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22 noviembre 2011

El mundo nuevo existe

No cuesta darse cuenta que el mundo actual ha entrado en crisis profunda, lo que significa que vivimos en tiempos de gestación y de transición. Por lo general el mundo nuevo no aparece en toda su configuración de manera inmediata, lo que percibimos claramente es el desmoronamiento del mundo viejo, del edificio en que se sustenta. Vivimos momentos en que todo puede cambiar y sabemos que los cambios pueden ser de tal índole que la reconstrucción del edificio social nos imponga echar nuevas bases, nuevos fundamentos. Al mismo tiempo el mundo viejo aún no muere y mientras lo nuevo que se gesta no muestra su pujanza, lo que ya está, lo que domina sigue imperiosamente buscando las formas que lo mantengan en vida. El mundo existente se apoya en la robustez de la inercia.


Esta es la disyuntiva actual. Seguimos en lo mismo cambiando sólo las apariencias o terminamos de una vez por todas con este mundo que pone en peligro la existencia misma de la humanidad. Los pueblos del mundo están reclamando sus derechos, en todos estos reclamos, en las contradicciones mismas de todos los movimientos sociales vemos surgir la inadecuación del mundo actual y las aspiraciones populares. Vemos al mismo tiempo el derroche constante de riquezas, la destrucción de capitales, el abandono de fábricas modernas, que no alcanzan a satisfacer la voracidad de los propietarios que exigen cada vez más y más altas tasas de ganancias. Los Estados que el neoliberalismo había decretado inútiles excrecencias, ahora los bancos se tornan hacia ellos con las fauces abiertas, exigiendo reponer capitales perdidos en especulaciones, en préstamos impuestos a clientes que necesitaban albergarse, a los mismos Estados que servían simplemente de agencias de transferencia y que aceptaban condiciones leoninas. Los Estados que fueron despojados de todas las empresas de servicio público, se ven ahora obligados a doblegarse al mandato financiero y reducen todas las prestaciones sociales, con las que habían mantenido la paz social.


Los capitales financieros —que no producen riquezas materiales— son los que perciben mayores ganancias. La economía real tiene cada vez menos peso en los grandes países capitalistas, se cierran fábricas y las que quedan reducen los efectivos y exigen que los trabajadores prolonguen sus horarios, que renuncien a sus derechos, que posterguen las jubilaciones y sobre todo que produzcan más. Todos los servicios públicos que antes eran lo que sostenían en pie esas sociedades, van siendo paulatinamente puestos en peligro, el correo es de nuevo privatizado, los hospitales cierran salas, se disminuyen hasta maternidades, se reduce la calidad de las escuelas y colegios públicos, las universidades son asfixiadas, se les obliga en algunos países a endeudarse, a cerrar laboratorios y muchas son simple y llanamente privatizadas. Todo aquello que caracterizaba a lo que se llamó “Estado providencia” va siendo eliminado. En los países centrales del mundo capitalista aparecen manchones de miseria pura y llana.



Los retrocesos son las formas nuevas del mundo viejo


El mundo viejo va buscando esas nuevas formas para sobrevivir, pero al mirarlas de más cerca nos damos cuenta que se trata de retrocesos, de una vuelta hacia atrás, hacia cadencias infernales del mundo moderno de la producción, a tener que conformarse con salarios bajos, con transportes en los que se viaja hacinados. La sociedad actual ya no puede prometer cambiar la vida, satisfacer las exigencias de todos. Obligatoriamente el sistema va poniendo afuera de los circuitos normales a millones de individuos que van siendo colocados en las márgenes. Están los que aún siguen “adentro” y los que ya están “afuera”.


Los ideólogos recurren a un sinfín de estratagemas. Uno de ellos es culpabilizar a las víctimas del capitalismo, son ellos por su propia negligencia, por su incapacidad que no logran escalar a mejores puestos, a fijarse adentro del sistema. Los desatres ambientales que produce la industria son ocultados y en vez de ello se insiste en la responsabilidad de cada uno en la contaminación del ambiente. Algunos recurren al simplismo de que siempre han habido ricos y pobres, que el mundo es así, fatalmente así.


No obstante al ver el mundo que nos rodea también nos damos cuenta que a pesar de todas las trabas, este mundo está lleno de riquezas, produce ahora muchas veces más que hace apenas medio siglo, que los inventos se suceden uno tras el otro, que aparecen nuevos productos que vienen a satisfacer necesidades nuevas. Pero estos progresos son también limitados, pues aparecen necesidades de telefonía, por ejemplo, sin que antes se haya satisfecho las necesidades alimenticias en el mundo. La medicina da pasos de gigante hacia la cura de enfermedades que antes eran consideradas incurables, se puede ahora con mayor facilidad hacer frente a epidemias. Pero los progresos de la medicina están reservados a minorías.


No hace mucho el mundo capitalista, en ocasión de su muerte, celebraba a un magnate de la informática como un gran inventor, casi un genio. Diez días depués moría un gran científico, cuyos descubrimientos e inventos sirvieron al magnate para que acumulara sus millones, la muerte del segundo pasó casi inadvertida. Los ingenieros que concebían los nuevos productos, los programadores y diseñadores no eran ni siquiera mentados, aún menos los obreros que producen en las cadenas los productos i-cosa que se venden por todo el mundo. Es esta la gran contradicción social de esta sociedad, la famosa apropiación privada de las ganancias y el carácter socializado de la producción.



“Nosotros somos el 99%”


Esta socialización de la producción es un presupuesto de la sociedad futura, sin ella no puede existir progreso, no pueden existir los productos nuevos de la industria, simplemente no puede existir la sociedad. ¿Pero esta producción realmente necesita que alguién se apropie de las ganancias? Es en esto precisamente donde reside el carácter inhumano del modo de producción actual. Los indignados de Wall Street tienen tal vez la divisa más subversiva de hoy: “Nosotros somos el 99%”. Si, la minoría acaparadora, la oligarquía financiera mundial son unos cuantos socios de los grandes oligapolios.


Lo nuevo que está allí latente, que existe ya, es la socialización. No la vemos todavía, aún no aparece en todo su explendor. El mundo viejo la oculta, la destruye, es por eso que a lo primero que se atacan es a los servicios públicos, en donde todos pueden disfrutar con igualdad los beneficios que ofrece la sociedad. Eso nuevo que apenas surge no se nos presenta de manera nítida, en toda su perfección, pues nace envuelto en la escoria capitalista, con sus limitaciones, con todas las trabas.


