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11 enero 2011

Cuestiones de socialismo

Vuelvo a publicar este artículo. Lo escribí hace seis meses, Medardo González aún no había declarado su apego al gran capital y al sistema capitalista. Ni tampoco los ofrecimientos de servicios del FMLN al patronato, hechos por José Luis Merino. La razón es simple: estamos en un atolladero, en este artículo propongo un debate, hago un análisis. Busquemos juntos una salida, no se trata de una opción electoral, ni electorera. Se trata de innovar, de crear nuevas prácticas.



Difícilmente podrán comprender los que se han acostumbrado a realizar el análisis superficial de las intrigas parlamentarias, del juego de declaraciones, de alianzas efímeras y circunstanciales, a los que tratan de alejarse de la creencia bastante pueril de que el destino del país y de las clases trabajadoras está en manos de un grupo muy restringido de personas, que precisamente se ocupan de esas mismas intrigas, que hacen esas declaraciones, que ligan esas alianzas. Todas estas acciones forman parte de un ejercicio politiquero que hasta ahora se ha impuesto en la opinión general como el fundamento de la política. Sin embargo lo que cuenta realmente en la vida real de la gente está determinando por el tipo de decisiones que se toman en la gestión de los asuntos económicos del país.


Es cierto que la fuerza del Estado puede de alguna manera interferir en el reparto de la riqueza nacional. Esta posibilidad existe, pero como siempre los posibles necesitan que la voluntad de las fuerzas políticas implicadas los conviertan en realidades. Por el momento el Estado salvadoreño sigue al servicio de los que poseen los medios de producción y de cambio, que son realmente los que gobiernan los destinos del país.


Esta situación es la que ha existido desde el siglo antepasado. Este régimen tiene un nombre que todos conocemos, se llama capitalismo. Es este sistema que ha sido incapaz de satisfacer las más urgentes necesidades de la población. Es este sistema económico el que nos mantiene en el subdesarrollo y dependiendo de potencias extranjeras. Esta dependencia no es solamente económica, sino que también cultural y social. Es este sistema el que ha entrado en crisis casi permanente desde hace algunas décadas en el mundo. Las continuas crisis bursátiles y financieras son momentos de exacerbación del disfuncionamiento del modo de producción capitalista.


La salida del capitalismo está planteada mundialmente. Esta última afirmación suena falsa, para muchos tal vez exagerada o sin sentido. Sobre todo para quienes, por la enorme capacidad que ha manifestado el capitalismo de sobrepasar sus propias crisis, se han convencido de su eternidad. No obstante lo que vuelve hasta cierto punto irrealista la afirmación en cuestión, es que no existen, en los países dominantes, organizaciones políticas populares, ni planteamientos políticos alternativos que tengan la suficiente fuerza para arrastrar a las clases trabajadoras.


No obstante el mismo funcionamiento del capital está mostrando la salida, cada vez se muestra con toda evidencia la incompatibilidad del sistema capitalista con el futuro de la humanidad. Es el capitalismo el que crea y mantiene la catastrófica situación de África, Asia y América Latina. Los millones de niños que mueren a corta edad es el resultado del despilfarro de capitales y de riquezas. En estos momentos la humanidad puede combatir epidemias y estas no son extirpadas, porque hacerlo implica abandonar el criterio que rige la existencia misma del sistema, la búsqueda de beneficios. Resolver los grandes problemas que enfrenta la humanidad, como la creciente destrucción del medio ambiente, contradice ese mismo principio, contradice los intereses del capital.


Todos hemos sido testigos de cómo los grandes Estados capitalistas acudieron solícitos a transferir a las compañías privadas de la finanza, bancos y sociedades de seguros, enormes cantidades de capitales públicos. Esta transferencia de miles de millones de dólares (millardos) no ha venido a colmar la famosa sed del oro de los banqueros. Si estos millardos hubiesen sido usados, por ejemplo, para pagar las hipotecas de los miles de familias estadounidenses, ¿acaso no se hubieran saneado las famosas “acciones basura”? Pero sobre todo se hubiera hecho la demostración de que los dineros públicos pueden usarse también en beneficio de los pobres. Los países europeos acaban de decidir préstamos (175 millardos) al gobierno de Grecia para que pueda soldar parte de su deuda financiera exterior. Este dinero va caer en las voraces fauces sin fondo de los bancos. Ni un solo centavo será usado para el desarrollo económico de Grecia, ni una sola escuela, ni una sola clínica, ni una sola fábrica, nada de eso va a aparecer en Grecia gracias a ese dinero. Al contrario se le impone a Grecia un plan de austeridad, hundiendo en mayor pobreza a las clases trabajadoras. La cólera de los trabajadores griegos es más que justificada.


La experiencia cotidiana de la explotación


Es cierto que los salvadoreños no son marxistas, como hace algunas semanas lo escribiera un editorialista de El Diario de Hoy, tampoco sabe que es el socialismo, como acaba de afirmarlo Mauricio Funes. Estas dos afirmaciones son ciertas. Pero son verdades a medias. Pues si los salvadoreños no son marxistas, viven y sufren los estragos del capitalismo, saben perfectamente qué es la explotación capitalista, la sufren en carne propia. Saben perfectamente que aumentar las ganancias capitalistas significa mantener bajos los salarios y si es posible bajarlos más, que es lo que sucede con el encarecimiento de la vida, con la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores. Cada vez cuesta más restablecer las fuerzas de trabajo, la salud de los trabajadores. Las familias salvadoreñas viven en su gran mayoría angustiadas por el día de mañana, muchas son las madres que no saben si podrán sustentar a sus hijos, vestirlos convenientemente (los uniformes gratis no bastan para ello), comprarles libros, llevarlos a espectáculos, darle un esparcimiento necesario para el desarrollo y florecimiento de su personalidad. Para poderles dar todo esto es necesario salarios dignos de ese nombre.


Aunque aparezca exagerado, quien determina el modo de vestirse de la gente, el espacio de vivienda, el modo de transporte, la cantidad y la calidad de la comida y hasta los gustos de la mayoría de la gente, son aquellos que tienen la potestad de determinar el monto del salario de los trabajadores. Porque por mucho esfuerzo que hagamos, el buen gusto se puede cultivar solamente si se tienen los medios para hacerlo. La mayoría de salvadoreños (no sólo de salvadoreños) no tienen la posibilidad de elegir entre una representación teatral o el siguiente episodio de la serie televisiva. Estas series que nos educan, que nos imponen modelos extraños, que nos presentan una vida irreal y fantasmática, también nos apresan en modelos narrativos repetitivos y recurrentes, nos mastican la interpretación de intrigas superficiales. Es también a través de estas series que la mayoría de salvadoreños incorpora una cultura extranjera, un modo de vida de propaganda y al mismo tiempo son asimismo el canal por donde circulan los temas de dominación ideológica del imperialismo.


Es cierto que los salvadoreños en general no saben qué es el socialismo. Pero tampoco conocen, en su inmensa mayoría, incluyendo al mismo presidente Mauricio Funes, las matemáticas superiores, pero ¿dejan de existir por ello? Tampoco saben como funcionan los celulares con los que comunican, pero esta ignorancia no vuelve fantasmales los mecanismos. De la misma manera, la ignorancia de los salvadoreños del socialismo, aunque el presidente le añada del “siglo XXI”, aprovechándose de la campaña diabolizadora de los medios nacionales e internacionales contra el gobierno de Venezuela, no lo vuelve ni imposible, ni irrealista, ni utopía. Las políticas alternativas al neoliberalismo que se ponen en práctica en los países de América del Sur todavía no constituyen en el fondo el socialismo. Sin embargo se trata de una búsqueda de salir de la dominación imperialista, de resolver los problemas de sus países conduciendo una gestión diferente de la que acostumbran los gobiernos de derecha y que durante décadas nos han impuesto las agencias financieras del imperialismo.


