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11 agosto 2018

Nuestra democracia resucitó al tercer día

Ya son más de tres años que el "niño" Nayib pide, ruega, patalea, insiste, transa, se desliza por ser candidato. Primero fue dulce y manso con los dirigentes del FMLN, trató de convencerlos, de amansarlos, pero no hubo tales y al darse clara cuenta que no cederían se volvió impertinente e hizo declaraciones contra el gobierno y su partido de entonces semejantes a las que pudiera hacer Cristiani. Pero no fue por esto que los cupuleros decidieron expulsarlo, sino un episodio de rabieta infantil contra la sindica del concejo municipal. Pero en estos tres años se fue construyendo la imagen de alguien que justamente no iba a transar con nadie, de rectitud extrema, lanzando a la faz de la gente, "si no se roba, el dinero alcanza" (el dinero de la alcaldía de San Salvador no le alcanzó, dejó déficit) y sobre todo que en su gestión iba a realizar una obra diaria, pero de todas esas obras la única que queda en la memoria es el suntuoso gasto para arreglar a su gusto el centro capitalino. Quedó bonito, según algunos, pero ese remodelaje deja a la municipalidad siguiente un gasto permanente de electricidad y agua que se veía obligada a heredar. Pero el que ahora salta a la memoria de todos es que "su corazón está a la izquierda y nunca entraré en GANA".

Ahora es miembro de GANA, el candidato a la presidencia de GANA. Al parecer esto no es significante para muchos, pero sí y demasiado para otros. Los episodios legales realmente no son insólitos. El primero es que la Ley Electoral le da a los partidos un lapso anterior de seis meses máximo antes de declrarar la candidatura, este requisito ya no podía cumplirlo Nuevas Ideas, incluso que hubiera sido declarado legalmente como partido en un proceso "expres", fue por eso que Bukele nunca se hizo miembro de Nuevas Ideas. En esto nadie tiene la culpa, si no contamos la ley, la culpa es suya. Pudo comportarse más impertinente y más pronto con los dirigentes del FMLN, para que lo expulsaran con mayor antelación, aquí, en este tiempo politiquero, que reside el hueso duro que le lanzaron los cupuleros. Pero la conducta alagartada de Bukele, sin paciencia, como un niño que se tira al suelo, se puso a patalear, creyendo los sofismas de Ulloa de que sí se podía interpretar la Ley al gusto de "su cliente". Pero eso no es así, la ley de partidos se aplica a los partidos legalmente constituidos e indica qué se necesita para serlo. Y esto que es una medida legal y política, no tiene interpretaciones coyunturales, ni mucho menos politiqueras. Eso el grupito que lo rodea lo sabe muy bien. Sin embargo todos en concierto le hicieron creer a la gente que no legalizaban al movimiento "Cuáles Ideas" para que Bukele no se presentara, que era un complot, una confabulación anti-democrática. Con esto resumían todo, si no se le cumplen los caprichos al "niño" Nayib se viola la democracia, si le dan gusto la democracia salvadoreña se mantendrá brillando como el parque Cuzcatlán.

La idea sorpresiva de entrar al CD fue un mal cálculo, pensaron que no iba a repetirse con este partido lo que le hicieron al PCN y a la DC, pero sí lo hicieron, también esos partidos tenían entonces diputados y aplicaron la Ley con atraso. Esto también para el grupo de "consejeros publicistas" de Bukele fue un definitivo crimen contra la santa democracia salvadoreña, cuya esencia es la posibilidad de que el "niño" Nayib se presente como candidato presidencial. Pero el TSE aplicó la implacable y dura ley. Aquí los partidos no dejan de tener su responsabilidad, pues en el TSE cada uno tiene su cuota de autoridad y de antojo. En nuestra democracia (tan brillante como una plasta en pleno sol) las leyes la hicieron todos los partidos a espaldas de los ciudadanos, con la posibilidad de chantajes y nocturnas y escondidas "encerronas". Es esta democracia que ha revivido después de su "asesinato" al declarar ilegal al CD. Ahora renace blanca, inmaculada, brillante porque el "niño" Nayib tuvo una intervención quirúigica espiritual y le pusieron su divino corazón al lado derecho y sin mayores escrúpulos, ni remilgos pudo entrar a GANA. Nulas fueron las promesas, nulas quedaron las antiguas convicciones, nulas se volvieron todas las críticas a la partidocracia.

El mundo es ahora nuevo, todo está a salvo, ya los golondrinos podrán dejar sus "ideas" nuevas o viejas y campantes entrar a GANA si a ellos también se les antoja, podrán los encargados del negocio NI pactar con GANA los secretos arreglos que ya tuvo su "niño" Nayib. Todo está salvado, todo cobra esplendor, Nayib Bukele ya puede presentarse como candidato. Y como esta era la condición central para que todos los salvadoreños tuvieramos democracia, podemos dejar todo tipo de luchas para extender nuestros derechos y dejarles a los partidos que "mangoneyen" todas las instituciones de nuestra "república bananera".

12 junio 2018

El populismo tiene su historia


Los salvadoreños somos una nación que presta poca atención a su historia, inclusive a veces preferimos el mito o la leyenda y cuando no tenemos ni el uno, ni la otra, pues nos ponemos a inventarlos. El presente se nos aparece como desprovisto de raíces, como si lo sucedido antes no tuviera nada que ver con lo que nos pasa ahora. Felizmente y de seguro hay entre nosotros excepciones, tan pocas, que su actuación pasa desapercibida, ignorada en los dos sentidos de la palabra, e.d. su noticia no nos llega y si nos llega no la tomamos en cuenta.
 
En estos meses hemos sido testigos del surgimiento de un fenómenos social vertiginoso, la fascinación o encanto que ha provocado Nayib Bukele. En pocos meses su popularidad lo ha propulsado al primer lugar en las intenciones de votos para las próximas elecciones presidenciales. Todos los sondeos lo dan vencedor desde la primera vuelta. Su carácter vertiginoso y por demás imprevisto, evidentemente ha sorprendido y ya existe una nutrida literatura periodística que pretende explicar el caso. Como todos estos escritos y videos son tan recientes y aún pululan en diarios y revistas, no urge resumirlos.
 
No obstante, valga decirlo, estos materiales constituyen opiniones políticas (no son estudios sociológicos, ni antropológicos), algunas laudatorias y las otras adversas.
 
La instantaneidad del fenómeno es indiscutible y cierta, aunque al mismo tiempo es relativa, en el sentido que los últimos años Bukele se ha dedicado a promover una imagen de hombre probo y además rebelde. Pero la instantaneidad y la extrema popularidad alcanzada por el personaje han obligado a muchos a calificar este caso como inaudito, como inédito en nuestra historia. Es en este punto que cobra sentido lo que aludo en el primer párrafo, el populismo y su hombre providencial tienen su antecedente en nuestra historia y su forma súbita también. Me refiero a Arturo Araujo. Los partidarios de Bukele no se refieren a este antecedente histórico por razones evidentes, una es el rechazo de tildar al movimiento “Nuevas Ideas” y a su ídolo de populismo. Por supuesto que Bukele no repite a Araujo, las circunstancias nacionales e internacionales no son las mismas y el contenido programático de Araujo era claro y concreto, lo forjó inspirándose de la obra y actividad social de Alberto Masferrer, Bukele se caracteriza por la vaguedad y hasta cierto punto la vacuidad programática. 