En la Introducción a la Fenomenología del Espíritu, Hegel nos dice que “No nos contentamos con que se nos enseñe una bellota cuando lo que queremos ver ante nosotros es un roble, con todo el vigor de su tronco, la expansión de sus ramas y la masa de su follaje”, nos ocurre a nosotros lo mismo con el mundo futuro, nos gustaría verlo ya acabado y lo que nos muestran es apenas un embrión, su presuposición existente en el mundo viejo. Pero no es un sueño, ni tampoco una utopía, ya está allí, existe.

18 noviembre 2011

Error irreparable

Cometí un error irreparable, confundiendo la lista de "comentarios-spam" con la lista de comentarios publicados, borré buena parte de estos últimos (cerca de quince en los últimos materiales). Espero que ningún lector se sienta censurado. Resulta que a veces los spam llegan abundantes y los borro página por página. Esta vez borré los comentarios. Les pido disculpa a mis lectores que se tomaron el tiempo para opinar y comentar.

12 noviembre 2011

Entrevista en Política Stereo

El día de hoy nos acompaña Carlos Ábrego, ex – militante del Partido Comunista Salvadoreño (PCS) y del Partido Comunista Francés (PCF). Actualmente Carlos reside en Francia desde donde acompaña el acontecer nacional desde hace algunas décadas.


El final de semana recién pasado (11 de noviembre) se cumplieron 22 años desde “la ofensiva final”, que constituyó uno de los ataques más fuertes que el FMLN perpetró y nos gustaría intercambiar algunas ideas con usted al respecto.


PSES: Carlos, he entendido que usted fue militante del PCS y fue a través de esta organización que usted emigró de El Salvador en el comienzo de la década de los 60. Estamos hablando de casi 20 años antes del inicio de la guerra civil. ¿Cuál era la situación del PCS en aquel entonces?


Efectivamente, fue gracias al Partido Comunista de El Salvador (PCS) que pude ir a estudiar a la Universidad de la Amistad de los Pueblos, “Patricio Lumumba”, fue eso en 1962. Para mí esta era la única posibilidad material de emprender estudios universitarios.


El PCS era un organización clandestina, perseguida por la dictadura. No era entonces un partido de masas, era una organización en crecimiento. Hasta mediados de los años cincuenta la política de reclutamiento era bastante “elitista”, por no decir “dogmática”, pues el PCS se mantenía cerrado tal vez por seguir consignas venidas de Moscú, entonces aún dominado por el estalinismo. Fue luego cuando se emprendió la desestalinización que el PCS abrió sus puertas a nuevos miembros, sobre todo en los sectores estudiantiles e intelectuales. Hasta entonces el obrerismo exarcerbado dominaba en el movimiento comunista salvadoreño, esta tendencia, esta “enfermedad” siguió dominando a muchos sectores del Partido. Es una tendencia que persiste incluso hasta ahora.


La pregunta es muy extensa y si entro en detalles, no voy a responder a otras preguntas. Aunque tal vez valga la pena decir algo respecto a la posición un tanto ambigua y contradictoria del PCS en lo que respecta a la lucha armada. En principio todo el Partido estaba de acuerdo que no se podía liberar al país sin emprender una lucha armada. Digo “liberar” pues siempre se consideró que era necesario sacar al país de la dependencia y dominación del imperialismo estadounidense. El PCS entonces designaba a dos enemigos, uno interno, la dictadura oligárquica y el otro externo, el imperialismo. Pero si todo el Partido estaba de acuerdo en principio en la lucha armada y hubo intentos más o menos serios de preparar “celulas de combatientes”, nunca se llevó a cabo esta política. En la dirección dominaba el pensamiento de que no era posible irse a la guerra en un país tan pequeño, con una red de transporte bastante amplio, que no tenía montañas. Este pensamiento era el que sostuvo durante mucho tiempo Schafick Handal. En cierta medida era también lo que pensaban los “estrategas” para América Latina del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética. Pero las razones eran otras, primero fue que los partidos “hermanos” tenían que defender prioritariamente el socialismo que se construía en la URSS, defender la URSS que era acosada por el Occidente. Esto se acoplaba con otra idea, que vino después, nuestros países deberían buscar el desarrollo económico, crear un proletariado industrial y sólamente entonces buscar la transformación de la sociedad. Fue entonces que surgió la figura de la burguesía nacional (nacionalista) y de los militares progresistas y con estas figuras también una nueva política de alianzas. En esto también fue prominente el papel que jugó Handal. Esto influyó mucho en el pensamiento de los comunistas de entonces. Luego vino toda la discusión en el Movimiento Comunista Internacional y los diferentes cismas.


PSES: Con el golpe del 15 de octubre la izquierda pasa a ser parte de la junta revolucionaria junto con los militares y algunos civiles. Ese intento de mezclar el agua con el aceite fracasa y al final, al cerrarse los espacios de negociación, la derecha, los militares y la democracia cristiana son los únicos que permanecen en la junta y todo ese proceso acaba dando lugar a la guerra civil. ¿Desde la diáspora, como usted veía todo ese proceso de inicio de la guerra civil y la participación de la izquierda en esa junta?


Bueno, en esto hay mucha, muchísima tela que cortar. En ese momento, el PCS ya no representaba solo a toda la izquierda. Existen otras organizaciones más importantes que están marcando la vida política con mayor fuerza. Ese Golpe en el que participan los comunistas, es precisamente la consecuencia de una estrategia importada, con esquemas ajenos a la realidad nacional. El PCS quiere en esos momentos llegar al poder, participar, tal vez abrirse un campo político legal que siempre le fue negado. Pero como desde entonces, en la mente de los dirigentes comunistas, la solución a los problemas viene desde arriba, sin la participación activa y conciente de las masas. El Golpe de Estado es diametralmente opuesto a un movimiento revolucionario que implica la participación popular. El Golpe de Estado es llegar al poder, sin luchas, con aliados que tienen fundamentalmente otro tipo de intereses, no son los intereses de liberación que se planteaba el PCS en los años cincuenta y sesenta. La participación en ese golpe es la manifestación, la cristalización de la tendencia oportunista de derecha que se apoderó del PCS bajo la dirección de Handal.


