29 junio 2014
23 junio 2014
Esto nos concierne a todos
Sondeos de opinión, declaraciones de políticos, sociólogos, periodistas,
comentaristas nos remachacan con martillada insistencia que la primera
preocupación de los salvadoreños es la violencia criminal de las maras o de los
traficantes. No lo pongo en duda, no obstante me sorprende que la
entrevista del ministro de Seguridad, Benito Lara no haya tenido mayor eco
entre comentaristas, sociólogos, políticos, etc. El ministro hace un
planteamiento distinto al que se ha venido barajeando, maneja de otra manera
las estadísticas y señala hechos importantes en los que se necesita poner
atención.
El ministro no se ha ido por la fácil vereda de dar una lista de medidas
que va a tomar o proyectos de leyes que presentará en la Asamblea. En realidad
hace una constatación bastante grave: no
existe un diagnóstico real sobre este fenómeno. Y propone hacerlo afuera de
las cifras contradictorias que han ofrecido las fuentes acostumbradas, los
ministerios, la fiscalía o la policía. El problema no puede ser solamente
socio-económico, no niega la importancia, incluso lo señala como una de las
causas, pero afirma que ese es un lugar común, que decirlo no nos ofrece la
clave para comprender lo que pasa.
En un pasaje clave de la entrevista Benito Lara dice algo que es necesario
un estudio detenido y que el sagaz entrevistador no supo aprovechar para que el
ministro profundizara:
“En este país tenemos entre 85 y 90
municipios –no tengo la cifra exacta a la mano- en los que del 1 de enero al 31
de mayo de este año no hubo ni un solo homicidio. Estamos hablando de casi un
tercio del país y tenemos cerca de 40 municipios en que hay entre uno y tres
homicidios. Más o menos el 80 % de homicidios está bien focalizadito… El punto
tiene que ver con que el gran esfuerzo que debemos hacer es una visión de
planificación estratégica”.
Esto que ha señalado el ministro no es baladí, pues con ello está señalando
algo que nos invita a formularnos cuestiones importantes, ¿cuáles son las
similitudes entre esos pueblos o ciudades en las que no ha habido crímenes?
¿Cuáles son las diferencias entre esas ciudades y las ciudades en las que se
concentra la criminalidad? ¿Se trata de problemas económicos? ¿De posibilidades
de empleo o de desempleo? ¿Esa diferencia tiene que ver con políticas
preventivas concretas? ¿Se trata de un fenómeno temporal o es permanente? Las
preguntas pueden multiplicarse, pero todas son dignas de estudio y que nos
pueden dar la clave para ir extirpando el flagelo. Tal vez las preguntas a
plantearse sean otras, los especialistas tendrán su propia opinión.
No obstante lo que me sorprende es el silencio que ha seguido a esta
entrevista, ningún sociólogo, ningún antropólogo, ninguno de nuestros
intelectuales de renombre se ha atrevido a tomar la palabra para profundizar o
rebatir las reflexiones del ministro. Ustedes, lectores de este blog, saben de
mi constante oposición a la política que lleva adelante el FMLN. Considero que
cuando se presenta la posibilidad de aportar positivamente una respuesta a un
problema tan crucial, no se puede adoptar una posición escéptica o indiferente.
Uno no puede callarse ahora, esperar su fracaso y luego volver a cargar de
críticas al ministro.
Es cierto que ha habido estudios sobre este fenómeno, ha habido especialistas
de orígenes diversos que se han dedicado el tema, hay publicaciones. El
ministro mismo lo afirma en la entrevista, pero parece que no son suficientes y
no le sirven para formular un diagnóstico concluyente para buscar las medidas
necesarias.
Es un fenómeno que concierne a todo el mundo, en el que tiene que
intervenir toda la sociedad. Se trata de formar animadores de barrio, de construir
centros de diversión y esparcimiento atractivos con animadores, examinar con
detenimiento el papel que deben de jugar en esto las escuelas y los cambios
necesarios de programas, de métodos didácticos, pedagógicos, etc. Se debe de
aportar ayuda a las tantas madres jóvenes que se quedan solas con sus hijos. Es
problema puede que esté o no ligado a la criminalidad, pero la fragilidad de
las relaciones familiares no deja de ser un terreno fértil de todo tipo de
problemas sociales. La familia en nuestra sociedad, de manera general, no es
una institución estructurante de la personalidad de nuestros jóvenes. Son
demasiados los hombres que consideran que su única obligación es engendrar a
sus compañeras, abandonándolas luego a la buena de Dios. Es necesario que este
fenómeno —que no es exclusivo de nuestra cultura— sea estudiado,
contextualizado, historiado.
Esta listita que enumero requiere gastos, presupuesto. Y aquí entramos a la
política general, ¿qué parte le toca a pagar a la oligarquía? Se les va a
seguir dando toda la amplitud que ya tienen para eludir impuestos, para seguir
súper-explotando a todos los asalariados y mantener las condiciones de trabajo
en tan lamentable estado. Porque si es necesario un esfuerzo colectivo no se
puede dejar aparte a los principales responsables de nuestra miseria social,
los oligarcas. Pero sobre esto último las declaraciones presidenciales no me
hacen perder mi escepticismo.
17 junio 2014
Reflexión y no "medidas-reflejo"
El gran problema con este tipo de entrevistas
de El Faro consiste en que el entrevistador no va en busca de información
para los lectores, sino con el ambicionado propósito de meter en contradicción
al entrevistado o ponerlo en malas posturas con su partido, sus colegas, etc.
En este caso es lo que se pasó haciendo el periodista con el ministro de
Seguridad Benito Lara. Con el agravante de tomar al lector por tontico y
explicarnos en el preámbulo cómo debemos entender lo que dice el ministro.
Según el ministro Benito Lara la cosa es sencilla, no se puede hablar de tregua
porque no hay beligerantes, por eso el concepto no es adecuado. El ministro
señala la necesidad de profundizar y diversificar los estudios sociológicos y
antropológicos para poder hacer un mejor diagnóstico y ver entonces los
remedios que dar. Claro aquí el lenguaje figurado nos puede engañar pues no se
trata de una enfermedad, sino que de un problema social profundo y grave. No me
parece desatinado por ello mismo considerar como conveniente agregar el aspecto
histórico del problema como lo sugiere el ministro.
Sabemos que los pandilleros son salvadoreños, que en gran mayoría han
nacido en el país, ya no podemos simplemente referirnos al “fenómeno” como algo
que se importó de los Estados Unidos, en todo caso decir eso sería no querer
enfocar el problema ni como propio, ni como un problema de nuestra sociedad.
Aquí he cambiado el término, no he dicho un problema social, le he querido
sacar el aspecto abstracto del adjetivo e irme a lo concreto que entrega el
sustantivo. Las maras no nos caen del cielo como una maldición, no son brotes
de alguna contaminación exógena, tampoco son marcianos. Son cipotes nuestros.
Son productos de nuestra sociedad, del modo de funcionar de nuestra sociedad.
En esto entran muchos aspectos que no se pueden reducir al económico, aunque
sea siempre fundamental. Pero lo social incluye modos de vida, dentro y fuera
del núcleo familiar, modo de conductas en las escuelas, el efecto de la
publicidad, los modelos sociales de conductas y ambiciones sociales. En todo
caso, estamos ante un problema que no se puede simplemente estigmatizar, de un
problema que por repugnante que nos resulte, lo queramos extirpar con la misma
violencia que lo hizo nacer. Porque no podemos negar que la violencia desde
décadas ha sido una forma de “solución” de nuestros problemas. Nuestra historia
está llena de violencia.
Pero esta vez la violencia ha llegado a límites materiales inauditos, pues
los valores morales de colocar sobre todas las cosas la vida misma han sido destruidos
entre esos jóvenes. Aquello de la ranchera mexicana de que “la vida no vale
nada” ha cobrado en nuestra sociedad, entre esos muchachos, un valor de
dignidad e identidad. ¿Cómo se llegó a eso en nuestra sociedad?
Los estudios que propone el ministro Lara tal vez busquen responder a esta
pregunta, porque una vez que hayamos comprendido cabalmente ese trágico cómo
podremos desmontar el proceso, podremos tal vez desacelerarlo.
La violencia que habita nuestra sociedad es inmensa, de manera espontánea
la mayoría de salvadoreños reclaman la pena de muerte, algunos hablan abiertamente
de exterminio, palabra tan connotada durante la Segunda Guerra Mundial. Se
sospecha, algunos no lo dudan, de que existen justamente en el país grupos de
exterminio que se conducen con el mismo principio de “la vida no vale nada”.
Todo esto, la violencia extrema de las maras, como la que se propone contra
ellas, tienen como fondo la total negación de los valores humanos, la negación
de la calidad humana del otro. Ambas actitudes tienen el mismo origen: nuestra
sociedad.