El presidente Mauricio Funes lo anunció durante la campaña y no pierde la oportunidad de repetirlo, su gobierno no va a construir el socialismo, ni va a adherir al ALBA. Este mensaje sobre la no construcción del socialismo tiene dos destinatarios, los que votaron por él siguiendo las consignas del FMLN y las clases dominantes, nacionales e internacionales. La oligarquía nacional se hace la sorda y sigue reclamando que el presidente se defina, que dé signos claros del rumbo que intenta seguir. En los Estados Unidos posiblemente hayan entendido mejor el mensaje de nuestro presidente. Los electores del FMLN aceptaron el mensaje, pero esperaron que el gobierno por lo menos iba a iniciar los cambios urgentes para aliviar en algo la vida cotidiana de la gente. Esto lo siguen esperando, pero la desilusión agiganta sus pasos. En resumen, las declaraciones de Funes a este respecto significan que su gobierno seguirá fiel a los dogmas capitalistas.


Pero las declaraciones presidenciales de que su gobierno no va a construir el socialismo encierra, a sabiendas o no, una gran verdad: el socialismo no se construye a partir de ningún gobierno, no es algo que se le concede al pueblo, sino que es la obra misma de la gente. La construcción del socialismo debe ser una obra consciente y activa de los trabajadores, sin su participación es imposible emprender este largo proceso de superación de la sociedad clasista dominada por el capital.


Hay personas que exigen definiciones del socialismo. Es normal que lo hagan, porque consideran que el socialismo debe regirse por una fórmula preconcebida, como si existiera en alguna parte etérea del Universo una Idea del socialismo a la que hay que someter a la realidad. Marx y Engels nos han enseñado a superar el idealismo hegeliano. No, no existe en ninguna parte una definición fija e inamovible del socialismo. No, no hay en ninguna parte la Idea hegeliana de socialismo, no hay fórmulas mágicas. Se trata de un proceso que emprenden los pueblos dentro del marco nacional, pues por el momento siguen existiendo los Estados nacionales y este proceso, difícil y tortuoso, se va amoldando a la realidad nacional, a las tradiciones específicas de cada pueblo.


No, no existen modelos de socialismo. Esta creencia dominó todo el siglo XX. Si existe algo común en el socialismo del “siglo XXI” es justamente el abandono de esa creencia de que existe un modelo único de socialismo.


Un partido político de un nuevo tipo


No obstante para poder emprender este proceso es necesario que exista un partido político, una fuerza política que tenga la voluntad de iniciarlo. La superación del capitalismo implica que desaparezcan una a una todas las alienaciones que sufren los asalariados. Este es un proceso que tiene lugar en las cabezas de todos y en las prácticas sociales. Estas prácticas consisten en incorporar a todos los ciudadanos en las decisiones a tomar, en la participación consciente y activa en la resolución de los problemas que se vayan planteando. Para esto es necesario la formación de todos, elevar su nivel de consciencia y de formación. Para ello es necesario compartir todas la información necesaria y todos los conocimientos que se requieran.


Como se ve, para que esto pueda suceder se necesita de un partido político de un nuevo tipo. Un partido que introduzca en su funcionamiento mismo como un principio fundamental la deliberación colectiva de los lineamientos del partido, en otras palabras, la necesidad de llevar a cabo congresos, en los cuales la base pueda definir y apoderarse de su propia política partidista y aprenda a analizar la realidad, a elaborar conjuntamente soluciones y resoluciones. Son los congresos la cima del partido. Pero hasta ahora el FMLN no ha tenido congresos, casi todas las decisiones son tomadas por la dirección y las conferencias nacionales tienen como única función la ratificación de la voluntad de los dirigentes. Este funcionamiento impide que los miembros del partido puedan ser dirigentes autónomos y conscientes de los trabajadores. El funcionamiento centralizado y verticalista coarta irremediablemente la iniciativa de los miembros de base del partido. Pero no se crea que esto sucede solamente en el FMLN, este modo de funcionamiento es común a los partidos de la derecha nacional. Ellos tienen también ese funcionamiento autoritario y verticalista. Los miembros de base son meros ejecutantes de la voluntad ajena. Pero si esto puede ser admisible en los partidos de derecha que buscan perpetuar el régimen capitalista, esto es incompatible con el partido revolucionario que busca la transformación profunda de la sociedad.


Lo vuelvo a plantear ahora ya sin muchos ambages . Me pregunto sinceramente ¿el FMLN actual, bajo la dirección actual es capaz de transformarse? ¿Es capaz de cambiar de funcionamiento? ¿Puede volver a retomar los principios revolucionarios? ¿Podrán los actuales dirigentes retornar al materialismo histórico, a la dialéctica marxista? Mis preguntas no son antojadizas. Me parecen que tocan el fondo del problema actual que enfrentamos en esta coyuntura.


El fin fundamental del partido revolucionario es transformar la sociedad, para ello es necesario organizar a la gente con ese fin, crear la consciencia necesaria. Los dirigentes del FMLN se propusieron como fin primordial la “toma del poder”. Para ellos se trataba de llegar al ejecutivo a como diera. Es por ello que no les importó llevar a un candidato que no compartía los planteamientos de su partido, que había declarado explícitamente que no aplicaría el programa del FMLN. Tal vez pensaron que bastaba con la adhesión al partido del candidato. Pero faltos de discernimiento no quisieron escuchar las declaraciones claras, sinceras de Funes de que adhería al FMLN únicamente para cumplir con un requisito constitucional.


La actitud actual de los dirigentes del FMLN es totalmente desconcertante. No estoy sugiriendo que tengan obligatoriamente que romper con Mauricio Funes, ni mucho menos retirar a los ministros del gobierno. Esto lo pide la derecha, ya empezó a reclamárselo al presidente. Pero la situación no es clara para la gente. Los salvadoreños siguen esperando las medidas que muestren reales signos del cambio prometido. Los salvadoreños no están reclamando la construcción del socialismo a partir del gobierno. El pueblo salvadoreño apenas espera que se aumente los salarios de los trabajadores, que se termine con la corrupción, que se haga justicia, que se castigue a los ladrones que se enriquecieron en el ejercicio del poder. Los salvadoreños también reclaman el retorno a una moneda nacional, son partidarios de abrogar la ignominiosa Ley de Amnistía. A los asalariados les gustaría nuevas leyes que les den nuevos derechos laborales y sindicales. Los salvadoreños reclaman mejor gestión de los servicios de salud, de que se mejore sensiblemente las instituciones de la enseñanza pública, que se les garantice mayor seguridad.


Pero hasta ahora no se ven señales de que el presidente tenga intenciones de cumplir, sus declaraciones van hacia otra dirección. El presidente apoya al gobierno represor de Honduras, salido del golpe de Estado. El FMLN no critica abiertamente, prefiere el silencio. El presidente se opone a un decreto justo respecto a la estafa de la renta telefónica, votado en la Asamblea y la dirección “comprende” la posición presidencial, aunque no la “comparte”. El presidente ejerce su función de manera autócrata, los dirigentes del FMLN agachan la cabeza y callan. Abundan las discordancias. Estas son visibles a simple vista. El presidente crea su propio movimiento con fines y propósitos personales. Dirigentes del FMLN declaran que el presidente tiene derecho a hacerlo. Pero esto viene a contradecir sus precedentes declaraciones de su no compromiso con una organización partidaria. Llega hasta dar como gesto de garantía de su compromiso con su Movimiento, el hecho de que vestirá los colores del Movimiento y claramente se refiere a su negativa de vestir los colores de “su” partido. Sánchez Cerén declara que el FMLN buscará aliarse con el Movimiento, de que se alegra de su creación. ¿Se trata esto de un fino análisis del significado político de la creación de este Movimiento? ¿Los dirigentes del FMLN son capaces de efectuar un análisis político de lo que está pasando?


El presidente ha declarado públicamente que motus propio acudió a los partidos de derecha para que le ayudaran para que en la Asamblea no se superaran sus observaciones al nuevo decreto sobre el RPNP. El FMLN continua hablando de presiones de la derecha.


La obligación de la dirección del FMLN es aclarar esta situación confusa. Hasta ahora nos dan la penosa impresión de que son incapaces de hacerlo, que se limitan a pronunciar declaraciones “amables”, “tácticas”. Pero como la presencia de Funes en el puesto de presidente de la República nos ha mostrado de que los dirigentes del FMLN no son finos tácticos, ni estrategas, temo francamente que el navío siga a la deriva.


