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13 agosto 2011

El Estado salvadoreño y la “partidocracia” II

Cuando el fin primero del FMLN (en su período legal) se convirtió en la accesión al poder ejecutivo, los temas mismos de transformación social han ido pasando a segundo plano y ha ido apareciendo en el discurso de los dirigentes y de sus militantes toda una serie de argumentos que tienden a demostrar la imposibilidad actual de emprender las luchas transformadoras. Si desde los años cincuenta hasta los años setenta, en el seno del Partido Comunista de El Salvador, se alegaba la imposibilidad de la lucha armada en nuestro territorio por razones geográficas, más que por razones políticas, ahora lo que se avanza son los aspectos “subjetivos” de la situación. Se afirma que nuestro pueblo es extremadamente reaccionario, es anticomunista y rechaza al socialismo como una sociedad opresiva, ineficaz y superada luego de su bancarrota en el Este europeo. Entonces en el partido “guía” se habla del socialismo como un ideal, como algo utópico y se le relega a un futuro más que lejano. Al mismo tiempo se agrega que tampoco nuestro país puede enfrentarse a los Estados Unidos, que nuestro país no posee ni petróleo, ni gas, ni ningún otro mineral de valor. Incluso se alega que es preferible volverse un aliado de los Estados Unidos y en este respecto se insiste sobre la presencia de varios millones de salvadoreños en el suelo estadounidense.


La situación de la opinión salvadoreña descrita en el párrafo anterior no es totalmente falsa, ni tampoco fortuita. Es el resultado de una batalla ideológica permanente que ejecuta la clase dominante y que ha impuesto siempre sus terrenos de lucha. Su victoria es indudable. Es menester además señalar el abandono casi total de una respuesta a la altura de parte de las fuerzas progresistas y revolucionarias en el país. Como lo señalé en el artículo anterior, el FMLN no se dotó de ningún medio para participar públicamente en el combate ideológico. Durante estos veinte años de adaptación al ejercicio de la democracia representativa, el aparato del partido no ha sufrido cambios estructurales, es decir el famoso principio del “centralismo democrático” sigue en pie y por el momento pareciera responder a las necesidades electoralistas del “centro”. La organización se ha convertido en una máquina eficaz de conquista de electores, de pesca de votos. En efecto, casi en todas las elecciones el FMLN ha agrandado el caudal de votos y aumentado sus diputados, sus ediles y alcaldes. Hasta llegar a ganar las últimas elecciones presidenciales.


En apariencia el FMLN ha alcanzado ya su fin primero: en estos momentos es el partido en el poder. Es cierto que para ganar las elecciones presidenciales tuvo que presentar a un candidato, cuya tardía adhesión al FMLN respondía a una exigencia legal y no a las convicciones de Mauricio Funes. Al contrario, Funes no se considera ligado a la supuesta ideología de “su” partido, lo ha proclamado durante la campaña y lo ha repetido cada vez más estruendosamente durante estos dos años. Ahora el FMLN presenta a Funes como un aliado, su presidencia como transitoria hacia... En realidad, aún no han definido hacia qué son transitorios la presidencia y el gobierno actuales. En todo caso, los dirigentes efemelenistas no ocultan que su objetivo primero queda por realizarse, que para ello tienen que continuar aumentando su caudal de votos, obtener una holgada mayoría parlamentaria y sobre todo poder presentar a un candidato salido de sus rangos. Su presencia en el gobierno la consideran como una simple participación al lado de aliados del centro e incluso de derecha.


La dificultad de definir hacia adónde nos proponen ir los dirigentes del FMLN, hacia qué estamos ahora en transición, reside en que el objetivo estratégico de los partidos revolucionarios fue abandonado, lo anotaron en las imposibles calendas griegas, lo convirtieron en acariciado sueño de ilusos. Este objetivo solo en apariencia es mantenido, cuando en los estatutos no borran todavía el carácter socialista del partido. De manera ritual se refieren incluso al “Socialismo del Siglo XXI”, no obstante son incapaces de definir de manera somera en qué consiste ese socialismo. Un dirigente, José Luis Merino tuvo la ocurrencia de proponernos el “socialismo pipil”, pero incluso entonces todo quedó vago y en generalidades: “fruto de nuestra experiencia, auténticamente nacional”.