Lo que el ministro de Seguridad dijo sobre la preocupación del día a día de
los ministros anteriores tiene que ver con la necesidad política (demagógica)
de darle una respuesta rápida, la que sea, al clamor popular contra la
violencia criminal de las maras. En otras ocasiones aquí mismo he hablado de lo pernicioso que
resulta querer complacer a la “opinión pública” aportándole falsas soluciones y
promoviendo leyes que se quedan en el papel. Los gobiernos de ARENA hicieron
mucha alharaca con sus leyes “duras y súper-duras”, Funes con su ley “anti-maras” quiso mostrarle
a la gente que no se iba a quedar con las manos cruzadas ante el crimen del bus
incendiado y los 17 muertos calcinados en el bus, en Mejicanos. La ley y el ejército en la
calle fue una "decisión reflejo", una medida para sacarse de encima las críticas
y para que la gente sepa que “no me va a temblar la mano”. Pero el asunto no es
aquí de tembladeras de mano, sino de un problema que exige paciencia, que prohíbe
precipitaciones. Era necesario ya entonces hablarle claramente a la gente:
estamos ante un problema de sociedad que no se puede arreglar aumentando la
panoplia legal, todos los gobiernos aumentaron las penas hasta llegar al
extremo que de facto se convertían en condenas perpetuas, prohibidas por la
Constitución y que los diputados se vieron conminados por la Sala de lo
Constitucional a reducirlas.
Se requiere coraje político y honradez para decirle a la población, no
vamos a terminar con la delincuencia en unos meses, eso es imposible, el
fenómeno es complejo, grave sí, pero no se resuelve con promesas inútiles. Es
un problema global y necesita de soluciones globales en las que toda la
sociedad y todas las instancias del Estado a las que les concierne el problema
tienen que actuar y coordinar las acciones. Sinceramente es esto lo que he entendido
en las palabras del ministro de Seguridad Benito Lara.
10 junio 2014
Conversación con un amigo
El texto que sigue forma parte de una conversación epistolar con un amigo:
Entonces no se trata de un “pacto de nación”, ni de un “contrato social”,
uno cuando quiere avanzar una idea de lucha no puede darle los mismos nombres
que ya usa la burguesía para sus planes.
Yo no sería tan tajante en condenar para siempre la violencia. Decir que la
violencia ha demostrado su inutilidad y por ello abandonarla no tiene sentido
lógico, pues tampoco la lucha "pacífica" ha dado resultados, sobre
todo en nuestro país. Se debe de juzgar la situación concreta. En estos
momentos sería no sólo errado pretender que se impone la lucha política
violenta, sería demencial y criminal. Al ver la situación desastrosa en la que
se encuentra la clase trabajadora salvadoreña desde el punto de vista
ideológico es urgente iniciar tareas de organización política y sindical
autónomas, tanto de la clase burguesa, como de los partidos políticos
existentes.
En realidad, se nos ha pintado desde ya demasiado tiempo como una tarea
imposible plantear desde ahora mismo la transformación comunista de la sociedad
salvadoreña. Esto lo repite Altamirano de El Diario de Hoy, como solemnemente
lo decretó Mauricio Funes diciendo que si le preguntáramos al pueblo
salvadoreño que si quiere el socialismo, diría que no. Este raciocinio es una
simple idiotez o un sofisma. Primero la transformación de la sociedad no se va
a ser a golpe de sondeos de opinión. Esto entra en la fatuidad de Funes que
piensa que si le dan la nota 7 y pico esto significa que ha sido buen presidente.
Pero Saca anduvo por esa nota y hasta Flores tuvo más o menos la misma
aceptación. Sabemos que desde años la lucha ideológica en el seno de la
sociedad salvadoreña se ha abandonado y los únicos que se hacen escuchar son
los que pretenden que todo cambio radical en el país es una ilusión, una
utopía. El FMLN en su forma partido y desde su forma revisada en 1983-84 dejó
claramente de lado toda aspiración revolucionaria. Desde entonces se ha ido
amoldando a la sociedad burguesa y ha pasado a defender los intereses de los
capitalistas. Sánchez Cerén en un discurso ante empresarios les dijo que ellos
eran el motor, el corazón mismo de la economía salvadoreña. El FMLN acepta como
un pilar fundador de nuestra sociedad la propiedad privada de los medios de
producción que ya no tiende a combatir.
Hoy se piensa que la lucha contra el capital se tiene que llevar a golpes
de paliativos, de parches "sociales", la lucha por otra sociedad más
avanzada, que suprima el principal freno para su desarrollo que constituye el
peso en la economía de un puñado de millonarios (la oligarquía). Digo "suprima", pero no me estoy refiriendo físicamente, sino desde el punto de vista social,
dentro del funcionamiento social.
Ya tenemos más de un siglo que la oligarquía produjo cambios profundos en
la sociedad que le entregaron la hegemonía y poder sobre el conjunto de la
sociedad. Desde la independencia buscaron apoderarse del Estado, las guerras centroamericanas y
las peleas de clanes intercapitalistas no permitieron que esos cambios
intervinieran antes de los años ochenta del siglo XIX. Fue entonces que uno de
los clanes logró apoderarse del poder y pasar al robo de las tierras ejidales.
Fue en ese momento que la propiedad privada de la tierra les entregó además el
poder político (estatal e ideológico). Esto como se sabe fue a través de la
violencia, las comunidades indígenas fueron expulsadas de sus tierras y
dispersadas en todo el país. Esto le restó mucha vitalidad al carácter indígena
de nuestra sociedad. Pero esto no fue aceptado entonces, ni después. Sabemos
que a pesar de todas las dificultades, de la represión, de asesinatos, de
masacres nuestro pueblo siempre se ha mostrado rebelde.
¿Qué pasa ahora? Sin un partido político que cohesione sus luchas, que le dé
realmente un carácter de clase, en defensa de sus intereses en tanto que tal,
los asalariados están a la merced de la ideología burguesa y de la ideología
reformista social-demócrata. Política e ideológicamente no existe en el país
una fuerza que presente una real alternativa a la sociedad capitalista. Es la
estructura misma de la sociedad salvadoreña que produce nuestro atraso.
Entonces si queremos sacar una lección del pasado y del presente, mucho más
importante que rechazar toda violencia como inútil, lo que se nos impone es refundar
en el país un movimiento revolucionario. Pero este movimiento tiene que tomar
en cuenta la correlación de fuerzas actual, tiene que analizar cómo es que se
produjo aquí en El Salvador el derrumbe de las ideas revolucionarias. Tenemos
que analizar como una pequeña camarilla de oportunistas pudo hegemonizar la
dirección del FMLN.
Creo que ya hay gente que ha iniciado la tarea analítica, que ya no se
parte de cero, que sabemos que el verticalismo exacerbado de las organizaciones
"revolucionarias" los priva a los militantes de su función pensante
colectiva, Esto debe sugerirnos la
necesidad de reflexionar en una nueva forma de organización acorde con los avances y
las aspiraciones crecientes de los pueblos de participar directamente en la
determinación de sus destinos. Es urgente romper con los modos de funcionar
verticalistas, paternalistas e infantilizantes que han existido hasta ahora. El
secretismo, vicio de la compartimentismo ("esto no se le puede decir a la
base, no va a entender, hay cosas que deben de quedar ocultas"). Este
pensamiento es el que ha dominado hasta hoy en el país, incluso lo han erigido
en método ante la sociedad. Es el partido que desde arriba, desde el poder
construirá la felicidad de la gente, pero no se le puede decir todo, ni cómo.
Un nuevo partido revolucionario tiene que romper definitivamente con esa
ideología y desde el principio tiene que optar por la participación amplia y consciente
de sus propios militantes en el funcionamiento mismo del partido y de sus
políticas. Para ello es necesario que el militante posea toda la información y
se le dé las posibilidades concretas de poder usar la información, construyendo
instancias internas de deliberación en las que se confronten opiniones
libremente, sin tener la mordaza de la "línea" elaborada en las
instancias dirigentes.
¿Cuánto tiempo puede durar esto? Los que se oponen a los cambios
estructurales ironizan y piensan que un embrión no puede cambiar nada. Exacto,
no podemos pedirle a algo que comienza que nos dé ya los resultados futuros de
sus acciones. Piensan que el árbol frondoso que es hoy el FMLN no se puede
abandonar, pero es que no se dan cuenta que bajo su sombra no se pretende
llevar a la sociedad a su total liberación, que la acción del FMLN no lleva
para nada a la "liberación nacional" como lo indica su propio nombre.
Sabemos del entreguismo hacia el imperialismo de la dirección bajo varios
pretextos, el principal son los emigrados y como siempre el poderío del
imperialismo. Esta claudicación ha sido permanente dentro de la izquierda
salvadoreña ya existía en los años cincuenta, siempre se enfrentó contra los
que proponían la lucha. No obstante la línea claudicante paradójicamente ha
salido vencedora.
Sin embargo no se puede prejuzgar cuál va a ser el desarrollo del accionar del nuevo movimiento, nadie puede predecir los efectos. Lo que sabemos
es que la situación social, política, económica y cultural de las mayorías
salvadoreñas son insoportables, sabemos que el estado actual de las cosas es el resultado de la dominación oligárquica. Sabemos que sólo una política
nacional independiente nos puede dar los instrumentos para nuestro desarrollo.