Un símil si se puede encontrar y de talla, ambos crean un movimiento y un partido ad hoc. Araujo también aquí es mucho más concreto y preciso, pues crea un partido que se posiciona en uno de los lados del espectro político, su partido laborista es de izquierda, aunque no revolucionario, se trata claramente de un partido reformista con alianzas internacionales, por lo menos deja palpable su afinidad con el laborismo inglés y de la Internacional Socialista que se opone a la Internacional fundada por Lenin. Esto por supuesto lo saben entonces y lo entienden los versados en el tema y con cierta experiencia.
 
El caso de Bukele es distinto, pues ha lanzado una redada en las turbias aguas de nuestra actualidad política. Definirse claramente de izquierda le restaría buena parte del posible electorado de derecha, que también se ha mostrado indispuesto con sus dirigencias y grupos parlamentarios y desde el lanzamiento de su movimiento lo afirma sin ambages, cabe en él todo el que quiera venir ya sea de derecha o de izquierda (lo dijo en este orden). Ese discurso inicial está completamente contaminado por la recién ocurrida ruptura con el FMLN. Por eso declara que no se le van a exigir credenciales a nadie y que no se va a expulsar a nadie. Bukele sabe que la gente de derecha lo considera de izquierda, por eso urge que lo acompañe alguien cuyo compromiso pasado y presente sea claramente de derecha y Walter Araujo le cae como anillo al dedo, toda una sortija.

Un discurso rodado

Bukele con toda razón juzga imperioso seguir en el proscenio de la escena política, aprovechar sus últimos meses de alcalde capitalino (publicidad con miles de dólares, locales y la reputación del cargo). Por ello multiplica viajes y figuraciones. Su discurso es sencillo y hasta claro al mismo tiempo por su cándido esquematismo, pero ya puesto en práctica en los años de su pertenencia al FMLN. Oponerse radicalmente a la cúpula sin detallar los puntos de la discordia, siempre usó términos generales “abandonaron los antiguos ideales”, “incomplimiento por lo que la gente los eligió” y otras expresiones de la misma calaña y luego proponerse como el mejor indicado para remediar todos esas anomalías, promoviendo su candidatura a la presidencia de la República. Esta actitud publicitaria fue permanente y la prensa de derecha le hizo eco y sus propios relevos en las redes sociales a diario no escatimaban esfuerzos para presentarlo como el mejor candidato para mantener en el poder a la izquierda. Su campaña por su designación como candidato del FMLN iba a la par con las picas hacia los cabecillas de la dirigencia efemelenista. Esta situación duró cierto tiempo, la posición de la cúpula era ambigua y tardaba en decidirse. Es probable que en sus conciliábulos decidieron temprano, pero en público en un astucioso cálculo se mostraron como que no podían optar entre tamales o pupusas.
 
Bukele trató de forzar la decisión y los dirigentes del Frente no se dejaron torcer el brazo. Pero llegó el momento en que ya no se podía seguir tergiversando (cuestiones de calendario político). Los cupuleros intentaron un compromiso y le insinuaron la vice-presidencia. Bukele muy humildemente consideró que ese cargo era para él demasiado decorativo, indigno de su sublime persona. No obstante no se dio por perdido o fue por simple inercia siguió su campaña presidencial al interior del FMLN, luego vino la “telenovela” de su expulsión, lleno de peripecias y de ocultos cálculos políticos y politiqueros. No obstante fue entonces que pasionalmente se jugó para muchos volcarse a apoyarlo y entregarse denodadamente en promover la imagen del cordero que amenazan con inmolarlo (este aspecto de la víctima ha sido y seguirá siendo un momento crucial de su propaganda).
 
El fogueo al interior del FMLN y el rodaje del esquema discursivo le sirve ahora para no tener que llenar el vacío programático y dar la impresión de afirmar lo esencial. En realidad en cada una de sus salidas o prestaciones trae para el público un tanate de ocurrencias. Cuentitos tal vez sacados de suplementos semanales o de “Selections Readers”, los que transforma hábilmente en parábolas y cuya interpretación la acomoda a su sufrida y perseguida persona. Hay otras ocurrencias, un hospital, alguna consigna, una universidad con un local y terreno (aunque sin presupuesto definido, sin definir materias, ni facultades, ni tampoco académicos competentes que asuman la enseñanza). Con este tipo de ocurrencias heterócliticas le ofrece a la concurrencia un catálogo de supermercado, hay de todo y a todo precio, sobre todo gangas. Como salta a la vista Bukele en esto sigue las hondas huellas de cualquier demagogo que busca engatusar al público asistente. Por el momento esto le funciona y el pueblo no exige más porque ignora qué se puede y se debe exigir a un hombre político que promete “nuevas” prácticas y darle un escobazo sacramental al viejo y caduco mundo de la “partidocracia”. Es este escobazo sacramental e inaugural el que ha levantado el entusiasmo, que ha avivado la maltrecha esperanza que nutre las ilusiones salvadoreñas.

Estrecho y lánguido espacio democrático


El partido ARENA en el poder no fue, ni podía ser un partido de la esperanza, ni de ilusiones. Estaban en el poder como sus dueños, cuya misión era sobre todo no dejarse “robar” por los “rojos” lo que les pertenecía. No gobernaban para la gente, por supuesto que sus campañas electorales estaban llenas de promesas incumplidas. ARENA heredó el poder de sus predecesores que remontan hasta los que derrocaron a Arturo Araujo, llegaron al poder con el prestigio de haber parado a la ola comunista. No obstante se tuvo que abrir un estrecho y lánguido espacio democrático. Fue por ese caminito que apareció el desgaste que sufrió ARENA. Sus gobiernos se fueron cada vez más perfilando como desgobiernos asfixiantes de toda esperanza y de cualquier ilusión.
 
El FMLN encarnaba para buena parte de la población la posibilidad de otra vida, de algo mejor. No obstante este partido seguía inspirando miedo, todo el arsenal de la más rancia propaganda anticomunista estaba vigente y era muy vivaz. Entonces ambos partidos se percibían como agentes sociales diametralmente opuestos. Fue esto lo que elevó al rango de explicación del estancamiento socio-económico a una sola palabra: polarización. Esta aparecía en todo rincón político, en discursos, en los gestos, en los diarios, en las revistas, en los desfiles y por supuesto en las debates parlamentarios. Esta polarización fue la que ha mantenido cautivo el “núcleo duro” del electorado de ambos partidos. La polarización se volvió un ente fantasmal, extraño y todopoderoso. El espacio político estaba por entero ocupado por él.
 
La cúpula efemelenista buscaba como salirle al paso a esta situación tan desfavorable, le pusieron en bandeja dorada a Mauricio Funes y esto desde el 2005. No obstante Schafik Handal no aceptó por dos razones, la primera pues consideró que era su turno y la otra fue que el FMLN perdería su personalidad y consistencia política si se confiaba en una persona exterior y pensaba justo que era preferible una derrota auténtica que una falsa victoria, sabía o suponía que más pronto que tarde el miedo iba a sufrir su natural erosión. Tras el estrepitoso fracaso de Handal y del FMLN la dirección aceleró y concluyó la “alianza” con Mauricio Funes. Apareció la figura del candidato exterior al partido.
 