He señalado tres cosas, primero, la asunción al ejecutivo se volvió el objetivo primero del FMLN; segundo, su estructura verticalista, centralista y autocrática y osificada y al servicio exclusivo de las campañas electorales; y tercero, la incapacidad de formular teórica y prácticamente hacia donde nos invitan a seguirles y qué tipo de sociedad es ese “Socialismo del Siglo XXI” o si se prefiere “el socialismo pipil”.


No cabe duda que estos tres puntos condenan al FMLN a conducirse como cualquier otro partido político del país, a tener los mismos objetivos limitados de poner a su servicio las estructuras y entidades del Estado y a ser incapaces de formular proposiciones concretas para construir otra sociedad en la que se pongan las bases para resolver los problemas sociales, políticos y culturales que agobian actualmente a la población salvadoreña.


Por razones coyunturales y nada ideológicas, el FMLN no ha podido como lo hizo ARENA someter a su servicio exclusivo el aparato del Estado. Las razones son que para lograr su fin tuvo que recurrir a un aliado que no le permitió verterse del todo en el engranaje estatal. Mauricio Funes reclamó y obtuvo su propia tajada, para él y sus “amigos”. Pero en el fondo, el objetivo de apoderarse por completo del Estado coincide profundamente con su concepción del partido y del Estado. En los países del Este, que sirvieron de modelo, cobró realidad el Estado-Partido y el partido tuvo la forma autocrática que conocemos ahora osificada y que algunos se atreven a llamar “centralismo democrático”.


El filósofo francés, Lucien Sève nos dice que “la forma-partido no es una entidad aislable; está sobre todo dictada por la función estratégica que ella se asigna en el campo político estructurado en el que desea intervenir”[1]. Esta reflexión nos puede ayudar a comprender la permanencia del tipo de organización verticalista y centralista del FMLN y en el resto de partidos que se proclaman “revolucionarios”. Se trata de una forma organizativa heredada de la III Internacional Comunista. No se puede aquí por el poco espacio trazar ni siquiera los rasgos generales de la historia de como se suplantó el “centralismo democrático” por el “centralismo autocrático”. Pero voy a señalar dos puntos que me parecen esenciales: el primero es que en la concepción leninista el “centro” no era el “comité central”, ni aún menos el “buró político”, ni “el lider del partido, su secretario general”. El centro para Lenin era el congreso. Toda la actividad de todo el partido, de las bases, como de la dirección estaba supeditada a lo decidido en el congreso. El congreso era la reunión de todo el partido en donde los delegados representaban tendencias y corrientes. En el congreso leninista no se discutía el texto presentado por la dirección, ni exclusivamente las propuestas de la dirección. Segundo, el pensamiento, las iniciativas, las proposiciones iban de abajo hacia arriba y también de arriba hacia abajo. La dirección no acaparaba para sí misma el momento de la reflexión, dejándole a las bases el “derecho” de ejecutar las directivas. Como las resoluciones tomadas por el congreso procedían de todo el partido, no había necesidad que enviados o representantes de la dirección “bajaran” hasta las bases para “explicar” la “línea” del partido. En el “centralismo autocrático” las cosas se invierten, la dirección es el centro y decide de todo, las bases obedecen y repiten las consignas. Las bases deben de ser dóciles, obedientes y sobre todo disciplinadas, constituir un cuerpo monolítico, dispuesto siempre al combate. Para las bases, para los militantes el partido se vuelve en fin en sí, la dirección adquiere para las bases cualidades de infalibilidad insospechadas. De tal manera que el que se oponga a la dirección se convierte inmediatamente en un elemento “anti-partido”. Esta fue una de las acusaciones que más floreció durante el estalinismo en la Unión Soviética y el Este europeo. También fue la acusación que se esgrimió contra muchos durante las purgas en los partidos “revolucionarios” de Occidente.