01 abril 2014
El FMLN ganó las elecciones y perdió los colores
No he
estado esperando que finalicen “todos los procesos”, como un Kerry o una señora
Aponte, para producir un comentario sobre el resultado de las elecciones
presidenciales pasadas. Por mucho que sorprendiera la remontada arenera y
agrego que también formo parte de los sorprendidos, tampoco he pensado que la
distancia entre los dos candidatos en lid en la segunda vuelta iba a conservar
la misma distancia de la primera vuelta. La gran incógnita era hacia qué lado
se iban a ir los electores de los otros tres candidatos y en especial los
electores que votaron por Saca. Ha quedado claro que la gran mayoría optó
por Quijano. Lo que significa que las veladas consignas de voto de los líderes
de Unidad no fueron escuchadas. Lo que no deja de llamar la atención, y pienso
que esto ha tenido que ver mucho con la coyuntura, es el notable aumento de votantes
de la segunda vuelta.
Es muy
tonto afirmar que este resultado apretado se deba a la profunda sabiduría del
electorado. Esto se lo dejo a los filósofos de pacotilla, pues ya pasó el
tiempo para usar este tipo de hipóstasis. La población sigue acudiendo de
manera mayoritaria a una de las dos viñetas históricas y la presencia de Saca
en la primera vuelta de alguna manera por una hábil campaña obligó a muchos
comentaristas a suponer que en el país estaba surgiendo realmente una tercera
fuerza, una fuerza de centro. Algunos dijeron prudentes de “derecha moderada”.
El resultado final muestra que los polos opuestos siguen atrayendo
mayoritariamente y que las identidades partidarias son profundas. No puedo
ponerme a predecir nada sobre el futuro electoral de GANA y su enraizamiento en
el panorama político nacional. Pronto vienen las elecciones legislativas y
locales que serán un buen test para saber qué papel va a jugar GANA.
No me
parece conveniente regatearle a Sánchez Cerén su victoria. Es la victoria de su
partido, que se ha vuelto realmente en una maquinaria electoral muy eficaz. La
oscuridad, la falta de carisma, la poca capacidad expresiva y deficiente
oratoria del candidato efemelenista no constituyeron realmente obstáculos para
el gane. El peso atractivo de la viñeta se ha revelado determinante. Mauricio Funes
anduvo pavoneándose de que su gran carisma le dio la victoria al FMLN, pero la
realidad es que sin el FMLN, sólo, o con sus “amigos” hubiera hecho un papelón.
Algunos piensan que las intervenciones radiales de Funes fueron determinantes,
aunque también se ha dicho que para la segunda vuelta su papel de animador
radial desfavoreció a Sánchez Cerén. Pienso que en esto debemos ser muy
prudentes.
Una vez
dicho esto, me parece que también hay que mostrar la misma prudencia respecto a
ARENA. Me refiero que algunos apostaban a la próxima desbandada de ARENA, a su paulatina
desaparición. La presencia de UNIDAD pudo propiciar esta apreciación y la
distancia en votos entre el FMLN y ARENA en la primera vuelta dejó entrever una
estrepitosa derrota arenera. Pues fue en esto que no caí en el error, pues de
la misma manera que el FMLN sigue siendo un “atractor” en el sistema político
nacional, ARENA sigue siendo fuerza atractiva. Se quiera o no las
determinaciones fundamentales las hemos heredado de la guerra y estas siguen
funcionando hasta ahora. La gran diferencia es que en el terreno (dominio) del
FMLN no ha surgido ninguna fuerza que le venga a disputar electores, como es el
caso con UNIDAD en el ámbito de ARENA.
No
obstante es necesario asimismo afirmar que dentro de la batalla ideológica
ARENA le jugó al mantenimiento de su propia imagen, no azucaró sus posiciones,
sigue siendo el mismo partido de derecha, con sus posiciones extremistas, con
sus referencias de la “guerra fría”, infundiéndole a la población los mismos
temores del comunismo “come niños”, “violador de mujeres”, “destructor de las
familias”, “apropiador de los recursos”, “negador de la libertad de emprender”.
La
campaña de destabilización de la derecha venezolana contra el gobierno de
Maduro le cayó como anillo al dedo, en esto las mentiras y exageraciones de los
media tuvo su irremplazable papel. ARENA no ha palidecido, una vez más ha
mostrado su visión cavernícola de la sociedad, su rancia ideología, su no
escondidos deseos de dictadura, su afán de militarizar de nuevo la sociedad, de
buscar a los problemas sociales soluciones de brutalidad. ARENA sigue siendo
ARENA. Es con esta imagen que este partido ha conquistado casi el 50% de los
electores, esto es una gran verdad de nuestra sociedad, las ideas más
retrogradas siguen atrayendo a buena parte de nuestros compatriotas.
El FMLN
sí que ha palidecido. No se trata solamente de que sus dirigentes colgaran sus
chalecos rojos, esos mismos que en muchos municipios obligan a ponerse a los
empleados públicos. Ahora visten blancas guayaberas. No, me refiero a los
elogios a los patrones, “motores de la economía”, etc. Los insistentes llamados
a colaborar, los esfuerzos por convencer a los dirigentes de la ANEP que el
FMLN no constituye más ninguna amenaza para el patronato y su vehemencia de
respetar toda la Constitución llevaba como coda “respetaremos la propiedad
privada”. Las referencias al socialismo son raras y las pocas es para relegarlo
al estante de las utopías y meterlo en las más inexpugnables gavetas. Sus
propuestas electorales eran tan convencionales, tan descoloridas que Sánchez
Cerén llegó a quejarse de que Quijano le estaba robando su programa.
Las
elecciones las ganó el FMLN, pero la guerra ideológica la está ganando la
oligarquía, todo lo que se pueda hacer o dejar de hacer en el país tiene que
tener su aval, su necesaria aprobación. En los mismos momentos de la campaña
electoral cuando el patronato oligárquico estaba entregado a ayudar a su
partido, al que contribuyó a crear y a crecer para que con fuego y crimen
defendiera sus intereses, el FMLN insistía en sus intentos de conquistar su confianza.
Pero no sólo eso, en el famoso encuentro con los cafetaleros habían invitado a
ARENA y después de dos semanas infernales de ARENA, en la que sacó a la calle a
las empilchadas damas de la “alta sociedad” con sus hijas e hijos y alguna que
otra sirvienta para protestar contra el “fraude” y para exigir el conteo voto
por voto, cuando Quijano se llenaba las mejillas de lágrimas enfurecidas e
invocaba a las Fuerzas Armadas, los dirigentes del FMLN proclamaban sus buenas
intenciones de colaborar con ARENA para elaborar “un plan de país”.
Este es
el panorama actual, la derecha ha perdido otra vez las elecciones, pero la
izquierda ha perdido sus colores. La situación sigue igual, el “río de dolor
que va en camisa” desborda las fronteras y se va para el Norte, los salarios
son los mismos, los que no alcanzan para vestir a toda la familia, los que no
bastan para poder poner algunos centavitos de lado, para algún mañana peor. Ese
mañana incierto posiblemente aumente el desempleo. El partido de la “liberación
nacional” invita a los capitales extranjeros a venir a explotar nuestra mano de
obra barata, prometiendo de ribete incentivos fiscales, que nos dejará sin
recursos; el país seguirá endeudado, no hay coraje para enfrentar a los acreedores
que con el pago de los intereses ya recibieron con creces el monto de la deuda.
Nuestros pusilánimes dirigentes no van ni siquiera a negociar las condiciones
de pago de la deuda, no van a exigir una pausa. Saben perfectamente que hemos
llegado al tope e ilusos sueñan que por milagro de lotería van a poder percibir
más impuestos y con ellos continuar con los remiendos de fachada.
No hay
salida por esos caminos de reforma, el sistema oligárquico está caduco, nunca
pudo llevar adelante al país, ya tiene más de un siglo de dominación, ¿por qué pues obstinarse en mantenerlo intacto, por qué renunciar a
derribarlo y en su lugar erigir otro que pueda poner nuevas bases y nuevas
paredes?
10 marzo 2014
Volvamos a la realidad
La gran taleguiada que los
efemelenistas les prometían a los areneros no tuvo lugar. Por ahora solo
podemos hacer conjeturas sobre los factores que hicieron que ARENA recobrara
los votos e igualara al FMLN. Se alude mucho a la situación en Venezuela y al
trato que le dieron los media en el país. Esta "explicación" fue evocada
desde ayer, otros han hablado de la fuerte campaña de terror que arreció ARENA
en los últimos días. No hay tampoco que olvidar que muchos medios le dan mayor
visibilidad a las declaraciones de la derecha.
No se puede tampoco asegurar que el FMLN no supo movilizar entre los
abstencionista pues tuvo también crecimiento en votos, mucho menos que ARENA,
pero este partido tuvo además de manera indudable las preferencias de los
votantes de UNIDAD, en su gran mayoría. Estos resultados nos hablan más de la
polarización electoral que se desarrolló durante toda la campaña.