Durante cierto tiempo Bukele jugó a lo mismo, aunque adhirió más temprano, con el fin de pisar confortablemente lo que pensó el primer peldaño hacia la presidencia: el puesto de alcalde de San Salvador. La vitrina que ofrece la Municipalidad capitalina es casi comparable a la del presidente. Bukele es agente de publicidad, por consiguiente no desaprovechó la visibilidad que prodiga el puesto de alcalde de San Salvador. Todo esto lo hizo con mucha pericia, lanzando frases que usó como cuñas publicitarias, como aquella: “si no se roba el dinero alcanza”, pero el pisto de los capitalinos no le alcanzó, pues la Municipalidad la entregó “enjaranada”. Tuvo un presupuesto publicitario que utilizó para su propia promoción hasta la última semana de su administración municipal. Prestó los camiones de la basura a municipalidades vecinas, le regaló motos a la PNC (aún no canceladas), etc. 
 
Nayib Bukele se dio cuenta que el desgaste de la popularidad y de la autoridad de la cúpula del Frente era vertiginoso, deslindarse totalmente de ella fue un objetivo con varios fines, uno fue figurar como “independiente”, como exterior al partido y al mismo tiempo presentarse como la persona idónea para salvar de la derrota al FMLN. Para ello se apoyó en la experiencia de Funes y la figura del candidato exterior opuesto a la cúpula. Esta conducta irritaba a la dirección del FMLN, a tal punto que Norma Guevara de la Comisión Política, en una conferencia de  prensa, le recordó que era miembro del partido desde ya varios años. Su hostilidad a la cúpula la mantuvo en permanencia, aunque con altibajos. La victimización ha sido el otro pilar de su autopromoción, de su publicidad.

Espectáculo circense

Los gobiernos de Funes y de Sánchez Cerén, el grupo parlamentario efemelenista, la cúpula partidaria le declararon la guerra a la Sala de lo Constitucional, esta campaña fue intensa y cundió efectos reales en la población que perduran hasta hoy. Bukele acompañó a la dirección en estas batallas, fue asiduo en los mítines que solían organizar enfrente de la sede de la Corte Suprema de Justicia. Pero Bukele rechaza con vehemencia ser segundón, entonces se declaró perseguido de la Sala y también organizó sus propios mítines, lo acompañó en una oportunidad Medardo González, el secretario general del FMLN. No obstante la Sala no tenía ningún expediente abierto contra él y tampoco lo había convocado, ni tenía intenciones de hacerlo. Pero el espectáculo y la función circense estaba dada y la “víctima” se fue calladito a buscar nuevos enemigos. 

Para no empachar a mis lectores suspendo aquí este relato, que he traído a colación para mostrar que el movimiento “Cuáles Ideas” no surgió tan de repente y de la nada, no ha sido algo totalmente espontáneo, sino que ha venido siendo construido minuciosamente, con etapas sucesivas y consecuentes.
 
Sin embargo este plan fríamente concebido no explica por si mismo el masivo encantamiento que ha suscitado Nayib Bukele. Este movimiento de alguna manera también ha sido espontáneo, nadie fue con armas a obligar a tantos miles de personas para apoyar con su firma la inscripción del partido de Bukele.
 
El fenómeno no se explica tan fácilmente, en él hay algo que toca profundamente los fundamentos en que se sustenta el quehacer político salvadoreño de hoy. Ha pasado casi un siglo desde la creación del Partido Laborista de El Salvador por Arturo Araujo. entre tanto son muchos los partidos que se crearon y también desaparecieron. No obstante de manera constante, aunque también variable, han existido dos grandes tendencias que se han enfrentado, tanto en torno al poder político, como en “la guerra ideológica”. La batalla en torno al poder fue siempre desequilibrada, pues una corriente ha estado siempre en el poder y su lucha no era por conquistarlo, sino que por mantenerse en él. 


Durante todo el siglo hubo golpes de Estado que, por lo general,  dirimían oposiciones entre fracciones al interior de la derecha que estaba en el poder; los fraudes, la represión permanente y sangrienta, el despotismo fueron los métodos de gobierno que usó el poder contra la otra corriente política. La izquierda no tuvo tanta diversidad de partidos como la derecha, durante décadas tan solo existió un partido, el Partido Comunista (ilegal) que pudo subsistir gracias a una sólida organización clandestina. La derecha en el poder cambió partidos a cada golpe de Estado. Por los años sesenta comenzó a variar realmente su oferta partidaria al surgir la Democracia Cristiana con ayuda exterior, sobre todo de las Democracias Cristianas de Chile y Venezuela. La izquierda clandestina acaparaba en el seno del Partido Comunista su propia diversidad. Pero sin llevar durante años ninguna discusión abierta, pues ante un enemigo tan feroz como las sucesivas dictaduras, era imprescindible preservar la unidad. La preservación de la unidad convertida y elevada a un sacrosanto fetiche impidió durante décadas discusión y avances teóricos, dominó en este campo la sumisión a las “doctrinas” estalinistas, dogmáticas y cerradas.

De peor en peor

La represión dictatorial fue permanente y cada vez más fuerte, se iba de peor en peor, hasta llegar a las masacres de los años setenta y ochenta que aún siguen impunes. Si se para mientes en el escueto panorama del campo político expuesto, se puede constatar que las luchas por llegar al poder no se han acompañado en absoluto de contiendas ideológicas reales, durante la guerra más o menos el FMLN esbozó esquemas sociales y económicos que podrían configurar la sociedad futura, todo eso comido y carcomido por el esquematismo y el dogmatismo y algunas pinceladas de oportunismo. Lo que le permite a algunos jurar muy devotamente que nunca hubo un proyecto socialista, ni por asomo, otros proclaman que sí, que el objetivo era transformar la sociedad salvadoreña en una socialista. El caso es que al interior mismo del antiguo FMLN nunca se supo claramente si los documentos comunes se sobreponían a los particulares de cada organización. La unificación y la unidad del FMLN siempre renquearon, incluso las estrategias militares no superaron por completo las divisiones. Ya en la vida civil no fueron las ideas, ni la lucha de ideas, las que dominaron los pleitos internos, sino que el reparto del pedazo de pastel estatal que les tocaba en cada legislación. Lo que ha llegado a nivelar y a unificar el pensamiento en el FMLN ha sido su conversión al reformismo y al neoliberalismo. Subsiste entre algunos dirigentes un discurso rojizo que provoca rubor en sus colegas y ardor en las bases adormecidas.
 
Este rápido y corto inventario muestra una monstruosa menesterosidad de lo político en nuestro país. Al mismo tiempo la extrema urgencia de cambios reales insatisfechos ha puesto de manifiesto la caducidad de un sistema de democracia representativa que no ha tenido el tiempo de desarrollarse, ni de mostrar ninguno de sus beneficios. Este sistema incapaz de satisfacer las exigencias políticas y sociales del momento ha llegado velozmente al final del ciclo que cuentas hechas no ha durado tanto tiempo. Su crisis es manifiesta. Los partidos políticos dominantes en el campo político salvadoreño sin estar completamente erosionados, sufrieron cada uno la derrota que les correspondía, el que estaba en el poder fue golpeado con mayor rudeza, el otro por su desgaste casi natural. ARENA no sustenta, ni alimenta esperanzas, ni ilusiones, el FMLN defraudó la esperanza.

Nos ofrece su persona


¿Qué nos ofrece Bukele y su partido en este momento preciso de vacío político? Nos ofrece su persona, sin ningún programa, sin ninguna idea de cómo cumplir con lo que promete: terminar con la partidocracia. Su objetivo verdadero es ser presidente. Por supuesto que esa ambición le impone maniobras y discursos. Por el momento, por muy indulgente que uno sea, no se le encuentra a su discurso ninguna coherencia, sus ocurrencias no llegan realmente a configurar una visión global que pueda tener del país y sus problemas.

