El autor de este blog agradece la reproducción total o parcial de los materiales aquí publicados siempre que se mencione la fuente.

14 octubre 2013

Buscar una salida

Es evidente que en la formación de la identidad partidaria, tanto del FMLN, como de ARENA, los años de la guerra y los papeles jugados durante ella, tienen un peso mayor. Esta radical oposición durante ese sangriento y trágico episodio, tan crucial en nuestra historia, ha tenido notable repercusión en la manera de aprehender la oposición política entre ambas formaciones, la polaridad de entonces se fue mecánicamente transfiriendo al presente. Sobre todo que ambos partidos ya sea por inercia, por convicción aún vivas, mantuvieron, han mantenido el mismo discurso, el socialista por un lado y el otro anti-comunista.

Esta oposición radical tuvo mayores beneficios electorales para el partido ARENA durante buen tiempo, el FMLN fue poco a poco conquistando posiciones y manteniendo en el discurso la esperanza de una transformación, que no se pudo plasmar en la realidad por la guerra, pero que se volvía ahora posible a través del voto. El FMLN llegó a ser el primer grupo parlamentario.

Aunque me parece que hay que hacer hincapié en el hecho de la desagregación que sufrió el FMLN en los primeros años después de la guerra, deserciones, disidencias, fugas, purgas, sismas, etc. Esto llevó a la dirección a apretar tuercas por medio de reformas estatutarias fuertes, impidiendo el debate, promoviendo la nominación por la dirección central de todos los puestos de dirección intermedia, la coaptación para entrar en la cúpula del partido. Otro aspecto que no hay que olvidar es que el FMLN a pesar de mantener un discurso con tonos radicales, no asumió sus tareas organizativas de la población, abandonó realmente el debate político de fondo, pues fue echando mucha agua en el vino de sus perspectivas. Poco a poco se fueron abandonando las veleidades de transformación social, cada vez la transformación social era vista como un lejano ideal, una utopía glorificante moralmente, pero como toda utopía no puede tener lugar en la realidad. El FMLN dejó de ser un frente y pasó a ser un partido político sin tendencias. Es cierto que algunos militantes todavía guardan las antiguas identidades, pero en lo fundamental esta vieja identificación se da sobre todo al exterior del partido, ya sea por exmiembros o simpatizantes. No se puede omitir que toda referencia al marxismo fue abandonada, a pesar de que en los estatutos se habla de un partido “marxista-leninista”. Este abandono no es casual, forma parte de la desbandada general que ocurrió después del derrumbe del socialismo “real”. Nada se emprendió para entender lo ocurrido en el Este europeo, incapaces de refundar un pensamiento revolucionario, optaron simplemente por el abandono y abrazar el pensamiento liberal, se volvieron “pragmáticos”.

Los dirigentes se fueron convirtiendo en funcionarios inamovibles tanto dentro de la dirección partidaria, como en los puestos electivos. Su participación dentro del engranaje estatal con todas las prebendas que acompañan los puestos, los llevó a nuevas pertenencias sociales, lo que contrastaba con el discurso “revolucionario” que mantuvieron durante cierto tiempo. Algunos acumularon capitales, se volvieron pequeños empresarios, algunos lograron escalar y tener varias empresas, volviéndose en genuinos capitalistas. Esto no tiene nada que ver con ALBA-Petróleos. Esta sociedad es mixta, aunque su gestión en gran parte pareciera ser propiedad exclusiva de la cúpula efemelenista. Es usada como una compañía que publicita más al partido y no las ventajas de una cooperación internacional de interés y beneficios mutuos con Venezuela. Algunos se equivocan al pensar que esta compañía los vuelve miembros de la oligarquía a los dirigentes del FMLN.

 La actividad parlamentaria y municipal del FMLN se adaptó totalmente al sistema, cumplieron con ser la oposición, con visos de intransigencia, con apariencias de radicalismo, aunque sólo fuera verbal, pues en ningún momento los diputados y los alcaldes y concejeros municipales acompañaron las luchas populares, aún menos las organizaron. Estos visos de intransigencia y de radicalismo fue lo que alimentó el discurso de los analistas que concluyeron en la existencia de una polarización en el país. Esta polarización se ha convertido en tema recurrente, en el sumo del análisis político, no obstante en estos discursos de los analistas fue desapareciendo, como en el mismo discurso político, la verdadera polarización existente en el país, la polarización económica y social, la que existe entre la cúspide social, la oligarquía y la inmensa mayoría que vive en la pobreza y hasta en la indigencia.