La divisa de profundizar los cambios no tuvo el efecto esperado, tal vez
porque en el fondo la gente no siente tan profundamente esos cambios, aunque
este fue uno de los temas principales de la campaña y el de "ARENA nunca
más", todo esto como se ve tiene un contenido ideológico muy pobre,
mientras que al contrario las promesas de alianza con Saca e incluso de
"pactos de país" incluyendo a ARENA y al patronato si tiene un
contenido pro-capitalista, con el remachado "no vamos a cambiar las reglas
del juego". Lo que le ponía un límite a esa "profundización" de
los cambios.
El punto central de "sepultar" definitivamente a ARENA no
funcionó. Creo que los dirigentes del FMLN en vez de recapacitar su entreguismo
al patronato, persisten y ahora se anuncia ya compromisos con la derecha y el
patronato. La presión de los comentaristas de derecha y socialdemócratas por
promover "un plan de nación" es fuerte. ¿Qué significa este tipo de
planes? Pues simplemente buscar "soluciones" dentro del cuadro del
actual sistema neoliberal, buscar entendimientos con el patronato, desdeñando
la necesidad de promover luchas populares para profundizar realmente los
cambios antioligárquicos que urge el país.
La experiencia real de estas últimas décadas nos habla que los grandes
problemas nacionales no encuentran solución dentro del marco de dominación de
la oligarquía, que en vez de progresar el país se hunde bajo el peso de la
deuda que sigue agravándose; el mantenimiento del dólar también tiene su peso
en el estancamiento nacional.
Tenemos pues que darle nueva dinámica a nuestras protestas, es necesario
organizarse en un organismo que se plantee claramente la salida del sistema,
que demuestre también la caducidad de la sociedad tal cual funciona hoy en día.
Todos los problemas sociales tienen su origen en la vida precaria de millares y
millares de salvadoreños, ante los que la huida del país se presenta como única
solución a sus problemas personales y familiares. Los bajos salarios, las
condiciones de trabajo embrutecedoras, el ambiente totalitario y despótico que
hacen reinar en los talleres los patrones es totalmente insoportable sobre todo
cuando no existen sindicatos combativos, ni un Código de Trabajo que garantice
derechos y preste amparo a los trabajadores.
Los resultados electorales reflejan la falta de esperanza entre los
trabajadores. El FMLN no pudo, no puede llevar a cabo una campaña
entusiasmante, pues le falta el motor de la lucha cotidiana por mejores
condiciones de vida y de trabajo.
28 febrero 2014
Contenidos y formas de los futuros combates
Justamente porque los argumentos que desarrolla Julia Evelyn Martínez son
de peso y muy bien razonados que deben de ser discutidos con altura, es decir
que esto impone argumentos también de peso que lleven ya sea a profundizarlos o
a rechazarlos. No ha sido el caso de Ribera, pero tampoco el de Álvaro Rivera Larios. La recomendación de santa tolerancia es buena respecto a aquellos que
siempre están dispuestos a las purgas, al denigramiento, a la proscripción, al
ostracismo como respuesta al que no está de acuerdo con la “línea”. Antes, en
un “antes” aún no muy lejano, al desviante simplemente se le tachaba de “elemento
antipartido” y la discusión se cerraba. La discusión abierta y argumentada aún
no existe en el país, en los que se dicen de izquierda.
Muchos han querido minimizar la importancia del “voto nulo” por el simple hecho de que no es computado oficialmente, que la ley no lo toma en cuenta. No obstante este defecto es de la ley y no de la voluntad del elector que desea anular su voto. Siempre ha habido personas que han anulado sus votos, pero es sólo ahora que se habla de él. ¿Por qué? Pues es la primera vez que esta actitud ha tomado la palabra contraponiéndose a la ley que la ha acallado. Se trata de la primera vez que el “voto nulo” es razonado con argumentos de peso. Digo de peso porque a pesar de que los que han practicado el voto nulo son minoría, sus argumentos han tenido que ser discutidos, han sido tomados en cuenta aun sea para denigrarlo.
Álvaro Rivera Larios vota y llama a votar por el FMLN, pero no tanto como
un voto con contenido positivo, sino que negativo, para provocar la derrota de
ARENA. Lamentablemente no argumenta más, no explicita las razones positivas por
las que su entusiasmo no le permite declarar que su voto por el FMLN es
justificado. Su voto antiarena es menos razonado que el “voto nulo” —que también
es un voto contra ARENA— pues lo que denuncia es que en la política real del FMLN
uno se encuentra con la misma ideología liberal o neoliberal que la de sus
adversarios electorales.
Este punto es el eje de toda la argumentación de los que anulan el voto.
Pues la política que se propone llevar adelante el Frente no difiere en mucho
de la que promete ARENA. Salvador Sánchez Cerén ha insistido, ha repetido que
se ponen al servicio de los empresarios, que son ellos el motor de la economía,
el corazón mismo. Lo ha dicho que defenderán la empresa privada, que los
patronos no tienen nada que temer de ellos, que los “sueños” de otra sociedad
los han aplazado. En una palabra han abrazado la defensa misma de los
fundamentos de la sociedad capitalista.
Esto es lo inaceptable, es que si queremos dejar en pie nuestras convicciones
de que otra sociedad también tiene sus fundamentos reales, no podemos admitir
que la historia se cierra con el capitalismo. El capitalismo salvadoreño lo
vivimos a diario, es el que le permite a un millonario destripar un carro de 218 000
dólares, que representa lo que devenga en 72 años un asalariado con su salario
mínimo. Es este el principio que se defiende al justificar la explotación
capitalista como fundamento de la sociedad.
Además de haber despertado una
discusión en su torno y sobre la necesidad de razonar el voto que se emite, los
que se proponen anular el voto, por lo menos algunos de ellos, cuentan
proseguir su lucha. Ellos no han esperado que los vengan a presionar. Pues
muchos de los que critican el voto nulo, reclaman un después, cuestionan sobre qué
va a pasar después de las elecciones, casi como un reclamo de continuidad de su
civismo. Es muy sorprendente que una socióloga afirmara que el voto nulo se
manifiesta cada tres y cinco años, como si los otros votos fueran cotidianos.
El voto nulo como los “efectivos” tiene la misma periodicidad. Los que reclaman
a los anuladores cuál va a ser su “después”, saben que ellos mismos están
convocados en las próximas elecciones de nuevo a repetir lo mismo, votar por el
menor mal. Entretiempo el sistema los obliga a guardar silencio. Los que anulan
el voto denuncian justamente esta consecuencia del sistema político actual.
También en esto el voto nulo muestra su utilidad cívica.
Es evidente que en los próximos meses el “movimiento” del voto nulo debe
dejar de ser una actitud personal, como una actitud ética, de poner en acuerdo
sus convicciones con la emisión del voto. Aquí se abre un campo entero de
reflexiones a llevar a cabo: sobre los contenidos y formas de los futuros
combates. Estas reflexiones tienen que ser plurales, a múltiples voces, pues si
algo que se tiene claro dentro de una buena parte de los que anulan el voto es
que el verticalismo impone una sola voz y un solo pensamiento, lo que significa
que es urgente buscar las formas de asociarse horizontalmente, no sólo en la
estricta forma de organizarse, sino que también en la manera de nutrir las
reflexiones que abarquen todo el extendido social y político del país.
Nadie está en el derecho de exigir los frutos a la semilla, lo que
sorprende es que los impacientes son los que se conforman con ir a votar por el
menos malo. En estos días apenas se ha lanzado al aire semillas de reflexión,
hay que esperar que algunas encuentren terreno fértil. Pero sobre todo
llenarnos de paciencia, pues la impaciencia, como dice Hegel, pretende llegar
al fin sin dotarse de los medios. Crear nuevos medios de lucha en la situación
actual de adormecimiento de la conciencia de clase en el país va a ser harto
difícil. La primera constatación que se nos impone es que en mucho estamos
obligados a empezar simplemente por los principios.
18 febrero 2014
Votar nulo encierra apenas una esperanza
Después de acumular tanto insulto, en su artículo en El Faro, de pintarnos
como desposeídos de toda inteligencia, de invalidar sin más los argumentos,
Ricardo Ribera se esfuerza por parecerse a los que llamamos al voto nulo. Digo
esto en el sentido siguiente: pues si fuese tan inteligente, tan astuto, tan
maravillosamente un hombre revolucionario, que aplica a la letra y en el
espíritu el "marxismo-leninismo", entonces en ese caso nos hubiese
dado un solo argumento que nos obligara necesariamente a cambiar de postura. No
vi ese argumento por ninguna parte.
El mal menor queda igual, su "izquierda" necesita a la derecha y
a los patrones para ganar las elecciones. Pero ¿para qué quieren ganar las
elecciones? El gran estratega del compromiso que es Ricardo Ribera no nos da
como muestra ni un capullo, una sola medida que vaya en favor de los
trabajadores y en detrimento de los explotadores. No creo que pueda encontrar
un solo ejemplo en que el autor de “El
izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo” haya entrado en compromiso con
el enemigo de clase.