La tarea de acabar con la partidocracia son puras palabras, pues como su primer objetivo es la presidencia y nada más, está obligado a entrar en el sistema de partidos existente y el verticalismo real de su partido es mayor que el de otras organizaciones políticas. Un día, sin aviso, sus partidarios descubrieron que su partido tenía un Secretario General que muy poca gente conocía, Federico Anliker. ¿Quién lo eligió? Sepa judas. ¿Cómo fue nombrado? Misterio absoluto. Se puede suponer que fue el propio Nayib Bukele quien puso el dedo. Y por el momento en su prestación pública ha dejado aparecer una ideología bastante retrógrada y su total entrega personal por Bukele. El populismo solapado de Bukele, se abre y define en el discurso de Anliker que describe a su líder en contacto directo con el pueblo, expresando directamente sus deseos y proyectos. Nos dice que existe una total comunión entre el caudillo y su pueblo. Hay otros como Galeas que tiene más o menos el mismo discurso que Anliker. El teólogo Gutiérrez afirma que el ungido es nuestro mesías. La verborrea bukeliana no nos ha permitido hacernos una idea precisa de cómo pretende gobernar, su fantasiosa respuesta al periodista español de Público (11/06/2018) es apenas una serie de generalidades diversas.

El vacío político que se ha formado, con un partido sin esperanza, ni ilusiones y el otro fustrador de la esperanza ha sido también muy propicio para Bukele y su movimiento. Pero este vacío exige otro tipo de respuestas con mayor perspectiva de la historia y de lo que realmente necesita el país. Denunciar el sistema y ser parte del mismo es proponer como solución ahogarnos en el charco. Necesitamos crear otra cosa, algo que tenga una visión global de lo que se necesita, que realmente organice a la gente de manera que puedan realmente participar en la elaboración de las nuevas políticas. Un movimiento que no aspire de inmediato corregirlo todo desde arriba, como siempre se ha hecho y como propone Bukele con su mesianismo. Hay que inventar en serio nuevas prácticas, nuevas instancias deliberativas y sobre todo que sea un movimiento de luchas. Un movimiento que se abra espacios políticos dentro de la sociedad.



14 mayo 2018

Repensar la democracia

Voy a seguir respondiendo a la preguntas emitidas por una amiga en Facebook, sigo con la segunda que reza: ¿Será que nos debemos replantear lo que concebimos como democracia? Para responder de manera circunstanciada tendría que recurrir a la historia de las sociedades burguesas que poco a poco fueron construyendo este régimen. Nadie ignora que los que vivimos bajo este tipo de sociedad no estamos satisfechos de su funcionamiento y lo venimos cuestionando desde hace ya algunas décadas. Sabemos que también el tipo republicano de democracia se ha venido desarrollando, pero este no se basa realmente en un equilibrio de los poderes, en todas partes el Ejecutivo es el que prevalece y domina. Ahora bien, existe una institución civil que legitima a dos de eso poderes, el ejecutivo y el legislativo: el sufragio. También esta institución ha tenido su larga historia, desde el voto censitario hasta el universal pasaron décadas de lucha popular y de conquistas democráticas. No obstante desde el inicio pensadores criticaban el funcionamiento del sufragio y sus resultados. No tanto por el fraude, sino por el funcionamiento interno, propio. Pues las elecciones designaban a los que iban a representar al pueblo. Esta representación se consideró como una delegación del poder popular en manos de los elegidos.

Solamente en el corto período de la Comuna de París estos delegados estaban obligados a rendir cuentas y podían ser destituidos por los electores. En el resto de la historia democrática poco a poco los políticos dejaron de considerarse representantes o delegados para considerar el poder que se les confiaba como su propiedad y las elecciones pasaron a ser una formalidad, una especie de renunciamiento del poder por parte de los electores y la confiscación por parte de los electos. Estos últimos con el tiempo pasaron a constituir una especie de casta, de un grupo restringido de la sociedad, dirigentes de organizaciones civiles (los partidos políticos) que transformaron estos cargos en puestos de trabajo más o menos permanentes. Hacer política se volvió una profesión, un modo de vida.

Esta situación se volvió normal y las elecciones se volvieron un rito. Pero si nos detenemos a analizar las cosas, las elecciones son el eje de la democracia burguesa, su pilar, el sostén fundamental. Es a través del voto que el poder de los políticos adquiere legitimidad. Paralelamente también la confianza de los electores se fue perdiendo, disminuyendo e incluso en las famosas “grandes” democracias el abstencionismo ha ido en aumento y en algunos países desde hace tiempo es mayoritario. Es decir que muchas de esas grandes democracias no tienen la más mínima legitimidad. En vista de este escueto resumen de la historia democrática se puede responder a la pregunta formulada que por un sí categórico.

Muchos de los que defienden el sistema abogan en su favor y se apoyan en todas las libertades y derechos que se gozan en los regímenes democráticos. Lo primero que debo señalar es que en ningún país esos derechos fueron instaurados por iniciativa de los gobernantes, sino que han sido siempre el resultado, el fruto de luchas intensas y a veces sangrientas de parte de los pueblos. O sea que estos derechos no provienen de la “democracia”, sino que de las luchas, fueron impuestos por los pueblos. Y estos derechos no son permanentes, para poder conservarlos los pueblos tienen que estar alertas. En los últimos años el liberalismo se ha entregado a una guerra también intensa y en casi todos los frentes para combatir y destruir esos derechos sociales conquistados por los pueblos. En todas partes también el liberalismo ha conquistado el consentimiento de los pueblos, que aceptan las privaciones so pena de perderlo todo. Se trata de una amenaza permanente, matraqueada insidiosamente de manera cotidiana por los “perros guardianes” del capitalismo, esos especialistas y peritos que aparecen en las pantallas y que predican la resignación.

Esta es la somera constatación de lo que tenemos, de la democracia actual, es evidente que se puede agregar muchas otras cosas, pero esto basta para demostrar que también esto cierra un ciclo y la necesidad de que pensemos de nuevo en qué debe consistir la nueva democracia. Aquí también se ha reflexionado bastante, no partimos de la nada, han habido intentos en muchos lugares de implantar la democracia participativa, han habido diversas formas, pero no han progresado. El primer obstáculo frente a estos intentos democratizadores ha sido el mismo ciudadano. Porque para avanzar se necesita realmente de la participación de la gente, que acabo de nombrar como el “ciudadano”. Es adrede que he empleado esta palabra, esta palabra tiene el mismo origen etimológico que “política”, me refiero a la 'polis', la ciudad griega. Hacer política es comportarse como ciudadano, como alguien preocupado de los asuntos de la ciudad. No es pues un respecto hacia el Estado como pregona por allí nuestro pensador Gutiérrez. El Estado que tampoco es una ficción, es un instrumento de dominación y de administración de los intereses de la clase capitalista. El Estado detenta la fuerza y gobierna los asuntos de la ciudad en beneficio de la clase capitalista. Pero esto es posible en gran parte por la enajenación del poder que han sufrido los ciudadanos en el momento de delegarlo en manos de la “clase política”, durante muchos años repugnaba el uso de este sintagma, pero la realidad me lo ha ido imponiendo, la “clase política” no está constituida exclusivamente por los “hombres y mujeres políticas”, por esa gente que ejerce un puesto electivo, se extiende también hacia el mundillo mediático, pensadores, periodistas, “filósofos” que divulgan y elaboran la ideología dominante.

