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10 octubre 2014

Anular el voto no es un acto negativo



Nadie discute que el derecho de voto constituye en sí un avance en la historia de la democracia. Se trata del resultado de una lucha iniciada en el Siglo de las Luces y desarrollada también en los Estados Unidos en los tiempos progresistas de su Independencia. Incluso el término de “democracia representativa” aparece por primera vez en la pluma de Alexander Hamilton en 1777, quien batalló junto a George Washington en los alrededores de Nueva York. En nuestro país que hemos vivido bajo dictaduras constantes que se han sucedido una tras otra, en donde las elecciones eran raras, a veces con un solo partido en posibilidad de ganar o llenas de fraudes y acompañadas por la presencia del ejército en las calles para intimidar y garantizar el triunfo del oficialismo, el panorama actual se nos presenta también como un gran avance.

La legalidad que ahora reina en nuestro país ha sido obtenida recientemente y es el fruto de la guerra de los años ochenta en el país. No se trata de algo que nosotros podamos despreciar y echar por la borda así nada más.

Aunque es necesario tener en cuenta que la legalidad obtenida hoy en nuestro país y en los países europeos desde ya hace mucho tiempo, no constituye tampoco lo más fundamental dentro de la democracia. El concepto mismo de representatividad fue ya desde el principio cuestionado durante los primeros años de la Revolución Francesa y se demostraba los límites. Pues la representación como criterio de la participación del pueblo en el ejercicio del poder es meramente abstracta. El pueblo realmente no accede nunca al poder, sino que lo hace de manera mediatizada, por el intermedio de personas que poco a poco asumen el poder no como representantes del pueblo, sino como detentores de pleno derecho del poder. Desde temprano esta delegación del poder apareció como una usurpación de los poderosos y de los políticos que se han servido del poder estatal para subyugar al pueblo. El desprestigio de la democracia representativa se generaliza y los anarquistas del siglo XIX llaman a los trabajadores a separarse, a salirse de esa sociedad engañadora, a no participar en la trampa que constituye el sufragio.


El demos ausente en la democracia

Nosotros conocemos, en nuestro país, el sufragio universal, pero este es ya el resultado de largas luchas, primero existió un derecho al voto por dinero, el sufragio censitario. Poco a poco se fue abriendo el voto a las clases bajas. Esta lucha duró en Europa casi un siglo y medio hasta obtener la participación de los jóvenes y de las mujeres.

Esto significa que el voto es un derecho adquirido por las luchas, a veces por luchas sangrientas. Pero si se ha luchado tanto por el voto, es porque el voto se imagina acompañado de la expresión popular y que traerá la satisfacción de los derechos de los más pobres, de las clases más necesitadas. Pero esto ha sido una vana y hueca promesa de esta democracia representativa. El sufragio se ha limitado, se limita ahora al derecho de elegir entre candidatos de varios partidos sin que exista ninguna garantía que las promesas vertidas durante las campañas electorales se cumplan. Esta democracia se ha olvidado de crear los mecanismos de control y de censura a los políticos electos que no cumplen.

Los votos terminan al fin y al cabo siendo la justificación, la legalización misma de la usurpación del poder por la clase política, por un puñado de personas que dirigen los partidos políticos y el pueblo, el demos, de la democracia queda totalmente ausente. Por eso mismo desde los inicios han surgido intentos de encontrar los mecanismos para corregir la democracia representativa con ciertas dosis de democracia participativa. Pero ya ha cumplido un bicentenario de esos intentos y por el momento no se advierte ningún avance al respecto, el principal obstáculo han sido los mismos “representantes del pueblo”, que saben que la participación directa del pueblo es el final o la limitación de su poder.

En vista de todo esto pudiera parecer que al llamar a anular las papeletas electorales entremos en contradicción y estemos negando lo que hemos reconocido como un avance en nuestra historia. No es así. Al llamar a anular el voto nosotros no llamamos a la simple abstención, a ausentarnos, sino al contrario, estamos llamando a los compatriotas a que expresen claramente su desaprobación por la usurpación de su poder por los que nunca han sido sus genuinos representantes. Esto significa que nosotros no estamos echando al basurero el derecho de votar, le estamos dando un sentido, lo estamos valorizando, pues lo que nos ofrecen los partidos, tanto los mayoritarios como los partidos satélites es una simple continuidad de lo que hemos venido padeciendo.


Anular el voto es un primer paso


El mismo presidente actual, Salvador Sánchez Cerén, se quejaba durante la campaña que su principal contrincante Norman Quijano le estaba copiando su programa. ¿Qué significa esta denuncia? Pues simplemente que sus propuestas no tenían nada que perjudicara a la clase oligárquica, pues el candidato de ARENA podía perfectamente copiarle sus promesas electorales. La misma acusación se formuló a la inversa. Durante los cinco años del gobierno Funes/FMLN al cuestionar la ausencia de verdaderos cambios, se nos repitió como una letanía medidas sociales que fueron tomadas en los primeros meses del gobierno: los zapatos y uniformes, el vaso de leche, los útiles escolares gratuitos para los niños de primaria. Esto lo mostraron como los grandes cambios del quinquenio, la famosa profundización es llevar las mismas medidas a los alumnos de secundaria;

Pero mientras tanto la precariedad sigue existiendo en la asistencia médica, la misma baja calidad de la enseñanza, los salarios son bajos, las condiciones de trabajo de los obreros son detestables y el trato que reciben las obreras en las maquilas es indignante, el desempleo es masivo, las cifras sobre la pobreza y la extrema pobreza son alarmantes. La inflación es permanente y los precios de los principales productos de la canasta básica aumentan, el gobierno anterior no quiso establecer el control estricto de los precios de la canasta básica y congelarlos. Esto no es una medida imposible, esto no es una medida revolucionaria, el gobierno panameño lo está practicando. Nada han emprendido los gobiernos de la “izquierda” para modernizar el derecho laboral, no han promovido luchas para ejercer presión sobre la derecha para que cambie de actitud. Al contrario es el FMLN el que se ha ido adaptando a la doctrina liberal de gobierno. La sumisión al imperialismo sigue siendo una constante e incluso ha seguido avanzando hasta llegar a darle satisfacción en todo a la embajadora para adaptar las leyes según la voluntad de los grandes monopolios.

El peligro mayor que se nos presenta es que una vez desilusionada la gente de izquierda, abandone las urnas y vuelva otro largo ciclo de gobiernos de derecha, ya sea con ARENA o con GANA. Ambos partidos son de derecha abiertamente pro-oligárquicos. El FMLN en estos momentos no presenta señales claras, en sus actitudes, que sean substancialmente distintas a las de esos dos partidos.

Entonces al llamar a anular el voto nosotros estamos protestando, estamos denunciado este estado de cosas. No podemos quedarnos con los brazos cruzados, es necesario que la población tenga durante las elecciones, momento clave de la vida política, una manera de decir su rechazo a todo lo que está sufriendo. Esta es la principal significación de ir a las urnas y plasmar su protesta en las papeletas electorales. No se trata pues de una actitud negativa, sino que al contrario, se trata de un acto cívico.

Sabemos que la protesta es insuficiente, que para que cunda mayor efecto es necesario organizarse y reavivar nuestra tradición de luchas reivindicativas. Porque la realidad social y económica es la que nos oprime, es la que no nos permite satisfacer realmente nuestras necesidades. Sabemos que no es suficiente organizarse solamente en torno a anular el voto. Este es apenas el inicio de otra cosa que hay que darle cuerpo, que hay que alimentar con ideas nuevas, incluso con modos inéditos de organizarse y de hacer política en la que la participación directa de la gente sea el principal objetivo, el eje central. Es necesario promover que en los municipios la población tenga voz en las decisiones, que tenga real control de los gastos, que pueda proponer, deliberar. No basta con organizar cabildos abiertos, sino que darle a la gente de manera permanente el poder de participar en la gestión.








04 octubre 2014

La realidad escondida en las apariencias

La pregunta más recurrente que formulan los que no aceptan las críticas al FMLN y a su gobierno es muy simple ¿Y ustedes qué proponen? Es evidente que esta pregunta no manifiesta ninguna curiosidad, no se trata de inquirir lo que se pueda proponer, sino que el objetivo primero es de taparle la boca al criticón. Digo esto por el carácter extremadamente general de la pregunta y que presupone que cada persona que se atreve a cuestionar la política oficial debe tener un programa alternativo, que debe haber reflexionado todos los tejes y manejes de la política y de la economía nacional e internacional. Además de haber reflexionado y sopesado las medidas que corresponden al momento que vivimos.

