías se fue
amenguando y muchos que procedían a exclusiones y a definitivas condenas, han
llegado a la conclusión que la “dictadura del proletariado” se impuso en la
Rusia soviética a partir de las circunstancias concretas del inicio del siglo
XX en ese país y por la correlación de fuerzas internas (guerra civil) y
externas (agresión de las potencias imperialistas y la continuación de la Primera Guerra Mundial) en que se desempeñó
el partido bolchevique.
El problema fue que de “dictadura del proletariado”, el Estado soviético se
convirtió en simple dictadura de un partido y de su Secretario General, José
Stalin. Desde finales de los años treinta el régimen estalinista inició el
sistemático desmantelamiento de los órganos del partido y el asesinato también
sistemático de los principales dirigentes bolcheviques. Las principales y
primeras víctimas de la represión estalinista fueron los mismos miembros del
partido, los que podían realmente oponerse a su dictadura. Luego vino una
empresa de demolición de la teoría marxista y la deformación estalinista se
convirtió en el catecismo anquilosado de la Internacional y de los partidos
comunistas. Algunos partidos occidentales y teóricos a partir de finales de los
años cincuenta recobraron una especie de libertad relativa para pensar de nuevo
la teoría. Pero la deformación estalinista prevaleció en muchos partidos, los
dogmas siguieron remplazando al pensamiento dialéctico y muchos siguieron
prefiriendo los manuales a la atenta y aplicada lectura de las obras marxianas
y engelsianas.
El perecimiento del Estado
Hay un punto mayor en la teoría marxiana del Estado que se silenció durante
décadas por la influencia del dogma y de la dictadura estalinista, se trata del
concepto del “perecimiento del Estado” en la sociedad sin clases. Como
consecuencia de esto el socialismo que era un momento transitorio se convirtió
casi en sociedad permanente y no como lo pensó Marx, una etapa inicial y
transitoria hacia el comunismo. El Estado socialista en vez de iniciar su
perecimiento se fue agrandando en un monstruo omnipresente y sofocador.
Por otro lado Marx sufrió sobre este punto y otros más los ataques de los
ideólogos burgueses e incluso de algunos “marxistas”. Se afirma simplemente que
Marx entendió mal el Estado, que no supo valorar lo político, ni lo jurídico y
sobre todo dejó de lado lo esencial, el
poder. Muchos se valen de la dictadura estalinista para rebatir el
planteamiento de Marx. Pues la realidad fue superior a lo que la teoría suponía
y el Estado socialista en vez de desaparecer se fue fortaleciendo hasta invadir
toda la sociedad con el más cruel despotismo.
Pero hay algo más que le oponen a Marx, con el perecimiento del Estado se
perderían todos los principios de la república, las ventajas de la democracia
parlamentaria, los beneficios del Estado providencial, todas las garantías del
Estado de derecho. No obstante en El Salvador hemos entrado en una crisis
profunda de las instituciones mismas: un parlamentarismo que viene mostrando
sus límites, un sistema que no consigue un funcionamiento armonioso de los
poderes y el rapto que han operado los partidos políticos de todo el aparato
del Estado. Es en este marco que Dagoberto Gutiérrez habla de un nuevo Estado.
Reparar o superar al Estado oligáquico
No obstante es aquí que aparece la pregunta crucial. ¿Gutiérrez nos propone
sacar de su crisis al Estado oligárquico dejando intacta la dominación de clase
o se trata de salir de esta crisis superando el Estado opresivo de la
oligarquía? Si se trata del primer caso no se desemboca en un nuevo Estado;
sino que en un Estado reparado para que la oligarquía prosiga su dominación
sobre toda la sociedad salvadoreña. Si se trata de superar el Estado
oligárquico, entonces se trata de construir un Estado esencialmente muy
distinto al que sufrimos ahora. En el primer caso basta con una reforma
constitucional, depurar algunas leyes, limitar la desviación partidocrática que
impera ahora en el país.
La segunda vertiente de la alternativa nos conduce a repensar de nuevo la
concatenación de la sociedad y el Estado. Si el nuevo Estado debe dejar de ser
el Estado de dominación de la oligarquía, entonces esto significa que Dagoberto
Gutiérrez nos está invitando a cambios revolucionarios en el país, nos está
invitando no solamente a separarnos del Estado oligárquico, sino que también a
transformar las relaciones económicas y sociales en el país.
Esto nos obliga entonces a preguntarnos si en estos momentos nos
encontramos ante una situación revolucionaria en El Salvador. A esta pregunta podemos
respondemos simplemente que no, la mayoría de nosotros está convencida que esa
es la cruda realidad. Entonces volvemos a la pregunta inicial: ¿Qué significa
ahora, en El Salvador, crear un nuevo Estado?
Me imagino que Gutiérrez quiere decir "reformar" al actual estado burgués y crear una democracia burguesa mas "humana" que se desmarque del estado autoritario actual, o sea consumar lo que tradicionalmente era la línea, de que en America latina y en este caso particular de El Salvador, la etapa actual del proceso es consumar la Revolución Demócratica Burguesa, que era la posicion que defendía Schafick Handal y el PCS; o sea modernizar las instituciones; que el poder judicial mas o menos funcione, anticorrupción , impuestos , en suma humanizar la sociedad, ya que no se puede hacer más.Será Gutierrez y los de su movimiento los que tendran que explicarse.
ResponderEliminarSi de conceptualizacion teorica se trata el asunto, es menester decir que Abrego tampoco tiene lo suficientemente claros algunos conceptos pues al preguntarse si existe en este momento una situacion revolucionaria, se entyiende que ese aspecto lo ve una forma estatica y no dinamica como la teoria que nos quire dar a entender conoce con profundidad, pero no menciona que existe un momento en que la situacion revolucionaria madura y que es ahi y solo ahi cuando existe la posibilidad o no, del triunfo de una revolucion.