Para poder decidir es menester saber


Algunos dirigentes del FMLN han señalado de que será el pueblo mismo quien decida de cuando se construirá el socialismo. Esta formulación es en el fondo una coartada “táctica”. ¿Qué significa? En primer lugar, que se va a proceder democráticamente, es el pueblo soberano quien va a decidir. Perfecto. No obstante no señalan como se tomará esa decisión, ¿por un voto legislativo? ¿Por referendo? Este silencio muestra simplemente que no se ha meditado profundamente que significa que el pueblo va a decidir cuando se construirá el socialismo. Pero hay otro aspecto, esto conlleva dos errores teóricos: el primero, se pretende que la construcción del socialismo va a tener un momento decisional de arranque y el segundo, que a partir de ese momento se comenzará a aplicar medidas estatales de transformación. Esta visión lleva oculta una visión esquemática, antidialéctica. El socialismo se limita a medidas económicas gubernamentales y de nuevo se restringe o se evacua la actividad consciente de los trabajadores. Pero el socialismo no es una serie de medidas económicas gubernamentales.


La particularidad de nuestro tiempo es que el capitalismo muestra cada vez más su incapacidad de resolver los problemas de la gente. Al contrario cada vez aparece claramente que la gestión capitalista, la búsqueda desenfrenada de beneficios sigue creando problemas a la humanidad. Un ejemplo actual, la contaminación de las aguas del Golfo de México por el petróleo, que producirá la desaparición de una enorme parte de la fauna y flora marítima. Esto va a crear nuevos desequilibrios ecológicos. Es evidente que accidentes de este tipo pueden ocurrir en cualquier momento, no obstante lo que se plantea aquí es que los accionistas de la BP nunca pensaron en prevenir este tipo de catástrofe.


En nuestro país también estamos sufriendo las consecuencias de una catástrofe, la tormenta tropical “Agatha” que ha inundado amplias zonas del país, produciendo víctimas humanas y pérdidas materiales. En los efectos de esta tormenta hay que buscar obligatoriamente que es lo que corresponde a las estructuras mismas de lo sociedad. La deforestación, la falta de un plan de prevención (esto no se construye en un año), la ausencia de infraestructuras de evacuación y canalización del agua, etc. Los sucesivos gobiernos han preferido la transferencia de capitales a la empresa privada que emprender servicios públicos y sociales.


El estado general de los servicios es deficiente en el país. Las estructuras médicas y de asistencia sanitaria se encuentran en un estado deplorable. Durante años los sindicatos de trabajadores de la salud, asociaciones diversas de usuarios han alertado sobre este estado de cosas. No obstante la población en general que ha sido víctima directa de este disfuncionamiento, también ha sido incapaz de exigir de los gobiernos sucesivos un servicio público digno de ese nombre. La toma de consciencia pública de la necesidad de construir en todo el país un servicio médico general forma parte del proceso de la construcción de otro tipo de sociedad.


La toma de consciencia implica también prácticas sociales distintas. No se puede considerar que los servicios médicos y hospitalarios nacionales pertenecen exclusivamente al Estado. Es cierto que se trata de un servicio que ofrece el Estado, pero la tarea es convertir estos servicios en propiedad real y directa de todos. Es necesario que se adquiera la convicción de que cualquier desperdicio de recursos, se trata de nuestro dinero y que eso implica pérdidas en el bienestar general de la población.


Una actitud diferente, una implicación directa de la población en cada uno de los sectores que prestan servicios, indudablemente traería substanciales mejoras. Pero al mismo tiempo ganaría terreno la idea que buscar soluciones comunes, desinteresadas produce una efectividad social mayor. Es este el criterio general que debe regir la conducta de la población, buscar la eficacia social en todos los terrenos. Se trata de un largo aprendizaje, de una toma de consciencia ardua , a la que no estamos acostumbrados, pues la ideología dominante nos impone el individualismo, nos impone criterios de consumidores. Esto tiene como efecto tratar todo desde el punto de vista mercantilista, las relaciones humanas se reducen a un deshumanizante “compra-venta”.


Contra todas las alienaciones es necesario crear prácticas sociales de reapropiación colectiva. Estas prácticas no se decretan, sino que se inculcan, a través de la educación, a través de la puesta en común de ideas, de procedimientos, de informaciones y de conocimientos. Es decir se trata de salir del campo politiquero y llevar la política al seno del pueblo como principal agente. Se trata también de una nueva concepción de la política. Es necesario que la práctica política nueva, de reapropiación colectiva de los espacios públicos, de los servicios comunes (transportes, escuelas, hospitales, telecomunicaciones, etc.) tome fuerza y que en base de esta nueva consciencia y de estas conquistas se pueda iluminar de otra manera los procesos electorales.


Se trata de un largo y complicado proceso. Pero vale la pena emprenderlo, pues es el único que nos garantiza la extensión ilimitada de la democracia, pues el poder ya no está depositado exclusivamente en las instancias estatales, sino que diluido en la sociedad. Y por otro lado solamente la participación constante de la gente en defensa de sus intereses, tanto individuales, como colectivos, puede preservarnos de derivas autoritarias. La participación es una garantía de la efectividad de las decisiones tomadas. Porque además se trata también de emprender siempre el control popular de lo que se ha decidido, luego de las necesarias deliberaciones.

06 enero 2011

Los micrófonos y la tortura

Según Norma Guevara, dirigente del FMLN, dijo que el partido se debe al pueblo y les "extraña" los ataques desde la izquierda, y que aquellos que buscan contraponerlos contra la militancia, metiendo cizaña y "una diferenciación que no existe", sólo le recuerdan a "los torturadores", solo que "ahora con micrófono". Estas palabras las reportó el Diario de Hoy el lunes 3 de enero.


Ante este exabrupto me toca que ser muy comedido. Primero emito una hipótesis, los que usaron los micrófonos habrán hecho uso de palabras muy agudas, pero muy agudas, para que el micrófono sea considerado por la dirigente efemelinista como un instrumento de tortura. Por otro lado, la parlamentaria ha pegado un grito, lo ha puesto en el cielo, corriendo el riesgo de que la exageración le caiga en el rostro como un escupitazo.


A medida que nos vamos apartando de los años de la guerra, los dirigentes del FMLN van perdiendo el pulso, les tiemblan las piernas y sienten que el suelo se les escapa debajo de los pies. Fácil era en aquellos años tenebrosos acusar a un compañero de agente del enemigo, hacerle un juicio sumario, mardarlo a matar o dejarlo que se vaya al extranjero. Era una manera muy eficaz de dirimir discordias y ambiciones. Ese recurso que daba los resultados requeridos, que no encontraba trabas, ni resistencias, ya no funciona, ya no puede funcionar. Pues si siguen existiendo testaferros del crimen y del negocio sucio, es menester asumir tarde o temprano el encargo. Así que por el momento, insisten en acusar al que critica de hacerle juego a la derecha (algunos dicen al enemigo, como en otros tiempos).


Repito eso ya no funciona. Pues el debate de ideas que empieza a abrirse camino en el país exige argumentos, demostraciones y razones. Poco a poco el argumento verticalista de “te lo digo yo” suena cada vez más hueco. Sobre todo cuando el jefe se expresa como bolo que aún no digiere el trago. Perdón, estimados lectores, por ponerme al tono con mis oponentes.


Vuelvo pues a la compostura. La derecha necesita que los dirigentes del FMLN conserven el discurso estereotipado que han venido usando en los últimos años. Esa urgencia es evidente. La derecha perdió las últimas elecciones estando en el poder, con todo el aparato del Estado a su servicio. Perdió las elecciones en primer lugar por su política, por la ausencia de soluciones a los problema del país. Mucha gente ya no soportaba la mala administración arenera. Esto es un hecho. Y este hastío era suavizado por el miedo que le inculcaba la derecha al acechante comunismo de patas peludas. Pero el malestar crecía y la derrota de ARENA se perfilaba en el horizonte. Para asegurarse de la salida del partido de la derecha del poder, muchos se pusieron a aconsejar al partido de izquierda. No tanto que cambiaran su estilo, pero por lo menos que pusieran a un candidato “moderado” y si no les molestaba de afuera del partido. “Póngale agûita y no leche al atol”, parecía ser el consejo de los expertos de la mercadotecnia electoral criolla.