Pero la pregunta implica otra cosa, que la posición oficial tiene los fundamentos teóricos que se le exige a la respuesta del criticón. Implica también algo más profundo, que el cuadro general en que se formula la pregunta y en el que tiene que incluirse la respuesta es el único posible.

La pregunta no sólo surge entre los que incondicionalmente apoyan al gobierno y a su partido, sino que también entre los mismos que los critican. Aunque el modo de formularla sea distinto, ¿Qué le vamos a proponer a la gente? ¿Qué proponemos nosotros como alternativa? Las presuposiciones no han cambiado, siguen siendo las mismas.

Ambas actitudes, la que mueve a criticar al gobierno y a su partido y la que se interroga sobre las medidas alternativas, surgen por lo general condicionadas por la coyuntura puntual de alguna medida o del momento político electoral. Ambas carecen por consiguiente de una visión panorámica de la situación del país y no se les abre ante ellas un horizonte que trascienda los límites del momento preciso en que vivimos.

El mismo cuadro político

La alternativa en que se piensa no es la de salir del cuadro político actual, sino de un conjunto de medidas que se suponen mejores a las que toma el gobierno, por ejemplo la desdolarización de nuestra economía, otra política fiscal, una política más autónoma respecto a los Estado Unidos que se han vuelto los tutores del gobierno, que le dictan medidas y hasta textos de leyes como es el caso de los “Asocios” públicos-privados y los decretos para poder recibir la “ayuda” del Fomilenio. Hay otras medidas como la renegociación de la deuda y de su pago, la mejora de los transportes y su financiamiento, la mejora de la educación, etc. etc. Se trata pues de proposiciones que permitirían mejor recaudación fiscal, aumento del dinero disponible para obras sociales, educacionales y de seguridad.

Ante este paquete programático, algunos defensores del gobierno replican con una desopilante llaneza ¿con los votos de quién lograrían implementar esas medidas? El FMLN no cuenta con la mayoría de votos y esta pregunta nos impone aceptar fatalmente la presente correlación de fuerzas en la Asamblea y en el país. Nos obliga tácitamente a suponer que  si el FMLN tuviera los diputados necesarios ya tuviéramos esas medidas aplicadas. Pero al mismo tiempo nos presentan la situación actual como insuperable y nuestra vida como gobernada por la fatalidad.

Asimismo existen partidarios del gobierno que simplemente decretan que criticarlo es hacerle el juego a ARENA o nos declaran sin mayores prejuicios “areneros”. Esta simpleza que hermana con el fanatismo religioso es mayoritaria y para desgracia del país es adoptada también por muchos cuya misión debería ser la de reflexionar. Esta actitud descalificadora, calumniadora y dogmática adopta un lenguaje a veces agresivo, otras comprensiva de la ingenuidad de los ilusos que piensan que la “utopía” socialista puede lograrse en nuestro país de la noche a la mañana.

Últimamente en El Salvador en torno a la palabra “socialismo” ha aparecido un campo semántico sintomático del estado ideológico en que se encuentran los militantes efemelenistas: ilusos, ilusión, soñadores, sueño, utópico, utopía, etc. El socialismo no se puede encarar ni siquiera como un posible, ni mucho menos como una opción real. Se ha vuelto parte de la fantasmagoría de descarriados soñadores que tejen con nostálgicos hilos del pasado una ficción imposible ahora.

Pensar de otra manera nuestra realidad

Pensar de otra manera la realidad nacional es posible. Nuestro pueblo ha demostrado a lo largo de la historia su capacidad a rebelarse, a no aceptar sumiso la realidad que le impone la oligarquía, muchos dieron sus vidas, combatieron convencidos que es posible otra realidad, en la que no exista la dominación de ese puñado parasitario de acaudalados que mantienen al país en un atraso secular, en el que no se ha podido dar los primeros pasos de una verdadera industrialización del país. Ellos han preferido siempre vivir de rentas, ser intermediarios de los capitales extranjeros, no han sido capaces de elevar el nivel educacional del país, sigue la pobreza infectando de dolor miles y miles de familias salvadoreñas. Esta casta es realmente la que nos impone esta ausencia de todo en nuestras vidas: bajos salarios, viviendas precarias, imposibilidad de alimentarse convenientemente, de vestirse, de educarnos. Vivimos un mundo lleno de privaciones. Y para colmo nos hacen creer y nos han convencido de que somos altamente consumistas.

Esto es lo que se ha perdido de vista: muchos le llaman a la oligarquía el poder factico, bueno, sí, pero se trata de una clase social que detenta los medios de producción y que se queda con todas las ganancias, negándose siempre a contribuir en lo más mínimo en el presupuesto del país. Esta casta tiene sus parapetos para protegerse, sus partidos políticos, sus agencias publicitarias, su prensa, sus institutos de ideología, el cuadro político en el que nos imponen su dominación, el Estado oligárquico.

O sea que no se trata simplemente del peligro de que ARENA vuelva al poder, que vuelvan a “reconquistar” el gobierno para seguirse beneficiando de ese maná. El enemigo social es la oligarquía. ¿Acaso su dominio se ha debilitado con el gobierno de Funes? ¿Acaso el gobierno de Sánchez Cerén no se reúne exclusivamente con la ANEP? ¿Acaso la dirección del FMLN no ha dedicado loas en la gloria de los empresarios? Han dicho que son el motor, el corazón mismo, de nuestra sociedad, que son los principales creadores de nuestras riquezas.

Pensar de otra manera nuestra realidad supone también darnos cuenta que el nivel de consciencia general de la clase trabajadora ha decaído. No se trata solamente de constatarlo, sino también de buscar las razones que han conducido a este descalabro y buscar la manera de superar este obstáculo mayor para alcanzar los objetivos de transformación social.

La realidad escondida en las apariencias

Adquirir la consciencia de clase no es cosa fácil, existen numerosos obstáculos, la realidad misma de la explotación capitalista nos aparece escondida en las apariencias, todos consideramos que se nos paga con el salario el trabajo que rendimos, que la existencia misma de gente dueña de los medios de producción y de gente privada de esos medios de vida es algo natural, que siempre ha existido y que existirá eternamente. Desde el mismo momento en que se negocia con el patrón el salario caemos en el engaño, pues el monto se puede considerar como justo o injusto, pero no nos damos cuenta que existe un tiempo que no nos va a ser retribuido y que es de donde surgen las ganancias de los capitalistas, es este el origen de la plusvalía. Pero lo que nos queda en nuestras mentes es que hay un trato de iguales que discuten el precio y que el resultado del negociado ha seguido las leyes del mercado, de la oferta y la demanda.

La verdad que se nos escapa no nos es accesible sin un esfuerzo, sin una reflexión sobre la realidad. Este conocimiento no solamente es difícil de adquirirlo por los profesionales, por los que se dedican a la economía, sino que hay muchos de estos especialistas que viven ellos mismos en el engaño y no solamente eso, sino que desde su prestigio se encargan de divulgarlo. La apariencia es inmediata y se nos impone. Pero este disfraz es incluso inculcado por todos los aparatos ideológicos de la burguesía, desde las prédicas que hay que soportar el destino que nos ha tocado hasta el periodista que repite día a día las doctrinas ideológicas de la burguesía.

De la misma manera que aceptamos que el trato en el que entramos con el patrón es de igual a igual, de individuo a individuo, y mejor dicho como consecuencia de ese mismo engaño, los trabajadores no se ven a sí mismos constituyendo una clase social, pues es individualmente que deben de enfrenar las dificultades de la vida. Y este individualmente es el que se valoriza, es el que se pone es exergo de todas nuestras conductas, desde las más íntimas hasta las más públicas.

Este individualismo hay que vencerlo, se vence organizándose en estructuras que se proponen defender los intereses de los trabajadores, que elevan como su estandarte la solidaridad, la ayuda mutua. Este sentimiento de comunidad, esta comprensión de que los trabajadores no pueden obtener victorias sino se unen, no es fácil de obtener, pues el patronato se encarga de disuadir ese tipo de uniones, de organizaciones. Lo hace ideológicamente, pero también reprimiendo.

Una herencia arenera

Las leyes laborales salvadoreñas son desequilibradas, benefician a los más fuertes, al patronato. El Estado vela con todas sus instituciones a que el statu-quo prevalezca. En la naturaleza misma de los gobiernos areneros estaba la imperiosa necesidad de defender los intereses oligárquicos, por ello la legislación laboral es escueta y apenas tiene algunas medidas que presumen defender los derechos de los trabajadores. Esta legislación es la que heredó el gobierno de Funes y la cuidó preciosamente hasta el punto de destituir a la ministra que manifestó cierto celo en defender a la clase trabajadora. El partido FMLN no manifiesta ningún desacuerdo a este respecto con el pasado gobierno, ni tiene el más mínima intención de introducir algunas reformas.