El fin en sí que persigue el FMLN va a determinar también la extensión del campo político en el que va a intervenir. Este campo está estructurado de tal manera que las elecciones acaparan casi la totalidad de su actividad. En nuestro sistema las elecciones son los principales actos políticos que se le ofrece a los ciudadanos para la distribución del poder. El funcionamiento mismo del sistema electoral le quita a los electores la real posibilidad de elegir entre opciones que le planteen diversas visiones de sociedad. Es decir los electores sufren una alienación crucial de su derecho a elegir. El FMLN no cuestiona en ningún momento este estado de cosas, se ha acomodado. Incluso tal vez sea uno de los partidos más aventajados, pues la disciplina de sus militantes, su presencia en todo el territorio le da una eficacidad que no tienen los otros partidos. Esto se ha demostrado en los sucesivos avances obtenidos en las elecciones municipales, legislativas y presidenciales.


A partir del objetivo primordial del FMLN, la asunción del poder, en tanto que partido, la organización actual, con los estatutos remodelados para la preservación de la continuidad de la misma dirección, corresponde perfectamente para esta función estratégica. Si el objetivo fuera transformar la sociedad el campo político fuera muchísimo más extenso, las elecciones tal vez ocuparían un lugar importante, pero no serían lo fundamental, ni lo exclusivo. Y el terreno estructurado de su actividad fuera también un momento mismo de la lucha, fuera un aspecto mismo de la transformación social.


El FMLN ha abandonado desde el fin de la guerra toda idea de la toma del poder por las armas. Creo que en estos momentos no existe algún insensato en el país que promueva la lucha armada. Se trata pues de asumir el poder, de llegar al poder por otras vías. Es precisamente este respecto de la reflexión que nos lleva a repensar el momento electoral no como el primordial en la actividad del organismo político que defiende los intereses populares. También nos lleva a la reflexión de que es urgente pensar en la nueva forma-partido que necesitamos para llevar adelante todas las actividades políticas en toda la sociedad de manera permanente (no solo en los momentos electorales). Pues como no se trata de ganar una guerra militar, sino que un combate político, ideológico y no sólo como una opción electoral, sino que como una opción de sociedad, las “armas” son los argumentos, lo que se persigue es la convicción. (sigue)

[1] Sève, Lucien, Commencer par les fins, La Dispute, París, 1999, pág. 179

10 comentarios:

  1. Anónimo4:35 p. m.

    La concepción de partido de Lenin es de la Vanguardia. No tengo conocimiento que el partido bolchevique en vida de Lenin, tanto en la clandestinidad ni ya despues en el poder se haya guiado por la discusión que Ud menciona de ese tipo en un congreso. Todo el movimiento comunista se ha guiado por esa concepción de vanguardia, y también adoptada por los movimientos armados, incluyendo al Che y otros. En el último congreso del PC cubano de nuevo la dirigencia elabora los "documentos oficiales" y la membresía los discute y aprueba, o sea es la visión de esa vanguardia "iluminada" la que prevalece. La izquierda debe buscar formas más innovadoras de discusión democrática que busquen el consenso sin caer en debates largos, agotadores y divisionistas para evitar la tendencia al centralismo autoritario.

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  2. Pues te has mal informado, las discusiones entre mencheviques y bolcheviques se desarrollaron hasta durante toda la historia del Partido Social-Demócrata de Rusia. En lo que concierne los Congresos desde 1917 hasta 1922 (durante el período que Lenin pudo asumir sus actividades partidarias se celebraron un congreso por año, sin importar las condiciones de la Guerra Civil.

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  3. Respecto al Partido cubano pues creo que se rige por el modelo de partido que se estableció después, durante el período estalinista. El PCC es tan autocrático como los otros. El concepto de "vanguardia" y de "partido-guía" corresponden a lo mismo. Pero uno de los principios de la organización lenista era que el partido tenía que fundirse en la población y estar a la escucha del pueblo.

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  4. Anónimo5:33 p. m.