Los cupuleros... no confundan, pues, he dicho cupuleros y no otra cosa. Digo pues los cupuleros del FMLN en secreteadas casi públicas con el emisario de Mauricio Funes, Hato Hasbún, pactaron sin pacto una alianza entre un partido y nuestro más afortunado Rastignac* nacional. Es en ese acto que va a comenzar en el país un doloroso y ciego “Esplendor de cortezanos”. El socialismo se vuelve una cantinela sin gusto, ni son. Se puede según el Secretario General, Medardo González, volverse un zangolote, mezclado con el capitalismo. El nuevo encargado del embudo electoral interno del FMLN, José Luis Merino no piensa, ni siente de otro modo, el capital no tiene por qué tenerle miedo al Frente.


Sé perfectamente que Medardo y Merino hablaron por micrófonos, pero no son estos los micrófonos los que torturan a Norma Guevara, sino los que afirman que el acelerado viraje hacia la derecha que ha dado el partido es insoportable. La cúpula del Frente, con sus bases, no le están haciendo el juego a la derecha, no, le están compitiendo el terreno al lado del patronato. Perdone, doña Norma, que la torture, pero vea, por lo menos yo no hago diferencia entre la cúpula y las bases, a todos los meto en el mismo saco. Pues la cúpula no es cúpula sin bases borregas y consintientes.

* Eugène de Rastignac es un personaje novelesco de Honorato de Balzac, cuyas aventuras se inician en la novela “El padre Goriot” y que reaparece en muchas otras de la "Comedia Humana". Se trata de un joven ambicioso, que observa a la “buena sociedad” a la vez con ojos sorprendidos y envidiosos, que se mostrará dispuesto a todo para llegar a sus fines. Hoy un Rastignac es un arribista, un zorro con dientes largos.

05 enero 2011

Camisa roja y cachucha roja

Carlos García Ruiz es alcalde de Soyapango, asimismo es miembro de la Comisión Política del FMLN. Es además Director-Secretario de Alba-Petróleos. El diario El Mundo publicó una entrevista que le concedió el 29 de diciembre recién pasado. La entrevista es interesante por varias razones. En primer lugar se trata de un dirigente bastante popular dentro de su partido y que tiene reputación de ser franco y directo. También es considerado como un guardián de la ortodoxia doctrinal del partido.


Su respuesta sobre la política que lleva adelante Mauricio Funes es lapidaria: “El Presidente está desarrollando lo que está en posibilidades de desarrollar. Y el FMLN está esperando de él lo que está haciendo”. Mayor ósmosis es imposible, por consiguiente cualquier especulación sobre las diferencias, desacuerdos y distancias entre el presidente y el partido es vana.


Al sintetizar de esta manera lo que otros tratan de explicarnos en sus ponencias y discursos, lo pone a salvo de cualquier acusación de complacencia. Dentro de nuestra realidad no existe otra opción, no existe ninguna otra política posible, no hay alternativa. Nuestro “ortodoxo” nos dice de otro modo algunas cosas, el gobierno de “unidad nacional” lo resume de esta manera: “Lo que es cierto es que (Funes) ha tenido la capacidad de relacionar a los distintos sectores que componen a la sociedad, como conjuntando para darle pie al plan de gobierno”.


Pero también en estas frases de nuestro radicalísimo alcalde han desaparecido las clases sociales, sus contradicciones, sus intereses irreconciliables. El habla de “sectores”. Nuestro “marxista-lenista” ha olvidado que las relaciones entre el sector patronal y el sector laboral existían antes de la llegada de Funes a la presidencia. Y estas relaciones son de explotación.


Algunos pensarán que Carlos García Ruiz al cambiar de discurso piensa de otra manera, algunos tal vez supongan que su análisis se diferencia del resto de dirigentes del FMLN porque se refiere a la crisis del capitalismo y proclama que “no es cierto que el capitalismo es el estado terminal de la humanidad”. No obstante se trata apenas de que su discurso es más prudente, más ordenado, más cuidadoso. No cae en los absurdos de un Medardo González.


Aunque no se urge escarbar mucho para que la identidad de pensamiento con el resto de dirigentes aparezca a la luz del día. Veamos que responde cuando el periodista le pregunta su opinión sobre el “estado actual del país”:


“"Percibo un país que ha estado sumergido en dos crisis. La crisis nacional, que la ha venido acumulando durante muchos años fruto de un modelo económico. Además se le agregó la crisis internacional del sistema, porque el que está en crisis es el sistema no es solo el modelo. El país se ha visto envuelto en ese marasmo que lo tiene, me parece, sumamente complicado al grado tal que pareciera ser que es el país de la región que menos va a presentar crecimiento este año. Si alcanzamos el uno por ciento será una cosa muy benéfica. La situación del país ha sido muy complicada en lo productivo y en lo económico, y requiere de todos los componentes de la sociedad un reesfuerzo para irnos recuperando. Uno de los problemas nuestros es una economía que se había dedicado más al consumo que a la producción, y eso había generado un desbalance entre lo producido y lo consumido”.


Si entiendo el país es víctima de una doble crisis, la propia y la generada por el capitalismo mundializado. Claro que en una entrevista no se puede entrar en los detalles conceptuales que pongan en relieve que la primera y la segunda son parte de un mismo y único proceso. La distinción entre “modelo” y “sistema” no tiene sentido por lo mismo que García Ruiz afirma.


Pero ¿cómo se ha manifestado esa crisis del capitalismo en nuestro país? La pobreza de la respuesta de nuestro ortodoxo es consternante. El crecimiento en nuestro país va a ser este año casi nulo, habrá que alegrarse si se llega al uno por ciento. Lean bien esto, “La situación del país ha sido muy complicada en lo productivo y en lo económico, y requiere de todos los componentes de la sociedad un reesfuerzo para irnos recuperando”. No veo qué diferencia hace entre lo productivo y económico, pero sigamos adelante. ¿La situación compleja es fruto de la actividad de que “componente” de la sociedad? Sobre esto no hay ninguna respuesta, es el capitalismo sin hombres, ni nombres el que ha producido esto, como una fatalidad, como algo que hemos venido sufriendo como los temporales y los terremotos.


Hay algo que merece sacarse al desnudo aparte. Se trata de lo siguiente, nuestro revolucionario propone ni más ni menos que “todos los componentes” participen al mismo esfuerzo para sacar al país de la crisis, para recuperarnos. ¿Qué esfuerzo se les pide a los trabajadores, a los que sufren de lleno las consecuencias de la crisis? Tal vez que renuncien a sus pretenciones de vivir mejor, de ganar mejores salarios, que dejen de lado sus reivindicaciones. Los otros “compontes de la sociedad” son los patrones de la ANEP.


Este personaje gusta de mostrarse por doquier en rojo vivo, camisa roja y cachucha roja. Pero el hábito no hace al monje, nos han repetido tantas veces. Pero lo que propone y como lo propone conduce en vía recta hacia la colaboración de clases, hacia la "armonía social" soñada por los patrones.


Pero el dirigente del FMLN agrega algo que tal vez se piense justo, si se toma de manera superficial. Se ha vuelto corriente en muchos escritos de culpar al consumismo como el principal responsable del sufrimiento de la gente. No es pues el capitalismo, sino que el consumismo. Pongamos atención en esto. Pero ¿de qué consumismo hablamos en El Salvador? Es posible que existan en nuestro país personas que tienen la posibilidad económica de entregarse al consumo desenfrenado, pero ¿es el caso de la mayoría de salvadoreños? ¿A qué consumismo se ha dedicado la familia campesina que tuvo que resolverse por comer maiz trnsgénico? ¿A qué consumismo se puede dedicar una familia con menos de quinientos dólares al mes? ¿Cuántas familias tienen esa renta?


Como prueba del consumismo exagerado al que se entragan los salvadoreños nos hablan de la enorme cantidad de celulares que funcionan en el país. Hablan de un promedio de dos por persona. Como siempre este promedio no es más que eso, un promedio. Sin embargo, ¿se trata de un consumismo exagerado tener ahora un celular? Para que podamos decir que es el consumismo el responsable de nuestras desgracias es menester fijarnos en la capacidad adquisitiva de las mayorías. No se trata pues de juzgar a toda la sociedad por el consumo de una capa restringida de toda la sociedad.