Pero en nuestro país a todas las dificultades que hemos señalado desde cierto tiempo se les ha agregado otra, ya no existen organizaciones con clara ideología revolucionaria, los sindicatos obedecen al patronato o al partido. Surgen nuevos sindicatos que manifiestan el deseo de liberarse, de ser realmente autónomos, pero este movimiento es insipiente, apenas nace.

La ausencia de organizaciones con clara ideología revolucionaria pesa mucho en la toma de consciencia de los trabajadores. No obstante es necesario señalar que desde hace cierto tiempo hay pequeños grupos y partidos que se esfuerzan por llenar este vacío. Este fraccionamiento puede ser una simple etapa, es lo que se debe esperar, que sea simplemente porque es un inicio. Se ganaría mucho federando los esfuerzos.

El FMLN desde hace tiempo abandonó por completo su papel de partido revolucionario, dejó de lado la batalla ideológica y todas las batallas por el bienestar de los trabajadores. Hubo un tiempo que se hablaba de ortodoxos y reformadores, estos últimos exigían adaptarse lo más pronto posible a la sociedad burguesa, abandonar las ilusiones y practicar el pragmatismo en la política. Los ortodoxos sabían perfectamente que era preferible, mientras estaban en la oposición, seguir siendo considerados de izquierda, que aspiraban a transformar la realidad, se trataba de una cuestión de táctica. La misma designación de Funes (sin mucho control de su ideología y de sus intenciones) fue justificada porque la gente aún no estaba dispuesta a votar por un candidato cien por cien efemelenista. Esta designación fue saludada como un signo de gran apertura. ¿Apertura hacia qué y hacia quién?

Pero ahora los reformistas pueden considerarse vencedores, los ortodoxos ya han hecho todo lo posible por adaptarse y en los hechos han demostrado que su actitud anterior era simple patraña, que esperaban el momento más propicio para desvelar exactamente su verdadera naturaleza reformista. Pero incluso en esto de reformistas son muy tímidos, sus medidas no son en nada radicales, ni espantan verdaderamente a la derecha, ni mucho menos al patronato. El patronato y sus organismos políticos se opusieron y criticaron las tímidas medidas sociales del gobierno de Funes, pero ellos saben que esas medidas no tocan en nada ni sus intereses económicos, ni su total y absoluta dominación de la sociedad salvadoreña. Ahora un reputado “reformista” y un aguerrido “ortodoxo” ocupan los más altos cargos en el gobierno.




09 septiembre 2014

¿Caza de Brujas en Secultura?

El semanal El Faro publicó no hace mucho un artículo sobre un caso muy curioso ocurrido en la Secretaría de Cultura, curioso y al mismo tiempo peligroso. El peligro no es ahora de vida o de muerte, pero si del nivel ideológico de algunos miembros del partido en el gobierno. Comento esto porque dejarlo pasar me parece dañino para la incipiente democracia salvadoreña y porque despierta trágicos fantasmas del pasado. Aquí mismo, en este blog, publiqué algo sobre el “caso Lysenko”, caso extremo del dogmatismo estaliniano, pero este dogmatismo persiste, sigue activo en muchos partidos y organizaciones de ambos bandos.

El hecho es sencillo, un grupo de funcionarios de la Secretaría de Cultura, entre los que se encontraba Eunice Payés, considerada como “designada” a ser la vice-ministra, se reunió para “conspirar” contra el titular de la Secretaría y tal vez futuro ministro. Los detalles los pueden encontrar en el semanal. En esa reunión escribieron una carta que dirigieron a la diputada Lorena Peña en su calidad de jefa del departamento de cultura del FMLN. En la misiva le pedían a la diputada la destitución de Ramón Rivas, porque aislaba a los reunidos, por no cumplir con la agenda establecida y por dejarse influenciar por sus más cercanos colaboradores, tres “areneros”. El grupo deseaba “recuperar las riendas” de la Secretaría de Cultura.

Esta pequeña escena de “caza de brujas” no se puede dejar pasar sin un debido análisis. El hecho mismo que empleados puedan reunirse para conspirar contra su jefe inmediato, escribir una carta a una persona ajena a la Secretaria, ajena doblemente pues no tiene pito que tocar en una de las Secretarías de la Presidencia y ajena pues ni siquiera es parte del Ejecutivo. Claro su pertenencia al partido en el gobierno, su cargo de jefa del departamento de cultura de su partido se podía presentar como suficiente como para que ella interviniera. Si hay algo válido que enunció Mauricio Funes y en parte cumplió fue la separación entre el Estado y el partido político. Con ARENA se dijo y así fue entonces, el partido y el Estado se habían confundido hasta tal punto que no se sabía trazar fronteras y el Estado era usado como propiedad del partido.

Esta confusión fue lo más corriente en los países del Este europeo y en otros países totalitarios. No tenemos mayores indicios de que el FMLN tenga intenciones de acaparar los puestos y quiera convertir al Estado en su propiedad. Al contrario le abren las puertas a algunas connotadas personalidades de derecha y lleva adelante reuniones de negociación con jefes de los partidos de derecha.

El episodio al que me refiero es grave, pues un alto funcionario sigue aún rodeado de los que querían darle un zancadillazo con la ayuda a la diputada. La acusación de “arenero” les aparece como suficiente para descalificar a sus colegas. Esto pasa en una Secretaria donde se trata de los asuntos culturales, en los que la libertad de creación es primordial, en donde no se puede dejar imposiciones que no sean las de la imaginación y la fantasía de los artistas.

Roque Dalton, antes de ser asesinado, sufrió exilios y cárceles por asuntos ideológicos, por su poesía subversiva y revolucionaria y esto mucho antes de la guerra, muchos otros tuvieron que exilarse y esto desde los años treinta del siglo pasado. No hablemos de los tantos y tantos artistas muertos fusilados y desterrados por el régimen estaliniano y otros de igual calaña. Después de estas tan dolorosas experiencias que llevaron a tomar posiciones de protección a la libertad de creación, no se puede dejar pasar lo ocurrido en la Secretaría de Cultura, como algo anodino, como un episodio sin mayor transcendencia. En el país la intolerancia ideológica es grande, no discutimos con argumentos, sino que con epítetos descalificadores, uno de ellos es “arenero”. Esta actitud se ha vuelto corriente, se ha vuelto hasta suficiente para no prestar atención a la crítica de las políticas gubernamentales. ¿Podemos dejar que este mismo epíteto sirva para descalificar a las personas que estorban para realizar nuestras concepciones en el arte o peor a nuestras pretensiones arribistas?


Hay que esperar que la diputada Lorena Peña aclare todo lo sucedido y que reafirme el principio de la separación del Estado y del partido.

08 septiembre 2014

La urgente necesidad de organizarnos

Para estar organizados no necesitamos un partido; para estar unidos ¡no, no! no necesitamos un dirigente” (frase que circula en Facebook)

El asunto del dirigente es una cuestión de principio y también de historia. Lo que plantea esta frase es muy sencillo, la unidad de un movimiento no puede reposar en el carisma de una persona, en su personalidad, en sus ideas. La unidad debe de reposar en la profunda convicción de la justeza del objetivo a alcanzar; después de haber analizado si ese objetivo se puede o no obtener en la situación actual, con qué medios se puede conseguir, y se trata de un análisis profundo y  de una deliberación en la que todos los aspectos del caso han sido sopesados.

Cuando todo esto se lo dejamos a un dirigente o a un grupo de dirigentes nos estamos despojando de nuestra responsabilidad y sobre todo de nuestra autonomía, de nuestra personalidad, de nuestra capacidad a decidir. Es esto lo que ha ocurrido siempre hasta ahora en todos los movimientos sociales y en los partidos políticos. La historia nos ha mostrado las monstruosas deformaciones a las que se ha llegado, hasta tal punto que lo que se había proclamado como irreversible —y que tantos le dimos confianza y toda la fe en esa irreversibilidad— que no vimos ni los primeros signos del estruendoso descalabro. Me refiero a todo lo que pensamos como una sociedad del futuro en el Este europeo.

Toda esa tragedia está allí presente con millones de muertos, con millones de personas que ahora de nuevo se encuentran atrapadas en el  capitalismo, sometidos al capricho de burguesías que tuvieron una fulgurante ascensión, organizadas en mafias violentas. ¿No hemos preguntado de dónde surgieron con tal celeridad? ¿Acaso no estaban ya formadas, acaso no eran los mismos dirigentes que se había ya repartido el poder?