La izquierda ya tiene entonces otras tendencias, otras organizaciones. Una de ellas ha salido del PCS, con otro pensamiento, con otra visión del pais, con otra visión del modo cómo se tiene que llegar al poder y de la participación masiva de la gente en la construcción misma de las organizaciones. Ya no se trata solamente del partido de “vanguardia”, evidentemente esta concepción sigue existiendo, pero a la “vanguardia” se unen las masas, son las masas las que deben tomar en sus manos la lucha por liberarse. Estoy hablando de las FPL.


Es decir no es el fracaso de los comunistas en el golpe lo que va a conducir a la lucha revolucionaria de las FPL. Esta organización ya ha iniciado su actividad y su preparación de la lucha guerrillera, ya ha habido ataques. Existe pues otra estrategia, la de la Guerra Popular Prolongada. No puedo en esta entrevista entrar en el detalle de esta estrategia, pero difiere profundamente, en su esencia, con la política del PCS. Los comunistas se han dedicado a denigrar a las FPL, los denuncian como aventureros, incluso van a llamarlos “terroristas”, “criminales”, etc. El PCS se opone con furia y ahinco a la lucha armada, la juzga una aventura.


El PCS se sube al tren de la lucha cuando ya iba tomando velocidad, ya iba en camino. Las FPL tuvieron que tenderle la mano al PCS para que pudiera subir al peldaño, tuvo que ayudarle para que pudiera entrar en la lucha. Estas son cosas que siempre hay que tener en mente, son parte de la historia y son importantes, pues esta actitud vuelve a convertirse en actualidad en la estrategia de “alianzas” del FMLN, en donde ya se han olvidado del objetivo que grita el mismo nombre de la organización: “para la Liberación Nacional”. Ahora asisten trémulos, impotentes a la entrega al imperialismo que ha emprendido el presidente que ellos mismos pusieron en el poder. De nuevo las masas tienen que esperar que sus dirigentes, desde arriba, les arreglen su destino. El FMLN de nuevo, bajo la dirección actual, cae en el oportunismo de derecha.


PSES: La ofensiva de 1989, que tal vez haya sido el golpe más duro que la FAES y el gobierno de derecha recibieron durante toda la guerra civil, como la considera usted, ¿un fracaso o un éxito? ¿Por qué?


Cuando uno va a analizar un hecho de guerra se ve obligado a referirlo al objetivo apuntado. Si consideramos que el Frente anunciaba esa ofensiva como final, como “Hasta el tope”, en la que se esperaba que el pueblo entero se sublevara en una insurrección, pues podemos decir que fue una derrota. Pues no tuvo lugar la insurrección y tampoco puso punto final al conflicto con la desbandada del Ejército y sus aliados. Nada de eso ocurrió.


Pero si esta ofensiva la colocamos dentro de otra perspectiva, dentro de una política nueva que se instaló después de la primera ofensiva “final” del 10 de enero de 1981, entonces la ofensiva de noviembre de 1989 se puede considerar un triunfo. Es decir, desde 1981 hubo un cambio de objetivos. La guerra se llevaba adelante ya no para lograr una victoria e instalar un gobierno revolucionario, sino para lograr imponer las negociaciones al gobierno y terminar la guerra a través de esas mismas negociaciones. Esto es importante, esto hay que tenerlo en mente cuando analizamos toda la guerra.


Pues al interior del Frente hay varias fuerzas con objetivos diferentes, con ideologías diferentes, con historias propias diferentes. Esto condujo a que hubiera una fluctuación constante de objetivos estratégicos, tanto desde el punto de vista político, como militar, por supuesto. Pues lo político iba determinando lo militar.


Esa misma ofensiva se puede ver entonces a partir de dos estrategias en pugna y en colaboración. La dirección del ERP estuvo siempre soñando, casi místicamente, en una gloriosa insurrección que pondría en fuga a la dictadura y a sus aliados internos, como externos. Esa fantasía del “gran estratega” Villalobos no tenía la más mínima posibilidad de darse. Esto por múltiples razones de la historia misma de la “guerra de contra-insurgencia” que implementó el imperialismo estadounidense. La asesoría militar que prodigaba el Pentágono a las fuerzas represivas salvadoreñas comprendía la puesta en marcha de una represión selectiva y de masas. Se usó la política de la “tierra quemada” con el uso de bombas hasta de media tonelada y semejantes algunas al napalm, algunas contenían fósforo blanco, etc. El Ejército invadía territorios y procedía a masacres, dándole la necesaria publicidad para escarmiento y para terrorizar al resto de la población. Los crimenes selectivos y la represión en las ciudades llevó a un debilitamiento de la acción de las organizaciones de masas. Muchos cuadros fueron llamados a integrarse a la guerra, a la actividad militar. La insurrección no podía lograrse por la propaganda y las difusiones de Radio Venceremos. Eso era simplemente una fantasía de Villalobos.


Hay que señalar algo muy importante. Nunca hemos analizado cuál fue realmente el impacto en el ánimo de los salvadoreños que produjo el asesinato de Monseñor Romero y la masacre durante su sepelio, la gente supo que esto sucedió ante todas las cámarasde televisión del planeta. Este impacto, pienso, fue largo y tuvo sus consecuencias profundas en la combatividad del pueblo salvadoreño de las ciudades, sobre todo de la gente de San Salvador.


Entonces si vuelvo a la pregunta, podemos concluir que se trata de un fracaso por un lado, pero de un triunfo del otro. Triunfo, pues esta ofensiva obligó al Ejército a cometer errores irreparables y lo condujo al asesinato de los jesuitas. El Estado Mayor tuvo miedo, se sintió cercado y al cometer esta nueva masacre produjo mayor indignación en el mundo. Se acrecentó entonces la presión internacional para obtener la salida negociada de la guerra. Las negociaciones se convirtieron desde entonces un horizonte alcanzable y pronto comenzaron a tomar forma.


Es necesario señalar que al haberse abandonado desde a mediados 1981 y definitivamente en 1983, los objetivos transformadores de la sociedad, el objetivo de instalar un gobierno revolucionario y emprender la liberación nacional por la revolución, no se iba a negociar el poder, sino que solamente el fin de la guerra. Los problemas sociales y económicos que motivaron la guerra quedaron intactos.


