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24 mayo 2007

El Proslogion y la existencia real

Un lector que viene a esta bitácora a visitarme y que deja de vez en cuando sus comentarios, con la enigmática firma de jc, me citó una encíclica papal en la que se alude a San Anselmo de Cantorbery. En nuestra corta charla en el tablero de los comentarios, más en broma que en serio le dije que yo era un “insensato”. Es como San Anselmo llamaba a los que se atrevían a negar la existencia divina.

Mi corresponsal me dice que “no (...) debemos opinar mal en general de la vida y pensamiento de San Anselmo, quien —dicho sea de paso— tampoco se tragó eso de las cruzadas y dio muestras de ser, en tiempos tan turbulentos, un tipo íntegro enfrentado a los poderes de su época)”. Nunca tuve la intención de pensar mal de tan grande hombre. La historia misma de la redacción de su libro “Proslogion Predicación sobre la existencia de Dios”, con tantas peripecias, tablas perdidas, luego tablas que se quiebran, luego que se vuelven a perder, hasta que llega a dictar de manera segura a otro monje, toda esta historia no deja de imponer y de sugerir de su tenacidad y devoción.

No obstante no es para contar la historia del libro que me he puesto a escribir. El Proslogion, —escrito en 1077 o en 1078— trae dos ideas que me parecen capitales. No estoy exagerando, pero estas dos ideas han tardado en abrirse paso entre filósofos. Es cierto que la primera a la que me voy a referir, es justamente la que descalifica su prueba de la existencia de Dios. Se trata de una separación que efectúa de manera neta entre la cosa en la mente o en el intelecto y la cosa en la realidad (in intellectu et in re). Pero creo que San Anselmo va más allá en la formulación de esta tesis: “Puesto que una cosa es tener algo en el intelecto y muy otra comprender lo que ese algo es” (Aliud enim est rem esse in intellectu, alium intelligere rem esse.).

Luego viene el famoso ejemplo del pintor, que ha dado mucho que hablar sobre la concepción divina del Santo, pues la realización de la idea del pintor, la pintura, es una cosa sensible y en su razonamiento pareciera que equipara la pintura con Dios, por lo menos hay quien critica este símil. Pero la idea es de una meridiana claridad y ha dado origen a lo que los tomistas llaman el “realismo espiritualista”. El proyecto de la pintura está en la mente del pintor y la pintura ya realizada está en la realidad, ambas son dos cosas distintas.

Entre el materialismo y el idealismo existe el problema del ser o de la primacía entre la idea y el ser. Lo que los tomistas llaman “realismo espiritualista” es el reconocimiento de la existencia de la realidad de manera independiente de lo que pasa en nuestras cabezas. Pero esto no implica que sean materialistas, como todos sabemos, su visión de mundo hace depender de un Ente espiritual la existencia material del universo. No obstante en esto entramos en el dominio de la fe. Desde hace ya cierto tiempo algunos marxistas prefieren relegar este aspecto del problema al ámbito de la vida privada, de la íntima convicción. dejando atrás un ateísmo militante, cuya esterilidad no hace falta demostrar.

Al mismo tiempo se sabe que desde la filosofía griega (Platón) hasta Hegel, el idealismo sostiene que el mundo básicamente es Espíritu. En esto, como dice Lucien Sève, “toda filosofía idealista es pariente de una teología, toda metafísica, expresa o secretamente es religiosa”(Une introduction à la philosophie marxiste, Editions Sociales, 1980, París, pág. 43).

El problema fundamental del raciocinio de San Anselmo es que la existencia no se puede probar, justamente, a través de un raciocinio, “puesto que la existencia no es una simple propiedad lógica, el simple atributo —o el predicado, como dicen los filósofos— de un concepto. La existencia no se demuestra, se constata”. (Idem, pág. 44).

La otra idea de San Anselmo de Cantorbery es la que expresa en el capítulo cuarto de su Proslogion. “En efecto, es de cierto modo que se piensa la cosa, cuando se piensa la palabra que la designa, otro modo es cuando se comprende la cosa misma” (Aliter enim cogitatur re, cum vox eam significans cogitatur, aliter cum id ipsum quod res est intelligitur.). Me parece muy significativo el cambio de verbo en cada oración, cogitatur y intelligitur (pensar y comprender).

En este caso tal vez se trate de mi parte una extrapolación demasiado osada y me disculpo desde ya. No obstante este pasaje de su libro me recuerda la insistencia de los clásicos del marxismo respecto al verdadero contenido del concepto y su reticencia, su reserva, su desconfianza hacia las definiciones. Para el marxismo como dice Engels en el Anti-Dühring: “la sola definición real es el desarrollo de la cosa misma”. Para el marxismo lo que se trata de conocer es la cosa misma, su movimiento, su proceso, su cambio, las interacciones. Pero como todos sabemos, pensamos por el lenguaje y nuestra consciencia se manifiesta a través del lenguaje. Y una de las dificultades de nuestro pensamiento es precisamente en que en las palabras se cristalizan las características de las cosas. Por lo general se piensa que la definición del diccionario es la que nos dice la verdadera significación de la cosa misma. En realidad, lo que encontramos en los diccionarios es lo que Saussure llamó le signifié, el significado.

Volveré sobre este tema en otra oportunidad. Por el momento termino aquí lo que un comentario de un visitante de mi bitácora me suscitó.

5 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo en su análisis de las palabras de San Anselmo. No se debe -en aras del correcto razonar- confundir el "orden lógico" con el "real".

    Esperaré con impaciencia sus reflexiones sobre lo que Cristian Wolff mal-denominó "Psicología Racional" y la perspectiva de la misma desde el marxismo.

    Un placer

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  2. Don Carlos:

    Inspirado porla profundidad de su blog, pero especialmente por este post relacionado al website "El Faro", voy a INTENTAR poner, como me lo ha sugerido Soysalvadoreño y Dientecillo de León, un blog en el que me comprometa a escribir (Cosa que se me antoja cuesta arriba).

    Espero, cuando logre hacer realidad mi blog, me visite y (si lo merezco) me comente.

    Saludos

    JC

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  3. Estimado jc, pues se me antoja una idea excelente la de crear un blog. Lo visitaré y por supuesto que haré mis comentarios.

    Me parece muy lamentable que la revista El Faro censure a Paolo Luers. Asimismo juzgo que Rafael Menjívar ha opinado con mucho tino y que soysalvadoreño procedió acertadamente reproduciendo el artículo de Luers en su comentario.

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  4. Anónimo5:30 a. m.

    Y qué es toda esa bola negra al IDHUCA y a la alcaldía de San Salvador?? Divide y vencerás....ya se sabe, y quien saca ventaja es la derecha...

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  5. Mis Felicitaciones por su Blog!

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