Voy a citar
directamente un largo párrafo de Mao que viene al inicio de “Sobre el
tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo”:
“En nuestro
país, la contradicción entre la clase obrera y la burguesía nacional hace parte
de las contradicciones en el seno del pueblo. La lucha de clases entre la clase
obrera y la burguesía nacional es, en general, una lucha de clases en las filas
del pueblo, porque la burguesía nacional de China tiene doble carácter. En el
período de la revolución democrático-burguesa, ella tenía en su carácter tanto
un lado revolucionario como otro conciliador. En el período de la revolución
socialista, al tiempo que explota a la clase obrera obteniendo ganancias, apoya
la Constitución y se muestra dispuesta a aceptar la transformación socialista.
La burguesía nacional difiere del imperialismo, la clase terrateniente y la
burguesía burocrática. La contradicción entre la clase obrera y la burguesía
nacional, que es una contradicción entre explotados y explotadores, es de suyo
antagónica. Sin embargo, en las condiciones concretas de China, esta
contradicción antagónica entre las dos clases, si la tratamos apropiadamente,
puede transformarse en no antagónica y ser resuelta por medios pacíficos. Pero
la contradicción entre la clase obrera y la burguesía nacional se convertirá en
una contradicción entre nosotros y el enemigo si no la tratamos como es debido,
es decir, si no aplicamos la política de unidad, crítica y educación respecto a
la burguesía nacional, o si ella no acepta esta política nuestra”.
La ausencia total de rigor teórico salta a la vista en este párrafo. La
determinación antagónica de la contradicción entre las clases de la sociedad
capitalista es tratada como una variable circunstancial y no como esencial de
la contradicción misma. Incluso que en el párrafo mismo, Mao Tse-tung nos dice
que “La contradicción entre la clase obrera y la
burguesía nacional, que es una contradicción entre explotados y explotadores,
es de suyo antagónica”. Empero este “de suyo” no es esencial para Mao, pues
depende de algo externo, de “las condiciones concretas de China”. O sea que lo
que sirve de fundamento para caracterizar esta contradicción, es decir, la
explotación que la clase burguesa ejerce sobre los asalariados, puede
desaparecer por un simple tratamiento apropiado. Mao confunde la política en
una circunstancia dada y las posibles soluciones a la contradicción y la
esencia misma de la contradicción. Esto significa que el antagonismo no reside
en sí en la contradicción, sino que es una variable del tratamiento que podamos
darle, correcto o incorrecto.
Esto no deja de provocar estupefacción, pues uno no llega a saber
exactamente a qué se refiere Mao cuando habla de antagonismo y de
no-antagonismo. De un lado se nos dice que el antagonismo o el no-antagonismo
son caracteres esenciales de la contradicción, pero del otro lado el antagonismo
sería apenas “una forma de la lucha de contrarios”. Por un lado el antagonismo
o el no-antagonismo son esencialmente inherentes a la contradicción mientras no
haya “cambiado totalmente su calidad”, pero el antagonismo es sólo un momento “no
universal”, aunque siempre posible en el desarrollo de cualquier contradicción.
Un ejemplo que nos da Mao es la lucha en el interior del partido entre
fracciones opuestas que si la tratamos convenientemente es una contradicción
no-antagónica, pero si no aplicamos la buena política se puede convertir en
antagónica.
Esta manera de entender el antagonismo no tiene nada que ver con la de Marx y Lenin para quienes el
antagonismo es un rasgo de esencia de
la contradicción, que puede existir perfectamente en un estado latente y que se
distingue fundamentalmente de las formas
de la lucha de contrarios en un estadio dado de su desarrollo. Esto no tiene
nada que ver con el tratamiento que se le pueda dar, pues entonces se confunde
la esencia con la forma que puede tomar el antagonismo en el desarrollo de la
contradicción. La transformación del antagonismo en no-antagonismo y viceversa se
vuelve pues en una noción confusa que nos remite una vez a un cambio real de
esencia de la contradicción y otras veces a una simple modificación de sus formas.
Aquí podemos medir los estragos que puede causar la falta de rigor de la
dialéctica en Mao, no encontramos allí la búsqueda exigente de las
determinaciones lógicas que hacen de las indicaciones de Marx y de Lenin —a
pesar del carácter incompleto y como dijimos un tanto enigmático— verdaderos
aportes filosóficos. En Mao no hay una investigación rigurosa de las
determinaciones lógicas, sino que una serie de ilustraciones empíricas,
ejemplos muy heterogéneos. Es lo que sucede a todo lo largo de su folleto “De
la contradicción”, no hay análisis conceptuales, sino ejemplos que a veces son
posiciones políticas, actitudes puntuales que tomó el partido chino durante
diferentes momentos de su lucha contra el imperialismo japonés o estadunidense
y el tratamiento que le dio a las alianzas posibles contra el enemigo común con
la burguesía china.
Es aquí donde llego a lo que sustentaba la política del PCS durante los
años sesenta y setenta, en los que la contradicción fundamental entre la
burguesía y los trabajadores era disfrazada en posibles alianzas para llegar al
poder. Los comunistas salvadoreños se aliaban a una fracción de la burguesía
declarando como único enemigo a la oligarquía. Pero de lo que se trataba era de
poner a los trabajadores al servicio de una fracción burguesa para conquistar
el poder político en su beneficio. En la actualidad, el FMLN en el poder, ya no
alude ni a la dialéctica de Mao, ni mucho menos a la de Lenin, pero sí se ha
puesto al servicio de la oligarquía y a veces trata de aliarse con sectores
burgueses que intentan competir con los grandes burgueses. Los dirigentes del
FMLN fingen no darse cuenta que esas luchas intestinas interburguesas son
permanentes, que los capitales siempre están en competición, en rivalidad. Esta
competición se da incluso a nivel internacional, lo que no impide estrecha
alianza entre ellos para enfrentar a su enemigo esencial, a los trabajadores.
En el párrafo de Mao que cito arriba, en su primera frase nos damos cuenta
que su falta de rigor identifica la noción de pueblo y de nación. Pues en esos
momentos era la nación china, el pueblo y la burguesía la que enfrentaba al
imperialismo que intervenía en el territorio nacional chino. Pero para
trasladar a la burguesía “nacional” o “nacionalista” al seno del pueblo se
necesita una flexibilidad conceptual muy elástica. En el caso de Mao, en la
lucha contra el imperialismo invasor, se puede entender que busque alianzas con
la burguesía, que de todos modos sabía que iban a ser de corto plazo, hasta que
se expulsara al enemigo común fuera del territorio nacional. Pero de allí a
decretar inconsecuentemente que la contradicción antagónica deja de serlo, hay
un paso que no se puede dar si uno quiere pensar con rigor.