PSES: Es muy curioso que dos días antes de la ofensiva del 11 de noviembre estábamos asistiendo la caída del muro de Berlín y un par de años más tarde la Unión Soviética también acaba. ¿Cómo se explica una ofensiva de tamaña envergadura delante de un contexto geopolítico que le era adverso? ¿Había realmente posibilidades de ganar la guerra o estaban apenas queriendo gastarse las últimas balas para partir para la mesa de negociación, como de hecho lo hicieron 3 años más tarde?


El derrumbe del Muro de Berlín fue una sorpresa para muchos, casi para todo el mundo. Si los comunistas salvadoreños no vieron con buenos ojos la Perestroika, nunca pensaron que la sociedad “socialista” iba a terminarse dentro de poco tiempo. Y hablo de los comunistas, pues ya desde entonces son sus posiciones las que predominan en el Frente.


PSES: En 1992 se firman los acuerdos de paz pero la pobreza y la injusticia social no acaban. Y así pasamos a asistir al FMLN participando de la vida democrática y ahora todo mundo es libre de decir lo que quiera sin que el escuadrón le haga una visita amigable el siguiente día en la noche. Sin embargo, muchos países alcanzaron lo mismo sin haber necesitado de una guerra civil. ¿Valió la pena tantas vidas, tantos desaparecidos, huérfanos, daños a la economía y a la infra-estructura del país?


Cuando se inicia una batalla, no lo hacemos sabiendo de antemano cuál va a ser el resultado. Los que emprendieron la lucha y los que sacrificaron sus vidas no lo hicieron para este resultado, eso es evidente. Sin embargo para los que conocimos realmente lo que significa vivir constantemente en el miedo, en le terror de la represión, haber logrado los derechos democráticos de los que se gozan hoy, ya es un gran triunfo, algo históricamente muy importante. La dictadura duró décadas, iba adquiriendo formas distintas, pero es ininterrumpida desde 1932. Es decir la dictadura duró 60 años, se inició con una gran masacre y terminó con masacres que sumaron 75 mil muertos. Es decir que fueron generaciones enteras que nunca vivieron bajo un régimen democrático, que nunca conocieron las libertades burguesas. Estas son pobres y limitadas, pero al mismo tiempo reales.


El problema es cómo usar estas libertades para llevar adelante las luchas de transformación social. Este es el punto crucial de nuestra historia. Punto nodal de hoy, de nuestras perspectivas nacionales.


Los pueblos que lograron lo mismo sin guerra civil, simplemente tuvieron otra historia, tuvieron otra correlación de fuerzas. No creo que esto dependa integralmente de la voluntad de nadie. Por lo tanto no es muy sensato este tipo de comparaciones.


PSES: Carlos, si le dieran la oportunidad de volver en el tiempo y el poder de decidir el entrar o no a la guerra, ¿qué haría usted?


No se puede volver en el tiempo. No obstante no puedo echar al tarro de la basura toda nuestra historia, no se puede menospreciar o desvaluar el heroísmo de tanta gente que luchó y entregó su vida por una existencia mejor para todos. Lo que tenemos que hacer es recuperar toda esta historia, comprenderla, aprender de ella. Mucho de lo que estoy diciendo no lo hago a partir solamente de una visión histórica. Lo que he dicho es sobre todo una interpretación política. Pues la guerra y su resultado sigue aún determinándonos de manera inmediata. Incluso la promesa del cambio, incluso la incapacidad del Frente a enfrentar sus tareas actuales con el vigor y el rigor necesarios resultan de ese pasado también inmediato. Su oportunismo de derecha actual tiene raíces en este pasado inmediato. Incluso el hecho de haberse dejado imponer por una exitosa campaña a un candidato externo, cuyas reales intenciones ignoraban y que ahora resulta que no corresponden ni siquiera con los limitados objetivos que tiene el Frente. El Asocio que ha firmado Funes es simplemente contradictorio con la promesa del cambio, reintroduce con fuerza políticamente al Ejército, le entrega a hombres de la oligarquía la posibilidad de definir y determinar la política económica del país, incluye este Asocio la agravación de la situación de los trabajadores, se le va a imponer mayor flexibilidad, se le va a mermar los pocos derechos adquiridos. Le entrega la reforma institucional de la justicia a expertos extranjeros, que van a introducir criterios ajenos a nuestra cultura y a nuestro derecho. Nuestras intituciones de justicia serán sucursales de la justicia estadounidense tanto en su funcionamiento, como en su objetivos. Todo esto enmarcado dentro de la política de la “Seguridad Nacional” de los Estados Unidos. Todos sabemos que la justicia en los Estados Unidos es una institución que renquea, que funciona en beneficio de una casta, que persigue con discriminación a los pobres, a los negros y a los que ellos llaman “hispanos”. Se firma un Tratado con un país que tiene leyes incompatibles con las nuestras, que tiene procedimientos corruptos, para que sean ellos los que vengan a decirnos como debemos comportarnos. ¿Se puede uno imaginar peor estupidez?


PSES: ¿Es posible llamar los acuerdos de paz de una victoria de la izquierda?


Creo que ya he respondido ampliamente a esta pregunta.


PSES: Una última pregunta, con un FMLN a cada día más pragmático, hasta irreconocible cuando comparado con aquella organización que entró a la guerra, se podría decir que la izquierda salvadoreña, aquella que aún cree en un verdadero cambio ¿se ha quedado huérfana? Caso afirmativo, ¿qué hacer ahora delante de ese cuadro?


Sí, existe una izquierda que se ha quedado sin partido. La izquierda revolucionaria se ha quedado desorganizada, pues el FMLN ha dado un fuerte viraje reformista, ya no es una fuerza que persiga salir del capitalismo, de la sociedad de mercado, al contrario persigue profundizar la dominación del capital. Lo veremos cuando se enfrenten en la Asamble al Asocio firmado por Funes. Lo hemos visto en su actitud ante la realidad nacional, lo hemos visto al no proponer un substancial aumento del salario mínimo, al no proponer leyes laborales que le den nuevos derechos a los trabajadores, etc. Su voluntad de compromiso con el gran capital es evidente y ha sido proclamado por sus máximos dirigentes. Y debo advertir que visto la forma autocrática que tiene de funcionar, no existe la menor esperanza que pueda haber pronto algún cambio de dirección.