La gente que sufría antes, que se entregaba al trabajo, que pensaba que estaba construyendo otra sociedad, esa misma gente que se desilusionó, que luego se resignó, que al fin y al cabo salió perdiendo ahora. Y esto porque les alienaron, los despojaron de toda la iniciativa, de todo poder de decidir autónomamente. Es eso lo que ha pasado hasta ahora ¿y podemos avizorar distinto futuro si no cambiamos radicalmente las conductas, los modos de organizarnos, las maneras de pensar y de conducirnos con lo que nos concierne en tanto que organización o país?


La cuestión de la forma es primordial


Proceder de otra manera urge de cambios personales y colectivos, requiere grandes esfuerzos individuales y colectivos. Esto es nuevo, las distintas tentativas que aparecen en diferentes lugares, de implementar movimientos horizontales es prueba que esta necesidad está tocando a las puertas de la historia. Por el momento, no se ha encontrado la forma y de alguna manera ha habido dirigentes de los que muchos dependían y otros reposaban en la espontaneidad. Pero como esto que está por emerger también está buscando su forma ideal, ideal para cada caso, pues tiene que ser una forma concreta que responda a la situación concreta del momento y del país.

La cuestión de la forma en este caso es primordial, por eso las tentativas se van a ir multiplicando y una reflexión se va a ir dando, por momentos, esto le va a parecer a algunos superfluo, pues en países como el nuestro que se enfrenta ante situaciones de dolorosa urgencia, de harta miseria, de infinitas necesidades que resolver se pierde rápidamente la paciencia. Entonces queremos irnos por el camino más fácil, repetir lo que se ha hecho hasta ahora. La urgencia nos parece tan grande, que nos parece que si nos detenernos a reflexionar perdemos lastimosamente el tiempo.

En esta obstinación por llegar a la meta no queremos darnos cuenta de la imperiosa necesidad de los medios. Los medios no son otra cosa que la nueva organización en la que cada miembro tiene todos los derechos, que nadie está arriba en ningún sentido, que al mismo tiempo todos tienen los mismos deberes. Una obligación y un derecho es estar absolutamente informado de todo lo que la organización hace y produce. Informado de lo que sucede en el país, del panorama político, para que en cada instante pueda producir un análisis y poder defenderlo, confrontarlo con lo que piensan los otros. Esta es una preparación para una deliberación que conduzca a una toma de decisión de mayor justeza. Y lo más importante es que la posición común a la que se llega no es la del “partido”, la de la dirigencia, es ante todo la suya, la que contribuyó a adoptar. Se vuelve totalmente superfluo que algún dirigente “baje” a explicar a las bases la línea adoptada.


Se le llame o no partido a la nueva organización poco importa, pero lo que se ve claro es la necesidad de organizarse. 

06 septiembre 2014

La política, la justicia y la duda

Este mes de septiembre, el mensual francés « Le monde diplomatique » en la visible última plana publicó un artículo, cuyo título pareciera destinado a la actualidad jurídico-política salvadoreña: “Juzgar es un acto político”. Su autor es un magistrado, juez del tribunal de grandes instancias de Créteil y exsecretario general del Sindicato de la Magistratura, Matthieu Bonduelle. No voy a resumir este texto. Pero sí voy a anotar que el magistrado francés trata de conjurar dos imágenes trilladas respecto a los jueces, la primera la del juez autómata, indiferente a los afectos humanos, estrechamente ajustado al derecho, la otra la del magistrado omnipotente, demiurgo que hace y deshace los destinos a su antojo.

Su idea es que se tenga en cuenta que entre la ley y el caso particular existe un intersticio que el juez está llamado a llenar, con su conciencia, sus valores, sus opiniones, sus emociones —sus “afectos” diría Espinoza. “El magistrado es humano”, Bonduelle nos invita a dejar de lado los estereotipos. Al mismo tiempo exige que el juez sea imparcial, lo que significa para él que no tenga intereses que lo vinculen a la solución del problema que le han planteado, que no prejuzgue, que no se encierre en la rutina de fallos “listos”, ya hechos y que desconfíe de sí mismo. Concluye su artículo diciendo que la verdad del oficio de magistrado es que está siempre enfrentado a cuestiones muy políticas y que el material judicial es irreductiblemente concreto, singular. Se vuelve entonces imperioso re-politizar la cuestión judicial para romper con el doble fantasma del magistrado neutro y del magistrado que hay que neutralizar. Re-politizar para re-humanizar la visión de la justicia, re-politizar para enriquecer el debate público sobre estas cuestiones y permitir su apropiación por parte de los ciudadanos.

El “caso Flores”, con todos sus saquitos y sus destinatarios, su disco rayado frente a los diputados que lo interrogaban y su fuga, le han dado un colorido muy tropical a nuestra justicia y que da pábulo para que surja por allí una frondosa novela al estilo de “El otoño del patriarca”. Este “caso” se ha venido a completar con su reaparición en la sala de espera del tribunal, tan quieto, tan bien peinadito y un poco más flaco como si en realidad hubiese pasado estos meses en carreras, perseguido por terribles sangüesos o por insobornables sabuesos.

Todos esperábamos que llegara al aeropuerto debidamente esposado y escoltado, pero no fue así, misteriosamente apareció con sus abogados y de inmediato la población pedía cárcel para el fugitivo “arrepentido”. El ministro y los jefes de la policía afirmaron que no tenían noticia exacta de dónde salió. También ellos exigieron prisión para el expresidente de la Nación (esta mayúscula me salió involuntariamente). Uno puede preguntarse ¿por qué la necesidad de externar este pedido? No cabe duda que en la población y en las mismas autoridades oficiales del gobierno existe cierta desconfianza respecto a la justicia del país. Que la equidad de la balanza ciega de Isis es un tanto bizca en El Salvador y sus ojos como que no quieren ver claro cuando un poderoso se les planta  por delante.

El asunto es que la duda popular se ha ido acumulando, en este caso particular el Fiscal ha sido abogado del inculpado, del sospechoso. El Fiscal no quiso actuar con la celeridad que le exigía la población alegando que no quería interferir en el proceso electoral, que no quería “politizar” el caso. Este uso de la palabra en El Salvador no tiene el mismo que usa el magistrado francés Bonduelle. En nuestro país politizar significa “enchucar algo con la politiquería criolla”. El fiscal manifestaba sus dudas sobre la honestidad de la clase política nacional.

El Fiscal General nos demostró que la justicia en El Salvador no es solo bizca, sino que también pachorrienta, estiró su “investigación” del caso hasta el límite del periodo en que la justicia fuese exigible. Se presentó el expediente ante el juez, surgió la duda que estuviera completo, que tuviera fallas y que el ya fugitivo expresidente fuera eximido de culpa sin mayor problema.  Esta duda persiste.

Pero la duda se ha vuelto con justicia en indignación, el juez Levis Italmir Orellana no se atrevió a dejarlo libre y suelto, le dio apenitas un arresto domiciliario. En el Código Procesal Penal hay un capítulo que lleva por título “Otros casos de Detención Provisional”, allí dice claramente lo que sigue:

Art. 330.- Procederá también la detención provisional en los casos siguientes:

     1)  Cuando el imputado no comparezca sin motivo legitimo a la primera citación o cada vez que el tribunal lo estime necesario. 

El juez Levis Italmir Orellana tuvo sus emociones, vio aparecer ante sí al hombre de los saquitos llenos de pisto, que los repartía a los destinatarios y ya no supo si la terrible realidad era una horrible pesadilla y se puso a dudar… Y recordó que en el Código Procedural Penal dice algo sobre la duda, es el artículo 7 que reza llanamente: “En caso de duda el juez considerará lo más favorable al imputado”.

No lo mandó a bartolinas, sino que a su casa para que allí cumpla el arresto.


01 septiembre 2014

Lysenko y la dialéctica


No temo equivocarme al afirmar que son contados los salvadoreños que supieron en su tiempo algo sobre el “Asunto Lysenko”, tampoco los que vinieron después han escuchado o leído sobre este famoso “asunto”. Sin embargo conocer este episodio  de la historia de la URSS es importante para entender el desapego de muchos científicos en el mundo occidental respecto a la dialéctica materialista. Este desinterés, o mejor dicho, esta animadversión no tiene como único origen este triste episodio de la “ciencia soviética”, contribuyó también todo el clima que surgió después de la Segunda Guerra Mundial y se amplificó con la instauración y desarrollo de la “guerra fría”. Por mi parte durante mis estudios, en los años sesenta, en Moscú, algo leí en el Pravda, pero confieso que no presté mayor interés y no comprendí entonces su importancia y todo lo que encerraba. La polémica en los diarios la vi apenas como un episodio un tanto candente de la destalinización.