Nosotros estamos ahora ante un situación grave, muy grave, estamos entrando
en una nueva etapa de nuestra historia, el partido que ha representado hasta
ahora la defensa de los intereses de los trabajadores, asume abiertamente su
papel de conciliador entre las clases, su papel social-demócrata. Y al entrar a
este nuevo período podemos simplemente caer en un sistema de alternancias en
que los votantes conformarán mayorías en favor del que en ese año se les
presente como el mal menor. Luego se darán cuenta que tal vez se equivocaron y
decidirán sancionar a ese partido y optarán esta vez por el otro. Y la próxima
vez votarán al revés. Y ese túnel puede ser largo, sin que aparezcan ventanas
por donde vislumbrar algún horizonte.
Este sistema no es una ficción, es lo que pasa en muchos países
desarrollados y menos desarrollados. Es lo que pasa en Francia, en España, en
Portugal, en Grecia, en Alemania (con un pacto ahora entre todos los partidos,
pues ya no se encuentran diferencias entre ellos), etc. Esto llega a una
estabilización de votos "tradicionales" para cada partido (nuestros
"votos duros") y el paulatino, permanente crecimiento de la
abstención. En esta situación los que al fin y al cabo tienen la opción de
decidir es una pequeña franja de la población, la menos estable políticamente,
la menos principista, la que se deja convencer por el desgaste que le produce
en sus mentes el miedo.
Ricardo Ribera no ha tenido la suficiente inteligencia para rebatir los
argumentos, apenas tuvo un tantico de ingenio, para acumular los substantivos
que se inician en "in". Pero no nos dice nada que tenga valor de argumento.
¿Qué obligación tengo de optar por un candidato que no me convence? ¿Qué
obligación tengo de votar por un candidato que juzgo traidor a los intereses de
la clase trabajadora? Porque en definitiva, para mí, un partido que desde el
primer año de su gestión nos repite las mismas medidas sociales como los grandes
logros del quinquenio, no puede pretender a cambiar la vida. Y asumen el Asocio
público-privado como si también eso fuera una medida que incluyera su programa
inicial. Se olvidan que es una imposición estadounidense, que es una condición
para ofrecernos la “limosna” milenaria. Sin decirnos que ese Asocio viene a
prolongar y profundizar la política arenera de las privatizaciones. Ricardo
Ribera calla sobre todas las denegaciones de la simbólica promesa de devolverle al país su
soberanía monetaria. En su alegato se
olvida que votar por un candidato requiere un convencimiento, presupone
comunidad de principios, de objetivos, de aspiraciones.
Lo sorprendente es que Ricardo Ribera no cuestiona a los partidos en lid
electorera por su "in-capacidad" de movilizar al electorado, pues la abstención alcanza
a más de dos millones de electores, entre los cuales hay más de los que le faltaron
a su partido para ganar desde la primera vuelta o de perder…
Nada nos dice de la afanosa insistencia de Sánchez Cerén y con él de todos
los miembros de la cúpula partidaria, de respetar la Constitución. Cuando
Schafik Handal tomó su bastón de peregrino electoral iba repitiendo “respetaremos
la Constitución, toda la Constitución”, el mensaje era más o menos este: “no
vamos a comportarnos como revoltosos, no nos tengan miedo”. Ahora el mensaje es
totalmente otro, “tienen que darse cuenta, señores patrones de la ANEP que
hemos abrazado su ideología, vean, todo lo hemos abandonado, que lo que nos
queda de izquierda es apenas una capita para que los electores no se nos vayan”.
Y si aun así no les entienden, declaran que no van a reformar nada, sobre todo
los artículos pétreos, concepto este totalmente antidemocrático, refiriéndose a
uno solo: el que garantiza la propiedad privada.
Pero esta promesa echa al tarro todas las convicciones y cierra para
siempre cualquier posibilidad de que nuestra
sociedad se libere de la monstruosa tutela y dominación oligárquicas. Pues
nadie puede negar que la vida que sufrimos viene justamente de esa dominación,
viene también de la dominación extranjera. Es decir la clase trabajadora no
puede dejar de tener como objetivo liberarse de la opresión social de la que es
víctima en la sociedad capitalista. No es esta perspectiva la que le ofrece el
FMLN a los trabajadores. Es por eso que
el voto nulo tiene un significado de esperanza, pues es una señal fuerte de que
debemos buscar una salida, que no podemos, no debemos conformarnos con que el
destino de nuestro país se reduzca a elegir a cada tanto el mal menor.
El voto nulo encierra esto, aunque sea apenas de manera embrionaria y no se
nos venga a exigir que les mostremos los frutos, pues esto apenas se está
sembrando, aún no tiene raíces. Por el momento es apenas una esperanza.
17 enero 2014
Construir una alternativa
Los únicos que manifestaron su contento con el “debate”
del domingo pasado entre los candidatos a la presidencia de El Salvador, son
aquellos que esperaban impacientes ver la prestación de su corifeo. El resto se
quedó perplejo, pues ese tan anunciado debate no tuvo lugar. No obstante no fue
totalmente inútil. No tanto por el contenido, sino por las carencias. No me voy
a referir a las escabrosas propuestas de algunos candidatos para vencer la
delincuencia, ni voy a insistir sobre la ausencia de cifras que respaldaran el
aluvión de promesas. De todo eso ya se habló suficientemente casi de inmediato,
al final del “foro electoral”.
Deseo abordar la falta de perspectivas que se
manifestó durante esas dos horas y pico de palabrerío, nada que pudiera
realmente levantar los ánimos, que pudiese mover al entusiasmo, que enardeciese.
Realmente, por mi parte, no esperaba de ningún candidato de derecha que viniera
a avivar las esperanzas en un futuro mejor, son gente del pasado y se han
pasado todo el tiempo mirando hacia atrás, están enfangados en sus gobiernos
precedentes, en sus prácticas autoritarias, en el despotismo de casta y en ese
oscurantismo medieval en el que persisten en mantenernos. De esa gente no
esperaba nada.
Tampoco podía esperar mayor cosa del candidato del
FMLN. Sin embargo visto que se trata del partido que aún conserva la simpatía
de la clase trabajadora de izquierda, en el que perdura la confianza de que
pueda emprender políticas de transformación social y ver a su candidato no solo
tartamudear literalmente, sino que en el sentido figurado de no poder sacar su
carreta del bache social-demócrata en el que están varados. Esto tiene en
cierto sentido algo de positivo. Pues ahora ya no esconden su verdadera ideología
tras la terminología revolucionaria del siglo XX, ni tras del maquillaje pintarrajeado del
socialismo del siglo XXI. Sólo la obscenidad ideológica y macabra perversidad de
un Quijano —que pretende todavía asustar a la gente con ese cuco— que
hipócritamente finge creer y amenazar que el FMLN quiere implantar en el país
el “Socialismo del XXI”.
Los miembros del FMLN insisten que las condiciones
para transformar al país no existen, que la correlación de fuerzas es
desfavorable a las ideas revolucionarias, sostienen al igual del editorialista
Altamirano que el pueblo salvadoreño es eminentemente anticomunista y que nadie
en el país desea hoy por hoy ese tipo de transformaciones. Y todo aquel que
pueda exigirles algo que apunte hacia un cambio radical en el país, es un
iluso, un dogmático, alguien que no toma en cuenta la realidad y que vive
soñando con sueños del pasado.
Nadie niega el panorama descrito, ni puede cerrar
los ojos ante tal desastre ideológico. Pero tampoco se les puede insinuar a los
efemelenistas que el papel de un partido revolucionario es justamente hacer
todo porque las ideas de transformación de la sociedad germinen en el pueblo.
Se enojan, se quejan que uno es demasiado exigente, que las condiciones no
están dadas para ese tipo de combates.
Existen grupos heterogéneos, en estos momentos atunelados, que desean manifestar su
descontento emitiendo un voto nulo. Su capacidad de influencia en la sociedad
es menor quizás que el de los dos candidatos fantasmas, aparecidos el domingo
durante el debate. La idea de no votar por ningún candidato porque ninguno
representa los intereses del pueblo, que todos ellos se han manifestado por un
status quo social, por mantener el Estado oligárquico sin trastornarlo en lo
más mínimo, deja viva de alguna manera la esperanza. En ellos no ha calado la
divisa del menos peor. Estos grupos sin coordinación, con iniciativas
limitadas, a veces personales afirman que no hay opciones de futuro. Entonces
al llamar al voto nulo dejan intacta la esperanza de poder construir alguna vez
la alternativa.
El gran problema es este: el “alguna vez”. Pues en
ese sentido estos grupos que proponen el “voto nulo” se asemejan a los
efemelenistas, en que ambos aguardan que el pueblo “alguna vez” salga de su
letargo. Pero en la historia esos “de repente” de los cuentos de hadas no
existen. Si a veces hay fenómenos sociales que surgen de forma abrupta, como si
“de repente” la historia removiera lo que ha tenido escondido en sus entrañas,
es porque asimismo ha habido hombres que se han tomado la pena de iniciar
procesos sociales que han tardado en germinar, que su trabajo de topo ha
surgido a la superficie social como una erupción volcánica. La historia no se
hace sin nosotros. Si la dominación de la burguesía se mantiene intacta, es
porque hay un trabajo permanente de los Altamirano y los Dutriz, de los
expertos de Fusades y otros organismos secuaces de la oligarquía. Esta gente
con todos sus medios actúan permanentemente para influenciar y determinar el
pensamiento de los salvadoreños.