Por lo tanto, surge la necesidad de crear otro partido. No obstante aquí no se trata de volver a lo mismo, a repetir en todo los mismos errores del pasado. Es decir que es urgente e imprescindible la innovación en todo, incluso en la forma de la organización, en la manera de encarar la lucha política. Es decir poner todas las barreras que eviten caer en el electoralismo, en la adaptación y aceptación del régimen político que peremniza al sistema capitalista. Se trata pues de crear un nuevo partido de otro tipo. De nuevo entramos en otra etapa, en una etapa de luchas prolongadas. Pero esto requiere mayor desarrollo, imposible de hacerlo en pocas palabras.


Carlos, muchas gracias por su tiempo, Política Stereo y sus lectores se lo agradecen.


Permítanme agradecerles darme la palabra para opinar en estos temas. Quiero agradecer también la atención de los lectores de Política Stereo.

06 noviembre 2011

5 de Noviembre: resultado y continuación

Muchas son las interrogantes que han surgido en estos días anteriores al Bicentenario del Primer Grito de Independencia de San Salvador. ¿En qué nos concierne a nosotros un movimiento de criollos? Pero junto a esta pregunta aparece justamente su contraria ¿Fue acaso un movimiento exclusivamente de criollos? ¿Qué sabemos de la participación popular? Algunos incluso se han preguntado si debemos o no celebrar esta fecha. Otros se han interrogado sobre el significado para el presente de ese acontecimiento. ¿Cómo ubicar ese 5 de noviembre de 1811 en todo el proceso independista? ¿Por qué sabemos tan poco de lo que realmente sucedió en aquellos días? ¿Es cierto todo lo que nos cuentan en nuestras escuelas? ¿Qué hay de leyenda y de historia en el relato de nuestra Independencia?


Todas estas preguntas —me quedan muchas en el tintero— muestran con meridiana claridad que somos un pueblo en conflicto con su pasado. No se trata únicamente de problemas metodológicos de historiografía, aunque existan, sino que el permanente conflicto que tenemos sin resolver entre la clase dominante y las clases subalternas se proyecta hacia todo lo que hemos vivido en tanto que comunidad nacional.


La burguesía ha ido construyendo paulatinamente un relato para darle cohesión ideológica a su dominación, para infundirnos un sentimiento común de pertenecer de igual manera todos a un mismo conglomerado nacional y que por lo tanto todos tenemos los mismos intereses y las mismas prerrogativas. La realidad nos grita a diario la falsedad de tales postulados. Me viene a la memoria una de las tantas frases célebres del líder cubano Fidel Castro, en los años sesenta, en uno de sus discursos dijo más o menos así: “Nos casaron con la mentira y ahora quieren obligarnos a vivir con ella”. Pues a nosotros no nos casaron con la mentira, sino que nos arrejuntaron, pero el resultado fue el mismo y las consecuencias han sido que no creemos nada de lo que nos cuentan y sin embargo han logrado amansarnos en este amancebamiento con la mentira.


Pero no podemos como respuesta a esta falta de certezas históricas, a este puñado de leyendas, hechos confirmados, mentiras e inventos, ponernos a inventarnos nuevas leyendas y nuevas mentiras. Si la historia tiene algún sentido es precisamente el que consiste en explicarnos nuestro presente. La historia no es un tribunal que juzga, sino que un relato que ayuda a entender, a comprender.


El 5 de noviembre de 1811 no fue un chaparrón en un cielo despejado. Es justamente esto lo que debemos meternos en la cabeza, que los acontecimientos que se iniciaron ese día en San Salvador y a partir de esa fecha en otros lugares de la Intendencia, son el resultado de un proceso, de todo lo que venía gestándose en los ánimos y conciencias de nuestros antepasados. Lo que significa que esa revuelta, esa insubordinación es al mismo tiempo un resultado y un inicio. Es decir se trata de un parto de algo que venía incubándose durante muchos años. Cada sector de la población tenía sus propios malestares, sus propias reveindicaciones, sus demandas. ¿Quién podía unificar todo eso? Al igual que sucedió en otros lugares, en Francia, por ejemplo, la burguesía supo aglutinar bajo su bandera al resto de clases explotadas. La Revolución Francesa también fue precedida de las famosas jaquéries, revueltas campesinas. Agreguemos que los escritos de los Iluministas son también precursores de la Revolución. Los intereses del burgués, no eran los mismos que el de los siervos. En San Salvador fueron los criollos que ya no se sentían ligados a España, ni participaban de los beneficios que prodigaba la administración colonial, los que encabezaron el movimiento.


Es aquí que debemos cuestionarnos ¿fueron todos los criollos los que se levantaron contra el Rey y su dominación? ¿Nuestros historiadores de antes y de hoy nos ofrecen una respuesta a esta pregunta? De alguna manera sí, pues en su gran mayoría los criollos que eran miembros de los Cabildos, no se unieron a la insurrección, al contrario muchos votaron “protestas y condenas” contra los insurgentes de San Salvador. Y estos hechos están consignados en algunos libros de nuestra historia, al mismo tiempo que en Metapán hubo protestas populares y se enunciaban los reclamos precisos contra las alcabalas y el monopolio de los estancos, el Cabildo y algunos criollos apoyaban a la Capitanía General de Guatemala. Lo mismo sucedió en Santa Ana. Y el alcalde de entonces, José Mariano Méndez, era un criollo. La clase dominante sigue dándole su nombre a una escuela y a una calle principal. Hasta ahora ningún homenaje a los que en el barrio España (ahora ya desaparecido) se amotinaron y fueron duramente reprimidos y luego deportados hasta las cárceles de Guatemala.


Las jornadas de noviembre no se reducen ni a las campanadas, ni a San Salvador, pero es necesario decir que fueron los capitalinos los que encabezaron el movimiento y que de alguna manera planteaban con mayor fuerza las demandas. La conspiración se venía fraguando desde cierto tiempo anterior al 5 de noviembre. Es necesario saber que las autoridades coloniales, en agosto de ese año, vaciaron la Casa de Armas por orden del Capitán del Reino, don José de Bustamante y Guerra y se llevaron asimismo a Guatemala todos los fondos que había en San Salvador. Se habla de once mil setecientos fusiles, noventa y cinco mil doscientos pesos, pertenecientes a la Hacienda Real, veinte mil seiscientos veinte y uno del Consulado y doce mil setenta y siete, de propiedad particular[1].