Trofim Denísovich Lysenko era un agrónomo muy apasionado y realizaba experimentos que le dieron cierta reputación, aunque ninguno de ellos mejoró realmente la agricultura soviética, ya desde 1927 un corresponsal del Pravda publicó un reportaje sobre sus “descubrimientos”, uno era que se podía bonificar la tierra sin abonos minerales o fertilizantes, también afirmaba el reportaje que había encontrado una manera de reverdecer las áridas tierras de Azerbaiyán (Lysenko trabajaba en una estación experimental) plantando guisantes en invierno. Así los campesinos de la región iban a tener con qué alimentarse, sin temor a alguna hambruna. El experimento en los años subsiguientes no dio los resultados requeridos. Pero la fama de Lysenko se estaba forjando. Sin embargo esto no era tan grave, lo que se volvió trágico para la ciencia soviética, para la agricultura y para la dialéctica materialista es que bajo el ala protectora de Stalin, Lysenko adquirió una autoridad que sobrepasaba sus competencias y a partir de esta autoridad mal adquirida llegó a enviar a sus oponentes a los “Campos Carcelarios” del régimen y otros fueron simplemente exterminados, fusilados.

La genética se volvió el Galileo de los comunistas

Lysenko había hecho suya la doctrina de Lamarck que se resume en esto, que el sabio francés escribió en su “Philosophie zoologique” (1806): “El ambiente influye en la forma y la organización de los animales; el uso continuo o frecuente desarrolla y aumenta el tamaño de cualquier órgano, mientras que el desuso permanente lo debilita hasta que finalmente desaparece; todas las adquisiciones y pérdidas son debidas a la influencia del ambiente, ya que mediante el uso y el desuso son conservadas por la reproducción”. Fue esta convicción la que lo llevó a darle una guerra sin cuartel a la biología genética, sus batallas amparadas y sostenidas por Stalin llevaron a la destrucción de laboratorios, cátedras, al aislamiento o la muerte de grandes científicos y al atraso de décadas en una ciencia en la que comenzaban a colocarse en los primeros rangos mundiales después de la Segunda Guerra Mundial. Como lo dice el Premio Nobel, François Jacob: “Pues como la Iglesia condenó otrora las ideas de Galileo por ser incompatibles con la doctrina, de igual manera los comunistas prohibieron la genética, considerada incompatible con los principios mismos del marxismo” (François Jacob, “La souris, la mouche et l’homme”, Editions Odile Jacob, 1997, pág. 49).

En definitiva se trata de un charlatán, que ignoraba lo elemental en biología y cuyos éxitos en agronomía fueron sobre todo propaganda y mentiras. Jacques Monod, otro Premio Nobel francés, lo compara a un aficionado que publica un folleto a cuenta de autor, convencido de haber encontrado el secreto de la vida o el remedio contra el cáncer y que se muestra furioso por ser ignorado por la “Ciencia Oficial”. Pero lo desconcertante en todo este asunto es que Lysenko haya podido obtener el apoyo de Stalin, y con esto, el de todas las autoridades soviéticas, del Estado, del Partido, la justicia, la prensa. Y fue así que obtuvo una victoria total contra sus enemigos. Logró prohibir la práctica y la enseñanza de la genética. Los que se atrevían a adherir a las teorías genéticas eran enviados a Siberia y fueron muchos los que no volvieron.

Pero tal vez lo más asombroso fue que esta posición cobró realidad también en los países del Este europeo, que estaban bajo la influencia de la URSS. En las “Democracias populares” también se prohibió la enseñanza de la genética. La cosa llegó al colmo cuando en Budapest, la Facultad toda entera, bajo la dirección del rector, llevó con solemnidad a las letrinas, para botarlas allí, las colecciones de moscas “Drosophila” que se utilizaban para la investigación y la enseñanza. En Brno (Moravia) fue derribada la estatua del monje Gregor Mendel y los cultivos de arvejas que habían servido para las experiencias del monje, fueron arrancados del huerto del monasterio. Los Partidos Comunistas y los intelectuales comunistas de Occidente también se sometieron a estas estrafalarias doctrinas. Si los científicos del Este europeo se vieron obligados a aceptar por la represión y la amenaza de muerte, los intelectuales comunistas de Occidente no tenían ni siquiera esta escusa.

En agosto de 1948, en una sesión de la Academia de Ciencias Agrícolas de la URSS, Lysenko y sus acólitos, con el apoyo directo de Stalin, arremeten contra los que sostenían los principios de la genética de Mendel y de Morgan. Los ataques no tenían nada de científico, simplemente el enunciado puro y llano que esas ideas no se conformaban a los principios del Marxismo-Leninismo. Esto apenas a cinco años antes del descubrimiento del ADN.

El catecismo estaliniano

Es de esta manera que va a revelarse la dialéctica marxista en su forma estalinista. La dialéctica ya no era una elucidación categorial puesta a disposición de los investigadores y sometida a su libre juicio, sino que normas incondicionales de la verdad a las que debe someterse todo saber. Este absurdo en el que sale a brillar una incultura teórica aparejada de un desvergonzado cálculo político, a partir del cual Stalin erigió el marxismo en filosofía de Estado. La dialéctica fue codificada en cuatro “leyes” en el célebre “Materialismo dialéctico y materialismo científico” de 1937. En realidad se trata del capítulo IV de la “Historia del Partido Comunista (bolchevique) de la URSS” publicado por las Ediciones en Lenguas Extranjeras de Moscú. Esta obra fue redactada bajo la dirección de Stalin. El capítulo IV fue publicado en folleto aparte y ha figurado durante toda una época como la exposición elemental de referencia del marxismo para todos los partidos comunistas del mundo.

La dialéctica que fue llevada al trono de reina de todas las ciencias se convirtió en sierva de un poder que la dogmatizó para normalizar toda la vida ideológica. Se caminó hacia atrás en el camino recorrido por Marx por subvertir el implacable sistematismo idealista de Hegel, de acuerdo al cual la “Ciencia de la Lógica”, “método absoluto del conocer”, permite al pensamiento en su “independencia de lo concreto” ser lo que alza a la forma racional “toda la variedad de conocimientos y de ciencias”.


El uso precientífico grotesco que hizo Lysenko de las generalidades bautizadas “filosóficas” muestra la ventaja que se ha podido sacar de la presentación dada con pretensiones valorizadoras, en la cual la dialéctica es mostrada como “ciencia de las leyes más generales” de toda conexión y de todo desarrollo.

El “asunto Lysenko” es ante todo político, aunque su condición de posible teórico en la inversión —sustentada por Hegel y menoscabada por Marx— pero de alguna manera y por desgracia reintroducible  en el otro sentido por el mismo Engels, abusivamente instrumentalizada por Stalin, donde lo filosófico ataviado del traje de “saber absoluto” se ha erigido en Tribunal Supremo de la verdad en todas las ciencias.

“La verdad es siempre concreta”

Cualquiera que sea el estatuto que se le confiera a la dialéctica, es necesario afirmar con fuerza que no se trata de una ciencia, que no enuncia leyes, ni puede erigirse en criterio. De sus indicaciones generales es imposible deducir ningún conocimiento particular. Marx ha formulado esta tesis: “la verdad es siempre concreta”, esta verdad tantas veces repetida por Lenin, no figura en el catecismo de Stalin.

Pero el desastre no termina allí, su prolongación es el empobrecimiento del contenido de la dialéctica en formulaciones “llaves maestras” a las que fue reducida: conexión universal, cambio ineluctable, salto cualitativo obligatoriamente brusco, lucha de contrarios confinada al conflicto de lo antiguo con lo nuevo: es lo que subsiste de la riqueza de determinaciones que contiene la “Ciencia de la Lógica” de Hegel y que Marx puso en obra en “El Capital”.

El pernicioso efecto es que en base a esta concepción, la dialéctica se convierte en árbitro de lo cierto o falso en cualquier tema científico en nombre de una congruencia o no con sus pretendidas “leyes”. Estas son apenas tesis filosóficas: bajo el membrete de materialismo, nos encontramos en el lado opuesto de toda cientificidad. No se le puede negar tampoco a los principios dialécticos el derecho de prevalecerse de una pertinencia efectiva y acordarles valor heurístico no conduce irremediablemente a simples tonterías. Engels más de una vez al inspirarse de ellas hizo prueba de una sorprendente clarividencia, por ejemplo respecto a la antropogénesis, para defender desde 1876, en su “Dialéctica de la Naturaleza” la tesis según la cual, el desarrollo histórico toma el relevo de la mera evolución biológica, dándole al trabajo un papel fundamental en el surgimiento del hombre.