La frase de Carlos García Ruiz con la que concluye su respuesta es simplemente una inepcia: “Uno de los problemas nuestros es una economía que se había dedicado más al consumo que a la producción, y eso había generado un desbalance entre lo producido y lo consumido”. Claro que si consumimos más de lo que producimos, hay un desbalance. ¿Pero un líder político de un partido revolucionario puede satisfacerse con este tipo de necedades?

31 diciembre 2010

Soñemos, imaginemos un mundo mejor

La vida se compone, entre otras cosas, por una sucesión de ciclos. Hoy es el último día del año, aunque de alguna manera la elección de este día precisamente es el producto de un acto arbitrario, el fruto de una convención. La tierra le ha dado una vuelta al sol. Mañana estaremos iniciando otra más. Y este fenómeno, tantas veces repetido, nos mueve a festejos, a cierto recogimiento, a expresarnos mutuamente parabienes y deseos de bienestar.


En realidad quisiéramos que estos deseos se cumplieran, no obstante el acto mágico, hiératico no depende de nuestra voluntad. Las cosas se cumplen obedeciendo circunstancias, preceptos precisos, leyes causales. De eso nos damos cuenta, pero a veces creemos con fervor que el azar puede tener la fuerza cósmica de imponerse. Es por eso que con toda sinceridad nos ponemos a soñar en un mundo mejor, lleno de felicidad y de alegrías. Por eso mismo, como para ayudarle al destino, tomamos resoluciones de enmienda, de cambios de actitudes.


La mayoría de salvadoreños vive una realidad dura, inclemente y para muchos hasta dolorosa. Un sentimiento de solidaridad no empuja siempre a pensar en esta gente que sufre, que no puede participar debidamente en estas pompas anuales. Cada familia adorna como puede su hogar para salir de lo cotidiano, de lo que se repite enojosamente, reproduciendo los pesares.


No es hora hoy para entristecernos más. Al contrario aprovechemos que en estos días el sentimiento fraterno nos empuja a festejos, a reconciliaciones, a reencuentros. Festejemos pues este año que entra. Esperemos también en esta ocasión que habrá cambios positivos en nuestras vidas, soñemos, imaginemos un mundo mejor.


Luego cuando la fiesta haya pasado y la cruda realidad nos alcance, entonces vendrá el tiempo de la reflexión, de la toma de conciecia de que los cambios comunes no van a llegar de arriba, nada cae del cielo. Nos será necesario entonces volver a la lucha, a sabiendas de que ella también forma parte de la vida. Que el mundo tal cual es no pertenece a ninguna fatalidad, la lucha es parte de las circunstancias.

20 diciembre 2010

Gramsci y fetichismo

El texto que publico aquí sobre "fetichismo" es de Antonio Gramsci.

Fetichismo.


Cómo se puede describir el fetichismo. Un organismo colectivo está constituido por individuos que lo forman en cuanto se dan y aceptan activamente una jerarquía y una dirección determinada. Si cada uno de los componentes concibe al organismo colectivo como una entidad extraña a sí mismo, es evidente que este organismo no existe más de hecho, sino que se transforma en un fantasma del intelecto, en un fetiche. Hay que estudiar si este modo de pensar, muy difundido, no es un residuo de la trascendencia católica y de los viejos regímenes paternalistas y se aplica comúnmente a una serie de organismos como el Estado, la Nación, los partidos políticos, etc. Es natural que suceda en la Iglesia, ya que, al menos en Italia, el trabajo secular del Centro vaticano, para liquidar toda traza de democracia interna y de intervención de los fieles en la actividad religiosa, ha sido plenamente logrado y se transformó en una segunda naturaleza de los fieles, aunque haya determinado precisamente esa forma especial de catolicismo que es propia del pueblo italiano.



Lo sorprendente y característico, es el hecho de que este tipo de fetichismo se reproduzca en la consideración de los organismos "voluntarios", no "públicos" o estatales, como los partidos y sindicatos. Se es inducido a concebir las relaciones entre el individuo y el organismo como un dualismo, y a una actitud critica exterior del individuo hacia el organismo (si la actitud no es de una admiración entusiasta, falta de critica). De todas maneras una relación fetichista. El individuo espera que el organismo actúe aunque él no lo haga y no reflexiona que por ser la suya una actitud muy común, el organismo es necesariamente inoperante. Por otro lado, hay que reconocer que estando muy difundida una concepción determinista y mecánica de la historia (que pertenece al sentido común y está ligada a la pasividad de las grandes masas populares), al observar cada individuo que no obstante su falta de intervención algunas cosas ocurren; termina pensando que por encima de los individuos existe una entidad fantasmagórica, la abstracción del organismo colectivo, una especie de divinidad autónoma, que no piensa con ninguna cabeza concreta, pero que, sin embargo, piensa, que no se mueve con determinadas piernas de hombres, pero que se mueve, etc.



Podría parecer que algunas ideologías, como la del idealismo actual (de Ugo Spirito), que identifican individuo y Estado, deberían reeducar las conciencias individuales; pero no me parece que esto ocurra en los hechos, ya que la identificación es meramente verbal y verbalista. Y lo mismo puede decirse de toda forma de "centralismo orgánico" fundado en el presupuesto --verdadero sólo en momentos excepcionales de enardecimiento de las pasiones populares-- de que la relación entre gobernantes y gobernados está dada por el hecho de que los gobernantes concretan los intereses de los gobernados y "deben" por lo tanto lograr su consenso. Vale decir, debe verificarse la identificación del individuo con el todo, estando el todo (cualquiera que fuese el organismo) representado por los dirigentes. Así como para la Iglesia católica un concepto tal no sólo es útil sino necesario e indispensable --toda forma de intervención desde abajo disgregaría a la Iglesia, como se observa en las Iglesias protestantes-- para otros organismos es cuestión vital el logro de un consenso no pasivo e indirecto, sino activo y directo; es decir, la participación de los individuos aunque esto provoque la apariencia de disgregación y de tumulto. Una conciencia colectiva y un organismo viviente se forman sólo después que la multiplicidad se ha unificado a través de la fricción de los individuos y no se puede afirmar que el "silencio" no sea multiplicidad. Una orquesta que ensaya cada instrumento por su cuenta, da la impresión de la más horrible cacofonía; estas pruebas, sin embargo, son la condición necesaria para que la orquesta actúe como un sólo instrumento".


17 diciembre 2010

La doctrina es totalitaria

Por último resulta que para privar a los ciudadanos de constituirse como candidatos para la elección legislativa, el FMLN no encontró tantos aliados como sucedió en la Comisión. Su aliado es ARENA, ambos partidos están de acuerdo en ponerle todas las trabas posibles a las candidaturas independientes.


Las prescripciones no recibieron tampoco el asentimiento de miembros del TSE. Ni del representante de ARENA, Walter Araujo, ni del FMLN, Eugenio Chicas, ambos pusieron reparos de vacíos y de contradicción con el fallo de la Sala de lo Constitucional de la CSJ.


“Medardo González, coordinador del FMLN y sub jefe de bancada, dijo que van "a platicar" con Eugenio Chicas por las declaraciones que ha vertido. Mientras, el diputado tricolor Guillermo Ávila Qüehl, de ARENA, sostuvo que son los diputados los que deciden qué leyes aprobar, no el TSE”, nos informa El Diario de Hoy.


Los requisitos son aún mayores de los que supuse ayer. Le imponen al futuro candidato un “grupo de apoyo” que tiene que firmar un acuerdo notariado (gasto suplementario), el depósito de una suma de dinero como garantía hacia terceros, el monto debe de ser el 50% de la suma prevista para la campaña electoral. A los candidatos independientes se les exige tener un libro de contabilidad de la campaña (los partidos políticos nunca tuvieron esta obligación, ni ningún control de los ingresos y gastos de campaña). Las contribuciones en efectivo deben de ser anotadas en el libro de contabilidad.