La conspiración fue de alguna manera descubierta, de lo contrario las autoridades de Guatemala no hubieran vaciado de armas a San Salvador, ni hubieran procedido a allanamientos de moradas. El descontento era general y se manifestaba. A tal punto que las autoridades coloniales instauraron un tribunal especializado en la represión, me refiero al “Tribunal de Fidelidad”. Se trataba de reprimir a todos los que divulgaran noticias contrarias al gobierno del Rey y que fueran subversivas contra el orden colonial. La represión iba dirigida contra todas las capas de la sociedad.


La Corona se manifiesta preocupada, no solo por lo que pasa en la Capitanía General de Guatemala, sino por lo que está ocurriendo en todo el continente. Aunque las autoridades reales se encontraban raptadas en Francia, sus leales seguidores, la Regencia, tomaban medidas para peremnizar el poder real en América. La Regencia les acordó a los americanos los mismos derechos políticos que gozaban los peninsulares y en junio de 1810 se publica en Guatemala el manifiesto de La Regencia que le acuerda el derecho a la Capitanía de enviar diputados a las Cortes de Cadiz para una Asamblea Constitucional, convocada para 1812.


Las autoridades coloniales sienten que el descontento aumenta, la represión se ha intensificado, la conducta del Tribunal de Fidelidad es contraproducente, pues encarcela y confisca bienes. En febrero de 1811, siete meses de haber instaurado el Tribunal de Fidelidad se ven obligados a disolverlo. En tanto que Vicario Provincial, José Matías Delgado, recibió la orden del recién nombrado Capitán General Bustamente y Guerra de dirigir a todos los curas de la Intendencia que se “instruya a los indios” y que el aumento de tributos que había instaurado el Cabildo de la Intendencia quedaría abolido en el próximo mes de octubre.


La represión y el control sobre la población no se ejerce sólo en San Salvador, aunque se sabe ya en Guatemala que es allí donde la conspiración está fructificando más. Justamente después de haber sacado todas las armas de San Salvador en agosto de 1811, en septiembre el Capitán General, José de Bustamante y Guerra establece que nadie puede circular en el Reyno de Guatemala sin el debido salvoconducto.


Estos pocos hechos que he mencionado muestran claramente que el proceso fue complejo y que no se puede reducir a un solo día. Como lo dije arriba, el 5 de noviembre de 1811 es resultado y continuación de un proceso.



[1] Historia de El Salvador, Anotaciones cronológicas 1810 – 1842 Tomo I; Francisco J. Monterrey, pag. 15.

03 noviembre 2011

En noviembre de 1811

Les transcribo aquí un trozo de mi novela "Relación breve y verdadera...". Recuerden que es ficción, pero debo al mismo tiempo referir que hay en el transfondo un hecho real. He mezclado los nombres de mis personajes con los nombres reales de personajes históricos de esas jornadas.


(...)


En esos días corrió el rumor de que las tropas del coronel Aycinena acamparían en Santa Ana, por consiguiente el Cabildo ordenó que se prepararan apartamentos para el Regidor Decano Doctor José María Peinado y para el Regidor Doctor y Coronel don José de Aycinena. El nombramiento del Doctor y Coronel Aycinena en el cargo de Corregidor Intendente de Armas de la provincia de San Salvador era interpretada por la mayoría como una categórica desaprobación del intendente y gobernador Gutiérrez y Olloa, cuya actuación con los curas Aguilar sobrepasaba su propia juridicción y sus atribuciones, se trataba de un insultante atropello para todos los criollos. El no haberle abierto puertas al presbítero don José Matías Delgado se había juzgado en la Universidad Real de Guatemala como una afrenta a toda la intelectualidad de la Capitanía, su desaprobación fue unánime entre los distintos bandos universitarios. El nombramiento del coronel Aycinena también significaba para los más advertidos que la Capitanía General deseaba evitar un desenlace sangriento, dándole prioridad a la negociación y a las propuestas pacíficas.


Magadalena Rosa también se habia encaminado hacia el barrio España, sin rumbo preciso, iba al tanteo, buscando que un encuentro casual pudiera dirigirla al sitio de convergencia de todos los que como ellas se negaban a dejarle a los criollos el derecho de expresarse en nombre de todos. Le parecía que todas las demandas que se formulaban concernían sólo la vida de afuera, la que se desarrollaba en las audiencias y cabildos, en los salones repletos de muebles, utensilios, trastos, armarios, repisas y cubiertos de papeles y cortinas, pero a nadie se le ocurría hablar de lo que todo eso habia costado, de lo que seguiría costando si no se le ponía el nombre exacto al confuso sentimiento de ser todos uno. Ese uno a quien se le negaba leer, escribir incluso cartas de amor, ese uno que con todo derecho quería mandar sus productos añileros por todos los rumbos y a todos los puertos, pero ese uno también sufría de otros males de los que nunca se hablaba.


Magdalena Rosa conocía los dos mundos, pero no pertenecía a ninguno. Los criollos la llamaban india sin que lo fuera, los indios la sabían ladina, mulata igualada, que quería ser blanca. Los mestizos pobres podían envidiarla, los otros que tenían algún oficio tal vez la comprendían y compartían con ella sus propias ganas de hablar por todos, por los indios y por los criollos. Magdalena Rosa no tardaría en comprender que al punto de convergencia confluían con el mismo paso titubeante la confusión, el enredo, el alboroto de silencios seculares, de sentires ocultos, de aspiraciones sofocantes.


Doña Josefa iba también al tanteo, con su corazón revuelto, con su cabeza en un laberinto de argucias con las que trataba de justificar el rumbo de sus pasos. Lo único claro era su idea fija y obsesiva de los últimos meses, explicarse con qué derecho se había arrojado el poder de privar a una madre del goce de su propio hijo. Sabía que era un derecho de casta, un derecho que aunque se lo repitieran, nada tenía de cristiano, ¿por qué una india no podía educar cristianamente a su hijo? Porque ese había sido el pretexto, esa la justificación. Ahora un sentimiento oscuro que no era realmente un arrepentimiento la movía a ligar en su corazón y en su cabeza la tranquila certitud de que se podía seguir siendo cristiano sin Rey y sin España.