He anotado arriba que el principal obstáculo a los intentos democratizadores ha sido la incuria de los ciudadanos, su no participación en las asambleas, etc. Esto significa que al repensar la democracia se vuelve imprescindible repensar asimismo nuestra propia conducta. La verdadera democracia es cara, exige mucho dinero y muchos esfuerzos personales, mucho tiempo, mucha dedicación.

Debemos aprender a pensar desde el nosotros, incluyendo el yo en el problema. La nueva democracia no reniega del voto, ni de la delegación, no obstante debe de transformarlos, el voto tiene que ser razonado y la delegación tiene que ser controlada. El control popular directo o a través de representantes vuelve necesaria la transparencia. Y la participación es también una escuela cívica y social. Porque si el voto es razonado obligatoriamente es el resultado de una deliberación personal y colectiva. Deliberar significa que ante un problema debemos buscar la mejor solución, hay pues que sopesar las soluciones propuestas, ver todos sus aspectos, sus costos y sus beneficios. Esto enseña a proponer y a analizar las proposiciones ajenas, que también enseña la apertura de espíritu. Una vez analizadas las proposiciones es menester resolverse por una. Es aquí que debe de intervenir el voto argumentado, razonado, se ha visto la razón o sinrazón de la solución propuesta. Pero para que esto pueda suceder es necesario que existan las instancias democratizadoras, las asambleas con el poder de decidir y de imponer sus soluciones. Y para que esto suceda es menester que los ciudadanos tomen consciencia de su poder, de reconquistar su poder, de diluir en cada uno de nosotros el poder centralizado en el Estado. Por supuesto que esto no se puede por el momento sugerir para todo un país, pero si se puede iniciar por las municipalidades, en las que se aprende a valorar las prioridades, a nivel de la calle, del barrio y de toda la ciudad.

En la experiencia de Puerto Alegre el reparto de los recursos era proporcional a la población, pero se tomaba en cuenta también las infraestructuras existentes y la riqueza o pobreza de cada barrio. Las infraestructuras comunes para toda la ciudad se discutían en concejos generales donde iban delegados de cada barrio, éstos daban cuenta ante las asambleas barriales. Por supuesto que esta es solo una manera de abordar esta necesaria “repensada” de la democracia.

01 mayo 2018

¿Estamos cerrando un ciclo?

Una amiga publicó ayer en fb, 29 de abril 2018, esta serie de preguntas:

¿Será que este tipo de régimen en el que vivimos ya cumplió su ciclo? ¿Será que nos debemos replantear lo que concebimos como democracia? ¿Será que tenemos que regresar (y hasta qué punto de la historia) para rehacer la plana? ¿Será suficiente un nuevo actor político? ¿Será suficiente subsanar errores? o ¿de verdad necesitamos salir de la lógica de funcionamiento del sistema de partidos y el híbrido en el que funcionan y nuevamente gestar desde afuera? En ese caso ¿Cuál es el nuevo sujeto político? ¿Cuáles deben ser las apuestas y propuestas?”... #Preguntitas


Tus preguntitas resultaron preguntonas. Todas merecen una respuesta circunstanciada. Pero para responder útilmente hay que hacer la vaca y responder entre todos, cada uno llevando un ladrillo para la construcción conceptual que se necesita. La primera preguntita nos empuja a definir los límites del ciclo, se trata de un ciclo interno a nuestro país o nos referimos al sistema “democrático” que se impuso con las revoluciones burguesas en los países dominantes. Este cuestionamiento me surge pues nosotros lo heredamos con sus tres poderes y el resto de instituciones sociales, incluyendo los partidos políticos y los políticos profesionales, que en definitiva vinieron a constituirse en una especie de casta con intereses propios y que usaban los partidos políticos para ir adquiriendo poder dentro del campo político. Se trata pues de un modelo que ya traía el sello “vale” puesto desde fuera y que nos es presentado como el más idóneo o el único compatible con la democracia.

Pero este modelo ya entró en crisis en los países dominantes, es cuestionado en permanencia y la institución civil primordial, la que le entrega al poder la legitimidad que necesita, me refiero a las elecciones, también sufre una crisis profunda. El sufragio tal cual existe ahora no apareció con las repúblicas, es relativamente reciente: el sufragio universal e igualitario tiene apenas unas décadas de existir, pero cada vez los electores concurren menos a las urnas. Algunos países han hecho obligatorio el voto, dar su opinión se ha vuelto lo contrario de la libertad, uno en este caso se ve forzado a emitir el voto so pena de castigo. En los países que no han llegado a este extremo la abstención crece y en algunos los votantes son minoría. Los media anuncian victorias arrasadoras, pero el número de los votos victoriosos no llega ni al 30% de los inscritos en las listas o de los que tienen el derecho a votar. Esto es ya una crisis. Esto augura un fin, no obstante esta crisis no alarma a nadie de los que buscan legitimar el poder que asumen en nombre del pueblo. La mayoría de “democracias occidentales” son internamente ilegítimas, sus gobernantes han sido electos por escasas minorías y las grandes mayorías se callan, son silenciosas.


En nuestro caso, sucede algo parecido, agravado por la multiplicación de casos de corrupción. Pero este último fenómeno no es algo propio de los países periféricos, hay muchos casos de fraudes fiscales cometidos por políticos, algunos han resultado venales y lo peor es que pasado el tiempo de la condena, se vuelven a presentar y son reelegidos, esto se ha visto en Francia, cuna de la más progresista revolución burguesa. La política aparece entonces como algo sucio, como algo de deshonesto. Sucede en nuestro país, como en el resto del mundo. Ahora bien, la toma de consciencia de esta crisis no ha llevado en ningún país a repensar este tipo de democracia. Existen sesudos ensayos en los que grandes pensadores proponen alternativas formales dentro del mismo sistema. Es decir pareciera que no hay realmente un remedio a esta situación. Sobre todo que toda esta actividad política se desarrolla dentro y alrededor del Estado y ahora también en algunas instancias multinacionales como es la Comisión Europea. En Bruselas abundan las oficinas de lobbying, que en su más cruda realidad son oficinas casi-oficiales de soborno, de compra de funcionarios, diputados y comisarios. Pero los que ejercen este lobbying son las grandes compañías multinacionales y en beneficio de las cuales funciona el Estado y estas instituciones internacionales. Mientras los intereses privados de los grandes accionistas se preserven, poco importa que la gente vote o se abstenga, que el Estado tenga o no legitimidad popular.


O sea que sí, estamos al final de un ciclo, pero la inercia de las instituciones y de lo que las sustenta es muy fuerte, tiene el peso de presentarse ante las conciencias como algo permanente y natural. Tienen el peso de las evidencias ideológicas: “siempre ha habido pobres y ricos”, “los políticos son ladrones”, etc. Estas verdades son desalentadoras y conformistas. Son las que sirven para que no pensemos por nuestra propia cuenta lo que sucede en el mundo. Los Estados aparecen como instituciones milenarias e imprescindibles y su verdadera naturaleza queda oculta. El Estado burgués surge con el ascenso de una clase social como rectora de la sociedad en su totalidad. O sea que el Estado tal cual existe responde a los intereses de esa clase social y los intereses del resto de las clases quedan supeditados a los de la burguesía. Toda reforma del Estado burgués es simplemente una adaptación a los intereses de la clase dominante, es decir no hay cambio de naturaleza, el Estado tal cual existe no sirve para defender los derechos de las clases subalternas. Este lenguaje que estoy usando me parece capado, pues lo que está en el centro es la explotación por parte de la burguesía de las clases trabajadoras y esto se da en las relaciones de producción. Y no podemos seguir cerrando los ojos, que es menester derrumbar al Estado burgués para instaurar otro. Y esto no lleva a tu segunda pregunta. Pero me voy a tomar cierto tiempo antes de responder y esperar que otras personas contribuyan a responder tu primera interrogante.