    Pues sí Don Carlos, se realizaron congresos anuales en esos primeros años en que había gran conmoción, y sí, al inicio había debate, entre otras cosas porque para los bolcheviques era inédito, no tenían idea de como construir el socialismo, de ahí que las discusiones eran comunes. Pero, la militancia ¿como participaba?, como participaban los campesinos analfabetos y demás. Las grandes masas no participaban de esas discusiones, era la capa organizada, considerada la vanguardia del proletariado. La concepción de partido de Lenin es elitista, Lenin consideraba que los obreros eran incapaces de generar una idea de sociedad socialista, solo una vanguardia de revolucionarios profesionales era capaz de "llevar" a la clase obrera y las masas del pueblo el ideal socialista.El debate fue cortado en 1922 tal como Ud dice, además de los Mencheviques habian otras corrientes, como la abanderada por Aleksandra Kollantai que dirigía la Oposición Obrera, junto a cuadros obreros sindicales que abogaban por el control obrero en las fábricas. Lenin rechazó eso y defendió que fuera el partido el que debia dirigir las empresas.Interesante discusión porque se debate si, por ejemplo, las decisiones de Lenin contribuyeron a que llegara Stalin, eso es un debate desde hace años, incluso desde antes de la debacle de la URSS.

    saludos cordiales.

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  5. Pues hay aquí aserciones que no comparto. Pues una de las exigencias de Lenin era justamente buscar la opinión de las masas y su asentimiento.

    La mayoría de los principios organizativos sobre los que viven hasta ahora los partidos comunistas fueron elaborados por Lenin en la vasta polímica que condujo contra el oportunismo en los asuntos organizativos, antes, durante y después del Segundo Congreso del POSDR (Partido obrero social democra de Rusia) de 1903. Fue allí que surgieron los bolcheviques y los mencheviques. Es conocido que las tesis claves de "¿Qué hacer?" y "Un paso adelante dos atrás" se apoyan en parte en los logros anteriores de la Social-Democracia alemana. Como las defendía entonces Kautsky contra Bernstein y también por las ideas esenciales ya expresadas por Marx y Engels. Pero fue Lenin el que desarrolló todas estas ideas en una verdadera teoría y una práctica del partido revolucionario.

    El movimiento de la sociedad capitalista produce en contínuo a sus propios sepultureros: los proletarios. Veamos en que reposa la teoría leninista de "vanguardia". El proletariado es la clase revolucionaria más consecuente hasta el fin, que debe arrastrar el resto de clases populares. Pero el capitalismo no sería más el capitalismo si el proletariado pudiera elevarse libremente a la conciencia de su papel histórico y al organización de su lucha política. Si así fuera, cada huelga obrera sería "la expresión conciente" de todo lo que exige el proceso de la revolución social, entonces el partido "se identificaría inmediatamente, de un solo tajo, con toda la clase obrera y en seguida terminaría de un solo golpe con toda la sociedad burguesa".

    La realidad es distinta.La conciencia revolucionaria, en el más alto sentido de la palabra, no nace espontáneamente en el proletariado, pues presupone el estudio teórico —filosófico, económico, político— de todo el movimiento histórico, que excede en mucho los simples relaciones entre los obreros y los patrones y que exige el aporte de intelectuales para tomar la forma del socialismo instruido, al que se acostumbra llamar "científico". Lo que domina e s p o n t á n e a m e n t e la conciencia obrera es la ideológia burguesa bajo el dominio de la cual ninguna lucha revolucionaria y victoriosa es posible. En cuanto a la organización, en el sentido más elevado del término, tampoco puede surgir de abajo, en el proletariado "dividido por la concurrencia anárquica que reina en el mundo burgués, aplastado por su labor servil para el capital". La única forma de organización a la cual pueden elevarse espontáneamente los obreros para la acción es el "tradeunionismo", la conjunción de fuerzas para la acción sindical, que no es aún que la escuela elemental de la revolución? (sigue)

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  6. El proletariado no puede por consiguiente constituirse en clase dominante que arrastre la totalidad de las masas populares si una parte de obreros, los más concientes y los más combativos asuma con intelectuales totalmente conquistados al marxismo la tarea de edificar un partido revolucionario capaz de cumplir el papel de vanguardia para alzar toda la lucha al más alto nivel de conciencia y de organización. Tal partido no se puede construir de abajo hacia arriba, por la simple federación de organizaciones, de círculos preexistentes, incapaces de superar la ideología burguesa "espontánea" y la anarquía de las sectas, sino que de arriba hacia abajo, a partir de un "núcleo" organizador. (sigue)