Imaginemos la situación, un candidato se planta en una esquina a distribuir volantes y a pedir apoyo. Si algunos pasantes le dan una cora, el candidato o algún miembro de su “grupo de apoyo” tiene que pedirle al pasante sus datos para poder asentar debidamente su aporte. Pues de lo que se trata es comprobar el origen del dinero. ¿Existe el mismo control para los partidos políticos? Rotundamente, no. Si estos controles de las finanzas para la campaña se imponen a los candidatos sin partido, ¿por qué los candidatos de partido están exentos de dar estas mismas cuentas?


Tanto ARENA, como el FMLN se han acusado mutuamente de tener financiamientos ocultos e ilícitos. Sus sospechas mutuas las esclarecen, aplicándole a los candidatos sin partido, lo que se rehusan a sí mismos. No pueden ampararse en que esta medida va a ser contemplada en la ley de los partidos políticos. Esta ley aún no existe, ni se sabe qué pondrán los aliados ARENA y FMLN. Pues no hay que dudarlo, mientras se trata de salvar el régimen de doble partido, ambos no se ponen muy cavilosos y se unen fraternalmente, como en esta ocasión.


Hay una disposición que tiene el mismo principio que la purga partidaria que se aplicó el FMLN para las elecciones de sus autoridades internas. Ellos sacaron de sus padrones a cerca de 75 mil miembros, declarandolos afiliados, negándoles el título de “militantes”. Sacaron del padrón a todos los que no pasaban cinco años de pertenecer al partido. Pues ahora quieren privar de postular como diputados a los exmiembros de los partidos y a los miembros de sus partidos. Si entramos en los detalles de esta disposición, de seguro vamos hacia un “imbroglio” bizantino.


El ciudadano que entró a un partido político y que por divergencias se salió, tiene que pasar por un purgatorio de tres años antes de presentarse como candidato. Estos tres años suenan a mesquina vengaza, se trata de un castigo por disentir. Y ahora viene lo otro, el miembro de un partido no puede presentarse a candidato. Al parecer el derecho a ser candidato es constitucional. Este derecho se pierde al entrar en un partido político.


En el sistema anterior eran las cúpulas las que decidían en última instancia las candidaturas, ahora los diputados de los partidos aliados, ARENA y FMLN, quieren decidir de la “no candidaturas” de sus miembros. Lo sencillo es que si alguien desea ser candidato que se declare y si su ética se lo dicta, pues que se salga del partido o que el partido decida expulsarlo de sus rangos, por motivo de divergencias políticas.


A esto hay que agregar un caso peliagudo. ¿Los que fueron borrados de su plena existencia partidaria en el seno del FMLN, son considerados por las disposiciones votadas, como miembros enteros del partido? ¿Quién va a decidir? ¿El Tribunal Supremo Electoral, un juez ad hoc, Medardo González o una comisión parlamentaria?


En conclusión las disposiciones votadas son antidemocráticas y en varios aspectos anticonstitucionales. Antidemocráticas lo son pues en vez de propiciar la participación ciudadana en la postulación de sus candidaturas, se trata de una serie de obstáculos y trabas. Anticonstitucionales lo son pues imponen una serie de escalas entre los ciudadanos, unos tienen mayores derechos que los otros, otros se ven privados del derecho a postularse candidatos. La doctrina de estas medidas es totalitaria.

16 diciembre 2010

El gran candado electoral

Hay cerrajeros que saben abrir puertas, saben también poner cerraduras, pueden poner candados y saben el uso de las llaves maestras. Pero en el país ha aparecido una especie muy particular de cerrajeros, estos saben poner candados y hasta de ribete ponen la tranca. Pero no se les hable de abrir puertas, de apertura, de eso ¡nacas! Estos cerrajeros son especialistas de la enmienda estatutaria para que no se filtre nadie que no piense, ni sienta como los que se perennizan en la cumbre del FMLN.


Estos peritos en candado político acaban de dejar estupefactos al resto de partidos políticos, que andaban como almas en pena buscando como zafarse de las candidaturas individuales para diputados. Sabían que sus propuestas iban a resultar estrafalarias. Porque eso de exigir cincuenta mil firmas fue una pésima broma, producto de una mala digestión, eso no rimaba con nada. Pero este martes en la comisión encargada de enmendar la Ley del Código Electoral aprobó las propuesta del Frente, sin discutir, sin decir esta boca es mía, pues como iban andar hablando, ni diciento nada, si las proposiciones del Frente los dejaron simplemente boquiabiertos. Les pareció que el candado estaba mejor atado que un tamal dominguero.


El argumento de los revolucionarios es simple: hay diputados que son elegidos con las sobras de votos. Esta oscilan entre ocho mil a veinteiún mil votos según el departamento. Si querés ser diputado por San Salvador tenés que venir con veintimás de miles de firmas, bien ordenaditas y recogiditas en menos de treinta días, si te conformás con ser diputado en San Vicente, pues allí te van a tocar ocho mil. ¿La igualdad ante la ley de todos los ciudadanos? “Pues al trasto de la basura, señores, nosotros estamos defendiendo algo sagrado, que no tiene nombre, el predominio exclusivo de la clase política en la vida nacional”.


Pero ya sean ocho mil o vienticinco mil la cifra no tiene ninguna relación con la capacidad que pueda tener una persona de procurarse las firmas necesarias. No se trata de crear un mini-partido político, sino de postularse como candidato sin partido. Es cierto que es necesario poner algunas condiciones para que las elecciones no se vuelvan incontrolables por la abundancia de candidatos. Pero lo que los revolucionarios del FMLN se han ingeniado es un candado más grande que el se inventaron para el funcionamiento interno de su partido.


Lo que le exigen al ciudadano candidato es una estructura organizativa superior a la que puedan tener los propios partidos en cada departamento. El diputado Sigfrido Reyes, en una entrevista en el Canal 21, dejó entender algo así, “si tantas ganas tienen de ser diputados, que les cueste, que recojan las firmas”. El periodista Lopez muy complacido le daba razón.


El gran peligro que vieron todos los partidos políticos en las candidaturas individuales fue que a través de ellos el narcotráfico iba a entrar en la Asamblea. Pues estos candidatos iban a ser presas fáciles, ya que para llevar adelante una campaña electoral se necesita financiamiento. Todos pusieron el grito en el cielo y se mostraron escandalizados. Ahora el avance que reciben los partidos políticos de parte del Estado, los candidatos sin partido no podrán obtenerlo, van a tener que recurrir al financiamiento privado. La gran pesadilla del narcotráfico se ha desvanecido.


Esta incoherencia de seguro no les molesta, no es ni siquiera la más grande en la que hayan incurrido, lo importante es que en esto, en todo esto hay unanimidad, hay consenso. El FMLN les ha vendido a todos los otros partidos el gran candado electoral.

10 diciembre 2010

Escrito durante la guerra

Hace cuatro años publiqué este poema aquí mismo, en este blog. Lo escribí durante la guerra con toda la esperanza que entonces teníamos muchos, lo vuelvo a publicar porque ahora, incluso que ha pasado poco tiempo, me parece, adquiere otra significación.


Tanta sal

por Carlos Abrego

¿Cómo ocultar en lo más azul
de los sonidos,
no el reflejo insólito del agua,
sino apenas
o por lo menos la sal que cae en las mejillas?

Porque bien se puede medir
en gramos menos
el dolor
y en inmensas noches
la boca solitaria de la angustia.

Llorar no significa saber el tiempo
un capricho más de la materia,
un inexplicable gesto,
una larga sucesión de heridas.

Una cosa poca en los mapas,
que en la extensión usual
son parcos kilómetros a la redonda,
un país que vive amontonado
y una soledad multiplicada,
densa, casi astuta,
donde los hombres han domesticado
los alicates más agudos del crimen.
Entonces
hay que ocultar también el grito.

Dejarle a los labios el traje masticado
del odio.
Sí,
del odio.
Sin terror es muy tierno hoy
poner las uñas
en el filo de las llagas.

Hay un rumor,
una contorsión tras la irresistible
mirada quizá de un niño
—probablemente ya no muy niño—.

Sin sal, ni grito,
parsimonioso, con los colores en desbandada,
oscuro en fin,
poner las cosas
sin alas,
sin caída
en un lugar cualquiera
y arrojarse sin más el deber
de ser testigo.