Para que el voto nulo cobre sentido es necesario
que no sea sólo la expresión de una protesta, sino que encierre la voluntad de
abrir una ventana histórica y comenzar a darle forma a un movimiento social que
renueve con las luchas.
29 diciembre 2013
El discurso y la realidad
Este año he tenido un poco abandonado este blog. He sido muy parco. Hay
razones para esto, no todas personales. No me voy a referir a ellas. Las otras
son mucho más importantes, pues en realidad las declaraciones, los sucesos
cotidianos en El Salvador han sido tantos como en otros años. Al mismo tiempo
me ha parecido inútil o superfluo reaccionar a cada declaración o a las
principales declaraciones proferidas por los hombres públicos salvadoreños. Por
lo general, las declaraciones no se refieren a la realidad concreta, sino que
son réplicas a otras declaraciones. Muchas de estas mismas declaraciones son
provocadas por entrevistas organizadas de antemano o suscitadas en corredores u
otros lugares donde se encuentra el hombre político.
Son estas declaraciones las que conforman la actualidad política que nos
presenta la prensa que leo en internet. Nada o demasiado poco es lo que esta
misma prensa nos habla de la realidad concreta. No hay reportajes sobre la
dificultad que tienen las familias de juntar cabo con cabo todas las semanas,
la angustia que puede sentir un padre que apenas gana el salario mínimo y que
para eso tiene que viajar una hora y media a una fábrica en la que se ocupa en repetir a diario los mismos gestos. Luego vuelve agotado a su casa, ya tarde,
casi sin apetito, pero sabe que tiene que comer para reponer sus fuerzas para
el día siguiente. Sabe este hombre o esta mujer que sus hijos después de la
escuela se han quedado solos, tal vez en la calle, corriendo los peligros que
ahora existen en las calles de nuestro país. No saben si sus hijos han podido o
no hacer sus deberes, no tienen fuerzas para ayudarles, para interesarse en las
ocupaciones diarias de sus crianzas. Este esquema general que he descrito tiene
realizaciones múltiples y variadas en la realidad. Es esta vida de
preocupaciones de cómo se va a resolver el problema del remedio demasiado caro,
de la imposibilidad de ausentarse del trabajo para ir con el hijo enfermo o la hija enferma
al doctor o al hospital, es esta vida la que hay que remediar, la que hay que
extirpar.
Por supuesto que esto que estoy esbozando es del conocimiento de todos,
incluso de los que se encuentran alejados de ese mundo de ansiedades y desasosiegos.
Estas madres (a veces, demasiado frecuentes esas veces, no tienen ayuda) y
padres que lo único que desean es calma, silencio, poder entregarse a alguna
diversión, por mínima que esta sea. Es en este agotamiento que estas personas
encienden la televisión en la que ven películas sobre un mundo de maravillas,
con casas espaciosas, inmensos salones, automóviles de lujo, decorados
interiores sorprendentes, un mundo en el que no existen las mismas
preocupaciones, en las que no se sabe cómo es que llega el dinero, que ni
siquiera se ve trabajar a esos personajes desgarrados por pasiones tan fútiles como
una mirada de sospecha. Estas películas o seriales son interrumpidas por
publicidades que presentan objetos cuya compra es presentada como imprescindible,
casi obligatoria si uno quiere realizarse en esta vida.
Me he referido a los que tienen trabajo, pero a esos hombres, muchachos y
muchachas que salen de sus casas con la esperanza vana de encontrar trabajo, con
la esperanza loca de encontrar a alguien que pueda prestarles algún dinero para poder
alimentarse, los que salen con sus pocas mercancías a rematarlas. Estos durante
todo el santo día se exponen a la agresión de las maras y de la policía. Y su
situación económica es peor, pues viven de lo que va entrando cada día y sin
poder contar con certeza con nada, todo es aleatorio. Esta gente también vive
en este mundo de mercancías exhibidas en los carteles, por los anuncios
radiales, en las televisiones y los mismos productos vistos, deseados, soñados
en las vitrinas. El abatimiento en estas familias es peor. ¿Nos habla de ellas
la prensa? Sí, a veces, como estorbo del tránsito, como ruin espectáculo de
nuestras calles.
Es esta vida la que hay que cambiar, es a esta gente la que hay que
organizar para que luche por sus intereses, es decir por una vida diferente, en
la que el tiempo les pertenezca, en la que puedan decidir por sus actos. ¿Es
posible? Sí, es posible, pero para ello es necesario que una organización
política tome en sus manos organizar a los trabajadores. En estos días un consorcio
internacional dueño de hoteles se dedica
a reprimir a sus empleados y les prohíbe arbitrariamente, despóticamente
organizarse en sindicato, me estoy refiriendo al Hotel
Royal Decamerón Salinitas. El trato que les dan, los salarios que se
aplican en el sector, la carga de trabajo, etc. todo eso es consentido por el
Ministerio del Trabajo, por las diferentes procuradurías, por el Ministerio de
Turismo. La mayoría de contratos son temporalmente limitados, precarios. Un
grupo de empleados tomó coraje y se organizó en sindicato, pero los fundadores
del sindicato en su casi totalidad han sido despedidos. ¿Qué partido político
actualmente tiene vocación para defender a estos trabajadores? Ninguno. ¿Qué
diputados pueden interpelar a las autoridades para que intervengan en favor de
los trabajadores? Ninguno. Y es lo que sucede en la práctica. Y lo vuelvo a
repetir, no hay hoy por hoy ninguna organización capaz de llevar adelante y
organizar la lucha de los trabajadores.
Es por ello que ocuparme de lo que dijo tal o cual fulanito en la campaña
electoral, lo que dijo o no dijo “elquemandosoyó”, no tiene sentido, algunos se
habrán dado cuenta que me repito y me repito, es necesario que surja una
organización revolucionaria, pero revolucionaria no porque se proclame así,
sino que lo sea por su actividad política hacia la gente y en su modo de
funcionar. Una organización que sea capaz de llevar adelante el apremiante
combate ideológico contra la dominación burguesa. El ejemplo del sindicato
hotelero muestra claramente que es el patronato el que está representado en el
Estado, es a su servicio que las instituciones funcionan. Y es esto lo que
demuestra que la lucha de clases no es un invento, sino que una realidad
permanente. El patronato no deja de atacar, lo hace de manera permanente. Feliz año nuevo, entonces.
P. S.: He decidido agregar una vídeo que ha publicado el semanal El Faro. Lo ha realizado la periodista Marcela Zamora. Se trata de testimonios de mujeres que han trabajado en el servicio doméstico. Es este tipo de reportajes que necesitamos, que son los que nos hacen reflexionar sobre nuestra realidad social. En los pedazos de vida que nos cuentan estas paisanas vemos todo el peso del despotismo patronal, de la violencia social que se ejerce sobre los pobres. Veanlo en entero, dura un poco más de una media hora. Pero vale la pena, es un reportaje de gran calidad. Hagan clic aquí: "Las muchachas".
P. S.: He decidido agregar una vídeo que ha publicado el semanal El Faro. Lo ha realizado la periodista Marcela Zamora. Se trata de testimonios de mujeres que han trabajado en el servicio doméstico. Es este tipo de reportajes que necesitamos, que son los que nos hacen reflexionar sobre nuestra realidad social. En los pedazos de vida que nos cuentan estas paisanas vemos todo el peso del despotismo patronal, de la violencia social que se ejerce sobre los pobres. Veanlo en entero, dura un poco más de una media hora. Pero vale la pena, es un reportaje de gran calidad. Hagan clic aquí: "Las muchachas".
17 diciembre 2013
ARENA versus ALBA-Petróleos
Por lo que se puede ver en el vídeo publicado por el diario La
Página (haga clic aquí), el autoritarismo de Lorena Peña es el que menos me agrada. Pues
cuando un diputado o diputada, en una comisión no puede exponer tranquilamente,
sin interrupción los considerandos, motivos y presupuestos de su proposición de
ley y se le exige que simplemente entregue la ley, se le priva al diputado o
diputada de su derecho deliberativo.
Sobre el fondo, ALBA-Petróleos no es la única empresa mixta que existe en
el país y aunque Ana Vilma de Escobar niegue que no se trata de una proposición
especial contra ALBA-Petróleos, la insistencia en nombrarla, la insistencia
suya como la de su partido y la del patronato, nos permite suponer que esos
ataques no van dirigidos hacia la obtención de una mayor transparencia, sino
que tratan de desprestigiar la gestión de esa compañía. Los objetivos de la
empresa están claramente expuestos en sus estatutos, ALBA-Petróleos ha sido
controlada casi permanentemente por la Corte de Cuentas. La diputada propone
ahora que los controles de todas las empresas mixtas sean con mayor detalle.