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  7. A partir de allí las batallas de Lenin en torno al artículo primero de los Estatutos para que se admitiera el principio, fundamental a su parecer, según el cual no se puede ser miembro del partido simplemente proclamándose como tal, sino adheriendo a una de las organizaciones de base y aceptando a su vez la disciplina, como las decisiones adoptadas por la mayoría sobre la base de la libre discusión. En esto reside, aquí nos acercamos a la piedra angular de la concepción leninista: la subordinación democrática de la base a la cumbre y, comentario capital, "esta cumbre es necesariamente el congreso del partido, órgano supremo de éste". En esto se ligan indisolublemente el papel de vanguardia y el centralismo democrático. El primado de la parte sobre el todo a escala de las masas: el papel de vanguardia y del "todo sobre la parte" al interior de la vanguardia: el centralismo democrático. /las partes entre comillas vienen todas del libro de Lenin "¿Qué hacer?".

    Esto sobre el congreso como el "centro", como la cumbre del partido y el papel de vanguardia.

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  8. En 1948, el imperialismo yanqui absoluto sólo tenía tres añitos de edad (desde agosto en 1945, después de Hiroshima y Nagasaki). En 1948, el Profeta nunca bíblico llamado MAO TSE THUNG, al hablar sobre el naciente poderío bélico estadounidense dijo tratarse de un TIGRE DE PAPEL. Esta profesía comunista, nunca jehovánica, se empezó a demostrar en la guerra de Corea (1950-53); luego en Vietnam Heroico de Ho Shi Ming (1954-75); seguido por Cuba de Fidel (1959-62), sólo por citar los más emblemáticos fracasos del TIGRE DE PAPEL.

    El Salvador con su FMLN, no tuvo ni tiene aún capacidades bélicas ni económicas para enfrentarse a los esclavos guanacos de ese felino cochino; mucho menos para desafiarlo en directo; sin embargo, el colapso del TIGRE DE PAPEL está a la vuelta de la esquina; y, por supuesto, el derrumbe del capitalismo neo liberal sionista.

    Entonces, América Latina, ---incluyendo a este Pulgarcito o "Vulgarcito" llamado El Salvador pipil, junto con: África, Asia, Oceanía y Europa (incluido Reino Unido), en "Vaca" romperán las CADENAS DE PAPEL que por 66 consecutivos oscuros inviernos polares y con propagandas ficticias ---como el hombre en la Luna, 1969---, nos han mantenido hipnotizados esos enemigos públicos número uno de la Humanidad.

    Entonces, Don Carlos Ábrego, y dignos opinantes en "Cosas tan pasajeras", los narcoarenazis guanacos y sus comparsas tabernaculeras sionistas salvadoreñas, cuales ratas se ahogarán en mares de la justicia divina no cristera ni jehovanera; pues el ídolo Jehová, por su ancianidad mitológica, nada podrá hacer.

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  9. Anónimo8:37 p. m.

    Unas cuantas preguntas Don Carlos:
    ¿Llegó a funcionar plenamente alguna vez el centralismo democrático?
    ¿Cuáles serían las causas de su suplantación por el centralismo autocrático?
    ¿Cómo se explica que el modelo autocrático haya perdurado tanto y haya tenido tanto éxito?
    ¿Cómo es que ese modelo ha arraigado tanto en el FMLN? ¿Se debe a que sus dirigentes son unos babosos autocráticos o hay razones políticas y sociológicas más profundas?

    Usted pasa de largo sobre estos asuntillos que son fundamentales para el futuro democrático de la izquierda en El Salvador.

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  10. Estimado Anónimo del comentario 9: la serie de preguntas que enuncias son importantes y necesarias de investigación. A algunas les he dado apenas respuestas parciales y extremadamente cortas. Las he tenido que tratar de pasada. No obstante en próximos artículos voy a volver sobre algunas de ellas. Comprenderás que mis escritos a veces son largos para este tipo de espacios, son muchos mis lectores que me han pedido los acorte. Tus preguntas merecen desarrollos amplios y argumentados, no se trata de dar una respuesta cualquiera, puesto que como bien lo decís "estos asuntillos que son fundamentales para el futuro democrático de la izquierda en El Salvador".

    Al mismo tiempo, siempre he dicho, lo he dicho en otros momentos aquí mismo en este blog, que estas reflexiones no las puede llevar a su término una sola persona, que es necesario el concurso de otras personas.

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