La gente que había sido prevenida del lugar y de la hora de la reunión era tanta que de secreta se volvió un motín. Al principio las calles del barrio España se fueron llenando de mujeres, algunos hombres se asomaban a las puertas y parecían acumular en los ojos miedo y cobardía. Pocos daban el paso para acompañar a sus mujeres, éstas al verse augmentar se erguían y poco a poco fueron ocupando el empedrado. La muchedumbre desembocó en una plaza llena de almendros. Doña Josefa vió a Eusebio al lado de Tiburcio Morán. Trató de acercarse, pero la mano de Magdalena Rosa la detuvo. Al reconocerla doña Josefa cayó en sus brazos, las dos se abrazaron y mezclaron risa y llanto. La niña Isabelita estaba en un grupo de mujeres que discutían los términos de una proclama. Alguien creyó reconoder a Inés Anselma Ascencio, a Juana de Dios Arriaga y a Fabia Dominga Juárez de Reina. No se supo de dónde salieron los caballetes y los tablones para la improvisada tarima a la que iban subiendo mujeres y hombres que tomaban la palabra para anunciar lo que estaba pasando, como que en Usulután los vecinos del barrio La Pulga y los del barrio Cerro Colorado habían depuesto al Juez Real y al Teniente Ignacio Domínguez y que habían nombrado un nuevo alcalde. En Metapán también la insurrección tomaba auge y que también los metapanecos exigían la anulación del fondo de reserva. Ese impuesto que agravaba a todos los hombres desde los doce años hasta los cincuenta con un pago de cuatro reales anuales. La alcalaba, cuya anulación se exigía cualquiera que fuera el nuevo gobierno, era del medio real que se pagaba por cada peso del valor de la venta de una res, volviendo la carne lujo exclusivo de los chapetones. Se reclamó que el tabaco de los estancos fuera vendido a tres reales la libra. La gente comenzó, luego de la lectura de todas las demandas, una marcha hacia el Cabildo para exigir un gobierno municipal sin chapetones y que apoyara a San Salvador.


La marcha no logró salir del barrio España. Los soldados de las Milicias Reales fueron rápidamente despachados para que pusieran coto al disturbio. Soldados de a caballo, armados de bayonetas caladas, acometieron contra las mujeres en nutrido galope. La muchedumbre fue recorrida por un aterrado clamor. Muchas mujeres se quedaron espantadas y ateridas. Resonaron disparos que pusieron en desbandada a los menos aguerridos. Los soldados llegaron preparados y dispuestos a guerrear contra los amotinados que creyeron debidamente armados. Algunas mujeres se avanzaron a la cabeza del cortejo y formaron una ringlera tomadas de las brazos. Los soldados obligaron a sus caballos a levantar las patas delanteras frenándolos con violencia, al enfrentarse a la altanera y determinada postura de las mujeres. Algunos hombres también se adelantaron, pero al verlos los soldados de infantería descargaron sus fusiles produciendo una salva ensordecedora. El estruendo provocó la fuga de la mayor parte. La caballería recibió la orden de atacar de nuevo. Se oyó el alarmado relinche de los caballos que nuevamente se alzaron en sus patas traseras negándose a embestir la barrera de mujeres. Los soldados de la infantería recibieron la orden de calar también sus bayonetas. Ellos embistieron sin rodeos, ni miramientos. Ese asalto puso en fuga al resto de manifestantes, que nunca creyó que su marcha pacífica pudiera provocar tanto ardor, ni tanto odio.


El jefe de la plaza había recibido órdenes tajantes y precisas de capturar a los cabecillas. Alguien había levantado la lista. Nunca se supo quien fue. Algunos meses después se dijo que alguien afirmó haber reconocido la silueta del hermano Pedro. Pero el tiempo era demasiado corto para que hubiese retornado de las Filipinas, salvo si ese viaje no fuese un estratagema. Al primero que prendieron fue a Juan de Dios Trigueros y a su mujer Juana de Dios Arriaga, los dos estaban en la primera fila. Lucas Monzón fue apresado cuando se opuso con fuerza a la captura de su mujer, Inés Anselma Ascencio. Aprehendieron a Bruno Lorenzo Rosales, momentos más tarde a Dominga Fabia que fue atropellada para que delatara a su marido, considerado como la cabecilla principal de la insurrección santaneca.


El alcalde Señor don Mariano Méndez y los ediles don José Tellez, don José Ciraico Méndez, don Domingo Quiroa, don Pedro Miguel Rodríguez, don Francisco Antonio Méndez y don Francisco Díaz creyeron necesario remitir, firmando personalmente la orden, los prisioneros engrillados a las cárceles de Guatemala. Informaron también que no se pudo capturar a los cabecillas Tiburcio Morán y Eustaquio Linares. Días después (el veintitrés de noviembre) fue capturado Francisco Román Reina (alias Fabio), quien al saber maltratada a su mujer, no intentó escapar huyendo de Santa Ana. Creyó inútilmente que su captura sería la libertad de su mujer. Con él se encontraba su sobrino Ramón Salazar que fue asimismo hecho preso y remitido engrillado el veintiocho del mismo mes a las cárceles de Guatemala”.


El veintidós de noviembre entraron en Santa Ana las tropas del Coronel e Intendente don José de Aycinena. El nuevo Intendente ordenó que se pusiera en libertad a todos los presos santanecos que no estuvieran en la lista de cabecillas.

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31 octubre 2011

Las campanas y la historia

Leí por allí, no sé si sea cierto, que un historiador salvadoreño ha establecido que no fueron las campanas de la Iglesia de La Merced las que sonaron en la lejana alborada del lluvioso 5 de noviembre, sino que otras, las de una Catedral. Es posible. Tal vez sea cierto. Aunque al leer esto de un ojo, no quise detenerme, luego al retornar la mirada, paré mientes y cabalgaron en tropel muchas preguntas. ¿Qué importancia tiene esto para saber en qué y cómo siguen determinándonos los hechos que ocurrieron en aquellos remotos días? Porque en realidad la función de la historia no es tanto narrarnos el acontecimiento, sino que a través de esta narración explicarnos nuestro presente, para entender lo que nos sucede, para saber quiénes somos.