El compendio estaliniano además de indigesto es simplemente falso, puesto que la discontinuidad y la invariancia son tan reales como el cambio y la conexión, la transición gradual igualmente cierta que el salto cualitativo, conflicto de contrarios reversible no es menos cierto que el conflicto irreversible.

Para Lysenko el material hereditario no puede ser independiente de las condiciones de vida del individuo, porque la dialéctica nos enseña que “todo se enlaza”, ni inmutable puesto que “todo se transforma”. Guiado por este tipo de fórmulas vacías, Lysenko se permitió mofarse de Schrödinger, cuyo libro de 1944, “What is life?”, que constituyó una etapa importante en el camino que condujo al descubrimiento de la molécula del ADN. Lysenko decreta entonces “metafísica idealista”, “posiciones anti-científicas”, lo que no entra en su mente obtusa es que fórmulas como esas, “todo se enlaza”, “todo se transforma” son tan vacías como sus contrarios. De esto se puede sacar la enseñanza de que “una dialéctica rudimentaria es una contradicción en los términos” como dice Lucien Sève en el libro bajo su dirección “Sciences et dialectiques de la nature”, La Dispute, Paris, 1998.

Esta enseñanza es válida para los que se dicen marxistas, pero no solamente para ellos, sino que también par muchos otros, científicos sobre todo, que rechazan la dialéctica sin tener mucho conocimiento de ella, a veces con un conocimiento tan precario como son los compendios del mismo tipo del que he mencionado arriba. El mismo François Jacob en su libro al que hice referencia antes, afirma sin dar mayores razones: “Que se la tome por aquí o por allá, de este u otro lado es imposible pegar la genética a la dialéctica”. En ninguna de las páginas siguientes de su libro el científico francés, premio Nobel, no da ni una sola razón, ni una sola explicación para justificar semejante afirmación. François Jacob es también de alguna manera una víctima de Lysenko, pues este sabio se quedó clavado en la dialéctica rudimentaria de los catecismos de los años que siguieron la guerra y por supuesto ya no buscó saber nada más, sobre todo que esa “dialéctica rudimentaria” dio como resultado el “lysenquismo” que provocó una guerra contra su ciencia, la genética.

  


18 agosto 2014

Reuniones con la derecha y los problemas reales

La violenta reacción de toda la derecha en contra de las tímidas medidas fiscales del gobierno de Sánchez Cerén muestran con claridad meridiana qué intereses defiende y sobre todo su determinación ante lo que pueda atentar aun de lejos contra ellos. En toda esta actitud no hay nada que pueda sorprender. El coro mediático les  sirve de fondo a los tenores de todos los partidos. No entraron en esas leyes otras proposiciones anunciadas por el ministro de Hacienda, Carlos Cáceres y que probablemente se vea obligado a presentarlas de nuevo en la Asamblea. La hostilidad será mayor, sobre todo que las elecciones se acercan y como de costumbre la campaña extraoficial se adelanta.

Viendo estas reacciones y la desazón que se nota en la clase oligárquica uno se puede preguntar —sin dar muestra de excesiva lucidez— ¿Qué espera el presidente Sánchez Cerén de las reuniones con la derecha? El famoso y cacareado “plan de nación” es una ilusión enfermiza que padecen los que no quieren darse cuenta que no es por ignorancia de la situación nacional o por la ausencia de bondad, que durante décadas de desgobierno de las derechas, nunca dieron un paso hacia la solución de los problemas estructurales de la sociedad salvadoreña. Al contrario, todo se ha venido agravando: el bajo nivel de inversiones en el país y la alta tasa de elusión fiscal y de evasión de capitales son fenómenos permanentes. La situación de baja inversión no se debe a que es la “izquierda” la que está en el poder, todos sabemos que por muchos brincos y rabiatas que diera Funes, su gobierno defendió celosamente los intereses de los pudientes. El desamor de la derecha y de la oligarquía no influyó en la lealtad de Funes a sus amos del Norte y en el respeto de los fundamentos de la sociedad capitalista salvadoreña.

Sánchez Cerén va por el mismo camino. La carpeta del socialismo ya dejó de servirles de cojín nalguero, la han engavetado y le han echado aldaba. La palabra suena de vez en cuando, ya sea como una utopía, un sueño de ilusos o aún más claramente como una total y demente ilusión. Todavía andan por allí algunos descarriados borregos que dan balidos ¡socialismo!, pero es por mero reflejo condicionado. El resto junto a los dirigentes nos explican que las condiciones no están dadas, que la correlación de fuerzas es desfavorable. De esto no me cabe personalmente ninguna duda. Tal es así que los que de una o de otra manera siguen proponiendo otro tipo de sociedad para el país son extremadamente minoritarios y marginales.

¿La salida para nuestra sociedad se encuentra en una alianza FMLN/ARENA? Los dirigentes areneros han acudido a la reunión con el presidente con la clara intención de no dejarle la iniciativa en la búsqueda de la “concordia nacional”. Un rechazo en estos momentos le causaría desventajas electorales. Este circo de cálculos de poco monto y de poca gracia va a durar cierto tiempo, hasta que una de las partes suponga que ha llegado la hora de acusar al rival del fracaso de esas reuniones.

Mientras tanto se inventan temas con mucha astucia para entretener a la galería. Uno de ellos es lo del “Estado fallido”. Cualquiera que sea el aspecto de la realidad salvadoreña que se entrevea, se hallan ruinas. Ya sea la seguridad, la economía, los servicios para el público, etc. se encuentran los resultados acumulados de todas las gestiones desde el inicio del capitalismo en el país hasta hoy. La delincuencia creciente, las maras, la incapacidad policial, el descalabrado sistema carcelario, los tribunales atascados no han caído del cielo, ni han brotado de repente, son el producto de la sociedad. Por supuesto que la derecha dejó que el fenómeno pandilleril echara profundas raíces, se dedicó a atizar el fuego. El gobierno de Funes no quiso realmente enfrentar el problema, demasiado complicado para poner los parches gubernamentales. Trataron el remiendo de la tregua, pero sin hacerse cargo. Este es uno de los problemas que entran en la agenda de las reuniones presidenciales con la derecha.


La violencia se perfila como uno de los temas centrales de la próxima campaña electoral, entonces ninguna de las partes en contienda querrá hacerse cargo de la solución o de las tentativas de solución. Este tema puede ser por donde se rompan los lazos amistosos de las reuniones. Mientras tanto pondrán un parche súper-duro.   

13 agosto 2014

La emergencia de la conciencia

La principal dificultad que enfrentan los investigadores, biólogos, antropólogos, filósofos, etc. para determinar si la conciencia es exclusivamente humana o si la compartimos con algunos mamíferos o más generalmente con otros animales, consiste en que al observar a los animales e interpretar sus conductas muy fácilmente podemos caer en el antropomorfismo. Esta preocupación recorre todo el libro de Derek Denton, “L’émergence de la conscience” (The Pinnacle of Life. Consciousness and Self-Awareness in Humans and Animals). El traductor al francés ha tomado en cuenta las intenciones anunciadas por el autor en su introducción, se trata de ver como aparece (emerge) la conciencia como una ventaja espectacular de sobrevivencia y anuncia que su modo de abordar el problema es darwinista, para Derek Denton la conciencia se ha venido afilando en el yunque de la selección natural. Insiste en que no ha habido ninguna intervención exterior, ni influencia sobrenatural.

En el libro abundan ejemplos sobre indicios de la existencia de lo que se podría llamar pre-conciencia en los animales, por ejemplo las diferentes estrategias de los predadores, las reacciones de algunos animales domésticos. Se habla de la capacidad de algunos simios de reconocerse en los espejos, como indicio de una conciencia de sí mismos. Pero al mismo tiempo, D. Denton señala con énfasis el abismo que separa a los animales de los hombres a este respecto, sobre todo por la existencia del lenguaje entre los humanos. Esta diferencia entre los animales y los humanos D. Denton la correlaciona con el volumen creciente del cerebro y la aparición de nuevas áreas totalmente ausentes en los mamíferos superiores. Estas áreas están todas relacionadas al uso del lenguaje. En su obra D. Denton no logra salir de una concepción muy limitada de la conciencia en la que su principal característica es tener conciencia de su propia existencia. Al mencionar el lenguaje uno podría suponer que va a tomar en cuenta todo lo que el lenguaje permite a los hombres y sobre todo el pensamiento abstracto.