19 marzo 2018

Materialidad y linealidad del signo lingüístico ( IV)

Una de las cosas que más me han sorprendido en la historia de la Lingüística es el papel que ha jugado durante décadas el rechazo, de parte de Saussure, de tomar en cuenta la materialidad del lenguaje y esto me sorprende pues muchas de las afirmaciones suyas sobre el signo provienen justamente de esta materialidad. Lo que Saussure llama “imagen acústica” no es otra cosa que la representación mental de las características pertinentes para el lenguaje que residen en los sonidos que pronunciamos para comunicarnos.

Lo que se distorsiona con la actitud de F. de Saussure consiste en que él traslada por completo la realidad del objeto lingüístico al interior del cerebro como entidades mentales. La materialidad del lenguaje ha quedado afuera, siendo parte genuina y un componente esencial de las lenguas. El ambiente intelectual de la época impidió que esta actitud ideológica fuera denunciada. Sobre todo que claramente esto perturbaba toda la estructura teórica del pensamiento saussureano. Una de las peores consecuencias fue que algunos llegaron a expulsar de los estudios estrictamente lingüísticos la fonética. Aunque esto se fue corrigiendo a partir de la difusión de los estudios y posiciones de la Escuela de Moscú y Kazán a través del Círculo de Praga. Aquí, en parte, me estoy refiriendo a Baudouin de Courtenay y al poco citado, incluso por R. Jacobson, L. V. Scherba. Esto se puede resaltar por el cambio ocurrido en la concepción de K. Bühler, aquí cita explícitamente a N. S. Trubetzkoy y al lado de la Fonología reaparece la Fonética: “De este modo se puede y se debe desdoblar el tratamiento científico de los fonemas exactamente como lo requiere la intelección lógica. Pueden considerarse, en primer lugar, como lo que son “por sí”, y en segundo lugar sub specie de su destino de funcionar como signos; la fonética hace una cosa y la fonología la otra” (Teoría del lenguaje, Alianza Editorial, Madrid, 1985, pág. 64).

Los sonidos (la materia adecuada del lenguaje como he dejado anotado anteriormente) para cumplir su función fonológica tienen obligatoriamente que tener características determinadas que resultan ser diacríticas. Es esto lo primero que retiene el lingüista para llegar a la descripción fonológica y además lo que es fundamental, los hablantes las toman en cuenta para conformar y distinguir los signos lingüísticos.

Los elementos diacríticos pertenecen en propio a los sonidos que emitimos, que nosotros reconocemos en ellos, es cierto que este reconocimiento es una actividad mental, no obstante esta actividad para poder realizarse depende de la existencia exterior de los sonidos, los sonidos no sólo preexisten a la actividad mental de reconocimiento de las características diacríticas, útiles para distinguir los signos, sino que sin ellos es imposible la comunicación. Por consecuencia es absurdo repetir en este sentido, que lo único que cuenta es la diferencia entre las unidades fónicas, cuando esto supone que ella, la diferencia, se origina sólo al exterior de cada unidad.

Incluso que fuera absolutamente “espiritual” la identidad de cada unidad es más que necesaria para distinguirla y oponerla al resto de unidades sonoras que constituyen el sistema fonológico. En el largo y difícil proceso de aprendizaje del uso de una lengua por los niños nos damos cuenta que la identificación del sonido y de la articulación que le corresponde es una etapa primordial y antes del uso oposicional lo primero que se asimila es que ese sonido es parte de una unidad diferente, de otro nivel, o sea que sirve para construir unidades con una significación, que según la terminología de André Martinet las llamaremos monemas.

Uno de los principios fundamentales del signo es la linealidad del significante y esta linealidad no proviene sólo por el tiempo, se trata de una realidad espacio-temporal. De Saussure insiste y persiste en su error e igualmente sorprende que nos hable de la “naturaleza auditiva”, ésta es la consecuencia de la naturaleza sonora del significante y la linealidad se da en el tiempo, cada sonido viene uno después del otro y además se desplaza en el espacio de igual manera. No se puede dejar de señalar estos detalles de palpable evidencia, pero obscurecidos por la negación de la materialidad del signo lingüístico. La emisión y audición son inseparables en los actos del habla, forman una unidad.

Seguiré con el tema en un próximo artículo.


13 marzo 2018

En Chalatenango a Bukele se le enredan los voltios

En Chalatenango, Nayib Bukele se quejó de que lo acusan de no proponer nunca nada y afirma que ha hecho muchas proposiciones, pero para acallar esas acusaciones iba a hacer varias allí en ese lugar. Una de ellas fue enunciada de esta manera : « es necesario recuperar la cuenca del Lempa y nosotros lo vamos a hacer ». Y a esta proposición le agregó la quimérica y poco precisa promesa de la creación de miles y miles de empleos para los jóvenes. Habló con entusiasmo, repitió lo de los miles de empleos tres o cuatro veces. No obstante no dijo nada, pero nada de qué recuperación se trata, ni qué tipo de empleos, ni tampoco qué tipo de empresas darían tantos empleos a tantos jóvenes. Como futuro estadista salvadoreño omitió ponerle cifras claras a ese proyecto de recuperación de la cuenca del Lempa. En su entusiasmo se le olvidó que el Lempa no es un río departamental, sino que la principal corriente de agua de todo el país, que al lado de Chalatenango y lindantes del Lempa hay por lo menos dos departamentos.

En su discurso llegó a la demagogia extrema y mostró su falta de seriedad y su escasa capacidad intelectual. No solo porque no cifra y explicita su propuesta, sino que arrastrado por la entusiasta y alegre acogida de la asistencia a encuadalar su reconquista de la cuenca del Lempa, se acordó repentinamente que un su asesor le avisó que tres cuartos de la producción de energía eléctrica se realizaba en el curso del Lempa. Y como se trataba de congraciarse con los chalatecos simplemente le adjudicó al departamento la propiedad de esa energía y aseguró que la energía que se consume en el país proviene en tres tercios de Chalatenango. Esto tiene una consecuencia, Chalatenango tiene que ser recompensado con dinero por este favor que le hace al país. Este raciocinio infantil del autoproclamado candidato presidencial trató de justificarlo con las exportaciones de un país a otro y en su delirio afirmó que también se hace de región a región en muchos países. Sería muy cruel pedirle ejemplos. Todas las represas que están en el Lempa de igual manera le pertenecen a los otros departamentos lindantes, como Cuzcatlán y Cabañas. Hay algo que se le ha olvidado al asesor que le sopló esa nueva y genial idea, es que las represas fueron construidas con el dinero de toda la nación, que esas empresas son nacionales y no departamentales. Y es este el origen del financiamiento con el que se propone recuperar la cuenta del Lempa. Una parte sustancial de las ganancias,  según Bukele, tiene que ser devuelta a Chalatenango para su desarrollo y para la recuperación de la famosa cuenca del Lempa.