Y de lo que se trata justamente es de erradicar las causas que han cavado este abismo económico y social, es el tema realmente relevante ahora y hasta no haberlo resuelto, es el que debe ocuparnos en todas nuestras reflexiones. Y la primera pregunta que debemos plantearnos es ¿puede el FMLN tal cual funciona y es ahora ser el útil social que nos ayude a entender esta realidad? ¿Podemos confiarle a este partido la solución de un problema tan arduo y del que hace caso omiso? ¿Puede un partido autoritario y verticalista aportar soluciones democráticas profundas para subsanar las deficiencias de un sistema criminal? Llamar criminal al sistema no es exageración, ¿acaso no fue con el despojo de nuestros antepasados que se fue construyendo, acaso no fue con el robo de las tierras ejidales y la sumisión por la fuerza de sus ocupantes que se implantó el poder oligárquico? ¿La masacre del 32 no se perpetró acaso para defender los intereses de los poderosos? Y la muerte de tanta gente, de tantos niños que durante décadas no llegaban a cumplir el primer año por la desnutrición y el hambre. Hay tantas cosas que se pueden agregar.

Debemos pensar pues en crear otra organización. No obstante es urgente que meditemos los motivos internos y externos por los cuales el FMLN y muchas otras organizaciones en el continente, se han convertido en “sociedades de interés limitado”. En las sociedades modernas crece la aspiración de participar activamente en los asuntos económicos y sociales. De asumir el papel de agente social, de intervenir en los procesos transformacionales. Un partido realmente revolucionario tiene que pensar justamente como volver desde ahora mismo posible la satisfacción de estas exigencias populares. Esto lo puede y debe de realizar dentro de sus estructuras mismas, arrancando todo autoritarismo, todo dirigismo, todo verticalismo.

Es cierto que junto a esta aspiración participativa sigue existiendo la vieja costumbre de obediencia al caudillo, de sumisión al jefe, de obediencia ciega al dirigente. El culto de la personalidad es algo que no pertenece sólo a los partidos políticos, se ha enraizado en toda la sociedad, se admira al rico, se admira al que presume y al que se le ve triunfar, también se admira hasta al que sabe robar y escapar a la justicia. Todo esto es parte de la dominación ideológica de la burguesía, es también por eso necesario que la nueva organización tenga presente en permanencia evitar el surgimiento del autoritarismo, del caudillismo, para ello es necesario que todos los miembros puedan expresar sus opiniones libremente, sin obstáculos, la nueva organización debe de preocuparse por el aprendizaje de sus miembros, por el estudio, por cultivar en ellos el espíritu crítico. Se trata de acostumbrar a la deliberación a cada paso. Esto implica que cada uno tiene toda la información necesaria, que se ha entendido de qué se trata, que se han hecho propuestas, que cada propuesta ha sido sopesada, que cada opinión ha sido escuchada, aceptada o rebatida con el respeto necesario y con argumentos. Todo esto es necesario para poder llegar a una decisión aceptada por todos. Pero también es necesario que se acepte que no todos puedan estar conformes con la decisión tomada, que cada uno puede persistir en su opinión.


2 comentarios:

  1. El FMLN parece ser un buen ejemplo de gatopardismo en política. Un buen ejemplo de intentar cambiarlo todo para que no cambie nada. ¿Será esta una correcta apreciación? Supongamos que no lo es. Correcto es en todo caso cambiar al FMLN por una verdadera organización revolucionaria, tal como usted Carlos describe, para que todo cambie.

    ResponderEliminar
  2. Anónimo4:59 p. m.

    Casi todos los llamados movimientos de liberación nacional han terminado en burocratización, corrupción o cooptación de sus luchas originales. Así, en Africa los movimientos contra el colonialismo terminaron en amplia corrupción, en América latina los sandinistas terminaron con su famosa piñata.El fmln no podría ser la excepción, nuestro ambiente cultural está preñado de ello. La composición de nuevas organizaciones de la izquierda requerirán un gran esfuerzo, sobre todo de "purificación" ética. Aunque resulte ingenuo para algunos tratándose de la política, la ética debe ser de primer orden.En El salvador quizás estemos en transición, que no se sabe cuanto durará, las nuevas generaciones andan distraídas y absorbidas por el bombardeo ideológico y no hay fuerzas organizadas que reeduquen a esta sociedad.Peo en lo social, ocurren imprevistos en los que en un dia se concentran cambios que aparecían imposibles.Hay que confiar en ello.

    ResponderEliminar

Todo comentario es admitido. Condiciones: sin insultos, ni difamaciones.