D. Denton da algunos ejemplos de chimpancés que usan algunos signos del lenguaje de mudos o sordomudos o de palancas que tienen inscripciones de letras o palabras. Con estos ejemplos trata de mostrar una cierta capacidad de los simios al uso del lenguaje. Por supuesto que D. Denton nos indica que este uso es limitado, que lo usan solamente para dar órdenes utilitarias, solicitar ayuda, alimentos, etc. Nunca usan esa capacidad para formular preguntas. Estos experimentos son siempre ejecutados con chimpancés en cautividad, lo que es normal. Sin embargo esta limitación de los experimentos debería alertar a los científicos a no apresurarse en sus conclusiones generales. ¿Se trata realmente de un aprendizaje? Pues en todos los experimentos la actuación de los experimentadores es primordial, son ellos los que toman la iniciativa, son ellos los que cambian las condiciones del experimento, son ellos los que recompensan a los animales por sus aciertos y los que en definitiva saben si los simios han usado correctamente o no los signos. En realidad se trata de un amaestramiento muy sofisticado. Hay un elemento que se agrega en estos experimentos se trata que a veces algunos simios aprenden únicamente al “observar” la actuación de sus congéneres. Pero en todos los casos no se ha podido ver a ninguno de ellos en la tarea de trasmitir a sus descendientes el uso de esos signos, ni a otros congéneres adultos. La pregunta es ¿se trata realmente de un aprendizaje? La pregunta puede formularse de otro modo ¿se trata realmente del uso de signos por parte de los simios? ¿O simplemente de una proeza humana en el adiestramiento de estos animales?

La construcción del nido

Todo el mundo ha podido observar en los parques de las ciudades que hay pájaros que se alimentan de lo que los humanos dejan caer y a veces están al acecho de esas migajas. Hay palomas que al ver llegar personas con bolsas y alimentos se acercan. Incluso parece que reconocen a personas que vienen a alimentarlas en los parques. ¿Esta conducta es inteligente o simple adaptación al ambiente urbano? Hay gorriones que vienen a “robar” en los platos de algunas terrazas de restaurantes, como lo hacen con otros animales.


Una vez me ocurrió algo insólito, me había sentado a leer en uno de los bancos de un parque, cerca de la alcaldía del XV barrio de París. De repente, en una de las pausas de mi lectura, vi a una paloma que pulsaba con el pico pedazos de ramas. Vi que desechaba algunos y los abandonaba. Me di cuenta que prefería de cierto tamaño. Tomé algunos pedazos de rama del suelo y los corté al gusto de la paloma. Y cuando la vi aparecer de nuevo a proximidad, le arrojé uno de los palitos que había preparado. Lo tomó con su pico, lo pulsó y tomó vuelo para seguir construyendo su nido. Al corto lapso, volvió y se vino a parar enfrente de mí, como lo hacen con las personas que vienen a darles de comer. Le arrojé otro y sucedió luego lo mismo. ¿Qué se puede concluir de este suceso? No creo que la paloma adquirió el concepto de colaboración o algo por el estilo. En todo caso vio una ventaja en acercarse para que le tirara las ramitas a la medida que necesitaba. Pero cuando retomé mi lectura y dejé de tirarle las ramas siguió tranquilamente, sin enojo conmigo, su tarea de pulsar los palitos. No he tenido la oportunidad de repetir mi “experimento”.

Es totalmente evidente que esta paloma optó por una solución menos laboriosa a su tarea de construcción del nido, que en su cerebro hubo un proceso químico-físico que la guió para pararse en mi cercanía para esperar que le lanzara otro palito. Es de suponer que el resto de palomas hubieran hecho lo mismo, por lo menos las palomas urbanas, las del campo no se acercan a los humanos. ¿Se puede pensar que esa conducta denota un embrión de inteligencia? Mi respuesta es negativa, pienso simplemente que la paloma se adaptó a mi presencia y a mi conducta.

Ahora bien al aludir a los procesos químicos-físicos en el cerebro de la paloma me estoy refiriendo al soporte material de su conducta, procesos similares acaecen en los cerebros de los simios que “aprenden” a servirse de los signos del lenguaje de los sordo-mudos para obtener golosinas. También han de suceder procesos similares en los cerebros de otros mamíferos que optan por alguna estrategia de caza. Lo menciono tomando en cuenta lo que D. Denton ha sugerido que la conciencia es el producto de la evolución natural, que también en esto ha habido diversas etapas de pre-conciencia, un desarrollo gradual. El asunto es que ni la paleontología, ni la arqueología nos pueden llevar al “momento preciso” en que se produjo el salto hacia el lenguaje, que es la base de la conciencia. D. Denton insiste que se trata de un proceso de millones de años, esta insistencia no es vana, al contrario es de suma importancia. Porque esto nos saca de las impresiones corrientes de que de repente apareció el hombre, como si hubiera un “fiat homo” repentino. Este modo de ver se ha incrustado en nuestras mentes por la herencia bíblica o por el lado “materialista” del famoso “salto cualitativo” a la manera estaliniana de concebirlo, como algo repentino y brusco.

No descendemos del mono

Desde hace cierto tiempo, algunas décadas, se sabe que no pertenecemos a la rama de los simios actuales, que tal vez los chimpancés sean los más cercanos a nosotros, pero se trata de ramas paralelas. Pero la creencia o la casi certitud que ha existido en el parentesco entre los monos y nuestros ancestros, toda la terminología conserva hasta ahora el estigma de este presupuesto. Por el momento los paleontólogos han preferido conservar los términos que proceder a una revolución taxonómica. Lo importante de la historia que nos entregan los fósiles (aunque casi todos incompletos) de los que podríamos llamar “antropoideos” que vivieron en la era terciaria, es que se trata de seres que “caminan erectos, tienen brazos normales, tallan útiles uniformizados por algunos golpes con el extremo de una piedra (laja). Su alimentación es parcialmente carnívora. Esta imagen, banalmente humana, no tiene ninguna relación con la de ningún simio, pero se aplica tanto al Pitecántropo como al hombre de Neanderthal. La única diferencia importante es de grado y no de naturaleza, es el tamaño del cerebro, increíblemente pequeño en los Australopitecos: pequeño hasta el punto de suscitar cierto enfado en los anatomistas” (André Leroi-Gourhan, “Le geste et la parole”, Albin Michel, Paris1964, pp. 94-95).

Si es cierto que “la diferencia de grado” ahora ha desaparecido o ha disminuido (individualmente es mínima) entre los humanos y que la “naturaleza” consiste en una nueva organización cualitativamente distinta de la del resto de cerebros anteriores en el mundo animal. Pero la reorganización cerebral no es la única que se ha producido en los antropoideos, pues el mismo cambio de la cavidad del cráneo acompaña el crecimiento cerebral y los cambios faciales. Pero el mismo tiempo la postura erecta lleva a reestructurar casi todo el esqueleto y los músculos.

Todos esos cambios de forma producen o se correlacionan con cambios de contenido en las actitudes, en las actividades de esos nuevos animales humanos: la creación del instrumento más sencillo implica un raciocinio que busca resolver un problema para alcanzar un fin. Este proceso transforma absolutamente las relaciones de los humanos con el medioambiente, pues no sólo se trata de una cuestión temporal, la elaboración del instrumento implica postergar la satisfacción de una necesidad, sino que supone la previsión de lo que va a acontecer y la forma en que va a acontecer. Pero lo más importante es que los hombres en su actividad van a interponer algo entre ellos y la naturaleza. Es decir esa mediatización material va a incorporar, va a cristalizar lo que ha ocurrido en el cerebro. Lo ocurrido en el cerebro también es nuevo, no ha existido antes en otros animales, se trata de la conciencia.

Cambios substanciales en cascada

Llegamos aquí a un punto extremadamente crucial en todo este problema, pues el surgimiento, la emergencia de la consciencia presupone una relación determinada entre la gradualidad cuantitativa y la alteridad cualitativa. Es en esta correlación que toma sentido el abismo que separa a los hombres del resto de los animales, del que nos habla Derek Denton. Estamos hablando de todos los cambios morfológicos que se fueron acumulando en los antropoides, cambios que no se produjeron de un solo golpe, sino que acontecieron en millones de años. Se me ocurre que las palomas seguirán hasta su extinción pulsando ramitos hasta encontrar en la naturaleza los que se adapten a la construcción del nido, pero ese pulsar repetitivo al infinito es probable que se produjera en otros animales que buscaron durante millones de años las piedras más adecuadas para la construcción de sus útiles. Esta actividad se diferencia en algo substancial en la actividad muy parecida de las palomas, estas últimas usan los palitos que encuentra en la naturaleza, mientras que los antropoides buscaban piedras para transformarlas, para volverlas otra cosa. Por muy similares que parezcan las actividades, a ambas podemos presuponerles fines, pero incluso esto es solo una apariencia, la actividad del antropoide tiene un fin proyectado afuera de un ciclo vital animal y su actividad no es inmediata, sino al contrario se trata de una creación, a partir de lo existente en la naturaleza se va a crear algo que no ha existido hasta entonces. El uso del instrumento, ya sea para crear otro instrumento, otro tipo de piedra con otra forma, es una actividad mediatizada y cualitativamente distinta, es la aparición del trabajo.