Si el tiempo no puede acumular
los adjetivos.
Si el tiempo tampoco es lo que sentimos
en la sangre cotidiana
y si sólo es la constancia de un hacer
de la materia,
las horas,
ese minuto atroz del llanto retenido
y esa explosión marina
de la garganta
que llega después,
en el instante más solo del desconsuelo,
son la fuente alucinada
del odio más amarillo de nuestra entraña.
Así nos hizo el tiempo.

Pero hoy ya es otro el momento.
Afirmativo
y con un poco más de odio
vendrá el amor.
Ese mismo que se imagina con espadas,
que se pone a luchar
a contratiempo.

Ese mismo que no sabemos aún como se nombra.
Como al fin está presente
y tiene manos
que están de nuestro lado.

Sí, en esta tan pequeña latitud,
en este tan país como los otros.
Somos así.

Cultivamos el odio
con pequeños granitos de amor.
Este tiempo es sin más remedio así.
Hay que odiar
los ojos paralizados de los niños,
las manos en vértigo de las madres,
los pechos en mortaja de los hombres.

Un odio que sepa
entregar a la medida
las ganas de vivir
y que nos deje el cuerpo
sin puertas para el hambre.

El tiempo
es una complicación indecente,
una dimensión de más en tan poco espacio.
Aquí,
en este punto,
en este instante,
hay una sola implacable dimensión,
total,
plural.
El hambre.

Se puede explicar en pliegos
de absurda precisión
la poca cosa que es el movimiento
de un intestino
que quiere amar.

Es necesario
entonces que el testigo sea profeta
del odio.
Puesto que el tiempo sabrá
sacar de la materia algo mejor
que un poema contaminado.

En esta hora espacial del hambre
no tengo
minutos para la sed.
Hay tanta sal de lágrima en la herida.

París, Febrero 1982.

La coartada perfecta

No creo que se pueda dudar de que Mauricio Funes pidió consejos para determinarse frente al golpe de Estado en Honduras. Pienso que su política posterior ha sido sugerida por la Embajada y que sus oficios de intermediario para que los organismos internacionales acepten al gobierno de Lobo provienen por recomendació u orden desde los Estados Unidos. Esto lo he escrito paralelamente a los hechos, antes de que estos documentos fueran puestos a la disposición de los principales diarios de la derecha internacional. No creo que estos documentos sean realmente revelaciones. Se trata simplemente, a lo sumo, de una corroboración.


Sobre los otros cables podemos decir que se trata casi de los mismo, corroboraciones de lo que es público, otros parecen resúmenes de la prensa derechista nacionaL No creo que se pueda dudar de la autenticidad de los documentos. El Departamento de Estado los ha certificado y los ha reconocido. Lo que podemos preguntarnos es ¿cuál es su utilidad, de qué pueden servirnos? A estas preguntas respondo de muy poco. No se trata de información nueva. Todos sabemos o sospechamos que parte del personal de las embajadas de los Estados Unidos se dedica a recolectar información sobre los países en los que ejerce su oficio. Esta información que recogen es muy variada y toca a todo tipo de temas, va desde la flora, la fauna, la hidrografía, los relieves terrestres, etc. hasta los datos sobre la sociedad. Estos también son de todo tipo: costumbres, alimentación, gustos, capacidad adquisitiva, educación, etc. La calidad de esta información no la podemos juzgar a través de los documentos revelados y escogidos por los diarios que los han publicado. Algunos son desconcertantes por los prejuicios que contienen, por los lugares comunes que rebosan en ellos.


Podemos suponer que existe personal adecuadamente instruido en Washington que recepciona esta variopinta información y sabe elaborarla, darle un orden, jerarquizarla. Creo que nadie descubra que los Estados Unidos tienen un servicio de espionaje y que es muy sofisticado. Estas notas tal vez sean la parte externa de esa actividad, se trata de algo que incluso pueden llamarlo actividad pública, espionaje abierto.


Pero el peligroso existe , como suele ocurrir, que aparezcan aquellos que vengan a justificarla e incluso otorgarles el derecho de injerencia en todos los sentidos. Pues esta información no la guardan, como puede hacerlo un aficionado que junta objetos y los colecciona. La destinan para objetivos concretos, para su actividad internacional intervencionista y para ejercer su dominación imperialista. Toda esta información general y particular, a veces individual, les puede servir para manipular la vida de las naciones extranjeras y de las personas.


Otro peligro que corremos con esto es que admitamos simplemente como normal, como natural que Mauricio Funes se mueva internacionalmente haciendo los mandados de los Estados Unidos. Habrá algunos tentados en hacerlo, recurriendo al mismo pretexto de siempre, los compatriotas que viven en los Estados Unidos. Digo esto porque pronto va a tener que dar cuentas, pronto el silencio de Funes se va a volver demasiado pesado, alguna explicación debe dar, alguna justificación. Y esto no sólo respecto a su servilismo, sino también al miedo manifestado hacia el FMLN y todas sus sospechas. Los que hasta hoy se han dedicado a justificar la política de Funes en mucho y para todo se refieren a nuestros compatriotas que han huído la miseria en nuestro país. Ellos se han convertido en la coartada perfecta.


Pero al mismo tiempo no creo que debamos darle más importancia de la que tiene este asunto de las “revelaciones”. Frente a la situación actual, en la que el mayor obstáculo a nuestro desarrollo nacional es nuestra dependencia, en la que nos estamos desesperando, en la que debemos realmente resolver cosas tan concretas, como la capacidad alimenticia de nuestro país, la satisfacción de las necesidades crecientes de viviendas decentas para nuestra gente, con todos los servicios mínimos, con un espacio decente, elevar el nivel educativo y cultural de nuestros conciudadanos. Y la realidad es que no podemos confiarnos en el gobierno de Funes, ni en el FMLN. Cada uno por su lado y con frecuencia juntos le sirven al capital y lo protegen.


Es falsa la esperanza de que las bases del FMLN se van a sublevar, que no van a admitir que la deriva derechista y oportunista de la dirección siga su camino. La dircción ha tomado medidas estatutarias y va a tomar nuevas para impedir que desde adentro o desde afuera puedan frenarlos en esa cuesta abajo en que se han metido. La próxima Convención Nacional va a ser la prueba. Medardo González acaba de declarar que el FMLN no se propone combatir el capitalismo, que quieren construir un país nuevo con la gran empresa y el gran capital, que el socialismo no implica la destrucción del capitalismo. Toda esta bazofia ideológica no va a ser reprobada por los delegados a la Convención, la dirección no lo permite, no está en la agenda. La Convención tiene como papel exclusivo ratificar lo ya decidido por la dirección. No se trata pues de un partido revolucionario, no lo es por su dirección y por el bajo nivel de las bases. No lo es por su prática.

07 diciembre 2010

El socialismo pipil ya tiene su definición

Después de leer la entrevista del futuro Secretario General del FMLN, Medardo González, que publica El Mundo, estuve a punto de exclamar: “¡más claro no canto un gallo!”. No obstante el discurso del actual Coordinador general es más que confuso y por momentos absolutamente incongruente. Roland Barthes habló del nivel cero de la escritura, pero aquí se ha bajado de cero en el nivel de pensamiento. No es mi afán que vengan y me caigan encima con insultos los incondicionales defensores de la dirección del FMLN. Les recomiendo que lean la entrevista y que solamente a partir de ella y de lo que voy a comentar, se determinen y discutan conmigo y con los que venimos desde cierto tiempo alertando sobre el carácter oportunista y totalmente reformista de sus posiciones.


Los que insistan en tener fé, los que sigan creyendo, es justamente porque su visión es mística e irracional. Porque si se aplica un poco el pensamiento, si se usa de la reflexión y si se es sincero con este pensar, con este reflexionar, no se puede seguir insistiendo en que lo que se persigue es la transformación de la sociedad. La meta del FMLN no es el socialismo, es mantener el capitalismo, preservar la gran empresa. Es lo que afirma Medardo González durante la entrevista.


Nadie que tenga un tanto de honestidad intelectual puede refugiarse detrás del cantinflezco hablar del coordinador general. Nadie puede venir a decir que se trata de un discurso improvisado, no reflexivo y que lo compromete tan solo a él. Habla en nombre de todos y define la posición de su partido. Si esto que ha dicho durante la entrevista no refleja para nada la política del partido, tienen los delegados de la próxima Convención Nacional la posibilidad de destituirlo, de pedirle cuentas, de rectificar.