Como me pareció exagerada e inexacta la cifra sobre la producción de energía procedente de Chalatenango, consulté el sitio oficial del Consejo Nacional de Energía y el reparto de fuentes de energía en El Salvador es muy variado y la producción eléctrica está muy lejos de ser mayoritaria, aún menos los tres cuartos como le soplaron los asesores a Nayib Bukele.

También en Chalatenango, Bukele piensa usurparle a la Universidad Nacional su autonomía y sin consultar con las autoridades universitarias les promete a los chalatecos una Universidad. El ya tiene dos terrenos...

06 marzo 2018

La tarea es crear otra cosa

Al contrario de muchos de los que escriben y afirman que la cúpula efemelenista debe de recapacitar, que tiene que cambiar de actitud, de devolverle a la gente la esperanza y luchar con ella, debo decir que no estoy de acuerdo con este este discurso. Ellos iban al precipicio con los ojos abiertos y al caer en él sabían que arrastrarían en los peñascos al pueblo que lo apoyó incluso en sus derivas derechistas. Esto para expresarme de un modo figurado. Pero no pueden cambiar, lo han mostrado durante estos últimos 25 años, no se trata solamente de los años pasados en el poder ejecutivo. Estos años han sido la consecuencia de lo que precedió: falta de comunicación con la gente (durante años ni siquiera crearon un órgano de prensa, de radio para hablarle a la gente), no tuvieron reflexión colectiva (ni siquiera convocaron en tantos años a un congreso, el único fue ya en el poder y fue una payasada, en el que no hubo debate, parecía una misa con muchos amenes en coro), abandonaron y desmatelaron las organizaciones de masas y con ello las luchas reivindicativas por mejoras concretas. Su discurso fue siempre el mismo, repitiendo consignas en las que ya no creían y que consideraban inaplicables y caducas. Es eso lo que causó este desgobierno, fue eso lo que motivó que no pudieran aprovecharse del desgaste casi natural de ARENA en el poder y tuvieron que recurrir a un oscuro personaje como Funes, simplemente porque no era del FMLN, porque ellos no pudieron en ningún momento granjearse la confianza y la simpatía de la mayoría del pueblo.

Como también abandonaron la lucha ideológica le dejaron el campo libre a la derecha para que impusiera la interpretación de la guerra, de la historia que se acababa de vivir. Por las mismas razones mucha gente les tenía miedo y para sacarse ese miedo se pusieron la máscara Funes y aceptaron ellos la realidad Funes, un hombre con ambiciones personales y aconsejado por el FMI y la Banca Mundial. Y cuando se dieron cuenta que ya podían ir a las elecciones sin disfraz salieron diciendo que su verdadera cara no era la que hasta entonces habían mostrado, que no tenían intenciones de cambiar la sociedad, que el socialismo era para el futuro, para un futuro lejano, tan lejano que se volvía utopía, irreal. Esta gente no puede recapacitar, no se puede pedirles que cambien, no se puede confiar en ellos, no se puede tener ninguna esperanza en ellos.

Entonces debemos asumir que la tarea es crear otra cosa, afuera de ellos, afuera del FMLN. Y esa tarea es de todos.

Una palabrita sobre Bukele. El es una máscara, sus denuncias cuando aún era miembro del FMLN eran las mismas que hacía mucha gente, se vistió como el que representaba a esas protestas, pero no emprendió nada realmente que permitiera iniciar algún cambio desde el interior. La más grave acusación de Bukele fue que la cúpula abondonó los « antiguos ideales ». Lo decía así, pero en esos « antiguos ideales » cada uno metía lo que quería, nunca se puso a enumerar cuáles eran, nunca se le oyó en concreto qué fue lo que se abandonó. Es lo mismo que hace ahora con sus "nuevas ideas", cada uno puede venir con su tanate de ideas, no importa su ideología de derecha o de izquierda. Todos somos iguales, dice. Y lo que ha deseado y sigue ansiosamente deseando es ser candidato a la presidencia. Con esas intenciones entró al FMLN y se mantuvo en él. Cuando se dio cuenta que no le iba a pasar lo mismo que a Funes, que le propusieron que jugara el papel de Ortiz pues dijo que ese puesto era para inútiles, los que deseaban jugar el papel de florero. Su llamado al voto nulo fue casualidad, fue porque en el mitín de San Miguel la gente gritó esa consigna y como buen demagogo pues la asumió. Y tal es que no lo pensó antes que cuando un periodista le pidió cuentas sobre esa posición su respuesta fue cantinflesca.

Muchos hablan de que se le dé la espalda a las cúpulas partidarias y al mismo tiempo nos invitan a seguir a un caudillo que no aclara nada y que de seguro, esto es muy seguro, no tiene la capacidad para exponer en qué consiste su programa, su propia ideología. El tiene una pericia indudablemente, sabe hacer publicidad y empaquetar productos. El nos vende ahora una persona, la suya, en un paquete muy atractivo, brilloso.

01 marzo 2018

La función del sonido y nuestra naturaleza

Prosigo con el tema de la función, no obstante me veo obligado a dar un paso hacia atrás y reparar una infortunada expresión que usé en el artículo anterior. Me refiero a la pregunta ¿cuál es la función que le hemos designado al lenguaje? Es necesario corregir ese verbo pues encierra un error garrafal. Pues aunque ese plural es una especie de universal: la humanidad y podría disculparme. No obstante su significado implica una voluntad, una proyección y además una acción anterior a la existencia de alguna lengua. Y esto es imposible pues la capacidad lingüística es de alguna manera una condición de la humanidad, la lengua (el lenguaje) es consubstancial al hombre: sin lenguaje no hay hombres y sin hombres no hay lenguaje. Este punto nos puede conducir muy lejos, hasta el origen del lenguaje. Hay quien se deja ir por esta pendiente y sin darse cuenta toman caminos peregrinos en los que apenas encontramos una serie de elucubraciones sin que podamos probarlas y que no admiten refutación. Algunos pretenden justificar la excursión por estos sinuosos parajes suplantando el adjetivo 'peregrino' por 'razonable'. Entonces nos cuentan sus hipótesis y nos afirman que esto es lo que razonablemente se puede pensar que acaeció. Lo que llaman razonable tal vez lo sea en el sentido que sus silogismos son formalmente impecables, aunque sus mayores no pueden considerarse verdades establecidas y ni siquiera admitidas por todos, se trata de falsos lugares comunes, no hay nada que resulte patente.



La función comunicativa del lenguaje surgió en la práctica misma de las comunidades humanas. Es necesario decir que esta función no es la única que desempeña el lenguaje, aunque se haya vuelto y sea la fundamental y lo que mejor haga y además sea el medio que mejor lo hace.