El trabajo además de contener acciones diestras para adaptar un material al objetivo buscado, va al mismo tiempo mejorando el instrumento corporal, la mano. Otra circunstancia que es menester señalar es que como sabemos los antropoides vivían en grupos y sus actividades eran llevadas colectivamente. El trabajo, la creación de instrumentos que por el momento son extremadamente primitivos, es también una actividad compartida, todos los miembros del grupo saben hacerlo, hay pues intercambio de experiencias, asimilación de la técnica, en una palabra aprendizaje propiamente dicho. Todo esto nos obliga a presuponer la existencia de un medio de comunicación que va mucho más allá de las simples señales de alerta o de alegría, se trata del lenguaje articulado. Es inútil tratar de buscar su estructura inicial, su sonoridad, lo único que podemos producir en este campo son elucubraciones trasnochadas. Todo esto indica cooperación, actividad común, reparto, lenguaje: esto también es otro cambio substancial, los que vivían en grupos gregarios pasan a vivir en sociedades humanas. Esto trae aparejado otro aspecto particular de la sociedad y del género, más allá de la variabilidad genética, existe otra que es la variabilidad social: este se da en el aprendizaje tanto del lenguaje, como de la elaboración de los mazos de piedra, unos son más hábiles que otros en tal o tal actividad. Esto también va a producir algo hasta entonces inexistente en la naturaleza, se trata de una individuación en el comportamiento: en otras palabras aparecen los individuos.

Hemos visto que se han dado procesos correlativos, todos los cambios biológicos, las nuevas estructuras y organizaciones corporales, internas y externas. Muchos definen al “hombre” describiendo estas características, postura erecta, verticalidad, cráneo voluminoso y cerebro más grande y pesado, mano con un pulgar opuesto al resto de los dedos, etc. Muchos agregan a estas características el lenguaje. ¿Por qué solamente el lenguaje? La definición del “hombre” de esta manera, que no toma en cuenta todas las transformaciones que se dieron en el origen y que se fueron profundizando con el correr de los siglos, en el que la acumulación de experiencias y de instrumentos va cambiando la sociedad y a los individuos. Porque este correr de los siglos y todos esos cambios vuelve a los hombres seres con una historia particular, que ha dejado de ser una historia natural, animal, para constituirse en una historia social, humana, que produce individuos a partir de estas relaciones que se instauran en la sociedad.    






12 agosto 2014

Turismo solidario...

Sigfrido Reyes se fue solito, por antojo, por decisión personal. No viaja mandatado por el pleno o parte del pleno de la Asamblea. A pesar de que ncluyendo diputados de su grupo se expresaron poniendo en duda la utilidad del viaje y otros diputados de otros grupos, decide de todas maneras viajar. Dice que va a viajar para manifestar su solidaridad con la lucha del pueblo palestino de Gaza. Pero esta manifestación la pudo hacer con un comunicado, acompañando mítines que se hicieron en San Salvador. Creo que los palestinos se enterarían de eso, pudo manifestar su solidaridad pidiendo, intercediendo ante el Ejecutivo para que se abra una delegación salvadoreña en Palestina. Todo eso lo puso hacer desde país, su presencia en Palestina no agrega nada.

Bueno, sí, agrega gastos, los de los pasajes, hoteles, coches, etc. y los viáticos.

Pero este viaje nos muestra también otra cosa del régimen efemelenista, lo poco que les importa la opinión que pueda suscitar sus acciones en la población, pues no fueron sólo diputados y comentaristas los que lo criticaron. Ya sabemos todos los gastos suntuarios a los que no podemos acostumbrarnos, recordemos la vajilla de plata, recordemos los regalitos, los aumentos de representación, etc.

La negativa de transparencia en los gastos de la Asamblea, el autoritarismo con los empleados y sus representantes, todo esto son características de gobiernos autocráticos, de gobiernos de derecha, en esto hay simple continuidad entre el modo de gobernar de ARENA y del FMLN. Sí, por aquí, en París anduvo Saca con un séquito de amigotes y amigotas, cerca de cuarenta personas. Y todo eso ofrecido con el pisto de los impuestos. Ese viaje fue el último escándalo de la era arenera. Ese viaje fue criticado severamente por los dirigentes del FMLN y nos dejaban pensar que su gestión en ese sentido iba a ser diferente.

Pero el mutismo que ha impuesto Funes sobre sus propios viajes, la testarudez del chato Reyes y su arrogancia ilimitada, pues este hombre se mostró ofendido porque se le criticó los gastos de la vajilla de plata y los suculentos platos con finas viandas y vinos que ofrece a sus invitados.


No creo que Reyes vaya a dar cuenta de nada a nadie. Algunas personas lo invitan a que vaya a "La Campanera" para solidarizarse con los habitantes que sufren la constante agresión de los delincuentes, pues eso también sería otro gasto inútil, pues para su seguridad se movilizaría a toda una compañía de la policía y del ejército. Tal vez también a una señorita para que con una sombrilla lo proteja de los inclementes rayos del sol salvadoreño. 

08 agosto 2014

¿Estado fallido?

Creo que el concepto de "Estado fallido" usado aquí, en el país, forma parte de una lucha ideológica clara contra el gobierno del FMLN. Se usó también contra los gobiernos areneros, pero los media no le dieron la resonancia que le dan ahora. Ese término realmente no corresponde a ninguna realidad, a no ser como en el caso de países en guerra, tales como Iraq (dejado así por la intervención imperialista) y Libia por las mismas razones. En el país existe un estado clasista que cumple su función de garante de los intereses de la clase dominante. 

El concepto restrictivo de Weber de ser monopolio de la violencia funciona perfectamente en el país. No se trata de toda la violencia, sino de la violencia que protege el ejercicio de la propiedad privada para una clase, la clase burguesa. La ideología le promete a las clases dominadas el goce de la misma paz civil que gozan las clases dominantes. Esto se realiza en grandes grados en los países desarrollados, pero aún en esos países existe un recrudecimiento de la violencia delincuencial. La violencia extrema que existe en nuestro país no pone en juego, ni en riesgo, hasta ahora los principios que defiende el Estado clasista, oligárquico. 

O sea que no hay un Estado fallido en el país, pero los diferentes gobiernos en vez de tomar medidas para limitar la delincuencia, tomaron medidas represivas que en definitiva acrecentaron la violencia delincuencial en El Salvador. La violencia delincuencial es un problema social, un problema de la sociedad salvadoreña, es ella la que engendra la violencia. Pero esta violencia que ahora nos golpea a todos, por los atracos, las extorsiones, las violaciones y los asesinatos es una sola cara (visible y patente) de toda la violencia existente en el país. ¿Acaso no es violencia tener que vivir con un salario de 240 dólares? ¿Se han olvidado de la violencia institucional de la que hablaba Monseñor Romero? Esa violencia que deja muchas madres solitarias con sus hijos, teniendo que ganarse la vida vendiéndola por un puñado de dólares diario y con eso tiene que mantener a la familia, dar de comer, vestir, calzar, etc. a sus hijos. Es aquí donde surge la demagogia parchista del gobierno de Funes con sus uniformes y zapatos para los escolares. Pero se trata simplemente de una válvula de escape social muy limitada, pues la miseria sigue subiendo, sigue agobiando, sigue desesperando. 

Al lado de todo esto tenemos una clase que vive en la opulencia, escondida, protegida que puede consumir todo lo que se le dé la gana. Y en las vitrinas hay productos que se ofrecen a la venta y no se pueden adquirir tan fácilmente por todas las familias, tan fácilmente como lo presenta la publicidad. La miseria real está junto a la opulencia, las mercancías están allí para los que puedan cambiarlas por la mercancía universal que es el dinero. El que no tiene dinero y ha perdido los valores morales o no los ha adquirido, al ver que el trabajo no da para vivir, llega a la delincuencia con una facilidad terrorífica que nos tiene a todos espantados, aterrorizados. 

¿Hay solución a estos problemas? Sí, pero para ello hay que salir de los parches, hay que salir a la vana invocación religiosa. Se trata de poner en marcha reformas sociales y societales que limiten o echen por el suelo la dominación de una pequeña casta, la oligarquía. Es esto lo que está en juego en nuestra sociedad desde hace ya un siglo. Es lo que estaba en juego cuando se inició la guerra y sigue estándolo hoy.