Bien. En principio, uno puede discutir eso, no obstante la evasión fiscal,
las exoneraciones fiscales no ocurren en las sociedades mixtas. La
transparencia está por completo ausente de la gestión de todas las empresas. La
empresa capitalista es el reino del más grande absolutismo, el patrón no da
cuenta a nadie de sus decisiones, ni está obligado a justificarlas. Sus
decisiones incumben a muchas familias, las familias de los empleados y de las
familias que trabajan en las empresas con las que está vinculada, incumben
también a la economía nacional en general. El absolutismo también se da en la
ausencia total de la toma en cuenta de la opinión de los asalariados, ni en la
organización de la producción, ni mucho menos en los objetivos de la empresa. Y
por mucho que Sánchez Cerén considere que los patronos son “el corazón y motor
de la economía”, son los asalariados el principal elemento productivo, son
ellos los que transforman la materia prima para convertirla en productos, en
mercancías. La fuerza de trabajo es la única fuente de beneficios.
Ana Vilma de Escobar acusa sin mayores detalles al FMLN y afirma “sabemos
que [ALBA-Petróleos] está sirviendo para financiar al FMLN, sabemos que está
sirviendo para corromper la campaña política, sabemos que está sirviendo para
comprar la voluntad de los salvadoreños que quieren que voten por ellos”. En
realidad ese “sabemos” no deja de ser más retórico que otra cosa. Pues si
existiese ese conocimiento, no sería en la Comisión de Finanzas que oiríamos a
la diputada arenera, sino en una solemne conferencia de prensa a la que
invitarían incluso a los corresponsales de la prensa internacional.
La insistencia tenaz, casi estoica de ARENA y de los dirigentes de la ANEP
en denigrar a ALBA-Petróleos no es tan sólo una manera de dañar al FMLN, esto
se ve claramente, no obstante existe otra motivación. El éxito de la empresa
pone en evidencia que la obstinada negativa de Antonio Saca (presidente
arenero) de aceptar la proposición del presidente Chávez de crear una sociedad
estatal para importar el petróleo venezolano en condiciones de precio
favorables, no se justificaba y que las razones evocadas entonces eran estrictamente
ideológicas. No se vio el interés del país, el interés nacional. Al partido
ARENA y al presidente Saca no les interesaba en nada introducir en el país el
veneno de una sociedad nacional de importación de petróleo. Eso contradice el
credo liberal, contradice toda la política de privatizaciones que llevaron a
cabo durante la gestión arenera de la cosa pública.
Esto me parece importante destacarlo, este aspecto de la cuestión no es
abordado por los dirigentes del FMLN, por razones también ideológicas, pues
ahora la cúpula efemelenista se ha plegado a las exigencias de la gestión capitalista
de la sociedad. Incluso José Luis Merino, miembro de la dirección del
FMLN y de ALBA-Petróleos, llega incluso a afirmar que la empresa que dirige es
una empresa privada, olvidando por completo que se trata de una sociedad mixta,
con la participación de aportes municipales salvadoreños y de aportes de una
sociedad del Estado venezolano.
Es decir que esta empresa es la muestra patente de que no es necesaria la
existencia de un propietario privado para tener una expansión rápida y de
cierta eficacia. Es cierto también que esta expansión se debe en gran parte a
los precios que practica Venezuela en el cuadro de su cooperación internacional
y su política de ayuda a otros países de la región. Se trata de un tipo de
cooperación internacional que ARENA con su presidente Antonio Saca no podía
aceptar de ninguna manera, pues entonces eran uno de los eslabones y relevos de
la política estadounidense contra Venezuela chavista. Tampoco podían aceptarla
por las razones de carácter liberal que anoté arriba.
Este tipo eficaz de cooperación internacional muestra que no era necesario
tampoco votar una Ley de Asocio que entrega instalaciones y explotaciones ya
existentes a capitales extranjeros. Y lo que es peor entrega a la explotación
extranjera y privada los recursos naturales del país, es decir al capital de
los monopolios internacionales, que no van a sentirse obligados a plegarse a
los criterios de una gestión en beneficio de la nación, sino que van a obedecer
a los criterios del máximo beneficio privado. Es por ello que aunque Funes
ponga carita de cipote regañado, se trata de privatizaciones.
Se corre el peligro de la privatización de los recursos acuíferos
nacionales y de nuevo veremos el alza de las tarifas, con el agravante que esto
entra en un plan de largo plazo del imperialismo yankee de apoderarse de los recursos acuíferos mundiales. Esto no
es un asunto que haya que desatender, va de nuestra soberanía y también del
dominio propio de nuestro destino.
No se crea tampoco que estoy haciendo la apología de la gestión actual de
ALBA-Petróleos. Señalo apenas los beneficios de una empresa mixta de
cooperación internacional. Pero las exigencias de transparencia existen
respecto a ALBA-Petróleos, pues la identificación que se hace de esta empresa
con el partido FMLN no es lícita, pues las alcaldías en tanto que instituciones
del Estado no le pertenecen al partido. Esta identificación es utilizada por la
dirección del FMLN para su propaganda electoral, como si fuera la gestión
partidaria la que ha permitido el uso social de los beneficios. Esta confusión
entre partido y empresa es abusiva, pues los beneficios de los usuarios, de los
clientes, de los proveedores nacionales, etc. son asimilados como “favores” que
le hace al público el partido.
Hay algo más, la dirección de ALBA-Petróleos se comporta con el mismo
absolutismo que practican los patrones en sus empresas. Los asalariados no
toman parte en las decisiones, ni en la determinación de los objetivos. La
administración también es verticalista. Por supuesto que no se le puede pedir
peras al olmo, como no se le puede pedir a los administradores efemelenistas de
ALBA-Petróleos que practiquen la cogestión con sus asalariados, que introduzcan
la participación de los asalariados en todos los momentos de decisión
administrativos y económicos de la empresa. Esto supone tener una concepción
democrática radical del funcionamiento de la sociedad, no existe en el FMLN
nadie que se plantee este tipo de problemas, ni de manera teórica, ni mucho
menos práctica. El exacerbado centralismo en el partido se ve como el único
posible, incluso como el más revolucionario.
13 diciembre 2013
El río está revuelto
La contienda electoral se ha venido realizando con sus altos y sus bajos,
sus altos no tienen nada que ver con la calidad del debate político. Los bajos
han sido sobre todo los trapos sucios que se han sacado a orear dejando en el
ambiente el nauseabundo olor de la trampa, del robo, de la corrupción. Las
acusaciones han llovido y no todas han sido calumnias, aunque los involucrados
vociferen que no hay nada cierto en lo que se anda diciendo.
No creo que esta situación haya sorprendido a los salvadoreños, tal vez
esto los aleje más del terreno político: un expresidente que iba a asesorar al
candidato de su partido, ha tenido que desaparecer y sus correligionarios no
tienen muchas ganas de defenderlo, los que lo hacen todavía prefieren irse por
la tangente y hablar de otras temas: los diez millones de dólares no
aparecieron en ninguna parte, han circulado de cuenta en cuenta, pero no fueron
a parar a sus destinatarios presumidos, los damnificados de los terremotos. El
presidente Funes no acaba de explicarse claramente del “préstamo-dádiva” que
recibió de Salume, en todo caso también ese dinero oscurece el panorama. El
episodio del bono navideño para los diputados ha mostrado una vez más el
alejamiento de la realidad social y económica de los salvadoreños en el que se
encuentran los que en principio los representan en la Asamblea. El presidente
que hizo alardes de absoluta transparencia declara que sus gastos publicitarios
son secreto de Estado y como esta cuerda era demasiado gruesa terminó diciendo
que era por respeto a la libre concurrencia. En todo caso ha dejado muchos detalles
de su gestión empañados por el vaho de sus opacas tergiversaciones. Los
diputados no quieren pagar una multa por falta a la misma Ley de transparencia, ellos
alegan que pagar la multa atenta a su patrimonio.
La descalificación del otro, las insinuaciones han tomado el lugar del
argumento, de la propuesta. El partido en el gobierno busca y encuentra aliados
incluso en las filas de su principal adversario, por lo menos connotados
areneros han declarado sus simpatías por el candidato del FMLN. El presidente
Funes, que pasó de candidato del FMLN a aliado-presidente hace ahora campaña
velada o casi abierta por un expresidente de ARENA, Elías Saca. El río está
revuelto, pero no se sabe a qué pescador va a darle ganancias. Tan revuelto
anda el río que un puñado de exefemelenistas han venido manifestando por
separado sus viejas y sinceras simpatías por Elías Saca.
Al margen de todo este bochinche hay un ínfimo grupo de ciudadanos que
prefiere no votar o anular el voto. Las motivaciones y las convicciones de esta
franja reducida de ciudadanos tal vez no sean las mismas en cada persona. Se
trata de un rechazo decidido a la práctica politiquera. Todos aspiran a darle
un fuerte viraje al modo de hacer política en el país. La principal debilidad
de este movimiento por la abstención o la anulación del voto es su
desorganización, el carácter espontáneo del movimiento. Muchos de los que van a
votar lo hacen resignados, otros, tal vez, la mayoría por simple inercia. Los
núcleos “duros” de los partidos en contienda ya no son mayoritarios. Es decir
que la aspiración a nuevas prácticas políticas no es tan marginal como ahora se
presenta en esa franja a la que me he referido.
