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09 octubre 2006

El método sincrónico de Marx y Engels

Durante muchos años se repitió que el estructuralismo saussuriano era antihistórico o peor aún ahistórico. Se repitió tanto que llegó a convertirse en una de esas verdades que ya nadie pone en duda. La mayoría de los que criticaban al maestro ginebrino se basaba en lo que se creyó como su predilección por la sincronía. Según ellos la sincronía evacua al tiempo y hace caso omiso de los procesos que se desarrollan al interior del lenguaje. Esta crítica procedía sobre todo de parte de la llamada “lingüística marxista” y se desarrolló primordialmente entre ciertos círculos de estudiosos de la ex-Unión Soviética y entre sus seguidores en otros países.

El supuesto de una pretendida predilección por la sincronía no es del todo peregrino y tiene su fundamento. En efecto Saussure designa la lengua como el principal objeto de la lingüística. La lengua entendida en oposición al habla, la primera como el sistema (la estructura) y el habla como la manifestación. De Saussure sostiene que primero hay que establecer la red de oposiciones que constituyen la lengua y eso se logra observando la lengua en un momento dado de su devenir histórico y es lo que nombra la sincronía. El le opone a la sincronía el estudio de los cambios que intervienen en el sistema en el transcurso del tiempo, es decir la diacronía. Según Saussure este estudio ha dominado la lingüística del siglo decimonono y que conviene dar un giro hacia los estudios sincrónicos.

Lo estático no invalida la dinámica

Se afirmó de manera abusiva y precipitada que el estudio sincrónico de la lengua era antidialéctico. Nadie se ha detenido seriamente sobre los aspectos profundamente dialécticos inherentes al lenguaje y que el sabio suizo puso en evidencia. La oposición entre sincronía y diacronía es simplemente metodológica, pero no se trata de una mera elección por preferencias personales, sino que cada una de ellas corresponde necesariamente al objeto estudiado. El funcionamiento del sistema, su equilibrio, su estabilidad no pueden ser analizados sino que en un momento dado, establecer los elementos que lo conforman exige la invariabilidad. Nadie que haya leído aunque sea de manera superficial el “Curso de lingüística general”, sabe que cuando Saussure habla de diacronía insiste en el cambio, dicho de otra manera la variabilidad. El estudio estático no invalida la dinámica del lenguaje, sino que la abstrae, la deja de lado. No porque no sea importante estudiarla, sino que el sistema para funcionar necesita de la identidad de los elementos que lo hacen funcionar.

Muchos se sorprenderán si les afirmo que quienes introdujeron el método sincrónico fueron los fundadores del marxismo, Karl Marx y Friedrich Engels. Es más la más prístina definición de la sincronía como método, nos la da Engels al introducir uno de los trabajos históricos más mentados de Marx, “La lucha de clases en Francia de 1848 a 1850". Pero Karl Marx aplica este método también en la totalidad del primer libro de “El Capital”. El detallado estudio de la mercancía no se da menudeando los diferentes momentos históricos, la mercancía es la célula que introduce el estudio del capitalismo que se da ya establecido y no en formación. La mercancía es la máxima abstracción. Marx para ilustrar toma muchos ejemplos concretos, lo mismo que hacen los lingüistas, pero lo que Marx pone de manifiesto no es la contextura física de las mercancías como cosas concretas, sino que la relación social que ellas constituyen. Marx despoja cada uno de sus conceptos de su envoltura material, la abstrae. “Pero —nos dice Marx— la forma valor y la relación de valor de los productos del trabajo no tienen en absoluto nada que ver con su naturaleza física”. Y Marx más adelante agrega profundizando su idea: “Es únicamente en su intercambio que los productos del trabajo adquieren en tanto que valores una existencia social idéntica y uniforme, distinta de su existencia material y multiforme como objetos de utilidad. Esta escisión del producto del trabajo en objeto útil y en objeto de valor se amplía en la práctica desde que el intercambio ha adquirido una extensión y una importancia considerables para que objetos útiles sean producidos en vistas del intercambio”. Marx analiza todos los aspectos del capitalismo justamente a partir de este momento o durante este momento, cuando “la producción mercantil se ha desarrollado por completo”. Aclaro que estas citas las he sacado de la versión francesa de “El Capital”, vista y ampliamente revisada y corregida por el propio Marx. Esta versión del primer libro de la obra puede considerarse como otro original.

La definición de Engels

Ahora vuelvo a la definición que nos da Engels de la sincronía: “Una visión clara de conjunto sobre la historia económica de un período dado no puede conseguirse nunca en el momento mismo, sino sólo con posterioridad, después de haber reunido y tamizado los materiales. La estadística es un medio auxiliar necesario para esto, y la estadística va siempre a la zaga, renqueando. Por eso cuando se trata de la historia contemporánea corriente, se verá uno forzado con harta frecuencia a considerar este factor, el más decisivo, como un factor constante, a considerar como dada para todo el período y como invariable la situación económica con que nos encontramos al comenzar el período en cuestión, o a no tener en cuenta más que aquellos cambios operados en esta situación, que por derivar de acontecimientos patentes sean también patentes y claros. Por esta razón, aquí el método materialista tendrá que limitarse, con harta frecuencia, a reducir los conflictos políticos a las luchas de intereses de las clases sociales y fracciones de clases existentes, determinadas por el desarrollo económico, y a poner de manifiesto que los partidos políticos son la expresión política más o menos adecuada de estas mismas clases y fracciones de clases”.

La cita ha resultado larga, pero necesaria en toda su amplitud, pues únicamente así queda claro que se trata de considerar ciertos datos como “constantes”, la situación debe considerarse como “dada para todo el período y como invariable”. La sincronía de Ferdinand de Saussure no es otra cosa. Incluso la misma recomendación de tener en cuenta en un período los cambios patentes y claros.

3 comentarios:

  1. Anónimo3:46 a. m.

    Te gustara este texto sobre las contradicciones de la teoria del valor de Marx. Saludos.

    www.aparenciasdoreal.blogspot.com

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  2. Aun muy a pesar de la propuesta sincretica la herencia niogromantica de la solucion de la
    contradiccion de treminos antagonicos,la lengua de el pais Vasco denota un desarrollo muy
    independiente.

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  3. Al amigo anónimo le agradezco el dato. No comento el artículo, es interesante, instructivo. Pero necesitaría de un espacio mayor para acotar algunos bemoles. Mi intensión aquí es mucho más modesta.

    Para Bonampak: No entendí tu humor.

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