ResponderEliminarVamos a ir por partes, no hay que apresurarse. Sobre este aspecto que mencionas voy a tratar pronto en otro artículo. Lo que pasa es que muchos me piden que no escriba largo. Obligatoriamente, en dos paginitas no cabe todo. Paciencia, pues. Pero por el momento, creo que dejo claro, no obstante que es en la sociedad donde se requieren los cambios. y sobre este tema las condiciones "subjetivas", ya he tratado en otras circunstancias, aqui mismo en el blog. En todo caso, estas condiciones no se esperan, no surgen por generación espontánea, sino que deben de ser creadas por las organizaciones políticas y sociales. Te adelanto esto como primer punto. Gracias por intervenir sobre el tema, a los dos amigos que comentaN
EliminarQuiero además aprovechar para pedirle a un asiduo comentarista de este blog (espero que se va a reconocer) que limite sus intervenciones al tema tratado.
Me parece absolutamente serio el cuestionamiento que Carlos hace al planteamiento de Dagoberto y aunque no soy dado a intervenir o consultar estos espacios, con toda seguridad que me gustaría leer su siguiente artículo. Casi me apena decir que hasta hoy no tenia ninguna noticia de Carlos Abrego, no se si es un seudónimo pero me gusta la altura con que está abordando un tema que cada vez la vida esta poniendo a la orden del día y conviene pensarlo y repensarlo. En definitiva entiendo que Dagoberto está hablando de un nuevo poder.
ResponderEliminarNelson Carranza.
ResponderEliminarUna cosa es la Fraseologia "Un Nuevo Estado" y el
Dagoberto Gutierrez es un de los que firmaron los
"FALSOS ACUERDOS DE PAZ" ARENA-FMLN.
Sin un DERROCAMIENTO del presente regimen burgues
capitalista y pro imperialista y del Estado Burgues,
esto es pura "RETORICA" de Ortodoxos y Renovadores.
lo que si pueden hacer es un Nuevo Estadio.
Miren los “RESULTADOS DE LOS ACUERDOS DE PAZ FMLN-ARENA”
y observese el mismo tipo de GOBIERNO BURGUES
A LOS ANTERIORES GOBIERNOS BURGUESES LA AMBICION AL PODER
LAS AMBICIONES AL DINERO Y A LOS PUESTOS PARA JODER.
La actuaciones lo que estan exhibiendo los dirigentes
del FMLN “FALSOS REVOLUCIONARIOS”
y sus contradicciones politicas…
los verdaderos revolucionarios nos pronunciamos
en contra de todas estas sinverguenzadas del FMLN-ARENA
y contra las posiciones de derecha y ultraderecha
y de cualquier sector incluyendo a esta radio mi gente informa.
SON CONTADO CON LOS DEDOS DE LAS MANOS
LOS QUE HACEN JUSTICIA EN EL SALVADOR,
DEBEMOS DE TERMINAR CON LOS CORRUPTOS Y SUS CANALLADAS.
y aqui les ponemos un poco de HISTORIA REVOLUCIONARIA:
te invitamos a visitar este sitio
de la verdaera gente de izquierda
http://bpr-elsalvador.blogspot.com
Los “golpes de pecho”, como los llamaba Marcial, llegaron tan lejos que
actualmente los dirigentes de las FPL consideran prácticamente como un error, loque el VI Consejo Revolucionario de las FPL[28] consideraba en 1980 como un acierto histórico y como una prueba de la justeza de la línea política de esa organización[29] Se trata del rechazo al golpe militar que depuso al generalRomero, el 15 de octubre de 1979[30], dando paso a la integración de la primera junta de gobierno.
En los primeros meses de 1979, explica Leonel González, elementos de la
juventud militar se acercaron a hablar con nosotros, dada la fuerza adquirida por el Bloque Popular Revolucionario, para buscar juntos una salida a la crítica situación que vivía el país en aquel momento. Nuestra actitud fue rechazar su ofrecimiento de cooperación en el esfuerzo golpista progresista de ese año.
Eso no cabía en nuestras concepciones de alianzas, porque era meternos a otras fuerzas que no eran obrero-campesinas.[31]
Al referirse a la misma coyuntura, Gerson Martínez, conocido como Valentín Martínez, afirma:
Pienso que la caracterización del auto golpe fue absolutista y apresurada.
Naturalmente que estaba muy influenciada por un rechazo a los poderes
contrainsurgentes que se movían tras algunas fuerzas golpistas, pero estaba sobre todo muy determinada por una actitud ideológico-política
esquematizada [...] Como resultado de aquellos enfoques, nuestra posición frente a un llamado a la concertación que hizo el Foro Popular[32] fue de rechazo, dificultando, en aquella coyuntura, que todas las fuerzas del pueblo se concentraran en un sólo cauce para aislar más a los fascistas o, al menos, para reducir sus márgenes de maniobra.[33]
En efecto, las FPL condenaron al golpe militar y repudiaron a la junta de gobierno por considerarla una “maniobra estratégica en gran escala del imperialismo”[34] para engañar al pueblo e intentar detener el avance del movimiento popular.
El Bloque Popular Revolucionario, por su parte, se negó a participar en el foro popular, pues lo consideró igualmente una maniobra de la
democracia cristiana para obtener base social v respaldo político para su proyecto reformista, y calificó el golpe militar de “cuartelazo”, dado al margen del pueblo y preparado entre las mismas fuerzas armadas que anteriormente apoyaron la criminal política represiva del general Romero, con el objetivo de reivindicar la desprestigiada imagen de la Fuerza Armada.