Cuando afirmo en la práctica misma, me refiero a que los hombres con todas sus capacidades surgieron a través de un proceso milenario que paulatinamente fue transformando su animalidad en humanidad. Esto para mí significa que nuestra humanidad es otro tipo de animalidad con nuevas características que se han ido apareciendo, pero es preciso decir algo importante, sumamente importante: es que el soma humano no ha cambiado, no se ha transformado desde el surgimiento del Homo sapiens. En lo que concierne nuestro cerebro su peso medio y volumen no ha cambiado. Es posible que las conexiones neuronales y sus estructuras funcionales hayan variado. En efecto, los estudios internacionales dirigidos por Stanislas Dehaene del Collège de France, han revelado con la ayuda de imágenes por resonancia magnética funcional (IRMf), que el aprendizaje de la lectura modifica considerablemente la organización de nuestro cerebro. En las personas alfabetizadas, las áreas de la vista y del lenguaje son más extensas y se activan más fuertemente cuando se les muestra una palabra escrita. Otro aspecto revelado por las investigaciones es el hecho sorprendente de que la zona que se encarga de la escritura, en los analfabetas se usa para la representación de los rostros (consultar El cerebro, la escritura y la VI tesis)



El proceso milenario que llevó hasta la aparición del vertebrado mamífero y primate que llamamos Homo sapiens ha recorrido millones de años, hay unos 500 millones de años que aparecieron los vertebrados, unos 200 millones de años que surgieron los mamíferos y unos 70 millones de años que emergieron los primates. Esta evolución nos muestra dos cosas distintas, una ramificación y una filiación, ambas muestran continuidad.



Esto es imprescindible tenerlo en mente, pues en la historia de los estudios sobre el lenguaje y al considerar su origen, su carácter acústico y la arbitrariedad del signo hay grandes lingüistas que llegan al extremo de afirmar que los sonidos sirven de materia al lenguaje por mera casualidad, que los hombres pudieron optar por los gestos y darle al lenguaje un carácter visual, este es el caso de un gran lingüista estadounidense, William D. Whitney. Primero los hombres no optaron por nada, que fue el error de mi formulación corregida al inicio de este artículo, sino que como muy certeramente lo dice F. de Saussure al corregir al estadounidense: “además Whitney va demasiado lejos cuando dice que nuestra elección ha recaído por azar en los órganos vocales; en cierto modo, nos estaban impuestos por la naturaleza”1.



No podemos hacer caso omiso de nuestra animalidad y de que somos mamíferos, que emitimos sonidos naturalmente, el oído es un órgano que percibe a distancia y el sonido se transporta por el aire que nos acompaña siempre y no es como la vista que urge de la luz que no está siempre presente. Esto es una evidencia que entraña otra cosa, que el sonido es la materia adecuada para el lenguaje.



Sin embargo el ginebrino agrega de inmediato algo que trae consecuencias teóricas distorsionadoras. Cito la continuación saussureana: "Pero en el punto esencial el lingüista americano tienen razón a nuestro parecer: la lengua es una convención, y la naturaleza del signo en que se ha convenido es indiferente. La cuestión del aparato vocal es, por tanto, indiferente”. De Saussure declara la lengua una convención y vuelve al error de imputarles a los hombres la decisión de una elección y esto en la naturaleza acústica del signo, que él mismo nos acaba de afirmar que es nuestra naturaleza la que nos impone usar los órganos vocales.



Aquí han surgido una serie de problemas que necesitan un desarrollo mayor, que voy a ir tratando poco a poco. Dejo pues hasta aquí esta parte.





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1F. de Saussure 1980 Curso de lingüítica general, Madrid, AKAL/UNIVERSITARIA  p. 36

18 febrero 2018

La función del lenguaje II

Sigo con el tema de la función : un aspecto de todo este tema es distinguir perfectamente cuál es la conexión entre función y funcionamiento. La proximidad etimológica evita cuestionar este nexo. La función en realidad se puede entender como la misión que le adjudicamos a una cosa, su destinación, es decir para qué sirve. El funcionamiento es la puesta en marcha del mecanismo interno de la cosa para conseguir nuestro objetivo, para que la cosa cumpla con su función.



Este mecanismo interno es lo que Platón hacia el final del primer libro de “La República” nombra “virtud” y que en nuestro lenguaje actual llamaríamos “cualidad o cualidades”. Aunque nuestros diccionarios modernos conservan el significado que usaban los antiguos y lo ponen como el primero, así lo hacen los académicos y también María Moliner, “Actividad o fuerza de las cosas para producir o causar sus efectos”, reza el DRAE. El célebre lingüista francés André Martinet nos dice en su libro “Fonction et dynamique des langues”, Armand Colin, 1989, París: “No obstante hay que entender bien que el funcionamiento lingüístico, como todo funcionamiento, es una sucesión de causas y efectos” (pp. 27, la trad. es mía). Las causas son la ejecución y los efectos son la consecución del objetivo, que en definitiva es la función de la cosa.



Desde el inicio de la humanidad, desde los primeros instrumentos de piedra surgió esta combinación estrecha entre lo que se proponían los hombres primitivos y la manera de conseguirlo. Partir una piedra con otra fue tal vez la primera función que se propusieron, fue su objetivo, su deseo, pero luego llegó la creación (el invento) del martillo que combinó el mazo con el mango. La eficacidad del golpe es proporcional a la fuerza del brazo y del peso de la piedra (con todos los riesgos para los dedos de la mano). El mango multiplica la fuerza y la efectividad. El golpe en los primeros tiempos fue totalmente vertical. El que inventó el martillo de piedra fue tal vez el primer sabio y un científico empírico. Su proyección para idearlo incorporó un conocimiento práctico, el movimiento del brazo y de la mano, al alargar la distancia entre la mano y el mazo aumentó la fuerza del instrumento. En esto que acabo de escribir, he descrito la formación de la cualidad, de la virtud del martillo. En la cualidad se encierra el funcionamiento, que es la sucesión de las causas y los efectos. La función también está en la virtud y está doblemente como rectora de la acción y como finalidad, como objetivo de la acción, estos dos momentos forman un todo.



El invento del martillo es tan genial que este instrumento sigue existiendo en su forma inicial y en nuevas formas, incluso incorporado en otros instrumentos.



Si ahora dejamos de lado el martillo y volvemos al lenguaje, si nos preguntamos cuál es la función que le hemos designado, veremos que lo que hemos dicho sobre el martillo lo podemos repetir. El lenguaje responde a un cometido, a una necesidad, responde a una función: comunicar, dar y pedir información y para obtenerlo debemos procurar darnos a entender, lo necesitamos. Que tanto los instrumentos, como la lengua nos sirven para conseguir los objetivos que nos hemos propuesto, ha dado por resultado que muchos han llamado a las lenguas (o al lenguaje en general) instrumento de la comunicación. Pero esta analogía deja de lado diferencias esenciales, una de ellas es que los instrumentos los inventamos, mientras que las lenguas las aprendemos. 

Es cierto que una vez ya inventado el instrumento necesitamos aprender a usarlo. Pero el aprendizaje de la lengua es una interiorización, su existencia es tanto interna como externa, pues su uso es producir sonidos que salen de nosotros para alcanzar los oídos de nuestros interlocutores. La existencia externa de la lengua no es permanente, los sonidos de desvanecen. Aristóteles en las primeras páginas de su Órganon , en Categorías nos dice que en lo que concierne al discurso ninguna de sus partes puede tener posición, ya que nada subsiste. Este modo de ser del lenguaje, es decir su carácter efímero en el tiempo también lo ha señalado Ferdinand de Saussure en “Ecrits de linguistique générale” (pp. 32). Este es uno de los aspectos más peliagudos para abordarlo, pues la posición de la que Aristóteles nos dice que carece el discurso, plantea el problema de su modo de existencia. Sobre este problema volveremos en otra oportunidad y para tratar de resolverlo nos ayudaremos con los aportes y reflexiones del pensador francés Lucien Sève. Aclaro desde ya que este último problema entrará como un capítulo aparte de un estudio sobre el lenguaje que me propongo por fin escribir.