La pregunta de la importacia de saber si fue en La Merced o en una imposible Catedral (entonces San Salvador era parroquia y no arzobispado) donde sonaron a revuelo las campanas, me trajo otra, ¿qué nuevos testimonios tiene este historiador para refutar lo que se afirmó durante tantos años? Acaso no sería una noticia mayor para nuestra historia saber ¿de qué huellas deduce esto el historiador? Porque no ha sido el sonido de las campanas que ha llegado hoy hasta sus oídos y a través de él distinguir acuciosamente la diferencia del tañido. Supongo que el documento existe, una carta, un recorte de algún periódico, la anotación en algún libro viejo, el registro en alguna memoria de la época. Imagínense el valor de ese descubrimiento, pues hasta hoy no tenemos mucho o casi nada en qué fundar lo que nos cuenta la tradición. Porque el hallazgo sería ya un acontecimiento histórico en sí, de alto valor. Puesto que en esto es muy cierto que lo raro es caro. Y antes de poder sacar del documento la información que esconde, es menester autentificar la fuente.


Y si hablo de huellas es porque —aunque esto parezca perogrullada— lo que podemos saber de nuestro pasado es siempre mediatizado por algún testimonio que hemos sacado de documentos. Los documentos a veces no afirman nada, hay que sacarles a puras deducciones lo que contienen. Mucho se construye en la historia por meros indicios, huellas que como sabuesos hay que husmear y seguir las trazas. En muchas ocasiones la interpretación fue precipitada o tal vez no muy concluyente. Esto es cierto, por eso que los verdaderos historiadores, cuando afirman algo muestran sus fuentes, las publican para que sus pares puedan corregir o, quién sabe, aportar otra opinión.


Los Archivos de Indias


Nosotros hemos sufrido para reconstruir nuestro pasado del rapto que se ha cometido con los Archivos que se encuentran ahora en Sevilla y en otros lugares de España. No creo que en estas fechas y pasado tanto tiempo no podamos reclamar lo que nos toca. No tanto que nos lo devuelvan, sino que nos ayuden a estudiarlos. Pienso que la fecha se prestaba para que la Universidad salvadoreña, la Secretaría de Cultura, el Ministerio de Educación y el Ministerio de Asuntos Exteriores se unieran y pidieran a la UNESCO y al gobierno de España darnos los medios para que jóvenes historiadores de nuestro país pudieran aprender a tratar los famosos Archivos de Indias y otros más. Hay allí de seguro tesoros aún sin explorar.


Porque en vez de discutir si fueron o no las campanas de La Merced las que repicaron, si el cura Delgado tomó o no la cuerda, tal vez podamos alguna vez saber qué fue lo que durante años se fue construyendo en las mentes y ánimos de los sansansalvadoreños para que un día, que me he imaginado lluvioso, salieran a las calles a reunirse y proclamar sus demandas de independencia. Porque en esas voluntades sucedió en esa ocasión algo extraordinario, eso rompió la rutinaria vida, salió a la superficie la constante labor del famoso topo de que nos habla Marx. Y miento a Karl Marx para insistir que la circunstancia de aquellos días ancianos, en la que existieron esos hombres y mujeres corrían otras ideas de las que se nutrieron. Eran otros modos de pensar anteriores a las doctrinas marxianas. Entonces Marx andaba por los tres años de edad. Insisto en esto y no me voy a cansar de hacerlo, mientras existan abogados, sociólogos, políticos, escribidores y gente sin título que anden reclamándoles a los próceres el haber pensado como se pensaba en su época.


El Santo Tribunal


Imagínense el heroismo de entonces, leer textos del Iluminismo prohibidos por la Santa Inquisición y la Corona, textos que eran rastreados por informadores, cualquiera que fuera su forma. Y esto tiene su importancia, pues nuestros antepasados, nuestros ancestros copiaban a mano para su difusión local lo que les llegaba tal vez en un solo ejemplar.


Lean este pequeño extracto de mi novela “Relación breve y verdadera” que trata justamente de este Primer Grito: “”De qué servía que el Santo Tribunal de Nueva España diera instrucciones al Comisario en Guatemala, al Superior, que se recogiera las obras del abate Pradt. El mismo había leído y recodaba “quantos puedan encontrarse en tierras de esa Capitanía General o en poder de qualquiera persona por priviligiada que sea, bien sea impresa o manuscrita las recogerá inmediatamente remitiéndolas a este Tribunal sin quedarse ni permitir se quede con copia, borrador o extracto de ella y reciviendo declaraciones en forma a los sugetos q. la tuvieren, sobre el medio y conducto por donde la hayan adquirido, y si han vendido alguna obra, la han prestado o regalado, expresarán el nombre de la persona y lugar de su residencia para proceder a recogerla, como también si saben de algún sugeto la tenga, sin q. se omita hacer las preguntas necesarias afin de aberiguar la verdad, etc. etc.”. Todo lo que viene en cursilla lo saqué de un libro de historia de Guatemala, guardando la ortografía y su contenido fielmente.


El texto se sitúa alrededor de 1782, cuando un tal Fray Fermín Aleas se dirigió al propio Rey para denunciar la situación que reinaba en la Universidad de San Carlos: en aquélla el método era desarreglado, “leyéndose una moral corrompida, una Teología sistemática, y unos Derechos nada fructuosos a la Juventud, y a la patria: de cuya falta de principio se originan asi la relaxación de costumbres que tan generalmente se advierte en ese Reyno, como la torpe ignorancia en que están enbueltos aun los mismos Ministros...“. Esto también lo cito tal cual lo encontré en el mismo libro de historia de Guatemala.


Estos pasajes nos aclaran mucho del nivel represivo y de persecusión en la que vivieron los hombres de aquellos años. Los inquisidores no bromeaban, no se andaban con muchos miramientos. Supe mientras preparaba los materiales de mi novela que el cura José Matías Delgado fue llevado arrestado a las cárceles de Guatemala, cuando la rebelión de San Salvador fue sofocada. No fue el único preso, a otros los llevaron engrillados, a pie.


El proceso todo fue largo, tuvo momentos cumbres, el acontecimiento que se inició el 5 de noviembre de 1811 es uno de ellos, pero se trata no sólo de un día, sino que de jornadas gloriosas que provocaron ecos en toda la Capitanía y que se prepararon largamente durante años.

21 octubre 2011

Desastre en El Salvador

Usulután

Sitio de El Niño

Santa Tecla

Río Acelhuate

Puente Ateos (colapsado)

La Joya

Jayaque Tepecoyo

Ista de Ahuachapán

Presa 5 de Noviembre

Hachadura

Cruce a Opico

Col Campestre



Carretera al puerto de La Libertad

Carretera Puerto de La Libertad

Carretera a Santa Ana

Carretera a Comalapa

Antiguo Cuzcatlán

Ahuchapán