La primera pregunta es clara, ¿Que rescata del marxismo y leninismo? La pregunta aparece formulada así por que en su folleto Medardo Gonzáles afirma que hay que “oponerse a la ortodoxia”. Su respuesta es típica. Es similar a lo que algunos militantes producen cuando vienen a contradecir las posiciones críticas. No enuncia nada positivo, no afirma su posición, sino que enumera toda una serie de posiciones a las que dice oponerse. ¿Pero él se opone a partir de qué posiciones, a partir de qué enunciados de Marx o de Lenin?


En realidad, al final dice algo que pudiera interpretarse como una posición, la reproduzco entera: “Yo sigo creyendo, es mi manera de pensar, de que el marxismo es una ideología, social, filosófica, económica, muy importante que le sirve a los grupos sociales para ubicarse. En ese sentido, quiero decir que yo sí creo en que el FMLN tiene perspectivas como partido político de izquierda, revolucionario, marxista, leninista, pero a lo que me opongo es a conceptos teóricos fatales. Hay algo que, como una anécdota, cuando el día de las elecciones (15 de marzo de 2009) que ganó Mauricio Funes, que ganó el FMLN parecía que ARENA y Saca (Elías Antonio, ex presidente de la República) no querrían reconocer la derrota, y entonces se me cruzó por la cabeza que pudiera haber violencia, y en realidad hubiera sido como retroceder 20 años en la historia política de nuestro país y eso no puede ser”.


Lo fatal es que un marxista sostenga que el marxismo es una ideología. No voy a ser cruel y preguntarle en qué sentido dice que el marxismo es una ideología, dentro de los escritos de Marx hay por lo menos tres maneras distintas, esencialmente distintas de definir el concepto de ideología. Pero que Medardo González sostenga que el marxismo es una ideología y que de allí de inmediato concluya “que el FMLN tiene perspectivas como partido político de izquierda, revolucionario, marxista, leninista, pero a lo que me opongo es a conceptos teóricos fatales”. ¿No les parece que hay algunos eslabones del raciocinio que están ausentes, que hacen falta? Estas frases indican únicamente su propia indigencia conceptual. Pero reparemos también en que no dice “clases sociales”, sino que “grupos sociales”. Y estos “grupos sociales” pueden usar el marxismo “para ubicarse”. No se asomen al borde de este profundo pensamiento, porque les puede dar vértigo. ¿Y la elección de Funes que viene a hacer en este cuento?


La primera respuesta es sólo el preámbulo, la siguiente es un concentrado de contradicciones y al mismo tiempo una lujosa vitrina de su oportunismo. La voy a copiar también, porque no quiero que me acusen de tergiversar sus palabras: “Yo creo que es bueno (el marxismo-leninismo) para las dos cosas. Yo creo en que debe de buscarse la manera de buscar el desarrollo para nuestro país no pensando en un socialismo, y por eso digo, hay que retirarse de la ortodoxia, de un socialismo que acabe con el capitalismo sino que busquemos la construcción de un modelo que permita poder construir un mejor país, sacar de la pobreza a nuestro pueblo. Creo que el instrumento marxista puede seguir siendo útil a nosotros”.


El aporte de Medardo González al pensamiento revolucionario es superior al de José Luis Merino. Merino bautizó el socialismo que busca el FMLN de “pipil”, el Coordinador lo define: se trata de un socialismo que no acabe con el capitalismo.


Este hombre en una sola frase destruye, sin darse cuenta, el Manifiesto Comunista de la Primera Internacional, escrito por Marx y Engels. Hace trizas todos los tomos de estos dos pensadores. El capitalismo no es la sociedad de explotación de las clases asalariadas que debe ser suplantada por el socialismo, no es la sociedad que se opone al desarrollo libre de todas las fuerzas productivas, que despilfarra las riquezas en la desenfrenada búsqueda del máximo beneficio. Esto de seguro le suena a Medardo González como un simple postulado de la ortodoxia.


No se trata de una frase que se le haya escapado, en la siguiente respuesta vuelve a la carga: “Pero el FMLN no ha planteado, ni plantea, como algo programático, no estamos planteando para nada sobre la necesidad de terminar con el capitalismo, con la gran empresa, con el gran capital. Lo que creemos es que hay que utilizar la fuerza y potencial del capital, del Estado, para salir adelante con nuestro país”.


No hace mucho, cuando comentaba las declaraciones de José Luis Merino sobre sus ofrecimientos de servicio a la oligarquía, vino gente a insultarme en los comentarios. Pero Medardo Gonzales acaso no viene a repetir con mayor claridad este ofrecimiento y lo hace de manera reiterativa. Fijense bien en lo que dice que no es “algo programático... la necesidad de terminar con el capitalismo, con la gran empresa, con el gran capital”.


En otras palabras todos aquellos que anduvieron creyendo que el socialismo, el verdadero era imposible hoy por las condiciones concretas del momento histórico en el que vivimos, que tal vez fuera necesario algunos cinco o seis períodos presidenciales, pues esa gente que se meta los dedos en los ojos y que despierte.


El FMLN no tiene como objetivo programático el socialismo, no plantea la salida del capitalismo, la sociedad futura la imaginan en alianza con la gran empresa, con el gran capital.


Es posible que algunos empedernidos creyentes persistan en pensar que se trata de una simple maniobra estratégica, que en realidad, en el fondo lo que se quiere es el verdadero socialismo, pero que por el momento no se le puede decir a la gente. O sea que cuando propusieron a Mauricio Funes no fue solo para “espantar al miedo” que le tenía la gente al Frente, sino que obedecía a algo profundo ideológicamente. La visión, la concepción de estos dirigentes es que el capitalismo es un sistema que puede resolver los problemas del mundo y del país en particular. Si no lo ha hecho todavía es por puro accidente de la historia. Hacía falta que surgiera en nuestro país ese nido de oportunistas que constituyen la cúpula efemelenista para que la gran perspectiva histórica se realice. El capitalismo en crisis es el futuro de la humanidad.


Puede ser que algunos no hayan entendido, Medardo Gonzales es un gran pedagogo y vuelve a la carga y repite: “ El FMLN ha venido demostrando y seguirá demostrando que el FMLN no es enemigo del empresario, no es enemigo de la gran empresa, y tampoco habla de la necesidad, de la creación de otro modelo, de otro sistema. Estamos simplemente pensando en la necesidad de seguir con nuestro país, de construir nuestro país”.


No creo que Medardo González se haya inventado esto en su rincón, en algún momento de tedio. No, se trata de la posición oficial de la dirección. Es muy posible que no se puso guantes, que lo dijo sin la elegancia necesaria, que lo dijo de la manera más cruda. Pero ahora que ya no existen tendencias, que todos obedecen a una sola línea, de ahí el acto ultrarevolucionario de cambiarle nombre al puesto del dirigente, ya no va a ser el Coordinador General, sino que se volverá al título de Secretario General. Esto es otro de los cambios en los estatutos que ha decidido la dirección del partido y que lo va a presentar para que lo refrende la Convención Nacional. Porque además de corroborar las elecciones, principal punto de la agenda, la dirección le tira esta otra gran migajota democrática a la Convención.


De manera muy ingenua me pregunto, el viernes por la noche los militantes, al irse a acostar sabían que al día siguiente iban a tener que pensar todos, que el capitalismo es el socialismo y que el socialismo es el capitalismo. Sabían el sábado por la mañana que ese día su partido definiría el contenido del “socialismo pipil”.


El militante borrego tal vez digiera esto de alguna manera, de todos modos basta con que el líder diga algo para que se convierta en dogma e incluso se disponga a morir por la patria de los capitalistas. Pero no todos son borregos, lo digo con poca esperanza, es cierto, con muy poca esperanza, no, no puede ser que los que se han opuesto con todas sus entrañas, con todo su corazón a la injusticia reinante, que saben que es el capital quien destruye sus vidas, acepten sin discutir que para construir un país mejor es menester aliarse con la gran empresa, con el gran capital.