La mugre que flota en el ambiente político no es un simple síntoma, es la
política misma vista y pensada, asumida y practicada por los hombres políticos,
que aceptan administrar la cosa pública al servicio de la oligarquía. Incluso
podemos decir que les despreocupa que la gente vaya o no a votar, mientras los
abstencionistas sigan dispersos no constituyen una fuerza capaz de ponerlos en
peligro.
O sea mientras los partidarios de un cambio radical en el modo de pensar la
cosa pública sean incapaces de reunirse, de elaborar un pensamiento que
sustente las nuevas prácticas, los politiqueros, los partidos políticos de hoy
seguirán ordeñando al pueblo, viviendo a sus anchas con el erario nacional. El
objetivo de todos los partidos es llegar al gobierno y desde allí dedicarse a
la repartija entre ellos y sus allegados.
03 diciembre 2013
El fin por el que hay que comenzar
Ha salido a flote mucha mugre. Ha salido durante esta campaña electoral,
pero no es la campaña la que es sucia, sino lo que ha aflorado de la vida
política nacional, de la manera de administrar la cosa pública, de los
desfalcos, de la práctica del compadraje. Nadie se escapa, los protagonistas de
esta campaña acumulan faltas y sobre todo mucho silencio. Nadie asume nada,
nadie se atreve a denunciar en su propio campo lo que está pasando y lo que ha
pasado. El dinero fácil, fácilmente robado, fácilmente sacado del país,
fácilmente ocultado en cuentas secretas, fácilmente borrado de las cuentas
visibles. Evasión de capitales, elusión fiscal son modos de actuar de nuestra
burguesía, oligarcas de todo tipo, de la antigua cosecha, como de la nueva.
Aquellos que se apropiaron a la fuerza de las tierras ejidales, como los que se
regalaron empresas y bancos nacionales en la campaña privatizadora, todos
exportan capitales a escondidas y eluden los impuestos con la complicidad de
los órganos encargados del control y de la fiscalización.
Nuevos ricos, viejos ricos con su ambición voraz e insaciable han ido
desangrando al país, despojándolo de sus potencialidades, de todas sus
riquezas. Esta clase que ha aprovechado de los desgobiernos y que ha sido la
que mejor y mayormente ha aprovechado del desfalco del país, ha sido incapaz de
darle a la nación un proyecto, una real identidad, una cultura de la que la
nación pueda sentir orgullo. La oligarquía con sus gobiernos, con su Estado
despótico, autoritario en ninguna época de nuestra historia ha emprendido nada
para sacar al país del subdesarrollo. Ellos han vivido de rentas, de ordeñar al
pueblo. No se trata pues solamente del ambiente político, no se trata solamente
de los partidos y sus dirigentes. Estos pueden asumir la culpa, algunos pueden
hasta sacrificarse y dejarse llevar a algún tribunal. Pero el sistema tiene que
seguir intacto.
No se trata pues de pensar que nuestros problemas van a desaparecer, si imitando
a foráneos, emprendemos campañas de “manos limpias”, el paliativo de manos
limpias en Italia terminó llevando a Berlusconi como jefe de gobierno. Y la podredumbre
mafiosa siguió contaminando a toda la sociedad, de arriba abajo. Algunos
piensan tal vez inocentemente que hay que reunir a los partidos políticos para
que elaboren un “plan de nación”. Hubo ya una reunión en un hotel y asistieron
dos candidatos, el otro tomó sus distancias alegando que no se abordaban
asuntos sociales. Pero el problema no es ese. El problema reside en que ese “plan
de nación”, dentro del sistema actual, implica que la oligarquía consienta a
cambiar su esencia, su modo mismo de ser. ¿Se dan cuenta de esto los que
reclaman ese “plan de nación”?
Los oligarcas no van a aceptar menguar sus ganancias con mayor pago de
impuestos, si una de sus fuentes de riquezas es la elusión fiscal y otra la
exoneración fiscal, la que este gobierno no quiso suprimir. Porque para
emprender acciones que mejoren la condición material e espiritual de la
población es menester inmediatamente darle un viraje a toda la política del
país, en la que el Estado asuma defender y representar los intereses de las
clases pobres. ¿Esto se puede lograr con el consentimiento de la oligarquía? No
creo que valga la pena responder de alguna manera a esta pregunta, cae por su
propio peso.
¿Hay en esta contienda electoral algún candidato que proponga salir de este
atolladero? Unos pretenden “recuperar al país” para seguir ordeñándolo, otros
quieren volver para multiplicar de nuevo sus capitales y poder comprarse más y
más cadenas de radio y de televisión y casas más amplias y más lujosas. Y otros
quieren seguir haciendo cambios… Y tan profundo son sus cambios que han insistido
sobre su buena voluntad de seguir administrando los asuntos del Estado sin
interferir en los intereses de los grandes capitales. Es decir dejar las cosas
en lo fundamental tal cual están ahora: toda la maquinaria que ha producido la
mugre que ha salido a flote y que no puede dejar de producirla, pues es el
mecanismo a través del cual se enriquecen los oligarcas.
Esta triste realidad no se va a resolver con ninguno de los posibles
resultados de las elecciones. Es por ello que surge de manera tan insistente la
necesidad de transformar el modo de hacer política, pero esto no se puede
realizar desde adentro. Basta con ver cómo funciona ahora el partido que tuvo pretensiones
de cambiarlo todo.
Es necesario una exterioridad primero para no corromperse con el mismo
funcionamiento de la política actual (veamos lo sucedido con el aguinaldo,
recuerden que este es ya un segundo episodio, ya hubo otro similar, primero
todos votaron y luego se fueron retractando poco a poco). El cargo político ya
no es una función social, por lo menos no es considerado de esa manera, sino
que un empleo, un puesto con un salario que va más allá, mucho más allá de lo
que perciben los trabajadores. No se piensa lo mismo con un sueldo mínimo, que
con un sueldo de diputado con el resto de prebendas. Porque la corrupción no es
solamente el robo del erario público, la corrupción es también moral,
ideológica. Esta corrupción implica pensar el mundo según las reglas impuestas
por el sistema, buscar soluciones dentro del sistema, con el sistema,
obedeciendo y sirviendo los intereses de los que rigen el sistema. Hay un
ministro que se considera como el mejor de este gobierno, simplemente porque
dentro del sistema ha cumplido lo que se le exige honestamente a un ministro.
No porque dentro de sus desempeño haya aportado algo que salga del cumplimiento
estricto de sus funciones. No obstante hacer esto, que es un mínimo, constituye
una excepción loable.
Claro que la exterioridad no es absoluta, pues todos vivimos dentro de la
sociedad. Pero no todos participamos de la misma manera dentro del sistema, ni
pensamos lo mismo del sistema. Para entender los límites del sistema hay que
verlo desde afuera, a partir de otro modo de pensar la sociedad. Un modo que
niegue justamente el funcionamiento del sistema, que lo niegue y que trate de
superarlo, de remplazarlo por otra cosa. Es este el fin por el cual hay que
empezar.
Y justamente es lo que está planteado hoy en nuestro país. Recientemente
las Naciones Unidas publicaron un informe sobre el estado político, social y
cultural del país. Ese informe muestra claramente que nuestra sociedad ha implosionado, que es urgente cambiar de rumbo.
En una larga entrevista dada al semanario El Faro por Carolina Rovira, coordinadora
académica del estudio de PNUD nos ofrece un panorama espeluznante, desolador.
Carolina Rovira termina la entrevista respondiendo a esta pregunta: “¿Y cree
que, con el mapa político actual, va a tener algún impacto real este informe?
En la práctica, ¿dónde cree que pueda germinar algo?”
Voy a copiar integralmente la respuesta: “Pues no
sé si lo que voy a decir es una posición PNUD, pero al menos es mi opinión como
coordinadora académica del informe: yo creo que lo que decimos va a caer pesado
al estómago, porque expone de golpe muchas cosas que no hemos querido ver desde
hace mucho tiempo. Pero espero que sirva como un llamado para gente que no está
en la esfera política actual, que despierte nuevos liderazgos, que despierte
cosas que ahora no están ahí porque, como tú dices, con lo que está hoy
probablemente no es suficiente. Espero que haya nuevos movimientos, nuevos
partidos, nuevos líderes, y que los que hemos sido apáticos digamos “quiero
hacer algo por este país. Yo no me voy a ir. Me voy a quedar”. Porque otro de
los hallazgos del informe es que en este país está migrando todo mundo, no solo
el más pobre sino también los que más oportunidades tienen, porque aquí
consideran que lo que se les ha dado no basta o se trunca porque El Salvador es
un país sin libertades políticas, sin libertades de tránsito, porque no pueden
sacar a sus hijos al jardín, etcétera. Es triste. La gente le está perdiendo fe
al país”.
Vale la pena meditar lo que ella nos dice. “un
llamado para gente que no está en la esfera política actual”, “nuevos
liderazgos”, “Espero que haya nuevos movimientos, nuevos partidos, nuevos
líderes”. Realmente es la situación misma la que exige la total renovación, lo
que vivimos ya llegó al tope, hay que botarlo al tarro de la basura de nuestra
historia.
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